Seminario
Lección 136: Jeremías 34–41
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Lección 136

Jeremías 34–41

Introducción

Jeremías le profetizó al rey Sedequías que si el pueblo de Judá se rendía ante Babilonia, éste no sería destruido. Antes de eso, se le leyeron al rey Sedequías las profecías de Jeremías sobre el cautiverio de Judá, y él las hizo pedazos y las quemó. Jeremías hizo que esas profecías se volvieran a escribir y les agregó más texto. Tanto Joacim como Sedequías rehusaron hacerle caso a Jeremías, y Judá fue conquistada.

Sugerencias para la enseñanza

Jeremías 34–36

Jeremías profetiza el cautiverio de Judá; Joacim quema las profecías de Jeremías

Pida a los alumnos que piensen en alguna ocasión en la que alguien les dijo algo que necesitaban oír pero que no querían escuchar.

  • ¿Cuáles son algunas de las formas en que la gente podría reaccionar en ese tipo de situación?

  • ¿Qué harían si el profeta enseñara algo que ustedes no quisieran oír? ¿Qué deberían hacer?

Explique que en Jeremías 34–41 leemos que un profeta les dijo a los judíos cosas que necesitaban pero que no querían oír. Invite a los alumnos a buscar, mientras estudian esos capítulos, cómo reaccionaron los judíos al profeta y lo que podemos aprender de sus hechos.

Para resumir Jeremías 34–36, explique que en el capítulo 34 dice que Sedequías, el rey de Judá, y su pueblo quebrantaron un convenio que habían hecho de liberar a todos sus siervos, tal como se les había mandado en la ley de Moisés (véase Deuteronomio 15:12). Como resultado, Jehová le dijo a Jeremías que el pueblo y su rey serían llevados al cautiverio. En Jeremías 35–36 se relatan experiencias que Jeremías tuvo durante el reinado de Joacim, el rey anterior a Sedequías.

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 36:1–3, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar lo que Jehová le dijo a Jeremías que hiciera en los días de Joacim.

  • ¿Qué mandó Jehová que Jeremías escribiera en ese libro?

  • Según el versículo 3, ¿por qué quería Jehová que Judá escuchara Sus palabras?

Pida a los alumnos que escriban en una hoja de papel cuál es el clima actual. Después de que lo hayan escrito, pase un cesto de basura por la clase e invíteles a romper la hoja y a tirarla.

  • ¿Qué efecto tendrá en las condiciones climatológicas el hecho de que hayan tirado la hoja de papel? (Asegúrese de que los alumnos entiendan que ese hecho no tendrá ningún efecto en el clima).

Explique que en Jeremías 36:4–19 leemos que Jeremías le instruyó a su escriba Baruc que escribiera las palabras de Jehová conforme las dictara Jeremías y que luego fuera al templo y las leyera al pueblo. Así lo hizo Baruc, y la noticia de esa lectura llegó a varios príncipes de Judá en el palacio real. Mandaron traer a Baruc y le hicieron leerles las profecías de Jeremías. Cuando las escucharon, sintieron temor y se lo informaron al rey Joacim. El rey pidió que le llevaran el rollo y se lo leyeran. Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 36:22–23, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar la forma en que reaccionó el rey. Invite a los alumnos a dar un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué estaría tratando de demostrar el rey al hacer pedazos y quemar las profecías de Jeremías?

  • ¿Qué efecto tendría eso en el cumplimiento de las profecías?

Explique que después de que el rey quemó las profecías de Jeremías, ordenó que fueran arrestados Jeremías y Baruc, pero Jehová les ayudó a evitar la captura. Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 36:27–28, 32, y pida a la clase que preste atención para descubrir lo que Jehová mandó a Jeremías y a Baruc que hicieran.

  • ¿Qué les mandó Jehová a Jeremías y a Baruc que hicieran?

Explique que Jehová también le dijo a Jeremías que le profetizara al rey Joacim que Babilonia atacaría Jerusalén y que el cadáver del rey sería echado fuera de la ciudad (véase Jeremías 22:18–19; 36:30). Luego de la muerte de Joacim, con el tiempo los babilonios hicieron a Sedequías rey de Judá.

  • ¿Qué aprendemos de ese relato acerca de las palabras del Señor? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero asegúrese de que reconozcan una verdad similar a la siguiente: Las palabras del Señor se cumplirán, las creamos o no).

Podría invitar a un alumno a leer en voz alta Doctrina y Convenios 1:37–38 y después pedir a la clase que esté atenta a lo que nos enseña el Señor acerca del cumplimiento de Sus palabras.

Jeremías 37–39

Jeremías profetiza que si los judíos se rinden ante Babilonia, no serán destruidos

Haga las siguientes preguntas a los alumnos:

  • ¿Por qué las personas a veces eligen hacer cosas que son contrarias a lo que Dios desea que hagan?

  • ¿Cuáles son algunas formas en las que el temor podría influir en algunas personas para que hagan lo contrario a lo que saben que es correcto?

Invite a los alumnos a observar la forma en que el temor influyó en las decisiones del rey Sedequías y cuáles fueron las consecuencias.

Para ayudar a los alumnos a entender el contexto y el contenido de Jeremías 37–38, explique que el ejército babilónico comenzó a sitiar Jerusalén pero se retiró temporalmente por la cercanía de un ejército egipcio. Por lo tanto, muchos judíos quisieron que el rey Sedequías hiciera una alianza con los egipcios y dependiera del ejército de ese país para liberarlos de los babilonios. No obstante, Jeremías profetizó que los egipcios no salvarían a los judíos. Más tarde se le acusó de desertar e irse con los babilonios y lo arrojaron en una cisterna. Sedequías lo mandó sacar de allí y lo puso en la prisión del palacio. Jeremías profetizó que si los judíos se rendían ante los babilonios, no serían destruidos. Esa profecía hizo enojar a los príncipes judíos.

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 38:4, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que los príncipes judíos querían hacer con Jeremías y por qué.

  • ¿Que querían esos príncipes que el rey Sedequías hiciera con Jeremías?

  • De acuerdo con ese versículo, ¿por qué querían que se diera muerte a Jeremías? (Pensaban que él estaba influyendo en los soldados de Jerusalén para que no pelearan contra los babilonios).

Invite a los alumnos a leer Jeremías 38:5–6 en silencio para saber lo que los príncipes le hicieron a Jeremías en lugar de matarlo. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Para resumir Jeremías 38:7–16, explique que Sedequías hizo que algunos de sus hombres sacaran en secreto a Jeremías de la cisterna y lo pusieran de nuevo en la prisión del palacio. Entonces, en secreto, Sedequías pidió el consejo de Jeremías. Después de que el rey prometió no matarlo, Jeremías le comunicó la palabra de Jehová.

Escriba las siguientes palabras en la pizarra:

Si…

Entonces…

Si…

Entonces…

Invite a los alumnos a leer Jeremías 38:17–20 en busca de dos pares de declaraciones del tipo “si–entonces”. Explique que la frase “si en verdad te pasas a los príncipes del rey de Babilonia” (versículo 17) se refiere a que Sedequías y los judíos se sometieran a los babilonios en lugar de pelear contra ellos.

  • ¿Cuál sería el resultado si Sedequías hacía caso a las palabras de Jeremías? ¿Cuál sería el resultado si no lo hacía? (A medida que los alumnos compartan sus respuestas, complete las declaraciones del tipo “si–entonces” de la pizarra usando las palabras de ellos.

  • ¿Qué verdad aprendemos en esos versículos? (Es posible que los alumnos reconozcan varios principios, pero asegúrese de que quede claro que si obedecemos la palabra del Señor que recibimos a través de Sus siervos, prosperaremos espiritualmente).

A fin de que los alumnos entiendan cómo la obediencia a las palabras del profeta puede ayudarnos a prosperar, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a la clase que escuche para reconocer las bendiciones que se reciben al seguir al profeta:

“No es cosa insignificante, mis hermanos y hermanas, el tener un profeta de Dios entre nosotros… Cuando escuchamos el consejo del Señor expresado por medio de las palabras del Presidente de la Iglesia, nuestra respuesta debe ser positiva y pronta. La historia ha demostrado que hay seguridad, paz, prosperidad y felicidad cuando respondemos al consejo profético” (“Recibiréis su palabra”, Liahona, mayo de 2001, pág. 65).

  • ¿Cuáles son algunas bendiciones que se reciben a raíz de seguir al profeta?

Invite a un alumno a volver a leer Jeremías 38:19 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y a buscar la forma en que el rey Sedequías respondió a Jeremías.

  • ¿Qué temía Sedequías? (Que los judíos que se habían unido a los babilonios o habían sido capturados por ellos se mofaran de él o lo maltrataran).

Para resumir Jeremías 38:21–28, explique que Jeremías le dijo de nuevo al rey Sedequías lo que ocurriría si escogía no hacer caso a la palabra de Jehová que Jeremías le había dado. Explique que Sedequías escogió no hacer caso al profeta de Jehová, sino a los que deseaban rebelarse contra los babilonios. Invite a varios alumnos a turnarse para leer Jeremías 39:1–7 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para darse cuenta de lo que les sucedió a Sedequías y al pueblo de Judá.

  • ¿Cuáles fueron las consecuencias de la decisión de Sedequías?

  • ¿Qué principio podemos aprender de esa historia? (Es posible que los alumnos utilicen otras palabras, pero asegúrese de que reconozcan el siguiente principio: Si cedemos al temor y seguimos al mundo en lugar de seguir al profeta, pereceremos espiritualmente. Anote ese principio en la pizarra).

  • ¿De qué formas pereceremos si seguimos los caminos del mundo en lugar de seguir al profeta del Señor?

  • ¿Cómo piensan que el temor pueda evitar que alguien siga al profeta del Señor hoy día?

  • ¿Qué les ha ayudado a elegir seguir al profeta aun cuando otras personas les estén presionando para hacer otra cosa?

Pregunte a los alumnos si recuerdan algún consejo o advertencias que el profeta haya dado en la conferencia general más reciente. (Usted debe estar preparado para compartir varios ejemplos, si es necesario). Escriba las respuestas en la pizarra. Invite a los alumnos a seleccionar uno de los consejos o advertencias de la lista en la pizarra y a escribir una meta que les ayude a obedecerlo.

Tal vez desee explicar también que por el Libro de Mormón sabemos que uno de los hijos del rey Sedequías escapó de que lo mataran. Mulek era hijo de Sedequías, y escapó y fue guiado a las Américas. Su pueblo, llamado los mulekitas, con el tiempo llegó a ser el pueblo de Zarahemla. Más tarde se les unieron los nefitas guiados por Mosíah (véase Helamán 6:10; 8:21; véase también Omni 1:12–19).

Jeremías 40–41

Jeremías permanece en Judá con un remanente de los judíos

Para resumir Jeremías 40–41, explique que después de que el rey Sedequías y la mayoría de los judíos fueron llevados a Babilonia, el rey babilonio nombró a un gobernador sobre los que permanecieron en la tierra de Judá. Los babilonios también liberaron a Jeremías de la prisión, y él continuó revelando la palabra de Jehová a los judíos que quedaban allí. Después de que un grupo de judíos mató a Gedalías, el gobernador nombrado por los babilonios, el remanente de los judíos temía represalias de Babilonia y pensó en trasladarse a Egipto.

Para concluir la lección, podría invitar a los alumnos a actuar de conformidad con los pensamientos e impresiones que hayan recibido durante la lección.

Comentarios e información de contexto

Jeremías 34–41. Los reyes de Judá durante el ministerio de Jeremías

Después de que Faraón Necao de Egipto mató en una batalla al rey Josías, que era recto, la tribu de Judá hizo rey de Judá a Joacaz, el hijo menor de Josías (2 Reyes 23:30). Necao derrocó a Joacaz y lo reemplazó con Joacim, el hermano de Joacaz (2 Reyes 23:31–34). Después de reinar durante tres años, a Joacim lo reemplazó su hijo Joaquín. Por esa época, Nabucodonosor de Babilonia conquistó Jerusalén y se llevó a Joaquín de regreso a Babilonia y lo reemplazó con su tío Sedequías (el hermano de Joacim) (véase Ellis T. Rasmussen, A Latter-day Saint Commentary on the Old Testament, 1993, págs. 363–364).

Jeremías 38:17–18. Seguir al profeta

El presidente Ezra Taft Benson citó a los presidentes Harold B. Lee y Spencer W. Kimball cuando enseñó en cuanto a la importancia de seguir al profeta viviente:

“El profeta nos dice lo que tenemos que saber y no siempre lo que queremos oír…

“Dijo el presidente Harold B. Lee:

“Es posible que no les guste lo que dicen las Autoridades de la Iglesia. Puede que contradiga sus opiniones políticas o sociales. Puede que interfiera con su vida social… Su seguridad y la nuestra dependen de si seguimos o no… Mantengamos la mira en el presidente de la Iglesia” [en Conference Report, octubre de 1970, págs. 152–153; véase también Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, págs. 208–209].

“Pero es el profeta viviente el que realmente perturba al mundo. ‘Aun dentro de la Iglesia’, dijo el presidente Kimball, ‘muchos adornan la tumba de los profetas muertos, mientras que mentalmente arrojan piedras a los vivos’ (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Spencer W. Kimball, 2006, pág. 278).

“¿Por qué? Porque el profeta viviente recibe lo que necesitamos saber ahora, y el mundo prefiere que los profetas estén muertos o que no se metan en los asuntos de otros. Algunos llamados expertos en ciencias políticas desean que el profeta guarde silencio sobre la política. Algunas supuestas autoridades sobre la evolución desean que el profeta guarde silencio sobre la evolución. Y así la lista sigue y sigue.

“Las decisiones que tomamos cuando el profeta nos dice lo que necesitamos saber, pero preferiríamos no escuchar, son una prueba de nuestra fidelidad” (“Catorce razones para seguir al profeta”, Liahona, junio de 1981, pág. 4; speeches.byu.edu).