Seminario
Lección 108: Job 17–37
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Lección 108

Job 17–37

Introducción

Tras haber sufrido grandes aflicciones, Job se defendió ante las acusaciones de sus amigos y testificó de su Redentor. Eliú, uno de los amigos de Job, cuestionó las afirmaciones de inocencia de Job.

Sugerencias para la enseñanza

Job 17–22

Job responde a las palabras de sus amigos y testifica de su Redentor

A fin de preparar a los alumnos para estudiar Job 17–31, pida a uno de ellos que lea en voz alta el siguiente relato:

Cuando el presidente Thomas S. Monson era joven, su amigo de quince años y vecino de nombre Arthur Patton se enlistó en la Marina de los Estados Unidos para prestar servicio en la Segunda Guerra Mundial. El presidente Monson recordó:

“La madre de Arthur estaba muy orgullosa de la estrella azul que adornaba la ventana de la sala de estar, ya que le indicaba a todo el que pasaba frente a la casa que su hijo llevaba el uniforme de su patria y que servía activamente. Cuando yo pasaba por su casa, ella solía abrir la puerta y me invitaba a pasar para leer la carta más reciente de Arthur. Los ojos se le llenaban de lágrimas, tras lo cual me pedía que la leyera en voz alta. Arthur lo era todo para esa madre viuda…

“…Mientras estaba en Saipán, en el Pacífico Sur, el barco fue atacado. Arthur, que estaba a bordo, fue uno de los que se perdieron en el mar.

“La estrella azul que estaba en la ventana del frente de la casa de los Patton se quitó de su lugar sagrado y se reemplazó con una dorada, que indicaba que aquel al que representaba la estrella azul había muerto en la batalla. En la vida de la señora Patton se apagó una luz, dejándola en total oscuridad y profunda desesperación.

“Con una oración en el corazón, me acerqué a la conocida entrada de la familia Patton, preguntándome qué palabras de consuelo podrían salir de los labios de un jovencito” (“Señora Patton: La historia continúa”, Liahona, noviembre de 2007, pág. 22).

Invite a los alumnos a meditar en lo que dirían para consolar a alguien que está llorando la muerte de un ser querido.

Señale que al igual que la señora Patton, podemos enfrentar momentos en los que sufriremos por la muerte de un ser querido. Además, cada uno de nosotros en algún momento morirá. Conforme los alumnos continúen su estudio del libro de Job, invítelos a buscar verdades que nos ayuden cuando nosotros o nuestros seres queridos enfrentemos la muerte.

Para repasar brevemente las aflicciones de Job, haga las siguientes preguntas:

  • ¿Qué les había ocurrido a los hijos de Job? (Véase Job 1:18–19).

  • ¿Qué aflicciones físicas padecía Job? (Véase Job 2:7).

Invite a un alumno a leer Job 17:1 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer lo que Job dijo acerca de su condición.

  • ¿Qué creen que quiso decir Job cuando dijo: “…me está preparado el sepulcro”? (Job sentía que su muerte estaba cerca).

Pida a un alumno que lea Job 17:15 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para localizar la pregunta que hizo Job.

  • ¿Cómo debe haberse sentido Job cuando preguntó: “¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?”? (Es posible que Job haya estado lamentándose y deplorando sus circunstancias).

Para resumir Job 18, explique que después de que Job mencionó que moriría pronto, Bildad, uno de sus amigos, habló acerca del estado de los inicuos que no conocen a Dios, insinuando que Job también era inicuo.

Invite a un alumno a leer en voz alta Job 19:1–3, 19–22, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer lo que Job les dijo a sus amigos. (Si lo desea, explique que la frase “…mi carne”, en el versículo 22, significa el estado del cuerpo de Job o de su sufrimiento [véase Job 19:22, nota a al pie de página]).

  • ¿Cómo resumirías la respuesta de Job a sus amigos?

Invite a un alumno a leer en voz alta Job 19:23–27, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer lo que Job testificó que sabía.

  • ¿Qué testificó Job que sabía?

Explique que la frase “…después de deshecha ésta mi piel”, en el versículo 26, se refiere a la muerte y la descomposición del cuerpo físico de Job. Después, señale la frase “…aún he de ver en mi carne a Dios”.

  • ¿Cómo es posible que Job viera a Dios en su cuerpo físico después de haber muerto y de que su cuerpo físico se descompusiera? (Después de que los alumnos respondan, escriba la siguiente doctrina en la pizarra: A causa de la resurrección de Jesucristo, nosotros también resucitaremos).

  • Al afrontar pruebas, ¿cómo puede ayudarnos el saber que Jesucristo ha llevado a cabo la resurrección de todo el género humano? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero deben reconocer la siguiente verdad: Nuestro testimonio del Salvador y de la Resurrección puede darnos esperanza en medio de nuestras pruebas. Considere escribir esa verdad en la pizarra).

Señale que nuestro testimonio del Salvador y de la Resurrección puede darnos esperanza no únicamente cuando afrontemos la muerte, sino también cuando tengamos otros desafíos. Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“La seguridad de la resurrección nos da la fortaleza y la perspectiva para soportar los desafíos de la vida mortal que enfrenta cada uno de nosotros y cada uno de nuestros seres queridos, como por ejemplo las deficiencias físicas, mentales o emocionales que traemos al momento de nacer o que adquirimos durante nuestra vida mortal. Gracias a la resurrección, sabemos que esas deficiencias de la vida mortal son solamente temporarias” (“Resurrección”, Liahona, julio de 2000, pág. 18).

  • ¿Cuándo han sido testigos de cómo la fe y el testimonio de alguien en el Salvador y en la Resurrección le han dado esperanza en medio de una prueba?

Señale que Job no sólo tenía un testimonio del Salvador, sino que también deseaba escribirlo, preservarlo y compartirlo con los demás (véase Job 19:23). Explique que registrar y preservar nuestro testimonio puede ayudarnos en futuros momentos de prueba a recordar las doctrinas consoladoras y de esperanza que sabemos que son verdaderas. Pida a los alumnos que escriban en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras su testimonio acerca de las verdades que han analizado concernientes a Jesucristo y la Resurrección. Invite a los alumnos a compartir su testimonio del Salvador con la clase. Si lo desea, comparta usted su testimonio también.

Recuerde a los alumnos la experiencia del presidente Monson en la que, siendo un joven, consoló a la señora Patton después de que su hijo, Arthur, murió. Invite a un alumno a leer en voz alta la conclusión del relato del presidente Monson.

“Al ponernos de pie, la señora Patton me miró a los ojos y dijo: ‘Tommy, no pertenezco a ninguna iglesia, pero tú sí; dime, ¿volverá a vivir Arthur?’. Lo mejor que pude, le testifiqué que Arthur en verdad volvería a vivir” (“Señora Patton: La historia continúa”, pág. 22).

Veinticinco años después y tras haber perdido comunicación con la señora Patton, el presidente Monson dio un discurso en la conferencia general titulado “Señora Patton, Arthur vive” (véase, Conference Report, abril de 1969, págs. 126–129). El presidente Monson recordó:

“…Le expresé a la señora Patton mi testimonio personal como testigo especial, diciéndole que Dios nuestro Padre la tenía presente, que mediante sincera oración ella podía comunicarse con Él; que Él también tenía un Hijo que había muerto, sí, Jesucristo el Señor; que Él es nuestro abogado para con el Padre, el Príncipe de Paz, nuestro Salvador y Divino Redentor, y que un día lo veríamos cara a cara.

“Tenía la esperanza de que mi mensaje dirigido a la señora Patton llegara y conmoviera a otras personas que habían perdido a un ser querido.

“…tenía pocas esperanzas o casi ninguna de que la señora Patton escuchara el discurso; no tenía razón para pensar que ella escucharía la conferencia general, porque, como mencioné, ella no era miembro de la Iglesia. Entonces me enteré que había ocurrido algo semejante a un milagro. Sin tener ninguna idea de quién hablaría en la conferencia, o de los temas de los que hablarían, los vecinos de la señora Terese Patton, en California, a donde ella se había trasladado, que eran miembros de la Iglesia, la invitaron a su casa a escuchar una de las sesiones. Ella aceptó la invitación y de ese modo estaba escuchando la misma sesión donde yo me dirigí personalmente a ella.

“…para mi asombro y alegría, recibí una carta… de la señora Terese Patton. Quisiera compartir con ustedes una porción de esa carta:

“‘Querido Tommy:

“‘…No sé cómo darte las gracias por tus palabras de consuelo cuando Arthur murió, así como en tu discurso. A través de los años he tenido muchas dudas, y tú las has aclarado. Ahora me siento en paz en cuanto a Arthur… Que Dios te bendiga y te cuide siempre’” (“Señora Patton: La historia continúa”, págs. 23–24).

  • ¿Por qué es importante que compartamos nuestro testimonio del Salvador con otras personas?

Invite a los alumnos a buscar en oración oportunidades para compartir su testimonio de Jesucristo con otras personas.

Para resumir Job 20–22, explique que los amigos de Job insistieron en que los inicuos no pueden prosperar. Job reconoció que en algunas ocasiones los inicuos prosperan en cuanto a posesiones terrenales, pero finalmente Jehová administrará justicia el día del juicio.

Job 23–31

Job enseña cómo lo han beneficiado sus pruebas

Para resumir Job 23, explique que Job enseñó acerca de las maneras en que Jehová lo había bendecido al permitirle afrontar pruebas. Copie las siguientes declaraciones en la pizarra o proporcione a los alumnos una hoja de papel con la información:

Job 23:6. Si nos volvemos al Señor en nuestras aflicciones, entonces.

Job 23:10. Nuestras pruebas pueden.

Job 23:16. Nuestras pruebas pueden.

Invite a los alumnos a leer las referencias de las Escrituras y a completar las declaraciones basándose en lo que leyeron. Es posible que los alumnos encuentren principios como el siguiente: Si nos volvemos al Señor en nuestras aflicciones, entonces Él nos fortalecerá. Nuestras pruebas pueden ayudar a refinarnos y purificarnos. Nuestras pruebas pueden ayudar a ablandar nuestro corazón. A fin de ayudar a los alumnos a comprender y sentir la importancia y la veracidad de esos principios, considere hacer preguntas como las siguientes:

  • ¿Cómo han sido fortalecidos en sus aflicciones al volverse al Señor?

  • ¿Cómo les han ayudado sus pruebas a refinarse y purificarse?

  • ¿Cómo es que sus pruebas han ablandado su corazón o lo han hecho más sensible?

Para resumir Job 24–31, explique que los amigos de Job continuaron desafiándolo y él respondió a las acusaciones expresando su fe en Dios, mostrando así su humildad e integridad.

Job 32–37

Eliú habla en contra de Job y de sus amigos

Para resumir Job 32–37, explique que Eliú, otro de los amigos de Job, habló en contra de Job y de sus otros amigos ya que creyó que no habían sido lo suficientemente firmes con Job y que no habían respondido las preguntas de Job. Eliú también analizó algunos de los desafíos que son comunes para todas las personas.

Para concluir, tal vez quiera revisar brevemente las doctrinas y los principios que los alumnos han reconocido en esta lección. Para concluir, podría pedir a la clase que cante “Yo sé que vive mi Señor” (Himnos, No. 73).

Comentarios e información de contexto

Job 19:25–26. “Yo sé que mi Redentor vive”

Jesucristo vive (véase D. y C. 76:22–24). Incluso en la profunda desgracia de perder hijos, salud y riquezas, Job declaró su testimonio de que Jesucristo vive y que venció los efectos de la caída de Adán. A causa de que Jesucristo venció la muerte y resucitó, nosotros también resucitaremos sin importar si hemos hecho bien o mal en esta vida (véase 1 Corintios 15:20–22). Tendremos un cuerpo inmortal de carne y huesos que nunca más volverá a estar sujeto a las enfermedades, el dolor o la muerte. Además de eso, todos los fieles santos saldrán en la primera resurrección. Un entendimiento del Plan de Salvación y del sacrificio expiatorio de Jesucristo puede ayudarnos a entender y soportar las pruebas y aflicciones de la mortalidad. Por ejemplo, la fe de Job en Jesucristo le ayudó a perseverar incluso en las más difíciles pruebas de la mortalidad.