Seminario
Lección 130: Isaías 58
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Lección 130

Isaías 58

Introducción

Los judíos se preguntaban por qué el Señor no reconocía su ayuno. Por medio de Isaías, el Señor le enseñó al pueblo acerca del ayuno apropiado y la observancia del día de reposo.

Sugerencias para la enseñanza

Isaías 58

El Señor enseña acerca del ayuno apropiado y la observancia del día de reposo

Invite a los alumnos a imaginarse a sí mismos en la siguiente situación:

Una mañana de domingo, preparan el desayuno y están a punto de comenzar a comer cuando se dan cuenta de que es domingo de ayuno.

  • ¿Cuáles son los primeros pensamientos que acuden a su mente?

Para asegurarse de que los alumnos tengan una comprensión básica de lo que es el ayuno, pregunte:

  • ¿Qué significa ayunar? (Cuando los miembros de la Iglesia “ayunan”, se abstienen voluntariamente de ingerir alimentos y bebidas por aproximadamente 24 horas con la finalidad de acercarse más al Señor y buscar Sus bendiciones).

  • Generalmente, ¿cuándo ayunan los miembros de la Iglesia? (Podemos ayunar en cualquier momento, pero “la Iglesia designa un domingo por mes, por lo general el primero, como día de ayuno” [Leales a la Fe: Una referencia del Evangelio, 2004, pág. 24]).

Pida a los alumnos que reflexionen en cuanto a sus sentimientos acerca del ayuno. Explique que algunas personas se preguntan por qué nos ha mandado el Señor que ayunemos. Invite a los alumnos a buscar principios en Isaías 58 que puedan ayudarlos a entender por qué ayunamos y cómo es que el ayuno puede ser una fuente de fortaleza espiritual.

Para resumir Isaías 58:1–2, explique que el Señor mandó a Isaías que declarara claramente a la casa de Jacob (o Israel) sus pecados. Esos pecados incluían llevar a cabo prácticas religiosas externas sin una intención sincera y, por consiguiente, actuar como si fueran una nación justa que no había abandonado al Señor.

Explique que una de esas leyes que los israelitas practicaban externamente era el ayuno. Pida a un alumno que lea Isaías 58:3 en voz alta. y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que el pueblo le preguntó al Señor acerca de su ayuno.

  • ¿Qué le preguntó el pueblo al Señor acerca de su ayuno? (Se preguntaban por qué el Señor no reconocía su ayuno).

Señale que los versículos 3–4 registran la respuesta del Señor al pueblo. Él enseñó que en vez de procurar arrepentirse y acercarse a Él al ayunar, ellos buscaban placeres mundanos y participaban en actividades mundanas. En vez de mostrar compasión hacia los demás, los obligaban a trabajar y eran irritables y contenciosos. El Señor dijo que a causa de que sus intenciones y acciones al ayunar no eran apropiadas, Él no reconocería sus oraciones.

Pida a un alumno que lea Isaías 58:5 en voz alta. y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que el Señor cuestionó acerca del ayuno del pueblo. Explique que un junco es un tallo largo y delgado que languidece y que cilicio es un material áspero que en ocasiones está hecho de pelo de cabra. En los tiempos bíblicos, las personas con frecuencia vestían cilicio o se sentaban en ceniza para simbolizar su humildad y tristeza.

  • ¿Qué cuestionó el Señor acerca del ayuno del pueblo? (Él cuestionó si las apariencias externas del ayuno reflejaban el espíritu apropiado del ayuno que Él deseaba).

  • ¿Cómo podemos cometer errores similares cuando ayunamos?

Invite a los alumnos a prestar atención a la primera pregunta que el Señor hizo según aparece en Isaías 58:6.

  • ¿Cómo expresarían la pregunta del Señor en sus propias palabras?

Escriba la siguiente declaración incompleta en la pizarra: Si ayunamos como el Señor lo desea, … (Los alumnos completarán esa declaración con tres frases diferentes durante la lección).

Pida a un alumno que lea Isaías 58:6 en voz alta. y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que el Señor enseñó acerca de los propósitos deseados del ayuno.

  • Si ayunamos como el Señor desea, ¿qué podemos hacer por los demás y por nosotros mismos? (Los alumnos pueden sugerir una variedad de respuestas, tales como el siguiente principio: Si ayunamos como el Señor desea, entonces podemos ayudar a aliviar las cargas de los demás y recibir alivio para nuestras propias cargas. Escriba la segunda parte de ese principio en la pizarra).

  • ¿Qué diferencia puede hacer el que ayunemos con un propósito específico que sea justo?

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de “ligaduras de la maldad”, “cargas de opresión”, o yugos que pueden aliviarse cuando ayunamos?

  • ¿En qué ocasiones han visto al Señor aliviar sus propias cargas por medio del ayuno?

Pida a un alumno que lea Isaías 58:7 en voz alta. y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque otro propósito deseado para el ayuno.

  • ¿Cuál es otro propósito deseado para el ayuno? (Los alumnos deben reconocer el siguiente principio: Si ayunamos como el Señor lo desea, entonces cuidaremos del pobre y del necesitado. Escriba la segunda parte de ese principio en la pizarra).

  • ¿Cómo podemos ayudar a cuidar al hambriento, al pobre y al desnudo por medio del ayuno? (Una de las maneras es por medio de la contribución de las ofrendas de ayuno).

Muestre un formulario de diezmos y otras ofrendas y repase el proceso de donar ofrendas de ayuno.

Para ayudar a la clase a comprender cómo se usan las ofrendas de ayuno, podría invitar a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración del élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“Las ofrendas de ayuno se usan sólo para un propósito: para bendecir la vida de los necesitados. Todo dinero que se le entrega al obispo en calidad de ofrenda de ayuno se utiliza para ayudar a los pobres. Cuando los donativos exceden las necesidades locales, se pasan más adelante para satisfacer las necesidades en algún otro lugar” (“La ley del ayuno”, Liahona, julio 2001, pág. 90).

  • ¿Qué cantidad debemos dar como ofrenda de ayuno? (Generalmente, por lo menos el valor de dos comidas que no hayamos consumido. Los profetas nos han alentado a ser generosos cuando sea posible).

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Isaías 58:8–12, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para localizar las bendiciones que el Señor prometió por ayunar como Él lo desea.

  • En sus propias palabras, ¿cómo resumirían esas bendiciones prometidas por ayunar como el Señor lo desea? (Los alumnos deben expresar un principio similar al siguiente: Si ayunamos como el Señor lo desea, entonces Él nos bendecirá con luz, salud, rectitud, protección, revelación y guía. Escriba la segunda parte de ese principio en la pizarra).

  • ¿En qué ocasiones tú o alguien que conoces ha tenido bendiciones similares a las que se describen en esos versículos al ayunar como el Señor desea?

Invite a los alumnos a considerar si ayunan como el Señor lo desea. Pídales que escriban en hojas de papel una meta con una manera en la que pueden mejorar sus ayunos. Aliéntelos a poner esa meta en un lugar donde la vean con frecuencia antes del próximo domingo de ayuno.

Explique que después de eso el Señor le enseñó al pueblo acerca de otra ley que observaban incorrectamente. Luego pregunte:

  • ¿Qué días de la semana o del año les traen mucho gozo?

Invite a los alumnos a echar un vistazo a Isaías 58:13, para localizar el día que el Señor asocia con ser una “delicia” o una fuente de gran gozo. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Explique que Isaías 58:13–14 registra que el Señor enseñó un principio acerca del día de reposo que puede hacerlo una fuente de gran gozo para nosotros y un medio para obtener otras bendiciones de Él.

Escriba la palabra Si en la pizarra. Pida a un alumno que lea Isaías 58:13 en voz alta. y y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que el Señor enseñó acerca de santificar el día de reposo. (Tal vez desee recordar a los alumnos que santificar significa apartar para los propósitos de Dios).

  • ¿Qué enseñó el Señor acerca de santificar el día de reposo?

  • ¿Qué creen que signifique para nosotros la frase “retraes… tu pie… de hacer tu voluntad en mi día santo”?

  • ¿Cómo resumirían las instrucciones del Señor en Isaías 58:13 usando la palabra si? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra junto a la palabra Si. Una manera de resumir las instrucciones del Señor es Si honramos al Señor al santificar el día de reposo, …).

Escriba la palabra entonces en la pizarra. Pida a un alumno que lea Isaías 58:14 en voz alta. y pida a la clase que siga la lectura en silencio para localizar las bendiciones que el Señor promete por santificar el día de reposo.

Explique que la frase “las alturas de la tierra” en el versículo 14 se puede referir a lugares sagrados donde se puede recibir revelación y se puede sentir la presencia de Dios, tales como capillas y templos del Señor. La frase “la heredad de Jacob” se refiere a las bendiciones prometidas a Jacob y a su posteridad.

  • ¿Cómo resumirían las bendiciones que figuran en Isaías 58:14? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra junto a entonces. Los alumnos deben reconocer un principio similar al siguiente: Si honramos al Señor al santificar el día de reposo, entonces tendremos gozo en nuestra relación con el Señor y obtendremos bendiciones tanto temporales como espirituales).

Divida los alumnos en grupos de dos o tres. Invite a los alumnos a imaginarse que varios amigos les preguntan qué es lo que pueden hacer con su tiempo durante el día de reposo a fin de que no anden en sus “propios caminos” o busquen su “propia voluntad” (Isaías 58:13). Invite a los alumnos a trabajar en sus grupos para crear una lista de actividades que pueda ayudar a sus amigos a santificar el día de reposo. (Si lo desea, podría invitar a los alumnos a revisar “La observancia del día de reposo” en Para la Fortaleza de la Juventud, págs. 30–31, para obtener más ideas).

Después de darles tiempo suficiente, invite a un alumno de cada grupo a escribir las respuestas en la pizarra.

  • ¿Cuáles de esas actividades les han ayudado a poder “llama[r] delicia” al día de reposo? (Isaías 58:13). ¿Por qué?

  • ¿En qué maneras han tenido gozo y bendiciones temporales y espirituales como resultado de honrar al Señor y santificar el día de reposo?

Invite a los alumnos a reflexionar en lo que hicieron el día de reposo pasado. Pídales que tomen la hoja de papel en la que escribieron su meta con respecto al ayuno y le agreguen una meta acerca de una manera en la que santificarán mejor el próximo día de reposo. Explique que posiblemente dará seguimiento a lo que los estudiantes experimenten como resultado de aplicar sus metas relacionadas con el ayuno y santificar el día de reposo.

Dominio de las Escrituras: Isaías 58:6–7

Para ayudar a los alumnos a memorizar Isaías 58:6–7, invite a un alumno a pasar a la pizarra y dibujar una imagen o escribir una palabra que represente cada declaración en los versículos. Pida a la clase que ayude al alumno con ideas acerca de qué dibujar o escribir. Por ejemplo, el alumno puede dibujar la puerta abierta de una cárcel para representar la frase “dejar libres a los quebrantados”, o una manta para representar cubrir al desnudo. Después de que los alumnos terminen de dibujar o de escribir, invítelos a recitar juntos ese pasaje dos veces mientras miran los versículos. Después invite a los alumnos a recitarlos dos veces mientras miran únicamente las imágenes o las palabras que están en la pizarra. Podría tomar una fotografía de esas imágenes o palabras y darles copias a los alumnos durante la siguiente clase para ayudarlos a memorizar ese pasaje.

Dominio de las Escrituras: Isaías 58:13–14

Para ayudar a los alumnos a memorizar Isaías 58:13–14, podría usar una de las ideas que se presentan en el apéndice de este manual.

Comentarios e información de contexto

Isaías 58:5. “¿Es éste el ayuno que yo escogí[?]”

El élder Carl B. Pratt, de los Setenta, habló de cómo una persona puede privarse de las bendiciones prometidas por ayunar apropiadamente:

“…me temo, hermanos, que muchos de nosotros no estemos ayunando en los días de ayuno o que lo estemos haciendo de una manera descuidada. Si estamos cayendo en el hábito de ayunar sin pensar en el porqué lo hacemos o si simplemente ayunamos el domingo por la mañana en vez de hacerlo durante dos comidas, o sea, veinticuatro horas, nos estamos privando a nosotros mismos y a nuestros familiares de maravillosas experiencias espirituales y de bendiciones que se reciben mediante el verdadero ayuno” (“Las bendiciones de un ayuno apropiado”, Liahona, noviembre de 2004, pág. 47).

Isaías 58:6. Un ayuno apropiado

El presidente Ezra Taft Benson enseñó acerca de algunas maneras para aprovechar el ayuno al máximo:

“Ayunar periódicamente nos aclara la mente y nos fortalece cuerpo y espíritu. …A fin de que sea más productivo, el ayuno debe ir acompañado de oración y meditación, y es preciso reducir a un mínimo el trabajo físico” (“No os desalentéis”, Liahona, marzo de 1987, pág. 5).

El élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce Apóstoles, habló de la influencia de la oración en el ayuno:

“En las Escrituras, observamos que el ayuno casi siempre va unido de la oración. Sin la oración, el ayuno no es en realidad un ayuno completo; es simplemente pasar hambre. Si deseamos que nuestro ayuno sea algo más que simplemente el abstenernos de comer, debemos elevar nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras voces en comunión con nuestro Padre Celestial. El ayuno, combinado con la oración fervorosa, tiene gran poder; puede llenar nuestra mente con revelaciones del Espíritu y fortalecernos contra los momentos de tentación” (“La ley del ayuno”, Liahona, julio de 2001, pág. 89).

Isaías 58:6, 8. Desatar las ligaduras de la maldad, soltar las cargas de opresión y recibir bendiciones adicionales

El élder Carl B. Pratt, de los Setenta, enseñó cómo es que las personas en la actualidad pueden vivir las bendiciones que se describen en Isaías 58:6:

“Si ayunamos y oramos con el propósito de arrepentirnos de los pecados y de vencer debilidades personales, desde luego estaremos buscando ‘desatar las ligaduras de impiedad’ en nuestra vida. Si el propósito de nuestro ayuno es ser más eficaces al enseñar el Evangelio y al servir a los demás en nuestros llamamientos de la Iglesia, sin duda nos estamos esforzando por ‘soltar las cargas de opresión’ de otras personas. Si ayunamos y oramos pidiendo la ayuda del Señor en nuestros esfuerzos misionales, de cierto tenemos el deseo de ‘dejar ir libres a los quebrantados’. Si el propósito de nuestro ayuno es aumentar el amor por nuestro prójimo y vencer nuestro egoísmo, nuestro orgullo y el tener nuestros corazones puestos en las cosas del mundo, indudablemente estamos procurando ‘[romper] todo yugo’” (“Las bendiciones de un ayuno apropiado”, Liahona, noviembre de 2004, págs. 48–49).

El élder Shayne M. Bowen, de los Setenta, también enseñó cómo podemos disfrutar las bendiciones que figuran en Isaías 58:6, 8, en la actualidad:

“¿Qué pasaría si hubiera una manera de vencer nuestros malos hábitos, adicciones y cargas? ¿Qué pasaría si hubiera una manera de ganar suficiente confianza en el Señor como para invocar los poderes celestiales? ¿Qué pasaría si hubiera principios que ustedes les pudieran enseñar a sus seres queridos que, de ponerse en práctica, les permitirían vencer debilidades personales y acercarse más a Dios?

“Conforme entendemos y vivimos la ley del ayuno, esas anheladas bendiciones pueden ser )…

“El Señor promete que no nos dará únicamente el poder para vencer todas nuestras faltas, sino que también nos dará luz, salud y rectitud en nuestras vidas. Y, al igual que con los hijos de Israel, Él promete que Su gloria nos rodeará y protegerá” (véase “Fasting with Power”, Ensign, abril de 2009, págs. 64, 66).

Isaías 58:13–14. Santificar el día de reposo

El presidente Spencer W. Kimball enseñó lo siguiente acerca de santificar el día de reposo:

“El día de reposo es un día santo en el cual hay que hacer cosas dignas y santas. Abstenerse del trabajo y del recreo es importante, pero insuficiente. El día de reposo exige pensamientos y hechos constructivos, y si uno solamente está ocioso sin hacer nada, está violando el día de reposo. A fin de observarlo, uno estará de rodillas orando, preparando lecciones, estudiando el Evangelio, meditando, visitando a los enfermos y afligidos, durmiendo, leyendo cosas sanas y asistiendo a todas las reuniones en las que se debe estar en ese día. El dejar de hacer estas cosas pertinentes constituye una transgresión del lado de la omisión” (El milagro del perdón, 1969, págs. 94–95).