Seminario
Lección 57: Levítico 1–7
anterior siguiente

Lección 57

Levítico 1–7

Introducción

Cuando los israelitas construyeron el tabernáculo, el Señor reveló a Moisés la manera de ofrecer varios tipos de sacrificios a Él. Esos sacrificios orientaban a los israelitas hacia Jesucristo y recalcaban la necesidad que tenían de confiar en Su sacrificio expiatorio para redención.

Sugerencias para la enseñanza

Levítico 1–3

El Señor instruye a Israel en cuanto a la manera de ofrecer diversos sacrificios

Para comenzar la clase, lea la siguiente lista de sacrificios que se nos requiere hacer como miembros de la Iglesia, y pida a los alumnos que piensen si ellos se han sacrificado así durante su vida: pagar el diezmo, dar una ofrenda de ayuno, servir en un llamamiento en la Iglesia, cumplir una asignación.

Escriba la siguiente pregunta en la pizarra: Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ¿por qué se espera que sacrifiquemos tanto?

A medida que estudian Levítico 1–7, invite a los alumnos a meditar en la pregunta de la pizarra.

Explique que Levítico 1–7 contiene las instrucciones del Señor en cuanto a los sacrificios que requirió de Su pueblo en la antigüedad, incluso los sacrificios de animales. Para los hijos de Israel, el libro de Levítico era como un manual del sacerdocio que daba instrucciones para llevar a cabo ordenanzas, ritos y otras responsabilidades sagradas.

  • ¿Cuándo mandó el Padre Celestial a Sus hijos que realizaran sacrificios de animales por primera vez? (Después de que Adán y Eva fueran expulsados del Jardín de Edén [véase Moisés 5:5].)

Si lo desea, muestre la lámina Adán y Eva arrodillados ante el altar (Libro de obras de arte del Evangelio, 2009, Nº 4; véase también LDS.org).

  • ¿Qué representaban esos sacrificios? (El sacrificio futuro de Jesucristo [véase Moisés 5:7].)

Muestre las siguientes láminas: Jesús ora en Getsemaní (Libro de obras de arte del Evangelio, Nº 56; véase también LDS.org) y La Crucifixión (Libro de obras de arte del Evangelio, Nº 57; véase también LDS.org).

Explique que los sacrificios descritos en Levítico enseñan también acerca del sacrificio de Jesucristo. En Levítico 1  se proporcionan instrucciones para la ejecución de los sacrificios de animales, llamados holocaustos. Esos sacrificios se llevaban a cabo en el tabernáculo (y posteriormente en el templo de Jerusalén) cada mañana y cada tarde, así como en ocasiones especiales.

Invite a un alumno a leer Levítico 1:2–9 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber qué aspectos del holocausto nos enseñan acerca del sacrificio de Jesucristo. Si lo desea, sugiera a los alumnos que marquen lo que encuentren. Dígales que den un informe de lo que encuentren. (Las respuestas de los alumnos podrían incluir: “un macho sin defecto” [versículo 3], “de su voluntad” [versículo 3], “[su] sangre… alrededor sobre el altar” [versículo 5], “desollará… y lo dividirá en sus piezas” […versículo 6], y “arder todo sobre el altar” [versículo 9]. Si lo desea, señale aquellos elementos que los alumnos no mencionen.)

Para ayudar a los alumnos a comprender cómo los elementos del holocausto nos pueden enseñar acerca del sacrificio de Jesucristo, escriba en la pizarra las siguientes referencias de las Escrituras: Mateo 27:26–31, 35; Lucas 22:41–44; Juan 6:38; Juan 19:34; 1 Pedro 1:18–19; Doctrina y Convenios 19:18–19. Invite a los alumnos a escoger una o dos de esas referencias y a leerlas en silencio. Pídales que busquen conexiones entre esos versículos y los aspectos del sacrificio que escribió en la pizarra, e invítelos a explicar a la clase lo que aprendieron.

Explique que, cuando los sacrificios de animales se quemaban sobre el altar, el humo que ascendía al cielo representaba las oraciones de gratitud y súplica, y simbolizaba también que la ofrenda se elevaba hacia el Señor. Señale la frase “hará arder todo sobre el altar” en el versículo 9 .

  • ¿Por qué creen que la palabra todo es importante en ese versículo? (Ayude a los alumnos a entender que quemar el animal completo sobre el altar representaba un compromiso total con el Señor.)

  • ¿Qué puede enseñarnos la palabra todo en cuanto al sacrificio de Jesucristo?

Invite a los alumnos a meditar en la manera en que Jesucristo nos dio el ejemplo cuando escogió sacrificar todo cuanto tenía, incluso Su voluntad, al Padre Celestial. Señale la pregunta que escribió en la pizarra al comienzo de la clase.

  • Basándose en lo que han aprendido en Levítico 1, ¿cómo responderían esa pregunta? (Los alumnos podrían mencionar diversos principios, pero asegúrese de que comprenden que podemos llegar a ser más como nuestro Salvador a medida que escogemos entregar todas las cosas como sacrificio al Padre Celestial. Escriba ese principio en la pizarra, utilizando las palabras de los alumnos.)

Señale la frase “de olor grato a Jehová” en Levítico 1:9.

  • ¿Qué nos enseñan esas palabras sobre los sentimientos del Padre Celestial hacia aquellos que lo sacrifican todo por Él, tal como lo hizo Su Hijo Unigénito? (Sus esfuerzos llegan a ser dulces o gratos para el Padre Celestial.)

Invite a los alumnos a escribir en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras algunas frases que expliquen la razón por la que ellos escogen sacrificarse para seguir las enseñanzas de Jesucristo y Sus profetas. Si lo desea, invite a algunos alumnos a compartir con la clase lo que escribieron, o comparta sus pensamientos y testimonio acerca de la importancia del sacrificio.

Como resumen de Levítico 1:10–17, explique que el Señor permitió que se utilizara otro tipo de animales para el holocausto, lo cual hizo posible que los israelitas ofrecieran sacrificios aceptables en condiciones de pobreza.

Explique que Levítico 2  contiene instrucciones para realizar ofrendas de grano (también llamadas ofrendas de harina [o de semilla]). Esas ofrendas consistían en harina y aceite o pan sin levadura y aceite, y se daban junto a los holocaustos y otros tipos de sacrificios llamados ofrendas de paz. Levítico 3  contiene instrucciones del Señor en cuanto a las ofrendas de paz. Éstas se presentaban como dones al Señor y eran un medio de darle gracias y pedirle que continuara bendiciéndolos. A diferencia de los holocaustos, las personas que realizaban las ofrendas (y sus familias), los sacerdotes y sus familias y otros levitas comían partes de las ofrendas de paz. (véase Bible Dictionary, “Sacrifices”).

Levítico 4–7

El Señor instruye a Israel en cuanto a las ofrendas por el pecado y por la culpa

Pida a los alumnos que imaginen que son israelitas que viven en la época del antiguo Israel y que han cometido un pecado. Explique que cuando los israelitas reconocían haber pecado, tenían que sacrificar un animal como ofrenda por el pecado. En Levítico 4  se incluyen las instrucciones del Señor acerca de cómo llevar a cabo la ofrenda por el pecado.

Pida a los alumnos que imaginen que llevan un animal al tabernáculo para sacrificarlo. Invite a un alumno a leer Levítico 4:4, 27–29, y pida a los miembros de la clase que sigan la lectura en silencio y averigüen qué tendrían que hacer para realizar una ofrenda por el pecado. (Si lo desea, explique que un becerro es un joven macho vacuno.)

  • ¿Cuál creen que podría ser el significado de la imposición de manos sobre la cabeza del animal? (El animal pasa a ser sustituto o representante, del mismo modo que Jesucristo fue nuestro sustituto o representante al expiar nuestros pecados.)

  • ¿Cómo se sentirían si tuvieran que matar un animal? ¿Por qué?

Invite a los alumnos a leer Levítico 4:5–7, 30 en silencio para saber lo que el sacerdote hacía con la sangre de la ofrenda por el pecado.

  • ¿Qué hacía el sacerdote con la sangre de la ofrenda por el pecado?

En la pizarra, haga un dibujo de un cuerno y explique que los cuernos en los altares simbolizaban poder. Las Escrituras se refieren al Salvador como el “cuerno de salvación” (Lucas 1:69), lo que indica Su poder para salvar. La sangre del animal simbolizaba la vida o al Salvador que daba Su vida (véase Levítico 17:11).

  • ¿Qué piensan que pudo haber simbolizado el hecho de poner la sangre sobre los cuernos del altar? (Cuando los alumnos hayan respondido, podría explicar que en el altar había cuatro cuernos. En las Escrituras, el número cuatro puede representar la Tierra; por lo tanto, poner sangre sobre los cuernos podía simbolizar que la expiación del Salvador tiene poder para salvar a todos los hijos de Dios que han vivido o vivirán algún día sobre la Tierra.)

Invite a un alumno a leer Levítico 4:20, 31 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que la ofrenda por el pecado brindaba al pecador. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

  • La antigua práctica de hacer sacrificios por el pecado, ¿qué nos enseña acerca del sacrificio expiatorio del Salvador? (Los alumnos podrían destacar varios principios, pero asegúrese de que comprendan que mediante el sacrificio expiatorio de Jesucristo, podemos ser perdonados de nuestros pecados.)

Explique que el hecho de sacrificar animales no tenía poder para limpiar a las personas de sus pecados, pero orientaba la mente y el corazón del pueblo hacia Jesucristo, quien sí puede perdonarnos y limpiarnos.

  • ¿Qué ordenanza en nuestros días orienta nuestra mente y nuestro corazón hacia el Salvador y nos ayuda a recibir Su perdón?

  • ¿Cómo nos ayuda la ordenanza de la Santa Cena a enfocarnos en el Salvador y recibir Su perdón?

Si lo desea, invite a un alumno a leer la siguiente declaración del élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles: 

“Después del sacrificio supremo del Salvador… la ordenanza de la Santa Cena reemplazó a la del sacrificio… ese cambio [puso el centro de atención] no en el animal de una persona, sino en la persona misma. En un sentido, el sacrificio cambió de la ……ofrenda al oferente. “…En…

vez de que el Señor requiera nuestros animales y granos, ahora desea que nos despojemos de toda impiedad… El élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles, dijo: ‘El verdadero sacrificio personal no ha consistido nunca en poner un animal sobre el altar, sino en la disposición de poner en el altar el animal que está dentro de nosotros y dejar que se consuma’. (… … ‘Absteneos de toda impiedad’, Liahona, julio de 1995, pág. 78).

“…Cuando vencemos nuestros deseos egoístas y ponemos a Dios en primer lugar de nuestra vida, y hacemos convenio de servirle a toda costa, entonces estamos viviendo la ley de sacrificio” (… “La ley de sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 17).

  • De acuerdo con esa declaración, ¿qué desea el Señor que le ofrezcamos?

  • ¿De qué maneras podemos despojarnos “de toda impiedad” u ofrecer al Señor “el animal que está dentro de nosotros”?

Como resumen de Levítico 5–7, explique que el Señor dio instrucciones adicionales en cuanto a los sacrificios que los israelitas debían hacer.

Para concluir, si lo desea, comparta su testimonio de la Expiación. Para que hagan un ofrenda al Señor, invite a los alumnos a volverse al Salvador, a arrepentirse de sus pecados y a prepararse para participar de la Santa Cena esta semana.

Comentarios e información de contexto

Levítico 1. Holocaustos

El profeta José Smith habló sobre el propósito del sacrificio de animales:

“Ciertamente, verter la sangre de un animal no beneficiaría a nadie, a menos que se hiciese como imitación o símbolo o explicación de lo que se iba a ofrecer por medio del don de Dios mismo; y esto debería hacerse fijando su vista hacia adelante, con fe en el poder de ese gran Sacrificio para la remisión de los pecados” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 50).

Levítico 1–7. El sacrificio bajo la ley de Moisés

El élder M. Russell Ballard, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó cómo el sacrificio mosaico servía como tipo y sombra del Salvador Jesucristo: 

“…todo lo relacionado con el sacrificio mosaico estaba centrado en Cristo. Al igual que Él, el sacerdote actuaba como mediador entre el pueblo y su Dios. Al igual que Cristo, el sacerdote debía tener el parentesco apropiado para poder oficiar, y el oferente, por medio de la obediencia, debía estar dispuesto a sacrificar lo que le requería la ley.

“La parte del sacrificio que tenía mayor analogía con el Salvador era la de la ofrenda misma. Fijémonos en algunos de esos paralelismos.

En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan ‘el Ungido’.) Segundo, se debía derramar la sangre del animal. Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto. Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro. Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10 ; 22:21). Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25). Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48). Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20 ). (Véase también Bible Dictionary, ‘Sacrifices’; Daniel H. Ludlow, ed., Encyclopedia of Mormonism, cinco tomos, 1992, tomo III: págs. 1248–1249.)” (“La ley de sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).

Comentarios e información de contexto

Levítico 1. Holocaustos

El profeta José Smith habló sobre el propósito del sacrificio de animales:

“Ciertamente, verter la sangre de un animal no beneficiaría a nadie, a menos que se hiciese como imitación o símbolo o explicación de lo que se iba a ofrecer por medio del don de Dios mismo; y esto debería hacerse fijando su vista hacia adelante, con fe en el poder de ese gran Sacrificio para la remisión de los pecados” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 50).

Levítico 1–7. El sacrificio bajo la ley de Moisés

El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó cómo el sacrificio mosaico servía como tipo y sombra del Salvador Jesucristo:

“…todo lo relacionado con el sacrificio mosaico estaba centrado en Cristo. Al igual que Él, el sacerdote actuaba como mediador entre el pueblo y su Dios. Al igual que Cristo, el sacerdote debía tener el parentesco apropiado para poder oficiar, y el oferente, por medio de la obediencia, debía estar dispuesto a sacrificar lo que le requería la ley.

“La parte del sacrificio que tenía mayor analogía con el Salvador era la de la ofrenda misma. Fijémonos en algunos de esos paralelismos.

En primer lugar, al igual que Cristo, el animal era escogido y ungido mediante la imposición de manos. (Tanto el título hebreo Mesías como el griego Cristo significan ‘el Ungido’.) Segundo, se debía derramar la sangre del animal. Tercero, tenía que ser un animal sin defecto alguno, totalmente libre de imperfecciones físicas, completo, sano, perfecto. Cuarto, el animal a sacrificar debía estar limpio y ser puro. Quinto, el animal tenía que ser doméstico, es decir, no podía ser salvaje, sino manso y de utilidad para el hombre (véase Levítico 1:2–3, 10; 22:21). Sexto y séptimo, en el sacrificio original practicado por Adán, y el más común de los de la ley de Moisés, el animal tenía que ser un primogénito y macho (véase Éxodo 12:5; Levítico 1:3; 22:18–25). Octavo, el sacrificio de grano tenía que ser molido en harina y preparado en panecillos, lo cual nos recuerda el título del Señor como Pan de Vida (véase Juan 6:48). Noveno, las primicias que se ofrecían nos recuerdan que Cristo fue las primicias de la Resurrección (véase 1 Corintios 15:20). (Véase también Bible Dictionary, ‘Sacrifices’; Daniel H. Ludlow, ed., Encyclopedia of Mormonism, cinco tomos, 1992, tomo III: págs. 1248–1249.)” (“La ley de sacrificio”, Liahona, marzo de 2002, pág. 15).