Seminario
Lección 110: Salmos, Parte 1
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Lección 110

Salmos, Parte 1

Introducción

El libro de Salmos es una colección de canciones, poemas y oraciones sagrados. Ésta es la primera de tres lecciones sobre el libro de Salmos. Los salmos que se analizan en esta lección incluyen canciones de alabanza a Jehová y profecías sobre el sufrimiento y la muerte de Jesucristo. En esta lección también se analiza Salmos 23, que enseña acerca del cuidado y de la protección del Señor hacia nosotros.

Sugerencias para la enseñanza

Salmos 9, 22, 31, 34, 69

El salmista alaba a Jehová y profetiza de Jesucristo

Si lo desea y para iniciar la lección, pida a los alumnos que levanten la mano si les gusta la música. Invite a varios alumnos a explicar por qué disfrutan la música. (Si lo desea, señale que la música puede ayudarnos a expresar nuestros sentimientos).

Invite a los alumnos a revisar sus himnarios para encontrar un himno que exprese sus sentimientos acerca del Señor. Pida a varios alumnos que le digan a la clase qué himno seleccionaron y por qué.

Explique que el libro de Salmos es una colección de canciones, poemas y oraciones sagrados hacia Dios. En la antigüedad, los israelitas cantaban o recitaban los salmos como parte de su adoración a Jehová.

Invite a un alumno a leer Salmos 9:1–2, 9–10, 13–14 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar las frases que reflejen sus propios sentimientos hacia el Señor.

  • En esos versículos ¿qué frases reflejan algunos de sus sentimientos hacia el Señor?

A fin de preparar a los alumnos para estudiar algunos de los salmos que contienen las profecías de Jesucristo, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“Jesús mismo citó el libro de Salmos más que cualquier otro texto del Antiguo Testamento. Más allá del uso que el Salvador mismo hizo de esos escritos, los autores de los cuatro Evangelios [Mateo, Marcos, Lucas y Juan] recurrieron en gran manera a los salmos al esforzarse por documentar Su vida y ministerio, particularmente aquellas intensas horas de Su arresto, juicio y crucifixión” (For Times of Trouble, 2012, págs. 7–8).

Para recordar a la clase los acontecimientos en torno al sufrimiento y a la muerte de Jesucristo, invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta los siguientes pasajes de las Escrituras: Mateo 27:26–43, 46; Lucas 23:46; Juan 19:31–33, 36, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer experiencias específicas que Jesucristo tuvo que precedieron Su crucifixión y durante la misma.

Explique que tras Su resurrección, Jesucristo apareció a Sus apóstoles y les enseñó que había cumplido las profecías concernientes a Él que estaban escritas en los salmos y en otros pasajes del Antiguo Testamento (véase Lucas 24:44–46). Con la finalidad de preparar a los alumnos para estudiar algunos de los salmos a los que el Salvador se pudo haber referido, escriba las siguientes referencias de las Escrituras en la pizarra:

Salmos 22:1, 7–8, 16, 18

Salmos 31:5

Salmos 34:20

Salmos 69:21

Si lo desea, estudien esas referencias de las Escrituras como clase, o asigne a los alumnos que las lean en silencio o con un compañero. Pida a los alumnos que busquen frases que se relacionen con la crucifixión del Salvador. Si lo desea, sugiera que marquen lo que encuentren.

  • ¿Qué verdades podemos aprender al estudiar esos salmos y darnos cuenta de cómo se cumplieron? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero deben reconocer las siguientes verdades: Las profecías del sufrimiento y la muerte de Jesucristo se dieron mucho tiempo antes de que Él naciera en la Tierra. Las profecías del sufrimiento y de la muerte de Jesucristo se cumplieron).

  • ¿Cómo puede fortalecerse nuestra fe en Jesucristo al saber que las profecías acerca de Su sufrimiento y muerte se dieron antes de que Él naciera en la Tierra y que esas profecías se cumplieron?

Salmos 23

El salmista declara: “Jehová es mi pastor”

Escriba las siguientes palabras al azar en la pizarra:

Muerte

Enojo

Confusión

Dolor

Temor

Enfermedad

Soledad

Pida a los alumnos que reflexionen acerca de la última vez que tuvieron cualquiera de los desafíos que están en la lista de la pizarra o se preocuparon por alguno de ellos.

Explique que en Salmos 23 se enseña cómo puede ayudarnos el Señor cuando afrontamos dificultades. Ese salmo se considera ampliamente como uno de los pasajes más preciados en la Biblia. Ya que Salmos 23 es un poema, contiene imágenes y símbolos vívidos.

Invite a un alumno a leer en voz alta Salmos 23, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para localizar las imágenes y los símbolos de ese poema.

Si lo desea, muestre la lámina Jesús lleva la oveja perdida (Libro de obras de arte del Evangelio, 2009, Nº 64, véase también LDS.org). Señale que si el Señor es como un pastor, entonces nosotros somos como ovejas.

  • ¿En qué sentido somos como ovejas que necesitan un pastor?

Invite a un alumno a leer las siguientes palabras del élder Holland:

“Necesitamos un pastor porque ya sea inocentemente o por ignorancia, pero en ocasiones obstinadamente y en contra del consejo recibido, ‘cada cual se ha apartado por su propio camino’, y como resultado, ‘nos hemos descarriado’ [Isaías 53:6]. Paseamos por aquí y corremos por allá, examinamos esto y mordisqueamos aquello, hasta que en algún punto, levantamos la mirada y nos damos cuenta de que estamos perdidos o a punto de ser destruidos. Nos damos cuenta de que nosotros, o alguien más que nos afecta, hemos hecho algo ya sea absurdo o equivocado, lo que frecuentemente es lo mismo. Nos damos cuenta de que necesitamos ayuda desesperadamente; estamos en problemas y buscamos frenéticamente a nuestro pastor, nuestro defensor, nuestro salvador” (For Times of Trouble, pág. 204).

Invite a los alumnos a repasar Salmos 23:1–4 para localizar frases que enseñen lo que el Señor hace por nosotros en calidad de nuestro pastor. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren. Conforme lo hagan, usted posiblemente quiera hacer preguntas de seguimiento como las siguientes:

  • ¿Qué creen que significa esa frase?

  • ¿En qué ocasiones han sentido que el Señor los ha bendecido en esa manera?

Para ayudar a los alumnos a entender las imágenes de la vara y el callado en el versículo 4, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Jeffrey R. Holland:

“En la antigüedad, los únicos instrumentos que llevaba consigo el pastor eran una vara y un callado. La vara era un palo grueso y corto, parecido a un arma, que se usaba para defenderse uno mismo o al rebaño ante algún intruso. Estaba hecha para ser, y para representar, fortaleza y poder en la mano de un fuerte pastor que supiera cómo usarla…

“El callado era una pieza más larga y ligera que generalmente tenía un gancho (o curva) al final que se usaba para rescatar una oveja varada. Éste, más que la vara, se relaciona en las artes y la mitología con el pastor y su cuidado vigilante… Todo lo relacionado con el callado transmite la idea de seguridad y cuidado. Es el gran instrumento de rescate y redención de las Escrituras.

“En la vida necesitamos que se nos defienda y se nos rescate. De una manera u otra, somos vulnerables. Ya sea en confrontaciones amenazantes o en desvíos rutinarios, Su cuidado vigilante nos bendice y nos protege. Tu vara y cayado me confortarán” (For Times of Trouble, págs. 217–218).

Explique que en Salmos 23:5, la imagen de Jehová cambia de un pastor a un anfitrión que nos hace un banquete. Invite a los alumnos a repasar los versículos 5–6 para localizar frases que indiquen cómo Jehová es como un anfitrión que nos sirve y nos alimenta. (Si lo desea, explique que en la antigüedad, los anfitriones ungían la cabeza de los invitados especiales con costoso aceite perfumado).

  • ¿Qué frases indican que Jehová es como un anfitrión que nos sirve y nos alimenta? (Conforme los alumnos respondan, pídales que expliquen cómo es que esas frases nos ayudan a entender lo que el Señor hace por nosotros).

  • ¿Cómo resumirían un principio que podemos aprender de Salmos 23? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero deben reconocer el siguiente principio: Si confiamos en el Señor, Él nos dirigirá y nos cuidará).

  • ¿Cómo los ha dirigido o cuidado el Señor conforme han confiado en Él?

Pida a los alumnos que mediten acerca de experiencias que hayan tenido en las que confiaron en el Señor y sintieron que Él los dirigió o los cuidó. Si lo desea, invite a varios alumnos a compartir sus experiencias con el resto de la clase. También considere compartir una experiencia personal.

Invite a los alumnos a poner en práctica lo que han aprendido; para ello, aliéntelos a siempre confiar en el Señor, su Pastor.

Repaso de dominio de las Escrituras

A fin de ayudar a los alumnos a incrementar su entendimiento de los pasajes de dominio de las Escrituras, deles la oportunidad de crear sus propias preguntas acerca de los pasajes. Invite a los alumnos a trabajar juntos, ya sea como clase o en grupos pequeños, para escribir pistas que señalen pasajes específicos de dominio de las Escrituras. (Si lo desea, seleccione un grupo de pasajes que le gustaría que los alumnos aprendieran o repasaran). Después, pídales que le lean a usted las pistas. A usted se le otorgarán puntos si adivina el pasaje de dominio de las Escrituras correctamente. A la clase se le otorgarán puntos si usted no puede adivinar correctamente.

Nota: Si no dispone de tiempo suficiente para usar esa actividad como parte de esta lección, puede usarla en otra lección. Si desea ver otras actividades de repaso, consulte el apéndice de este manual.

Comentarios e información de contexto

Salmos 1–150. ¿Cómo y qué deben ser nuestras alabanzas?

El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, compartió sus sentimientos personales relacionados con alabar al Señor:

“Pienso que el pueblo del Señor debe regocijarse en Él y gritar alabanzas a su santo nombre. Exclamaciones de hosanna deben ascender de nuestros labios continuamente. Cuando pienso en el conocimiento revelado que tenemos de Él, a quien conocerle es vida eterna, y en el gran Plan de Salvación que ha ordenado para nosotros; cuando pienso en Su Hijo Amado que nos compró con Su sangre, y que trajo a la luz vida eterna e inmortalidad por medio de Su sacrificio expiatorio; cuando pienso en la vida y el ministerio del profeta José Smith quien, con excepción de Jesús, ha hecho más por la salvación de los hombres en este mundo que ningún otro hombre que jamás ha vivido, y quien culminó su ministerio mortal con la muerte como mártir, mi alma se hincha de gratitud eterna, y deseo de elevar mi voz con los coros celestiales, en incesante alabanza para Él, quien mora en las alturas.

“Cuando pienso que el Señor tiene un profeta viviente que guía Su reino terrenal, y que aquí hay apóstoles y profetas que caminan por la tierra otra vez; cuando pienso que el Señor nos ha dado el don y el poder del Espíritu Santo para que tengamos las revelaciones del cielo y el poder de santificar nuestras almas; cuando pienso en las innumerables bendiciones —los dones, los milagros, las promesas de que la unidad familiar seguirá eternamente, todas las bendiciones que son derramadas sobre nosotros y ofrecidas libremente a todos los hombres en todas partes— mi deseo de alabar al Señor y proclamar Su bondad y gracia no tiene límites. Y así, con este espíritu de alabanza y de gratitud… quiero concluir con estas palabras de mi propio salmo:

“Alabad al Señor;

por Su bondad,

por Su gracia,

exaltad Su nombre y buscad Su faz.

Oh, alabad al Señor.

“Bendito sea el Señor:

Por Su misericordia,

por Su amor,

exaltad Su nombre y buscad Su faz.

Oh, bendito sea el Señor.

“Alabad al Señor;

Quien creó todas las cosas,

Quien redimió todas las cosas;

exaltad Su nombre y buscad Su faz.

Oh, alabad al Señor.

“Buscad al Señor:

Quien reina en las alturas,

Cuya voluntad conocemos;

exaltad Su nombre y buscad Su faz.

Oh, buscad al Señor” (“Think on These Things”, Ensign, enero de 1974, pág. 48).