Seminario
Lección 71: Deuteronomio 27–34
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Lección 71

Deuteronomio 27–34

Introducción

Antes de que los israelitas entraran a la tierra prometida, Moisés les explicó las consecuencias de obedecer y desobedecer las leyes de Dios. Moisés aconsejó a los israelitas que se esforzaran y fueran valientes y dejó una bendición sobre cada una de las tribus de Israel.

Sugerencias para la enseñanza

Deuteronomio 27–28

Moisés explica las consecuencias de obedecer y desobedecer las leyes de Dios

Coloque dos bolsas de papel sobre una mesa al frente del salón, e invite a un alumno a acercarse a la mesa. Explique que una bolsa contiene un obsequio o premio y que la otra contiene una piedra. Pregunte al alumno cuál bolsa cree que tiene el obsequio. Explique que usted en realidad desea que él o ella obtenga el obsequio y pregunte:

  • ¿Qué podría hacer yo para ayudarte a elegir la bolsa que tiene el obsequio? (Si el alumno no menciona que usted le permita ver dentro de las bolsas, dele la oportunidad de ver dentro de ambas bolsas).

Después de que el alumno vea dentro de ambas bolsas y seleccione lo que desea, pregunte:

  • ¿Cómo influyó en tu decisión el saber lo que se encontraba en ambas bolsas?

Dibuje el siguiente diagrama en la pizarra:

Explique que, conforme Moisés se acercaba al fin de su vida mortal, deseó que los israelitas pudieran elegir ser bendecidos en vez de maldecidos, así como el alumno pudo elegir el obsequio en vez de la piedra. Para ayudar a que los israelitas eligieran ser bendecidos, mandó que Josué preparara una experiencia de aprendizaje para Israel.

Para resumir Deuteronomio 27, explique que el Señor dio instrucciones acerca de lo que iba a suceder una vez que los hijos de Israel entraran en la tierra prometida. Debían ir a Siquem, que se encontraba en el valle entre el monte Ebal y el monte Gerizim. Moisés ordenó que la mitad de las tribus de Israel debía estar sobre el monte Gerizim y la otra mitad sobre el monte Ebal. Los levitas debían estar en el valle entre las dos montañas e iban a recitar las acciones que resultarían en bendiciones y aquellas que resultarían en maldiciones tal como lo designó Dios. Al recitar las acciones que resultarían en maldiciones, como se describe en Deuteronomio 27:14–26, las tribus del monte Ebal debían decir: “Amén”. (Véase Josué 8:33–35). Aunque no se menciona específicamente en las Escrituras, pudo ser posible que cuando se mencionaron las acciones que resultarían en bendiciones, las tribus que estaban sobre el monte Gerizim respondieron también: “Amén”.

Explique que más adelante en Deuteronomio 28 se aclara lo que el Señor quería que los israelitas aprendieran de esa experiencia. Pida a un alumno que lea en voz alta Deuteronomio 28:1 y a otro que lea en voz alta Deuteronomio 28:15, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que dijo el Señor que traería ya fueran bendiciones o maldiciones sobre el pueblo.

  • ¿Qué mandó el Señor que hiciera el pueblo para obtener las bendiciones y evitar las maldiciones? (A medida que los alumnos respondan, haga énfasis en que el Señor dijo que debían guardar todos Sus mandamientos.)

Escriba la palabra si entre las palabras Desobedecer y Obedecer en el diagrama que se encuentra en la pizarra. Divida la clase en dos grupos. Asigne a un grupo que lea en silencio Deuteronomio 28:2–14, para determinar las bendiciones que los israelitas recibirían si obedecían los mandamientos de Dios. Pida al otro grupo que lea en silencio Deuteronomio 28:15–25, para averiguar las consecuencias que los israelitas experimentarían si desobedecían los mandamientos de Dios. Tal vez quiera sugerir a los alumnos que marquen lo que encuentren. Después de dos o tres minutos, invítelos a pasar a la pizarra y escribir debajo de monte Gerizim las consecuencias de obedecer los mandamientos de Dios y debajo de monte Ebal las consecuencias de desobedecerlos.

  • Considerando la experiencia de los israelitas, ¿cómo resumirían lo que podemos aprender acerca de obedecer los mandamientos del Señor? (Los alumnos pueden mencionar una variedad de principios, incluyendo los siguientes: Si elegimos obedecer todos los mandamientos de Dios, Él nos bendecirá en todos los aspectos de nuestra vida. Si elegimos no obedecer los mandamientos de Dios, perdemos las bendiciones que Él desea darnos. Podría escribir esos principios en la pizarra.)

Para ayudar a los alumnos a comprender la importancia de obedecer todos los mandamientos de Dios, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles. (Posiblemente quiera proporcionar una copia a cada alumno.)

“[Tengan] la fe para guardar todos los mandamientos de Dios, sabiendo que se dan para bendecir a Sus hijos y brindarles gozo [véase 2 Nefi 2:25]… se encontrarán con personas que escogerán cuáles mandamientos guardarán e ignorarán otros que han escogido desobedecer. A ese enfoque lo llamo el ‘buffet de la obediencia’. Esa práctica de seleccionar y escoger cuáles obedecer no funcionará; los conducirá al sufrimiento. Al prepararse para comparecer ante Dios, uno guarda todos Sus mandamientos” (véase “Afrontar el futuro con fe”, Liahona, mayo de 2011, págs. 34-35).

  • ¿Por qué creen que para estar preparados para comparecer ante Dios necesitamos guardar todos Sus mandamientos?

Explique que aunque guardar todos los mandamientos de Dios puede parecer abrumador, el presidente Harold B. Lee, ofreció un consejo que puede ser útil. Invite a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración:

“El más importante de todos los mandamientos de Dios es aquel que les resulte más difícil de guardar hoy. Si se trata de falta de honradez, de falta de castidad, de falsedad, de no decir la verdad, hoy es el día para comenzar a esforzarse por vencerlo hasta que puedan superar esa debilidad… y en seguida encárguense del siguiente mandamiento que les resulte más difícil de cumplir” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Harold B. Lee, 2001, pág. 34).

Invite a los alumnos a reflexionar con cuál mandamiento están teniendo más dificultades y cómo pueden esforzarse para guardar ese mandamiento más cabalmente.

Para resumir Deuteronomio 28:26–68, explique que esos versículos explican de manera más detallada las consecuencias negativas que los israelitas tendrían si no guardaban todos los mandamientos de Dios.

Deuteronomio 29–30

Moisés advierte al pueblo sobre las consecuencias de quebrantar sus convenios con Dios

Muestre la lámina Jesús lleva la oveja perdida (Libro de obras de arte del Evangelio, 2009, No. 64, véase también LDS.org) y pregunte a los alumnos qué es lo que esta pintura representa por lo que el Salvador está haciendo.

  • ¿Cómo puede la oveja perdida de esta pintura representar a cada uno de nosotros?

  • ¿Qué cualidades o atributos del Salvador vienen a la mente al contemplar esa imagen?

Después de un breve análisis, explique que Moisés profetizó que Israel se perdería si el pueblo pecaba. Invite a los alumnos a que conforme estudien Deuteronomio 29–30, presten atención a lo que esa profecía enseña acerca del Salvador y lo que debemos hacer cuando nos encontramos perdidos espiritualmente a causa del pecado.

Para resumir Deuteronomio 29:1–24, explique que los israelitas hicieron convenio con Dios de guardar Sus mandamientos. Moisés les prometió que si cumplían con ese convenio serían bendecidos y prosperarían (véase Deuteronomio 29:9–13).

Invite a un alumno a leer en voz alta Deuteronomio 29:25–28, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar qué fue lo que Moisés advirtió que sucedería si los israelitas quebrantaban su convenio con el Señor.

  • De acuerdo con el versículo 28, ¿qué sucedería si los israelitas quebrantaban su convenio?

Explique a los alumnos que conforme continúen estudiando el Antiguo Testamento, descubrirán que los israelitas quebrantaron ese convenio y que entonces fueron dispersados por el mundo (véase también Deuteronomio 28:64–65; 31:16–17, 27–29).

Explique que el esparcimiento y cautiverio de los antiguos israelitas fue resultado de su desobediencia. De igual manera, si desobedecemos los mandamientos de Dios, nos encontramos más alejados de Él y somos prisioneros del pecado.

Invite a algunos alumnos a turnarse para leer en voz alta Deuteronomio 30:1–6, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que la mitad de la clase busque lo que el Señor prometió que haría por Israel disperso, y que la otra mitad busque lo que Israel necesitaba hacer para que esas promesas se cumplieran.

  • De acuerdo con el versículo 2, ¿qué necesitaba hacer Israel disperso para ser recogido? ¿Cuáles son los resultados prometidos registrados en el versículo 3?

  • ¿Qué pueden enseñarnos esos versículos acerca de la liberación del cautiverio del pecado? (Los alumnos podrían usar diferentes palabras, pero deben reconocer el siguiente principio: Conforme regresemos al Señor con toda nuestra alma y corazón, Él nos librará de la cautividad del pecado. Escriba ese principio en la pizarra y sugiera que los alumnos lo escriban en sus ejemplares de las Escrituras.)

  • ¿Qué significa regresar al Señor con toda nuestra alma y corazón?

Invite a los alumnos a echar un vistazo en silencio a Deuteronomio 30:6–8, 15–16, 19–20, para reconocer palabras adicionales y frases que puedan ayudarles a entender ese principio. Invite a algunos alumnos a leer en voz alta una frase que les sea significativa y pida que expliquen la razón.

Invite a los alumnos a testificar acerca de las bendiciones que han recibido a medida que han vuelto sus corazones al Señor.

Deuteronomio 31–34

Moisés da su consejo final a Israel y es trasladado

Para resumir Deuteronomio 31–34, explique que Moisés dio su consejo final a los israelitas y bendijo a cada tribu. Les aconsejó que se esforzaran y se animaran conforme entraran en la tierra de Canaán. El Señor le dijo a Moisés que con el tiempo Israel se alejaría de Dios y adoraría a otros dioses (véase Deuteronomio 31:16–18).

Explique que Deuteronomio es el último de los libros de Moisés. Invite a los alumnos a leer en silencio Deuteronomio 34:5–6 y a determinar lo que ese relato dice que sucedió con Moisés.

  • ¿Qué dicen esos versículos que sucedió con Moisés?

Para ayudar a los alumnos a entender lo que sucedió con Moisés y el porqué, el versículo 6 declara que “…ninguno conoce el lugar de su [tumba]”, pida a uno de los alumnos que lea en voz alta la siguiente explicación del presidente Joseph Fielding Smith:

“Moisés fue llevado de la misma manera [que Elías], aunque las Escrituras dicen que el Señor lo enterró en la montaña. Por supuesto, el que escribió eso lo hizo de acuerdo con su entendimiento; pero Moisés, como Elías el Profeta, fue llevado sin gustar de la muerte, porque tenía una misión que cumplir” (véase Doctrina de Salvación, compilación de Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1979, tomo II, pág. 99).

Explique que una de las razones por las que Moisés fue trasladado, fue para que confiriera las llaves del sacerdocio a Pedro, a Santiago y a Juan, durante el ministerio terrenal del Salvador. Para hacerlo, necesitaba un cuerpo y por lo tanto fue llevado a Dios sin experimentar la muerte física (véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Moisés”). Para concluir, pida a uno de los alumnos que lea en voz alta Deuteronomio 34:9–12, y pida a los alumnos que sigan la lectura en silencio y busquen frases que describan por qué a Moisés se le considera en tan alta estima. Comparta su testimonio e invite a los alumnos a actuar conforme a las impresiones que han recibido.

Comentarios e información de contexto

Deuteronomio 34:5–8. ¿Por qué fue trasladado Moisés?

El presidente Joseph Fielding Smith explicó la razón por la que Moisés fue trasladado:

Moisés, como Elías el Profeta, fue llevado sin gustar de la muerte, porque tenía una misión que cumplir … “Cuando

Moisés y Elías el Profeta se les aparecieron en el monte al Salvador, a Pedro, Santiago y Juan, ¿qué propósito tuvo su venida? ¿Fue sólo una manifestación espiritual para fortalecer a los tres apóstoles? ¿O simplemente vinieron para consolar al Hijo de Dios en su ministerio y prepararle para su crucifixión? ¡No! Ese no era el propósito. Os lo leeré. El profeta José Smith lo explicó así:

“‘El sacerdocio es sempiterno. El Salvador, Moisés y Elías entregaron las llaves a Pedro, Santiago y Juan en el monte, cuando ellos se transfiguraron ante Él. El sacerdocio es sempiterno, es sin principio de días ni fin de años, sin padre ni madre, etc. Si no hay cambio de ordenanzas, no hay cambio de sacerdocio. Donde se administran las ordenanzas del Evangelio, allí está el sacerdocio… Cristo es el Gran Sumo Sacerdote; Adán, el siguiente’ [Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág.110; cursiva agregada]… “Gracias

a eso, entendemos porqué Elías el Profeta y Moisés fueron preservados de la muerte: porque ellos tenían que cumplir una misión, y debía ser cumplida antes de la crucifixión del Hijo de Dios, y no podía ser hecha en el espíritu. Ellos deberían tener cuerpos tangibles. Cristo es las primicias de la resurrección; por tanto, si algunos de los primeros profetas tenían que realizar una tarea preparatoria a la misión del Hijo de Dios, o a la Dispensación del Meridiano de los Tiempos, era necesario que fueran preservados para cumplir esa misión en la carne. Por esa razón Moisés desapareció de entre el pueblo y fue llevado a lo alto de la montaña; lo que ocasionó que la gente pensara que el Señor le había sepultado. El Señor le preservó, para que pudiera venir en el momento preciso y restaurar sus llaves, sobre las cabezas de Pedro, Santiago y Juan, quienes estaban a la cabeza de la Dispensación del Meridiano de los Tiempos [Deuteronomio 34:5–6; Alma 45:18–19]” (Doctrina de Salvación, compilación de Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1979, tomo II, págs. 99, 102–103).