Seminario
Lección 68: Deuteronomio 1–13
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Lección 68

Deuteronomio 1–13

Introducción

A fin de preparar a los israelitas para entrar en la tierra prometida, Moisés les enseñó la importancia de recordar y obedecer al Señor. También repitió el mandato de quitar a los cananeos de la tierra prometida y destruir todos los elementos relacionados con su adoración de dioses falsos.

Sugerencias para la enseñanza

Deuteronomio 1–6

Moisés le enseña a Israel acerca de la importancia de recordar y obedecer al Señor

Antes de la clase, escriba cada una de las siguientes afirmaciones en un trozo pequeño de papel por separado:

El Señor libera a los israelitas de Egipto de manera milagrosa (véase Deuteronomio 4:34; 6:21–23; 7:17–19).

Israel oye al Señor declarar los Diez Mandamientos desde el monte Horeb (Sinaí) (véase Deuteronomio 4:10–13, 33; 5:4–22).

Israel se alimenta de maná en el desierto (véase Deuteronomio 8:3, 16).

Israel se rebela contra el Señor al hacer un becerro de oro y adorarlo (Deuteronomio 9:11–12, 16, 21).

Antes de que comience la clase, entregue los cuatro trozos de papel a cuatro alumnos diferentes. Informe a esos alumnos que al inicio de la lección se les pedirá que dibujen en la pizarra una representación simple de la experiencia que se describe en su trozo de papel.

Para comenzar la lección, invite a los cuatro alumnos que se acerquen a la pizarra uno a la vez y que dibujen rápidamente la experiencia que se les asignó. Pida a la clase que adivine qué relato de las Escrituras representa cada dibujo.

Después de esa actividad, explique que aunque los acontecimientos representados en la pizarra se registraron en los libros de Éxodo y Números, también se mencionan varias veces en el libro de Deuteronomio. El libro de Deuteronomio contiene las enseñanzas de Moisés a los israelitas cuando acamparon en los llanos de Moab, al este del río Jordán y la tierra prometida. Cuando Moisés dio esas enseñanzas, habían pasado 40 años desde que el Señor sacó a los israelitas de Egipto.

Explique que la palabra Deuteronomio significa “repetición de la ley”. Invite a los alumnos a buscar en Deuteronomio 6:12–15; 8:2–3, 11–18; 9:7–8 algunas razones por las que Moisés, al enseñar a los israelitas, mencionó repetidamente los acontecimientos representados en la pizarra. (Si lo desea, asigne cada pasaje de Escrituras a un grupo diferente de alumnos.)

  • ¿Qué razones encontraron para que Moisés mencionara repetidamente las experiencias de los israelitas en el desierto?

Invite a un alumno a leer en voz alta Deuteronomio 4:9, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que los israelitas debían hacer para no olvidar la influencia del Señor en sus vidas. Pida a los alumnos que expongan lo que encuentren.

  • ¿Qué creen que significa “guárdate y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto” (Deuteronomio 4:9)? (Ten cuidado y diligencia en hacer lo que el Señor pide, de modo que no se te olvide lo que has visto que Él ha hecho por ti.)

  • ¿Qué principio podemos aprender de las enseñanzas de Moisés a los israelitas? (Los alumnos quizás utilicen palabras diferentes, pero asegúrese de que reconozcan el siguiente principio: Si no somos diligentes, entonces podemos llegar a olvidar las ocasiones en las que hemos visto la influencia del Señor en nuestra vida. Podría escribir ese principio en la pizarra.)

Para ayudar a los alumnos a entender y sentir la veracidad e importancia de ese principio, pídales que contesten las siguientes preguntas en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras:

  • ¿En qué ocasiones han visto la influencia del Señor en su vida o en la vida de alguien que conozcan?

  • ¿De qué manera el recordar siempre esa experiencia los ayuda a permanecer fieles al Señor?

Después de darles suficiente tiempo, invite a los alumnos que estén dispuestos a compartir lo que escribieron a que lo hagan. Anime a los alumnos a recordar siempre las experiencias sagradas en las que hayan visto la influencia del Señor en su vida.

Borre la pizarra. A fin de preparar a los alumnos para estudiar Deuteronomio 5–6, pida a los alumnos que reflexionen en silencio en la siguiente pregunta:

  • ¿Alguna vez han conocido a alguien que sentía que los mandamientos y las normas del Señor limitaban su libertad o su capacidad de divertirse?

Invite a los alumnos a acercarse a la pizarra y hacer una lista de los mandamientos o normas que algunas personas tal vez afirmen que limitan su libertad o su capacidad de divertirse. (Los alumnos quizás enumeren la Palabra de Sabiduría, la ley de castidad, usar ropa modesta, santificar el día de reposo o evitar los medios de comunicación y diversión que sean violentos o inmorales.)

Pida a los alumnos que, a medida que continúen estudiando Deuteronomio, busquen las razones por las que Dios nos ha dado mandamientos y normas.

Para resumir Deuteronomio 5, explique que Moisés les repitió los Diez Mandamientos a los hijos de Israel. Invite a un alumno a leer en voz alta Deuteronomio 6:3–5, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer otro mandamiento que Moisés declaró a los israelitas.

  • Según esos versículos, ¿qué mandamiento les declaró Moisés a los israelitas? (Si lo desea, señale que Jesucristo se refirió a éste como “el primero y grande mandamiento” [Mateo 22:38]).

  • Según el versículo 3, ¿cuál sería el resultado si los israelitas obedecían ese mandamiento?

Invite a un alumno a leer en voz alta Deuteronomio 6:6–9, y pida al resto de la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que Moisés enseñó que los israelitas debían hacer con los mandamientos de Dios.

  • ¿Qué dijo Moisés que los israelitas debían hacer con los mandamientos de Dios?

Un hombre portando un tefilín (o filacteria) tradicional.

Las escrituras hebreas del Shemá se encuentran escritas en un pergamino que se enrolla y se coloca dentro de una mezuzá.

Muestre imágenes de una filacteria y de una mezuzá, o dibújelas en la pizarra. (Si lo desea, prepare algunas antes de la clase y muéstrelas.) Explique que, de acuerdo con las instrucciones de Moisés que se hallan en los versículos 8–9, los judíos establecieron costumbres que consisten en el uso del Shemá, la mezuzá y los tefilín (o filacterias). El Shemá hace referencia a varios pasajes de las Escrituras, entre los que se encuentra Deuteronomio 6:4–9, que los judíos devotos recitan diariamente. Muchos judíos escriben esos mismos pasajes en un pequeño trozo de pergamino, el cual colocan en un pequeño receptáculo llamado mezuzá (la palabra hebrea para jamba de puerta) y luego ubican en el lado derecho del marco de la puerta de sus casas. Los tefilín son pequeñas cajas cuadradas de cuero que se llevan sobre la frente y en la parte interior del bíceps del brazo no dominante. Esas cajas contienen trozos de pergamino con pasajes del Shemá.

Señale la frase “estas palabras… estarán sobre tu corazón” (Deuteronomio 6:6).

  • ¿Por qué piensan que es importante esta instrucción del versículo 6?

  • Aunque no llevamos tefilín ni colocamos mezuzot (el plural de mezuzá) en el marco de la puerta de nuestra casa, ¿qué podemos hacer para acordarnos de los mandamientos del Señor y tenerlos en nuestro corazón (véase Deuteronomio 6:6)?

Pida a los alumnos que lean Deuteronomio 6:24 y 10:12–13 en silencio y que presten atención a lo que Moisés dijo acerca del propósito de los mandamientos de Dios.

  • De acuerdo con esos versículos, ¿cómo resumirían el propósito de los mandamientos de Dios? (Después de que los alumnos respondan, escriba la siguiente verdad en la pizarra, arriba de la lista que los alumnos escribieron anteriormente: Los mandamientos que Dios nos da son siempre para nuestro bien.)

Pida a los alumnos que elijan uno de los mandamientos que figuran en la pizarra y que reflexionen de qué manera ese mandamiento es para nuestro bien. Si lo desea, pida a los alumnos que expliquen y compartan su testimonio de la manera en que el mandamiento que eligieron es para nuestro bien.

Deuteronomio 7–13

Moisés da instrucciones a Israel de que deben quitar de la Tierra a los cananeos y sus elementos de adoración, y guardar los mandamientos de Dios.

Muestre una trampa de lazo o dibuje una en la pizarra. Una trampa de lazo se crea al hacer un nudo corredizo de soga u otro tipo de cuerda y ubicarlo de tal manera que los animales queden atrapados cuando lo pisen.) Explique que una trampa de lazo puede incluir algún tipo de cebo a fin de atraer a los animales para que pisen la trampa.

  • ¿Qué es lo que hace que una trampa de lazo sea una manera eficaz de atrapar animales?

  • ¿De qué manera es el cebo de la trampa de lazo semejante a las tentaciones que experimentamos?

Explique que en Deuteronomio 7 Moisés enseñó a los israelitas lo que debían hacer para superar las trampas o motivos de tentación que existían en la tierra prometida y que podrían llevarlos a quedar atrapados en el pecado. Las personas que ya vivían en la tierra prometida participaban en una terrible iniquidad e idolatría, e incluso sacrificaban a sus niños inocentes a sus dioses falsos (véase Deuteronomio 12:30–31). Pida a los alumnos que a medida que estudien Deuteronomio 7 busquen verdades que puedan ayudarlos a superar las tentaciones a las que se enfrentan.

Invite a algunos alumnos a que se turnen al leer Deuteronomio 7:1–6, 16, 25–26 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que el Señor mandó a los israelitas que hicieran con el pueblo de la tierra de Canaán y con los elementos relacionados con su adoración de dioses falsos.

  • ¿Qué mandó el Señor que hicieran los israelitas con el pueblo de la tierra de Canaán y con los elementos relacionados con su adoración de dioses falsos?

  • ¿Qué dijo el Señor que ocurriría si los israelitas desobedecían ese mandamiento? (Se apartarían del convenio que habían hecho de servir sólo al Señor, y serían destruidos.)

  • ¿De qué manera las palabras de Moisés en el versículo 6 podrían haber ayudado a los israelitas a comprender la importancia de quitar de la tierra prometida todas las influencias inicuas?

Si lo desea, recuerde a los alumnos que uno de los significados de la palabra santo es ser apartado para propósitos sagrados. La expresión pueblo santo se refiere a quienes son apartados o escogidos para servir a Dios a fin de que se cumplan Sus propósitos para la salvación de Sus hijos.

  • Para ser el pueblo santo del Señor, ¿qué debemos hacer con las influencias que pueden conducirnos al pecado? (Luego de que los alumnos respondan, escriba el siguiente principio en la pizarra: Para ser el pueblo del Señor, debemos eliminar y evitar las influencias que puedan conducirnos al pecado. Si lo desea, sugiera a los alumnos que escriban ese principio en el margen de su ejemplar de las Escrituras, junto a Deuteronomio 7:6).

Explique que aunque no seamos capaces de eliminar todas las fuentes de tentación de nuestra vida, el Señor nos bendecirá cuando procuremos quitar de nuestro entorno inmediato cualquier iniquidad que podamos y desarrollar autodisciplina para evitar otras influencias que puedan conducirnos al pecado.

Asigne a los alumnos a trabajar en grupos de dos o tres personas. Entregue a cada grupo un volante que tenga las siguientes preguntas. Pida a los alumnos que analicen las preguntas y que anoten sus respuestas.

  • ¿Cuáles son tres trampas del mundo que, si las dejamos permanecer en nuestra vida, pueden conducirnos a quedar atrapados en el pecado?

  • Para ser el pueblo del Señor, ¿por qué es importante que eliminemos o evitemos la influencia de esos lazos o trampas?

  • ¿Qué consejo pueden dar acerca de cómo eliminar o evitar la influencia de esos lazos o trampas? ¿Qué pueden hacer para protegerse a ustedes mismos cuando esas trampas no se puedan evitar?

Luego de que los alumnos hayan tenido tiempo suficiente para analizar las preguntas, invite a varios de ellos a explicar a la clase lo que aprendieron.

Para resumir Deuteronomio 8–13, explique que Moisés continuó recordando a los israelitas acerca de sus experiencias en el desierto, que repitió la importancia de obedecer los mandamientos de Dios y que advirtió al pueblo nuevamente acerca de las consecuencias que sufrirían si no expulsaban por completo a las otras naciones de la tierra prometida ni destruían los elementos relacionados con la adoración de dioses falsos.

Anime a los alumnos a eliminar de su vida cualquier influencia que pueda conducirlos al pecado.

Comentarios e información de contexto

Deuteronomio 6:4–9 Shemá, mezuzá y tefilín.

De acuerdo con la instrucción de Moisés que se halla en Deuteronomio 6:4–9, los judíos establecieron costumbres o tradiciones que consistían en el uso del Shemá, las mezuzot y los tefilín (o filacterias). En la época de Jesucristo, esa tradición se transformó en una fuente de orgullo para muchos judíos, quienes “[ensanchaban] sus filacterias” (Mateo 23:5). La palabra Shemá está tomada de una palabra hebrea que significa “escuchar”, y procede del comienzo de las instrucciones de Moisés que están registradas en Deuteronomio 6:4: “Escucha, oh Israel”. En su totalidad, el Shemá consiste en Deuteronomio 6:4–9; 11:13–21; y Números 15:37–41, en ese orden. Los judíos devotos lo recitan diariamente como oración vespertina y matutina. Cuando se le preguntó cuál era el gran mandamiento en toda la ley, el Salvador hizo alusión al Shemá (véase Mateo 22:36–38).

Muchos judíos escriben esas mismas referencias sobre pergamino y las colocan en un pequeño receptáculo llamado mezuzá (la palabra hebrea para jamba de puerta), el cual luego ubican en el lado derecho del marco de la puerta de sus casas. Algunos judíos besan la mezuzá al entrar en sus casas; otros besan sus dedos y luego tocan la mezuzá, y otros no hacen ninguna de las dos cosas. La mezuzá es un recordatorio, para las personas que entran, de la presencia divina de Dios en la casa y, para las personas que salen, de su responsabilidad de obedecer Sus leyes.

Las escrituras hebreas del Shemá se encuentran escritas en un pergamino que se enrolla y se coloca dentro de una mezuzá.

Un hombre portando un tefilín (o filacteria) tradicional.

Algunos judíos también graban los siguientes pasajes de las Escrituras en piezas individuales de pergamino y los colocan en pequeñas cajas de cuero llamadas tefilín o filacterias, que tienen unos cuatro centímetros de lado: Éxodo 13:1–10; Éxodo 13:11–16; Deuteronomio 6:4–9; Deuteronomio 11:13–21 (véase Bruce R. McConkie, Doctrinal New Testament Commentary, 3 tomos, 1965–1973, tomo I, pág. 616). Esas cajas se atan alrededor de la cabeza para que queden sobre la frente y alrededor de la parte interior del bíceps del brazo no dominante, con la caja apuntando hacia el corazón.

Deuteronomio 6:13, 16; 8:3. Jesucristo citó Deuteronomio para frustrar la tentación

El presidente Marion G. Romney, de la Primera Presidencia, enseñó:

“[El] completo conocimiento [de Jesús] de las Escrituras es manifiesto por el hecho de que repetidamente las citaba. Cuando el diablo lo tentó para que convirtiese las piedras en pan, Él respondió, mencionando un pasaje de Deuteronomio:

“‘…Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’ (Mateo 4:4; véase Deuteronomio 8:3).

“Al ser desafiado por el tentador a arrojarse desde la cúspide del templo, respondió citando del mismo libro:

“‘Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios’ (Mateo 4:7; véase Deuteronomio 6:16).

“Por tercera vez citó Deuteronomio (6:13) cuando Satanás le ofreció los reinos del mundo, diciendo:

“‘Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él sólo servirás’ (Mateo 4:10).” (“Jesus Christ, Man’s Great Exemplar” [discurso pronunciado ante los estudiantes de la Universidad Brigham Young, 9 de mayo de 1967], pág. 9).

Deuteronomio 8:7–20 Recordar al Señor en tiempos de abundancia

Moisés enseñó a los israelitas que Canaán era una tierra en la que “[no] te faltará nada” (Deuteronomio 8:9) y en la que prosperarían. Sin embargo, advirtió que si los israelitas se olvidaban del Señor en su prosperidad, perecerían. También advirtió contra la tentación de atribuirse el éxito a ellos mismos más que a Dios.

Tales advertencias se aplican también en nuestra vida. El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, habló de una prueba de prosperidad que sería un desafío para los miembros de la Iglesia en nuestros días:

“El amor al trabajo es una actitud que deben desarrollar los miembros de la Iglesia. En ciertas formas hemos pasado por una época de gran prosperidad que, con el correr de la historia y por los efectos producidos en la actitud de la gente, puede demostrarse que ha sido más devastadora que la gran depresión. El presidente Harold B. Lee dijo: ‘En la actualidad estamos pasando por otra clase de prueba que se podría llamar “la prueba del oro” —la prueba de la abundancia, la riqueza, las cosas fáciles— que es más de lo que quizás haya pasado la juventud de cualquier generación, por lo menos en esta iglesia’ (Sweet are the Uses of Adversity…, Speeches of the Year, Universidad Brigham Young, 7 de febrero de 1962, pág. 3)” (“Cómo satisfacer nuestras necesidades”, Liahona, agosto de 1981, pág. 146).