Seminario
Lección 158: Malaquías 1–2
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Lección 158

Malaquías 1–2

Introducción

Por medio del profeta Malaquías, el Señor reprendió a los israelitas por ofrecer en sacrificio animales cojos, ciegos o mutilados. Jehová además reprendió a los sacerdotes por dar malos ejemplos que ocasionaban que los del pueblo tropezaran.

Sugerencias para la enseñanza

Malaquías 1

Jehová reprende a los israelitas por ofrecer sacrificios inmundos

Antes de la clase, envuelva a manera de presente o regalo algo viejo, desgastado o roto. Para empezar la lección, pregunte a la clase:

  • ¿Cuál es el mejor presente que han regalado a alguien? ¿Qué deseaban transmitir a esa persona al darle el presente?

Invite a un alumno a pasar al frente del salón y abrir el presente. Luego pregúntele:

  • ¿Cómo te sentirías si le regalaras a alguien algo muy bonito y a ti te dieran esto a cambio? ¿Por qué te sentirías de ese modo?

Pida al alumno que regrese a su asiento. Explique que Malaquías 1 contiene lo que Jehová dijo a los israelitas sobre lo que ellos daban u ofrendaban al Señor. Conforme estudien el capítulo, invite a los alumnos a pensar en la calidad de lo que ellos dan u ofrendan al Señor.

Para presentar el libro de Malaquías, explique que Malaquías ejerció su ministerio entre los hijos de Israel en una época en la que muchos de ellos se hallaban en apostasía, es decir, que se habían apartado de Jehová. (Si lo desea, invite a los alumnos a buscar “Malaquías” en el cuadro titulado “Un vistazo a los reinos de Israel y Judá” [véase la lección 102]). Indique que Malaquías fue el último profeta del que sabemos que ejerció su ministerio en la tierra de Israel hasta que Juan el Bautista comenzó a predicar, más de 400 años después.

Invite a un alumno a leer en voz alta Malaquías 1:1–2, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque lo que el Señor dijo que sentía por Su pueblo.

  • ¿Qué dijo Jehová que sentía por Su pueblo, que eran descendientes de Jacob?

Para resumir Malaquías 1:3–5, explique que Jehová señaló que los hijos de Israel habían sido bendecidos más que cualquier otra nación.

Invite a un alumno a leer en voz alta Malaquías 1:6–7, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber cómo los israelitas habían tratado al Señor.

  • ¿Cómo habían tratado los israelitas al Señor? (Lo habían deshonrado y menospreciado).

  • Según el versículo 7, ¿qué habían hecho los sacerdotes que había deshonrado al Señor?

Invite a un alumno a leer en voz alta Malaquías 1:8, 13, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar las condiciones de los animales que los israelitas ofrendaban como sacrificio al Señor. Mientras leen el pasaje, invite a un alumno a dibujar cuatro corderos en la pizarra que representen los animales descritos en Malaquías 1:8, 13. Los dibujos pueden muy sencillos y deben representar un cordero ciego, uno cojo (podría dibujarse con sólo tres patas), uno enfermo, y uno desgarrado o lastimado.

Para ayudarles a entender cómo los israelitas deshonraban al Señor en sus sacrificios, si lo desea, sugiera a los alumnos que escriban Levítico 22:21–23 en el margen de las Escrituras, cerca de Malaquías 1:8. Invite a un alumno a leer Levítico 22:21–23 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio en busca del tipo de sacrificios de animales que Jehová dijo que no aceptaría de los israelitas.

  • ¿Qué tipo de sacrificios de animales dijo Jehová que no aceptaría?

  • ¿Por qué creen que Jehová solamente aceptaba sacrificios de animales que fueran perfectos y que no tuvieran defectos? (De ser necesario, recuerde a los alumnos que los animales que se sacrificaban representaban a Jesucristo, quien fue perfecto [véanse Moisés 5:6–7; Éxodo 12:5; 1 Pedro 1:19]).

Invite a un alumno a leer Malaquías 1:14 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque lo que el Señor dijo de quienes tenían animales sanos para sacrificar, pero que, en vez de hacerlo, ofrecían animales enfermos y heridos.

  • ¿Qué dijo Jehová de quienes sacrificaban animales enfermos y heridos en vez de animales sanos?

  • Al pensar en los israelitas que habían intentado engañar a Jehová, ¿que principio aprendemos sobre lo que podemos hacer para honrar y complacer al Señor? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero asegúrese de que reconozcan el siguiente principio: Honramos y complacemos al Señor cuando le damos lo mejor de nosotros. Si lo desea, escriba ese principio en la pizarra).

  • ¿En qué oportunidades pueden los jóvenes dar lo mejor de sí al Señor? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra, debajo del principio. Entre algunos de los ejemplos podrían mencionar: preparar discursos para la reunión sacramental, estudiar las Escrituras individualmente, pagar el diezmo, cumplir con los llamamientos, estudiar alguna carrera, ayunar, prestar servicio misional, y asistir a seminario).

Explique que a veces dar lo mejor al Señor tiene que ver con el esfuerzo que hacemos, con nuestra disposición o con la calidad de lo que hacemos. Dirija la atención de los alumnos a la lista de las oportunidades de dar lo mejor al Señor.

  • ¿Cómo podría alguien dejar de dar lo mejor al Señor en esos casos? Por otro lado, ¿cómo se puede dar lo mejor?

Invite a los alumnos a responder las siguientes preguntas en el cuaderno de apuntes o el diario de estudio de las Escrituras:

  • ¿En qué ocasiones han sentido que han dado lo mejor al Señor?

  • ¿Cómo se sintieron al saber que le habían dado lo mejor?

Tras conceder suficiente tiempo, invite a algunos alumnos a compartir sus experiencias. Luego ínstelos a fijar una meta por escrito sobre el modo en que darán lo mejor de sí al Señor.

Malaquías 2:1–17

Se reprende a los sacerdotes por no guardar sus convenios y por dar un mal ejemplo

Invite a los alumnos a pensar en alguien que conozcan que haya ido en contra de lo que sabe que es correcto.

  • ¿Cuáles son algunos de los problemas que pueden producirse al decidir ir en contra de lo que sabemos que es correcto?

Al estudiar Malaquías 2, invite a los alumnos a determinar lo que puede suceder si decidimos ir en contra de lo que sabemos que es correcto.

Para resumir Malaquías 2:1–3, explique que Malaquías se dirigía a los sacerdotes de su época, quienes debían ser ejemplos de rectitud para el pueblo. Les advirtió que si no escuchaban ni ponían por obra los mandatos del Señor, traerían maldiciones en vez de bendiciones sobre sí mismos.

Divida la clase en grupos de dos alumnos e invítelos leer detenidamente Malaquías 2:4–7 en busca de lo que el Señor dijo que esperaba de los sacerdotes. Si lo desea, sugiera a los alumnos que marquen lo que encuentren. (Si quiere, recuérdeles que los sacerdotes del Israel de antaño provenían de la tribu de Leví).

  • ¿Qué esperaba el Señor de los sacerdotes?

Si lo desea, recuerde a los alumnos que temer al Señor significa honrarlo y respetarlo. La frase “La ley de la verdad estuvo en su boca”, que está en el versículo 6, se refiere a que el Señor esperaba que Sus sacerdotes fueran sinceros.

  • ¿Qué tipo de conducta creen se espera de alguien que es un “mensajero… de Jehová”? (Malaquías 2:7).

  • ¿Qué significa que la “iniquidad no fue hallada en sus labios”? (Malaquías 2:6).

  • ¿Cómo pueden “[apartarse] de la iniquidad” aquellos a quienes se llama a representar al Señor? (Véase Malaquías 2:6).

Explique que los sacerdotes de la época de Malaquías no habían cumplido con sus responsabilidades. Invite a un alumno a leer en voz alta Malaquías 2:8–9, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer cuáles fueron las consecuencias de los malos ejemplos que los sacerdotes dieron al pueblo. (Si lo desea, explique que las palabras viles y bajos, que están en el versículo 9 indican que los sacerdotes eran indignos para el pueblo y que éste no los respetaba).

  • Según el versículo 8, ¿de qué modo influían en el pueblo los malos ejemplos de los sacerdotes?

  • Basándonos en lo que Jehová enseñó a los sacerdotes de la época de Malaquías, ¿qué aprendemos sobre el modo en que nuestras acciones pueden influir en los demás? (Aunque los alumnos lo expresen con palabras diferentes, asegúrese de que hallen un principio parecido al siguiente: Si no seguimos los caminos del Señor, podemos hacer que los demás tropiecen).

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de cómo podemos hacer que los demás tropiecen si no seguimos los caminos del Señor?

Indique que también podemos ser una influencia positiva para los demás si decidimos seguir los caminos del Señor.

Invite a los alumnos a meditar sobre los efectos de la influencia que ellos ejercen en los demás. Pídales que piensen en algunas formas en las que podrían seguir mejor los caminos del Señor para influir en los demás de manera positiva en vez de negativa. Pida a los alumnos que se esfuercen por hacer lo que hayan pensado y ser un ejemplo de rectitud durante todo el día.

Para resumir Malaquías 2:11–17, explique que el Señor reprendió a los israelitas por quebrantar el convenio que habían hecho con Él, al casarse con personas incrédulas, al ser desleales con sus esposas y afirmar que quien obra el mal “es bueno ante los ojos de Jehová” (Malaquías 2:17).

Si lo desea y para concluir, repasen los principios que los alumnos hayan encontrado en la lección y exprese su testimonio de la veracidad de dichos principios. Inste a los alumnos a dar lo mejor de sí al Señor y ser un ejemplo de rectitud para los demás.

Repaso de dominio de las Escrituras

Considere la posibilidad de preparar un examen final de dominio de las Escrituras para los alumnos. Aliéntelos a estudiar en casa o concédales tiempo para hacerlo inmediatamente antes del examen. Los siguientes son ejemplos de algunos tipos de exámenes que podría emplear (puede adaptar esas ideas a su caso en particular):

Examen de referencias:

Brinde a los alumnos algunos indicios de cada pasaje de dominio de las Escrituras, tales como palabras clave, alguna doctrina o algún principio, o un resumen del significado del pasaje. Invítelos a escribir las referencias de los pasajes que correspondan en una hoja de papel.

Examen doctrinal:

Escriba las Doctrinas básicas y los pasajes de dominio de las Escrituras en la pizarra. Pida a los alumnos que escriban las Doctrinas básicas en una hoja de papel y que después escriban debajo de cada doctrina las referencias de los pasajes de dominio de las Escrituras que correspondan.

Examen de memorización:

Invite a los alumnos a valerse de palabras y principios de los pasajes de dominio de las Escrituras que hayan memorizado para explicar algunas de las Doctrinas básicas. Pídales que escriban las explicaciones en una hoja de papel o que las compartan con la clase.

Tenga presente felicitar a los alumnos por el esfuerzo que han hecho al memorizar los pasajes clave de las Escrituras y las doctrinas básicas. Testifique del poder espiritual y del testimonio que podemos obtener al memorizar los pasajes de las Escrituras y las doctrinas.

Comentarios e información de contexto

Malaquías 1:1. “Profecía de la palabra de Jehová contra Israel, por medio de Malaquías”

El libro de Malaquías es un libro de amonestación. El élder D. Todd Christofferson manifestó lo siguiente sobre las correcciones del Señor:

“Me gustaría hablar de una actitud y una práctica particular que debemos adoptar si deseamos satisfacer las altas expectativas de nuestro Padre Celestial. Es ésta: Aceptar la corrección con buena disposición, e incluso buscarla. La corrección es fundamental si deseamos moldear nuestra vida conforme a ‘un varón perfecto, [es decir] a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo’ (Efesios 4:13). Pablo dijo de la corrección o la disciplina divinas: ‘Porque el Señor al que ama, disciplina’ (Hebreos 12:6). Aunque suela ser difícil de sobrellevarlo, verdaderamente debemos alegrarnos de que Dios nos considere dignos del tiempo y la molestia para corregirnos” (“Yo reprendo y disciplino a todos los que amo”, Liahona, mayo de 2011, pág. 98).

Malaquías 1:3. “A Esaú aborrecí”

“El vocablo aborrecer significa, en hebreo, amar a alguien menos que a otro, y no quiere decir despreciar con amarga hostilidad (compárese con Génesis 29:31). Esaú era el hermano de Jacob, el cual llegó a ser Israel, padre de las doce tribus. Quienes estudian las Escrituras saben que el Señor aborrece el pecado y no al pecador, pero cuando los hombres se manifiestan contra el Señor, tal como lo hicieron durante siglos Esaú y sus descendientes, los edomitas, el Señor retira de ellos Sus bendiciones. En este sentido, Jacob fue amado y Esaú aborrecido…

“Jacob era como un símbolo de Israel, o el pueblo elegido, mientras que Esaú (Idumea o Edom) simbolizó al mundo. Teniendo esto en cuenta, las palabras del Señor adquieren mayor significado” (véase El Antiguo Testamento. Manual para el alumno: 1 Reyes–Malaquías, [manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 1983], pág. 363).

Malaquías 2:8. “Habéis hecho tropezar a muchos en la ley”

Al dirigirse a una congregación en una reunión general del sacerdocio, el presidente Gordon B. Hinckley dio este consejo sobre prestar servicio del sacerdocio con rectitud:

“Cuando cumplimos con nuestro excelso y sagrado llamamiento, cuando mostramos amor por Dios mediante el servicio al prójimo, cuando utilizamos nuestra fortaleza y talentos para aumentar la fe y promulgar la verdad, magnificamos nuestro sacerdocio. Cuando, por el contrario, vivimos una vida egoísta, cuando nos entregamos al pecado, cuando ponemos nuestra mira en las cosas de este mundo en lugar de las de Dios, menoscabamos nuestro sacerdocio…

“Cada uno de nosotros es responsable del bienestar y del progreso espiritual de otras personas. No vivimos sólo para nosotros. Para poder magnificar nuestros llamamientos no hemos de vivir sólo para nosotros. Magnificamos nuestro sacerdocio conforme servimos con diligencia, conforme enseñamos con fe y testimonio, y conforme edificamos y fortalecemos e inspiramos convicciones correctas en aquellos en cuyas vidas influimos. En cambio, vivir solamente para nosotros, servir a regañadientes y no dar lo mejor de nosotros al cumplir con nuestro deber menoscaba nuestro sacerdocio tal como al mirar del lado contrario de los prismáticos se reduce la imagen y los objetos parecen alejarse” (véase “Magnifiquemos nuestro llamamiento”, Liahona, julio de 1989, pág. 58).

Malaquías 2:15. “Con la esposa de vuestra juventud no seáis desleales”

El presidente Spencer W. Kimball recalcó la importancia de ser fiel a nuestro cónyuge:

“Hay personas casadas que dejan que los ojos y los sentimientos vayan adonde no deben, que piensan que no está mal flirtear un poco, compartir el corazón y desear a otra persona que no sea su cónyuge. El Señor dice en términos muy claros: ‘Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegarás a ella y a ninguna otra’ (D. y C. 42:22).

Y cuando Él dice con todo el corazón, no da lugar a compartirlo, a dividirlo ni a quitarlo. Y para la mujer, se podría parafrasear lo mismo: ‘Amarás a tu marido con todo tu corazón, y te allegarás a él y a ningún otro’.

“Las palabras ninguna otra [ningún otro] excluyen a todos y a todo lo demás. El cónyuge de ese modo se vuelve preeminente en la vida de su esposo o esposa, y ni la vida social ni la laboral ni la política ni ningún otro interés, persona o cosa alguna puede tomar precedencia sobre el cónyuge y compañero” (Faith Precedes the Miracle, 1972, págs. 142–143).