Seminario
Lección 62: Números 11–12
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Lección 62

Números 11–12

Introducción

Conforme los israelitas viajaban por el desierto, Moisés se sintió cansado de sus murmuraciones y procuró la ayuda del Señor. Por consiguiente, el Señor escogió a 70 líderes para que ayudaran a Moisés a gobernar Israel. María y Aarón criticaron a Moisés y el Señor los castigó por haber hablado en contra de Su siervo escogido.

Nota: Esta lección ofrece la oportunidad de que dos alumnos enseñen la clase. A fin de ayudar a esos alumnos a prepararse para enseñar, entrégueles una copia de la sección que vayan a enseñar varios días antes. Quizás prefiera enseñar la sección usted mismo.

Sugerencias para la enseñanza

Números 11

Los israelitas se quejan y Moisés pide ayuda al Señor para gobernar al pueblo

1er. alumno designado para enseñar: Números 11:1–10

Invita a tus compañeros a meditar en la forma en que generalmente reaccionan al afrontar problemas y frustraciones. Si lo deseas, invita a dos o tres alumnos a compartir sus ideas con el resto de la clase si se sienten cómodos al hacerlo.

Explica que Números 11 describe algunos de los problemas y las frustraciones que Moisés y los israelitas afrontaron mientras viajaban por el desierto en dirección a la tierra prometida. Invita a la clase a que, mientras estudian Números 11, busquen principios que puedan ayudarles a saber cómo afrontar los problemas y las frustraciones que podrían experimentar.

Invita a otro alumno a leer Números 11:1 en voz alta, y pide a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que los israelitas hicieron al afrontar problemas y frustraciones. Pide a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué hizo Jehová después que algunos de los del pueblo se quejaron?

  • ¿Por qué creen que Jehová estaba tan disgustado con los israelitas por quejarse? (Sus quejas demostraban ingratitud por todo lo que el Señor había hecho por ellos.)

Para resumir Números 11:2–3, explica que el pueblo clamó a Moisés. Éste oró a Jehová y se extinguió el fuego.

Invita a otro alumno a leer Números 11:4–9 en voz alta, y pide a la clase que acompañe la lectura en silencio y que busquen palabras o frases que indiquen que algunos israelitas eran desagradecidos a pesar de las bendiciones del Señor. (Si lo deseas, explica que la palabra “carne” del versículo 4 se refiere también al pescado).

  • ¿Qué palabras o frases indican que algunos de los hijos de Israel eran desagradecidos a pesar de las bendiciones del Señor? (A medida que los alumnos den sus respuestas, si lo deseas, pregúntales cómo la palabra o frase que encontraron podría demostrar desagradecimiento.)

Para resumir Números 11:10, explica que Moisés oyó que el pueblo seguía llorando o quejándose de sus circunstancias. Jehová y Moisés se disgustaron debido a aquellas quejas continuas.

  • ¿Qué principio aprendemos del mal ejemplo de los israelitas? (Quizás los alumnos hallen diversos principios, entre ellos, el siguiente: No reconocer nuestras bendiciones puede llevarnos a ser desagradecidos con el Señor.)

  • ¿Qué podemos hacer para reconocer mejor nuestras bendiciones? ¿De qué manera les ha ayudado el haberlo hecho?

Para concluir, podrías compartir tu testimonio del principio que has enseñado. Si lo deseas, y como parte del testimonio, menciona una experiencia en la que haya aumentado tu agradecimiento al Señor por haber reconocido Sus bendiciones en tu vida.

2do. alumno designado para enseñar: Números 11:11–20

Invita a un alumno a leer Números 11:11–14 en voz alta, y pide al resto de los alumnos que sigan la lectura en silencio y que busquen dos problemas que Moisés planteó al Señor.

  • ¿Cuáles eran los dos problemas que Moisés planteó a Jehová?

A medida que los alumnos contesten, apunta los dos problemas en la pizarra:

Moisés se sentía agobiado al tratar de guiar a un grupo numeroso de personas que eran egoístas y desagradecidas.

No había carne para que las personas comieran.

Divide la clase en dos grupos. Invita a un grupo a leer Números 18:16–17 y al grupo restante a leer Números 18:18–20. Pídeles que busquen qué soluciones proporcionó Jehová para los problemas de Moisés.

  • ¿Qué solución proporcionó Jehová para ayudar a aligerar la carga de liderazgo para Moisés?

  • ¿Qué solución proporcionó Jehová para aliviar la falta de carne?

Señala que Moisés, en vez de tan sólo quejarse al igual que muchos de los de su pueblo, planteó sus problemas y frustraciones al Señor en oración.

  • En este relato, ¿qué principio aprendemos sobre lo que el Señor hará por nosotros si le expresamos nuestros problemas y frustraciones a Él? (Los alumnos podrían hallar un principio semejante al siguiente: Si expresamos nuestros problemas y frustraciones al Señor, entonces Él puede ayudarnos a hallar soluciones. Si lo deseas, explica que no siempre se nos contestan las oraciones de inmediato, y que el Señor puede fortalecernos para perseverar mientras nosotros procuramos con paciencia Su ayuda para hallar la solución.)

  • ¿En qué oportunidades se han sentido bendecidos por haber expresado sus problemas y frustraciones al Señor en vez de quejarse por ellos solamente?

Para concluir, podrías compartir tu testimonio del principio que has enseñado. Si lo deseas, y como parte del testimonio, menciona alguna experiencia que hayas tenido en la que te hayas sentido bendecido tras haber expresado tus problemas y frustraciones al Señor.

Después que concluyan los alumnos asignados para enseñar, deles las gracias por haber enseñado.

Invite a un alumno a leer Números 11:24–25 en voz alta, y pida a la clase que acompañe la lectura en silencio para ver cómo aligeró Jehová la carga que Moisés sentía como líder.

  • ¿Cómo aligeró el Señor la carga que Moisés sentía?

Explique que el versículo 25 enseña que se bendijo a los 70 ancianos para que recibieran revelación y hablaran según los inspirara el Espíritu Santo. Para resumir Números 11:26–28, explique que Josué (el siervo y futuro sucesor de Moisés) sugirió a Moisés que impidiese que profetizaran dos de los ancianos.

Pida a un alumno que lea Números 11:29 en voz alta, e invite a la clase a averiguar cómo respondió Moisés ante la inquietud de Josué.

  • ¿Qué creen que quiso decir Moisés cuando dijo que ojalá que todos los del pueblo de Jehová fuesen profetas y que el Espíritu descansara sobre ellos? (Moisés no quiso decir que quería que todos fuesen profetas y que guiaran y recibieran revelación para la Iglesia; más bien, es probable que haya querido decir que ojalá todas las personas viviesen dignas de recibir revelación para su propia vida, llamamientos y responsabilidades.)

  • ¿Qué verdad se sobreentiende en el deseo de Moisés de “que todos los del pueblo de Jehová fuesen profetas”? (Aunque los alumnos empleen otras palabras, deben reconocer un principio parecido al siguiente: Si estamos preparados espiritualmente y somos dignos, podemos recibir revelación. Si lo desea, anote ese principio en la pizarra.)

Si lo desea, comparta brevemente una experiencia que haya tenido en la que fue bendecido al recibir revelación para su propia vida. Podría invitar a los alumnos a hacerlo también si se sienten cómodos al respecto.

Para resumir Números 11:30–35, explique que, en respuesta a la oración de Moisés, Jehová también proporcionó codornices en abundancia para que los israelitas las comiesen. Cuando el pueblo juntaba las codornices, muchos se excedieron y juntaron más de las necesarias. El Señor se enojó de nuevo con ellos (aparentemente porque se volvieron codiciosos por adquirir las codornices o las acumularon, mostrando de ese modo desagradecimiento otra vez). Jehová envió una plaga y muchos israelitas murieron.

Números 12

Aarón y María hablan contra Moisés

Pida a un alumno que lea en voz alta las siguientes situaciones en que algunas personas criticaron al Salvador o a los profetas del Señor:

Se criticó al Salvador por comer con pecadores (véase Lucas 15:2) y se le acusó de ser aliado de Beelzebú (véase Lucas 11:14–15). Tanto a Abinadí como a Pablo se los consideró locos (véanse Mosíah 13:1; Hechos 26:24). Los hermanos de Nefi se burlaron de él cuando él obedeció el mandato del Señor de construir un barco (véase 1 Nefi 17:17–18). A Samuel se lo expulsó de la tierra de Zarahemla porque era lamanita y debido a que sus profecías ofendían a los inicuos (véanse Helamán 13:2; 14:10). A José Smith se lo acusó de abandonar a los santos cuando, en junio de 1844, cruzó el río en dirección a Iowa para evitar que lo capturaran y llevaran a Carthage (véase History of the Church, tomo VI, pág. 549).

Invite a los alumnos a que, al estudiar Números 12, procuren hallar verdades que pudieran ayudarlos cuando oigan o lean críticas contra el Señor o los líderes de la Iglesia.

Pida a un alumno que lea Números 12:1–3 en voz alta, e invite a la clase a determinar por qué María y Aarón (que eran hermanos de Moisés) criticaron a Moisés.

  • ¿Por qué razón María y Aarón criticaron a Moisés?

Explique que el Señor autorizó el matrimonio de Moisés y la mujer etíope (véase D. y C. 132:1, 38). Por lo tanto, María y Aarón no tenían fundamentos para criticar a Moisés por el matrimonio.

  • Además de criticar a Moisés por el casamiento, ¿qué más podrían sugerir las palabras de María y Aarón del versículo 2? (Podrían sugerir que, ya que Jehová también había hablado por intermedio de ellos, o les había dado revelación, se consideraban a sí mismos en la misma condición que el profeta Moisés.)

Haga hincapié en la frase “Y lo oyó Jehová”, que está al final del versículo 2. Luego invite a un alumno a leer Números 12:3–9 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para ver cuál fue la reacción del Señor frente a las críticas que Aarón y María hicieron respecto a Moisés.

  • Según los versículos 6–8, ¿en qué se diferenciaba Moisés de otras personas que podían recibir revelación? (Jehová se aparecía a Moisés y le hablaba directamente.)

  • ¿Qué verdades aprendemos de las palabras del Señor que están en los versículos 6–8? (Aunque los alumnos empleen otras palabras, deben poder determinar verdades semejantes a las siguientes: El Señor habla a Sus profetas. El Señor revela Su voluntad a los líderes que Él ha escogido. Si lo desea, apunte esas verdades en la pizarra.)

Para ayudar a los alumnos a comprender mejor esas verdades, si lo desea, pida a un alumno que lea en voz alta las siguientes palabras del presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“La casa del Señor es una casa de orden. El profeta José Smith enseñó que ‘es contrario a la economía de Dios que un miembro de la Iglesia, o cualquier otro, reciba instrucciones para los que poseen una autoridad mayor que la de ellos’ [Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, pág. 208].

“Podemos recibir revelación individual, como la recibe un padre o madre para su familia; o para aquellos de quienes somos responsables como líderes o maestros, habiendo sido debidamente llamados y apartados.

“Si la persona empieza a criticar y abriga sentimientos negativos, el Espíritu se alejará; y regresará únicamente cuando esa persona se arrepienta. Por experiencia propia sé que los medios de inspiración siempre siguen ese orden. Les aseguro que estarán a salvo si siguen a sus líderes” (véase “Revelación personal: El don, la prueba y la promesa”, Liahona, junio de 1997, pág. 14).

Pida a los alumnos que consideren el modo en que las verdades que han aprendido en Números 12 podrían ayudarlos al hablar con alguien que critique al Señor o a los líderes de la Iglesia. Para resumir Números 12:10–16, explique que debido a que María criticó al siervo escogido del Señor, enfermó de lepra y se la expulsó del campamento por siete días. Después, el Señor entonces la sanó, y María regresó al campamento.

Para concluir, invite a uno o dos alumnos a testificar de las verdades que han aprendido de Números 12.

Comentarios e información de contexto

Números 11:29. “Ojalá que todos los del pueblo de Jehová fuesen profetas”

La palabra profetas, en el sentido que tiene en Números 11:29, no se refiere a las autoridades que presiden la Iglesia. Más bien, es probable que el término se utilice en un sentido amplio, para describir a toda persona que reciba revelación mediante el Espíritu Santo. El élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“El espíritu de revelación está al alcance de toda persona… “Esta bendición no se limita a las autoridades que presiden la Iglesia, sino que le pertenece y debe estar en vigor en la vida de todo hombre, toda mujer y todo niño que alcanza la edad de responsabilidad y que entra en convenios sagrados. El deseo sincero y la dignidad invitan al espíritu de revelación a nuestra vida” (“El espíritu de revelación”, Liahona, mayo de 2011, pág. 87).

Números 12:3. “Moisés era muy manso”

La afirmación de Números 12:3 de que “Moisés era muy manso” sugiere que fue paciente con María y Aarón cuando éstos hablaron en contra de él. El élder Ulisses Soares, de los Setenta, enseñó:

“La mansedumbre es vital para que lleguemos a ser más como Cristo. Sin ella no seremos capaces de desarrollar otras virtudes importantes. Ser manso no significa ser débil, sino que significa comportarse con bondad y gentileza, mostrando fortaleza, serenidad, sana autoestima y autocontrol.

“La mansedumbre fue uno de los atributos más abundantes en la vida del Salvador. Él mismo enseñó a Sus discípulos: ‘Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón’ [Mateo 11:29]” (“Sean mansos y humildes de corazón”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 9).