Seminario
Lección 27: Génesis 20–21
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Lección 27

Génesis 20-21

Introducción

Después de la destrucción de Sodoma y Gomorra, Abraham y Sara viajaron a la tierra de Gerar, donde Abimelec, rey de Gerar, tomó a Sara, de Abraham. Después de enterarse que Sara era la esposa de Abraham, Abimelec devolvió a Sara a Abraham y les permitió que moraran en su tierra. En esa tierra, Isaac nació como cumplimiento de la promesa de Dios a Abraham (véase Génesis 17:19, 21). Se echó a Agar y a su hijo, Ismael, de la casa de Abraham al desierto, pero el Señor no los abandonó.

Sugerencias para la enseñanza

Génesis 20:1–18

Se bendice a Abimelec por obedecer al Señor y honrar a Abraham y a Sara

Muestre (o dibuje en la pizarra) imágenes de algunas señales de advertencia comunes. Por ejemplo, podría mostrar señales de tráfico o advertencias en paquetes de comida. Pida a los alumnos que expliquen el propósito de esas señales. Invite a los alumnos a pensar en un momento en que hayan recibido una advertencia. Pudo haber sido cuando eran niños pequeños y estaban a punto de hacer algo peligroso o cuando eran mayores y alguien les advirtió en cuanto a una decisión que estaban tomando.

  • ¿Alguna vez ustedes o alguien a quien conozcan han recibido una advertencia de Dios cuando estaban a punto de cometer un error? ¿Cómo se dio ese aviso?

Explique que en Génesis 20 leemos acerca del viaje del profeta Abraham y de su esposa Sara a una tierra llamada Gerar.

Invite a un alumno a leer en voz alta Génesis 20:1–2, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que sucedió cuando Abraham y Sara llegaron a Gerar.

Pida a un alumno que lea en voz alta Génesis 20:18, y diga a la clase que siga la lectura en silencio para darse cuenta de lo que ocurrió a la casa de Abimelec como resultado de tomar a Sara. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren. Tal vez tenga que explicar que “cerrado completamente toda matriz” significa que el Señor hizo que ninguna de las mujeres de la casa de Abimelec pudiera tener hijos.

Explique que, aunque se maldijo la casa de Abimelec de inmediato porque había tomado a Sara, el Señor le advirtió de su error y le dio la oportunidad de evitar cometer un serio pecado. Invite a algunos alumnos que se turnen para leer Génesis 20:3–7 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para averiguar la advertencia que el Señor dio a Abimelec. Invite a los alumnos a dar un informe de lo que encuentren.

  • ¿Por qué sentía Abimelec que era inocente de hacer nada malo? (A medida que respondan los alumnos, podría resultar útil explicar que en algunas culturas antiguas se aceptaba la práctica de que un rey tomara a cualquier mujer de su elección para que fuera su esposa.)

  • ¿Cómo fue la advertencia que recibió Abimelec un ejemplo de la misericordia del Señor? (La advertencia del Señor evitó que cometiera un serio pecado.)

Hoy en día, como miembros bautizados de la Iglesia, ¿cuáles son algunas formas en que el Señor nos advierte antes de cometer un serio pecado? (Podemos recibir los susurros y sentimientos que vienen del Espíritu Santo. También podemos recibir advertencias de profetas, las Escrituras, padres, maestros, asesores y líderes del sacerdocio.)

Invite a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración del presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a la clase que preste atención a una manera en que el Señor nos advierte.

“Ningún miembro de esta Iglesia, y eso significa cada uno de ustedes, cometerá un serio error sin antes haber sido advertido por los susurros del Espíritu Santo.

“A veces, cuando han cometido un error, es posible que hayan dicho: ‘Sabía que no debí haber hecho eso. No me sentía bien al respecto’, o tal vez: ‘¡Sabía que debería haber hecho eso; simplemente no tuve el valor de hacerlo!’. Esas impresiones son el Espíritu Santo que intenta dirigirlos hacia el bien o prevenirlos para evitar que sufran daño” (“Cómo sobrevivir en territorio enemigo”, Liahona, octubre de 2012, pág. 35).

  • ¿Cuándo han sido bendecidos ustedes o alguien a quien conocen por prestar atención a una advertencia del Espíritu Santo, o por prestar oído al consejo del Señor mediante un líder del sacerdocio?

Invite a un alumno a leer en voz alta Génesis 20:8–10, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que hizo Abimelec después de recibir esa advertencia del Señor.

  • ¿Qué hizo Abimelec después de que el Señor le advirtió? ¿Cuán rápido respondió Abimelec a la advertencia?

  • ¿Cómo sintió Abimelec que Abraham le había tratado?

Invite a otro alumno a leer Génesis 20:11–13 en voz alta, y pida a la clase que preste atención a cómo explicó Abraham sus acciones.

  • ¿Qué razones dio Abraham por haber dicho que Sara era su hermana? (Después de que los alumnos respondan, quizá quiera explicar que técnicamente Abraham estaba en lo correcto al declarar que Sara era su hermana. Después de la muerte del padre de Sara, Harán [el hermano mayor de Abraham], es muy posible que el padre de Abraham, Taré, llevara a Sara a su casa y la cuidara; de modo que era, a todos efectos, la hermana de Abraham.)

Puede que deba explicar que en algunas culturas antiguas, si un rey se quería casar con una mujer y ella ya estaba casada, el rey podía mandar matar al marido de ella para que él la pudiera tomar como su propia esposa (véase El Antiguo Testamento, Manual para el alumno: Génesis–2 Samuel, [Manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 1983], págs. 45–46). Parece que Abraham temía que esto le sucediera a él. Abraham también podría haber estado confiando en las instrucciones que el Señor le había dado cuando estuvo en una situación parecida en Egipto (véanse Génesis 12:11–15; Abraham 2:22–25).

Pida a un alumno que lea en voz alta Génesis 20:14–16, y diga a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que hizo Abimelec además de devolver a Sara a Abraham.

  • Además de devolverle a Sara, ¿qué más le dio Abimelec a Abraham?

  • ¿Cuáles son algunas de las cosas que podemos aprender del ejemplo de Abimelec en cuanto al arrepentimiento y la obediencia? (Cuando reconocemos que hemos pecado o cometido un error, debemos procurar corregirlo completa e inmediatamente y hacer restitución, de ser posible.)

Lean Génesis 20:17 e invite a los alumnos a buscar lo que le ocurrió a Abimelec y a su familia debido a que él escuchó y obedeció la advertencia de Dios. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué aprendemos del relato de Abimelec en cuanto a lo que ocurre cuando prestamos oído a las advertencias del Señor? (Los alumnos pueden usar otras palabras, pero deberían reconocer un principio parecido al siguiente: Cuando prestamos oídos a las advertencias del Señor, podemos evitar el pecado y sus consecuencias.)

Invite a los alumnos a pensar cómo les ha bendecido su obediencia a las impresiones del Señor. Invite a los alumnos a meditar en cuán rápido responden cuando reciben advertencias o impresiones del Señor.

Génesis 21:1-8

Nace Isaac como cumplimiento de la promesa que Dios le hizo a Abraham

Pregunte a los alumnos si en alguna ocasión alguien les ha prometido algo, pero parecía poco probable que cumplieran esa promesa.

  • ¿Qué promesa había hecho anteriormente el Señor a Abraham y a Sara que parecía difícil que se cumpliera? (Quizás tenga que recordar a los alumnos que Abraham tenía casi cien años y Sara casi noventa cuando el Señor prometió que Sara tendría un hijo [véase Génesis 17:1, 15–19].)

Pida a los alumnos que lean Génesis 21:1–5 en silencio para ver frases que demuestren que Dios cumplió Su promesa a Abraham y a Sara. Pida a algunos alumnos que compartan lo que encuentren.

  • ¿Qué podemos aprender de este relato acerca de las promesas de Dios? Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra. (Es posible que los alumnos utilicen palabras distintas, pero deben determinar el principio siguiente: Dios siempre guarda Sus promesas a los fieles de acuerdo con Su tiempo.)

Para ayudar a los alumnos a comprender cómo se puede relacionar este principio a situaciones modernas, lea en voz alta la siguiente situación hipotética:

Su tía ha anhelado casarse con un digno poseedor del sacerdocio y desea criar su propia familia. Tiene más de cuarenta años y no tiene expectativas de matrimonio. Se pregunta si el Señor la ha abandonado o se ha olvidado de ella.

  • ¿Cómo utilizarían la experiencia de Abraham y de Sara, junto con el principio en la pizarra, para consolar a su tía en esa situación?

Invite a los alumnos a pensar en otros tipos de situaciones en las que el conocimiento de este principio podría ayudar a alguien.

  • ¿Cuándo han visto ustedes o alguien a quien conocen que el Señor ha cumplido una promesa que parecía difícil de cumplirse?

  • ¿Cómo el saber que Dios cumple Sus promesas puede influir en las decisiones que toman?

Pida a un alumno que lea Génesis 21:6–8 en voz alta, y pida a los alumnos que sigan la lectura en silencio y presten atención a cómo se sintió Sara en cuanto al nacimiento de Isaac. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren. (Si lo desea, utilice la nota al pie a en el versículo 6 para ayudar a explicar la palabra reír en el versículo 6 también significa regocijarse. Además, el significado del nombre Isaac es “se ríe” o “se regocija”.)

Sería bueno que testificara que Dios siempre guarda Sus promesas a los fieles de acuerdo con Su tiempo.)

Génesis 21:9–34

Se echa a Ismael y a Agar al desierto

Explique que Génesis 21 proporciona otro ejemplo de que Dios cumple Sus promesas. Resuma brevemente Génesis 21:9–11 y explique que Sara vio al hijo de Agar, Ismael, burlándose y persiguiendo a Isaac (véase Gálatas 4:28–30). Sara dijo a Abraham que mandara a Agar y a Ismael al desierto, lo cual entristeció a Abraham. Aunque hay detalles de este relato que no poseemos, sabemos que Sara era una mujer excepcional. Sin embargo, también tenía sentimientos y emociones como cualquier otro ser humano, y era protectora de su hijo del convenio, Isaac.

Pida a un alumno que lea en voz alta Génesis 21:12–13, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que el Señor le dijo a Abraham que hiciera. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

  • De acuerdo con el versículo 13, ¿qué le prometió el Señor a Abraham en cuanto a Ismael?

Pida a varios alumnos que se turnen para leer en voz alta Génesis 21:14–21, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque pruebas de que el Señor no había abandonado a Agar y a Ismael, sino que todavía estaba pendiente de ellos. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Explique que con el tiempo, Ismael llegó a ser el antepasado principal de gran parte del mundo árabe, como cumplimiento de la promesa que se hizo a Abraham (véase Génesis 21:13).

  • ¿Cómo piensan que este relato ilustra el principio de que Dios siempre guarda Sus promesas? (Tal vez tenga que indicar que a veces las promesas de Dios se cumplen de maneras imprevistas e improbables.)

Para resumir Génesis 21:22–34, explique que Abraham y Abimelec continuaron teniendo una buena relación mutua.

Según le indique el Espíritu Santo, podría compartir su testimonio.

Comentarios e información de contexto

Génesis 20 El Egipto de la Biblia

Para más contexto histórico en cuanto a Egipto en los días de Abraham, podría acudir a “Biblical Egypt: Land of Refuge, Land of Bondage” (S. Kent Brown, Ensign, septiembre de 1980, págs. 44–50).

Génesis 21:13, 17–21. Ismael, nuestro hermano

Con el tiempo, Ismael llegó a ser el antepasado principal de gran parte del mundo árabe, como cumplimiento de la promesa que se hizo a Abraham (véase Génesis 21:13). El presidente Howard W. Hunter enseñó:

“Debería ser evidente para los miembros de la Iglesia que nuestro Padre ama a todos Sus hijos.

“Él desea que todos ellos reciban con brazos abiertos el Evangelio y vengan a Él.

“…Tanto los judíos como los árabes son hijos de nuestro Padre. Ambos son hijos de la promesa, y como Iglesia no nos ponemos del lado de unos por encima de los otros. Amamos a ambos y nos interesamos por ellos” (That We Might Have Joy, 1994, págs. 73–74, 75.)

Para más información en cuanto a Ismael y sus descendientes de hoy en día, vea “Ishmael, Our Brother” (James B. Mayfield, Ensign, junio de 1979, págs. 24–32).