Seminario
Lección 142: Ezequiel 37
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Lección 142

Ezequiel 37

Introducción

Ezequiel describe su visión simbólica de la resurrección de unos huesos secos. Los diversos significados de la visión incluyen una representación de la resurrección de los muertos, así como de la restauración de la casa de Israel. Jehová también mandó a Ezequiel que reuniera dos palos para representar la unión de la Biblia y del Libro de Mormón y la unificación de las tribus de Efraín y Judá. Jehová, por medio de Ezequiel, se refirió al convenio que establecería con el Israel congregado.

Sugerencias para la enseñanza

Ezequiel 37:1–14

A Ezequiel se le muestran ejemplos de restauración: la resurrección y el recogimiento de la casa de Israel

De ser posible, muestre un par de zapatos gastados, un juguete roto y una vela derretida. (También podría mostrar ilustraciones de los objetos). Pregunte a los alumnos qué tienen en común esos objetos.

  • ¿De qué modo ha cambiado la condición de cada uno de los objetos con el transcurso del tiempo?

  • ¿En qué sentido representan esos objetos lo que puede ocurrirnos física o espiritualmente con el transcurso del tiempo?

Invite a los alumnos a buscar las doctrinas y los principios presentes en Ezequiel 37 que nos ayuden a entender el modo en que Dios puede restaurarnos física y espiritualmente.

Invite a un alumno a leer en voz alta Ezequiel 37:1–2, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que Ezequiel vio en la visión.

  • ¿Qué vio Ezequiel en medio del valle?

Invite a los alumnos a ponerse en el lugar de Ezequiel e imaginar ese valle lleno de huesos. Explique que el que los huesos estuvieran “secos en gran manera” (versículo 2) implica que los cuerpos que estaban en el valle habían estado allí por un lapso de tiempo significativo.

  • ¿Qué preguntas tendrían ustedes si estuvieran en medio del valle de huesos secos?

Invite a un alumno a leer en voz alta Ezequiel 37:3, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer lo que Jehová le preguntó a Ezequiel. Invítelos a dar un informe de lo que encuentren. Escriba la siguiente pregunta en la pizarra: ¿Podrán vivir esos huesos? Invite a un alumno a leer en voz alta Ezequiel 37:4–6, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar cómo contestó Jehová lo que había preguntado.

  • ¿Qué dijo Jehová que haría con los

huesos?

En otras palabras, Ezequiel se refería a la reunión de nuestro cuerpo y nuestro espíritu.

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Ezequiel 37:7–10, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que ocurrió con los huesos que vio Ezequiel.

  • ¿Qué ocurrió con los huesos que vio Ezequiel?

Explique que Ezequiel vio en una visión la resurrección de muchas personas. La resurrección es la reunión del espíritu con el cuerpo en una condición perfecta e inmortal. El cuerpo resucitado ya no está sujeto a la muerte, de modo que el cuerpo y el espíritu nunca más se separarán (véase Alma 11:43–45).

Invite a algunos alumnos a turnarse para leer Ezequiel 37:11–14 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que Jehová dijo que haría por la casa de Israel.

  • ¿Qué dijo Jehová que haría por la casa de Israel? (Restauraría las tribus de Israel de su condición dispersa y les daría vida).

  • ¿Qué doctrinas sobre la resurrección aprendemos de esos versículos? (Es posible que los alumnos hallen diversas doctrinas, tales como Jesucristo tiene el poder de resucitarnos y cuando resucitemos, nuestro cuerpo será restaurado de nuevo).

A fin de ayudar a los alumnos a entender la importancia de esas doctrinas, invítelos a pensar en alguien que ellos amen y que haya fallecido. Pida a un alumno que lea en voz alta las siguientes palabras del élder Shayne M. Bowen, de los Setenta:

“Recuerden cuando asistieron al funeral de un ser querido, lo que sintieron en el corazón cuando se alejaban del cementerio y miraron hacia atrás para ver el solitario ataúd, preguntándose si su corazón se rompería.

“Testifico que gracias a Él, nuestro Salvador Jesucristo, esos sentimientos de pesar, soledad y desesperación un día serán absorbidos en una plenitud de gozo. Testifico que podemos confiar en Él y en lo que dijo:

“‘No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

“‘Todavía un poquito, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis’ [Juan 14:18–19 ]…

“Testifico que en esa gloriosa y resplandeciente mañana de la Primera Resurrección, mis seres queridos y los suyos saldrán de la tumba tal como lo prometió el Señor mismo, y tendremos una plenitud de gozo. Gracias a que Él vive, ellos y nosotros también viviremos” (“…Porque yo vivo, vosotros también viviréis”, Liahona, noviembre de 2012, pág. 17).

Dirija la atención de los alumnos a la pregunta de la pizarra. Invite a los alumnos a contestar la pregunta al escribir en el cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras su testimonio de Jesucristo y de Su poder para resucitarnos. Invite a varios alumnos que deseen hacerlo a compartir su testimonio con el resto de la clase. Si lo desea, testifique usted también sobre el Salvador.

Ezequiel 37:15–28

Ezequiel profetiza que se juntarán en uno el palo de Judá y el de José

Invite a dos alumnos a pasar al frente del salón y entregue a cada uno un pequeño palo. Pida a los alumnos que piensen en algunas de las formas en que los dos palos podrían bendecir a la gente. Si lo desea, pida al resto de la clase que también opine. Luego invite a ambos a tomar asiento.

Pida a varios alumnos que se turnen para leer en voz alta Ezequiel 37:15–17, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar cuáles son los dos palos que bendecirán a muchas personas para siempre.

  • ¿Qué nombre dio Jehová a las dos varas?

Explique a los alumnos que la palabra palos podría referirse tanto a tablillas de madera como a manuscritos enrollados sobre palos (véase Boyd K. Packer, “Las Escrituras”, Liahona, enero de 1983, pág. 98).

  • ¿Qué es el palo de Judá? (La Biblia. Sostenga en alto una Biblia y explique que la preservaron principalmente los judíos, muchos de los cuales eran de la tribu de Judá).

  • ¿Qué es el palo de José? (El Libro de Mormón. Sostenga en alto con la otra mano un Libro de Mormón y explique que Lehi y sus descendientes, algunos de los cuales llevaron los anales que ahora están en ese libro, eran descendientes de José).

  • ¿Qué creen que signifique que los dos palos o libros de Escritura “serán uno solo en tu mano” (versículo 17)? (Mientras los alumnos contestan, sostenga juntos en una misma mano una Biblia y un Libro de Mormón).

Invite a un alumno a leer 1 Nefi 13:40 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que el Libro de Mormón (que en el versículo se describe como los “últimos anales”) y la Biblia (a la cual se llama “los primeros [anales]”) darían a conocer juntos a todo pueblo.

  • Basándose en lo que han aprendido en Ezequiel 37:15–17 y en 1 Nefi 13:40, ¿cuál es la finalidad de juntar la Biblia y el Libro de Mormón? (Es posible que los alumnos lo expresen con otras palabras, pero asegúrese de que quede claro que la Biblia y el Libro de Mormón se unen como testigos de que Jesucristo es nuestro Salvador).

Para ayudar a los alumnos a entender mejor la importancia de ese principio, divida la clase en pequeños grupos e invítelos a realizar las actividades de la siguiente guía de estudio:

Ezequiel 37:17. “Serán uno solo en tu mano”

Algunas personas dicen que creen en la Biblia, pero que no ven la necesidad de tener el Libro de Mormón. Analicen las respuestas de ustedes a la siguiente pregunta: ¿Por qué es importante tener más de un libro de Escrituras que testifique de Jesucristo?

Una forma en que se unen la Biblia y el Libro de Mormón es mediante las notas al pie de página de las versiones SUD, que proporcionan referencias correlacionadas entre los dos libros. Busquen algún versículo del Libro de Mormón que testifique de Jesucristo (por ejemplo, Helamán 5:12). Observen las notas al pie de página del versículo que encontraron, y localicen algún pasaje de la Biblia que testifique de Jesucristo.

Lean en voz alta las siguientes palabras del presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles, quien se refirió a las bendiciones que podemos recibir gracias a la posibilidad de estudiar la Biblia y el Libro de Mormón juntos.

En la antigüedad, algunos escritos se grababan en papel, en papel de pergamino y en otros materiales, y se enrollaban para formar rollos o pergaminos.

“El palo o registro de Judá… y el palo o registro de Efraín… están ahora entrelazados de tal manera que el estudiar uno nos insta a estudiar el otro; el aprender de uno aclara el conocimiento del otro. Son, sin duda, uno en nuestras manos. La profecía de Ezequiel se ha cumplido.

“Con el transcurso de los años, estas Escrituras producirán generaciones sucesivas de cristianos fieles que conocerán a Jesucristo y estarán dispuestos a obedecer Su voluntad…

“[Podrán] gozar de la claridad de las revelaciones como nunca nadie lo ha podido hacer en la historia del mundo. En sus manos están los palos de José y de Judá; adquirirán un conocimiento del Evangelio mucho más amplio que el que sus antepasados pudieron lograr. Tendrán el testimonio de que Jesús es el Cristo y la capacidad de proclamarlo y defenderlo” (véase “Las Escrituras”, Liahona, enero de 1983, pág. 101).

Hablen sobre sus respuestas a la siguiente pregunta: ¿De qué modo el estudiar la Biblia así como el Libro de Mormón les ha ayudado a se preparados para proclamar y defender su testimonio de Jesucristo?

Pida a los alumnos que mediten sobre lo que harán para utilizar tanto el Libro de Mormón como la Biblia para fortalecer su testimonio del Padre Celestial y Jesucristo y la fe en Ellos. Invítelos a actuar de conformidad con la inspiración que reciban.

Para resumir Ezequiel 37:21–28, explique que la unión de los palos de Judá y de José también simboliza la reunión de los reinos de Judá e Israel. A la casa de Israel, una vez reunida, la guiará Jehová, que es su Pastor y Rey. Jehová prometió que renovaría Su convenio con la casa de Israel y que los santificaría.

Para concluir, hable sobre cómo la Biblia y el Libro de Mormón han fortalecido su testimonio del Padre Celestial y de Jesucristo.

Dominio de las Escrituras: Ezequiel 37:15–17

Para a ayudar a los alumnos a memorizar Ezequiel 37:15–17, entregue a cada uno un papel que contenga alguna frase de Ezequiel 37:15–17. Reparta los papeles al azar e invite a los alumnos a formar un círculo de manera que puedan ver todas las hojas. Pídales que se coloquen de modo tal que las frases de Ezequiel 37:15–17 queden ordenadas correctamente. (Explique que pueden consultar las Escrituras para ayudarse). Después que las frases queden en orden, invite a la clase a recitar los versículos en voz alta y al unísono. Pida a los alumnos que intercambien los papeles y que repitan la actividad. La idea es que cada vez terminen la actividad más rápidamente y, con el tiempo, que lo hagan sin usar las Escrituras.

Comentarios e información de contexto

Ezequiel 37:15–17. Los palos

Ellis T. Rasmussen, autor de A Latter-day Saint Commentary on the Old Testament, se refirió al término etz:

“La palabra hebrea que se utiliza, etz, comúnmente traducida como palo, es un término genérico que significa ‘madera’ (hay otras palabras que significan ‘palo’, ‘vara’, ‘rama’ o ‘cetro’). Se trata de madera sobre la cual podía escribirse. Se han hallado tablillas de madera babilónicas unidas a manera de libro y cubiertas de cera, con escritos grabados. Las dos tablillas de madera representan las Escrituras de Judá (la Biblia) y las de José (el Libro de Mormón) que serían ‘uno solo en tu mano’ (Ezequiel 37:15–19)” (A Latter-day Saint Commentary on the Old Testament, 1993, pág. 608).

Asimismo, mientras prestaba servicio como profesor adjunto de Escrituras Antiguas en la Universidad Brigham Young, Keith Meservy se refirió al descubrimiento de algunas antiguas tablillas de madera:

“El descubrimiento en 1953 de esas tablillas con escritos de la ciudad bíblica de Cala en Mesopotamia cambió el modo de pensar de los eruditos sobre la forma en que las culturas del Medio Oriente llevaban anales. Las tablillas de madera rellenadas con cera representan las ‘formas más antiguas de libros antiguos que se conocen’ y nos ayudan a entender una importante profecía de Ezequiel que predecía la unión de la Biblia y el Libro de Mormón”(“Ezekiel’s Sticks and the Gathering of Israel”, Ensign, febrero de 1987, pág. 4).

La profecía de Ezequiel de que los dos palos se juntarían “el uno con el otro, para que sean uno solo” (Ezequiel 37:17) queda clara con la frase “crecerán juntamente” que se encuentra en 2 Nefi 3:12. Esa frase nos ayuda a entender que la unión de ambos palos es un proceso que ocurrirá con el tiempo.

Ezequiel 37:26. “Un convenio de paz”

El élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, relató una experiencia personal sobre el modo en que los convenios del templo le brindaron una gran paz:

“Nuestro hijo, Richard, nació con un corazón defectuoso y nos dijeron que, a menos que el defecto se corrigiera, había poca probabilidad de que viviera más de dos o tres años. En aquel tiempo todavía no se conocían las técnicas que se usan ahora para reparar esos defectos, pero fuimos bendecidos por disponer de un lugar donde los médicos accedieron a llevar a cabo la cirugía que hacía falta; tenían que hacer la operación mientras el corazón le latía.

“La intervención se llevó a cabo cuando hacía sólo seis semanas que nuestra hijita había muerto en seguida de nacer. Al terminar, el cirujano principal fue a vernos y a decirnos que la operación había sido un éxito. Entonces pensamos: ‘¡Qué maravilloso! ¡Nuestro hijo tendrá un cuerpo fuerte para correr, caminar y crecer!’, y expresamos profunda gratitud al Señor. Pero, después de unos diez minutos, entró el mismo médico con la cara pálida y nos dijo: ‘Lo lamento, su hijito ha muerto’. Parece que el shock de la operación había sido más de lo que su cuerpecito podía soportar.

“Más tarde, durante esa noche, abracé a mi esposa y le dije: ‘No debemos preocuparnos, porque nuestros hijos nacieron bajo el convenio y tenemos la certeza de que los tendremos con nosotros en el futuro. Ahora hay otra razón por la que debemos llevar una vida muy buena: tenemos un hijo y una hija que han reunido los requisitos para ir al reino celestial por haber muerto antes de cumplir los ocho años’. Y ese conocimiento nos ha dado un gran consuelo. Nos regocijamos al saber que los siete hijos que hemos tenido están sellados a nosotros por el tiempo y la eternidad.

“Esa prueba no ha sido un problema para ninguno de los dos, porque cuando se vive con rectitud y se han recibido las ordenanzas del templo, todo lo demás está en manos del Señor. Podemos hacer todo lo posible, pero el resultado final depende de Él. Si vivimos dignamente, no debemos quejarnos nunca de lo que suceda en nuestra vida.

“Hace catorce años, el Señor decidió que a mi esposa no le era necesario vivir más tiempo en la tierra y se la llevó para el otro lado del velo. Confieso que hay veces en que es difícil para mí no poder verla ni hablarle; pero no me quejo. En momentos decisivos de mi vida, el Señor me ha permitido sentir la influencia de ella a través del velo.

“Lo que estoy tratando de enseñarte es que, si guardamos los convenios que hemos hecho en el templo y vivimos con rectitud a fin de mantener vigentes las bendiciones prometidas en esas ordenanzas, entonces, venga lo que venga, no hay razón para preocuparse ni sentirse desolado” (“La adoración en el templo: Fuente de fortaleza en épocas difíciles”, Liahona, mayo de 2009, pág. 45).