Seminario
Lección 137: Jeremías 42–52
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Lección 137

Jeremías 42–52

Introducción

El remanente del pueblo de Judá, que el ejército babilonio no llevo cautivo, pidió el consejo de Jehová respecto a si debían ir a Egipto. A petición suya, Jeremías oró para conocer la voluntad de Jehová para ellos, y Jehová prometió que el remanente estaría a salvo si permanecía en la tierra de Judá. Jeremías profetizó además que si el pueblo desobedecía a Jehová e iba a Egipto, sería destruido. Jeremías predijo la destrucción de muchas naciones, entre ellas Babilonia. También testificó de la fortaleza del Redentor para liberarlos.

Sugerencias para la enseñanza

Jeremías 42–44

Jeremías advierte al remanente de Judá que no vaya a Egipto

A fin de preparar a los alumnos para estudiar Jeremías 42–44, escriba en la pizarra la siguiente pregunta: ¿Cuáles son algunas cosas específicas que los profetas han pedido que haga la juventud de la Iglesia para protegerse de las malas influencias del mundo?

Invite a los alumnos a responder la pregunta. Si lo desea, invite a un alumno a hacer una lista de las respuestas en la pizarra, o usted las puede escribir.

Pida a los alumnos que mediten en cuanto a las formas en que podrían sentirse tentados a desobedecer el consejo que el Señor les da a través de los profetas. Invíteles a buscar, al estudiar Jeremías 42–44, principios que les ayuden a entender las consecuencias de escoger la obediencia o la desobediencia al consejo de los profetas.

Explique que después de que el ejército babilonio atacó por segunda vez Jerusalén, se llevaron a la mayoría de los judíos a Babilonia. Al pequeño grupo que permaneció en Jerusalén se le llamó “remanente”, o sea, los que quedaron atrás. Varios del remanente creían que si iban a Egipto estarían a salvo de más maltrato por parte del ejército babilonio.

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 42:1–3, y pida a la clase que siga la lectura en silencio, para ver lo que hicieron los judíos que se quedaron en Jerusalén.

  • ¿Qué hicieron los judíos que se quedaron en Jerusalén?

  • Según el versículo 3, ¿por qué le pidieron a Jeremías que orara a Jehová?

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 42:4, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar la respuesta de Jeremías.

  • ¿Qué creen que quiso decir Jeremías cuando dijo que no les reservaría nada al declararles la palabra de Dios a los judíos? (Comunicaría con audacia la voluntad de Dios al pueblo).

Invite a los alumnos a leer Jeremías 42:5–6 en silencio para saber cómo reaccionó el pueblo a Jeremías. Señale la frase “sea malo” en el versículo 6, y explique que en este caso, la palabra “malo” no se refiere a algo inicuo, sino a algo que el pueblo no quería hacer.

  • ¿Qué prometió hacer el pueblo cuando Jeremías reveló la voluntad de Dios?

  • ¿Qué dijeron los del pueblo que les ocurriría si obedecían el consejo que Jehová les había dado por medio de Sus profetas?

  • ¿Qué piensan que significa la frase “nos vaya bien”?

A fin de ayudar a los alumnos a entender algunas formas en que nos irá bien cuando obedezcamos el consejo que el Señor nos da a través de Sus profetas, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras de la Primera Presidencia, las cuales están publicadas en Para la Fortaleza de la Juventud:

“Les prometemos que, si guardan los convenios que han hecho y estas normas, serán bendecidos con la compañía del Espíritu Santo, su fe y testimonio serán más firmes y disfrutarán de mayor felicidad” (Para la Fortaleza de la Juventud, folleto, 2011, pág. II).

Para resumir Jeremías 42:7–8, explique que después de 10 días, Jeremías juntó al pueblo para revelar la voluntad de Dios en cuanto a si debían o no ir a Egipto.

Agrupe a los alumnos de dos en dos, e invíteles a leer Jeremías 42:9–12 con su compañero(a) en busca de la forma en que le iría bien al pueblo si escuchaba el consejo de Jeremías. Pídales que conversen acerca de las respuestas a las siguientes preguntas (si lo desea, puede escribir las preguntas en la pizarra):

  • ¿Qué consejo les dio Jeremías? (Que el pueblo debía permanecer en la tierra de Judá).

  • ¿Cómo le iría bien al pueblo si obedecía el consejo del profeta y permanecía en la tierra de Judá?

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Jeremías 42:13–17, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que averigüe la advertencia que Jeremías les dio a los judíos de lo que sucedería si no obedecían el consejo de Jehová.

  • ¿Qué advertencia les dio Jeremías a los judíos?

  • ¿Qué principio podemos aprender de esos versículos sobre lo que nos ocurre cuando no hacemos caso al consejo que nos da el Señor a través de Sus profetas? (Es posible que los alumnos compartan una variedad de respuestas, pero asegúrese de que quede claro que cuando no hacemos caso del consejo que el Señor da a través de Sus profetas, causamos consecuencias negativas para nosotros. Anote ese principio en la pizarra).

Dirija la atención de los alumnos a la lista de la pizarra de formas en que los profetas han orientado a la juventud de la Iglesia a permanecer espiritualmente limpios y a protegerse del mal.

  • ¿Qué consecuencias podrían las personas acarrearse a sí mismas si no hacen caso del consejo que da el Señor a través de los profetas?

  • En contraste, ¿qué bendiciones han visto ustedes al obedecer el consejo que da el Señor a través de los profetas o al ver a otros obedecerlo?

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 42:19–22, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que Jeremías le dijo al pueblo después de decirle que permaneciera en la tierra de Judá. (Si es necesario, explique que la frase “habéis hecho errar vuestras almas”, en el versículo 20, significa que los del pueblo mintieron cuando le dijeron a Jeremías que obedecerían las palabras de Jehová).

  • Según el versículo 22, ¿cuáles dijo Jeremías que serían las consecuencias de no obedecer el consejo de Jehová?

  • ¿Por qué piensan que a veces las personas escogen no hacer caso del consejo que el Señor da a través de Sus profetas, aun cuando se les ha advertido de las consecuencias?

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 43:1–4, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar cómo reaccionó el pueblo a Jeremías.

  • Según los versículos 2–3, ¿qué excusa dieron los hombres arrogantes por desobedecer las palabras de Jeremías? (Aseguraron que Jeremías no hablaba por Dios).

  • ¿Qué excusas dan los arrogantes por desobedecer las palabras de los profetas en nuestros días?

Invite a los alumnos a meditar en cuanto a la siguientes preguntas: ¿Estoy desobedeciendo algún consejo que haya dado el Señor a través de Sus profetas? Si es así, ¿qué consejo estoy desobedeciendo?

Anime a los alumnos a ponerse una meta de lo que harán para seguir mejor el consejo que da el Señor a través de Sus profetas.

Para resumir Jeremías 43:5–13, explique que el remanente de los judíos no sólo desobedeció a Jehová y fue a Egipto, sino que también se llevó a Jeremías. Después de llegar a Egipto, Jeremías profetizó que cuando el ejército babilonio destruyera Egipto, el rey de Babilonia pondría allí su trono.

Invite a un alumno a leer el resumen del capítulo 44 de Jeremías en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que Jeremías profetizó acerca de los judíos que vivían en Egipto. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Para resumir los versículos 15–19, explique que los judíos en Egipto rehusaron escuchar a Jeremías y le dijeron que se habían sentido más bendecidos cuando adoraban a los dioses falsos de Egipto que cuando habían dejado de adorarlos.

Invite a un alumno a leer en voz alta Jeremías 44:22–23, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar lo que Jeremías les dijo a los judíos en Egipto. Si lo desea, explique que la frase “quemasteis incienso” se refiere a la adoración de dioses falsos.

  • ¿Qué significa la frase “ha venido sobre vosotros este mal”, en el versículo 23? (Se refiere a la destrucción de Jerusalén descrita en el versículo 22).

  • ¿En qué forma ilustra el mensaje de los versículos 22–23 el principio que está escrito en la pizarra?

Jeremías 45–52

Jeremías profetiza la destrucción de varias naciones pero también testifica de la fortaleza del Redentor para liberar al pueblo

Pida a los alumnos que piensen en alguna ocasión en que se hayan sentido desanimados por la oposición que tuvieron al tratar de hacer lo correcto.

  • ¿Qué les dio esperanza durante esos momentos de desánimo?

Para resumir Jeremías 45, explique que Baruc, el escriba de Jeremías, se sentía desanimado, y Jehová le envió un mensaje de ánimo a través de Jeremías.

Explique que en Jeremías 46–52 leemos que Jeremías profetizó la destrucción de varias naciones, pero también compartió mensajes de esperanza. Conforme estudien Jeremías 46–52, invite a los alumnos a buscar una verdad que brinde esperanza en los momentos de desánimo.

Escriba en la pizarra las siguientes referencias: Jeremías 46:27–28; Jeremías 50:17–20; Jeremías 50:33–34. Invite a los alumnos a leer esos versículos en silencio y a buscar los mensajes de esperanza. Si lo desea, sugiera que los alumnos marquen en su ejemplar de las Escrituras las palabras o frases que encuentren que reflejen mensajes de esperanza.

  • ¿Cuáles eran los mensajes de esperanza para Israel disperso? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra).

  • ¿Qué verdades podemos aprender acerca del Redentor en esos mensajes? (Es posible que los alumnos den una variedad de respuestas, pero asegúrese de que quede claro que por medio de la fortaleza de nuestro Redentor, podemos ser liberados del cautiverio físico y espiritual).

  • ¿Cuáles son algunas de las cosas de las cuales nos puede liberar el Señor?

Invite a los alumnos a responder la siguiente pregunta en su diario de estudio de las Escrituras o en su cuaderno de apuntes: ¿Cuándo te ha liberado el Señor? Después de haberles dado suficiente tiempo, pida a los alumnos que compartan lo que escribieron. Recuérdeles que no compartan información demasiado personal.

Explique que Jeremías 52 relata la captura de Jerusalén por parte de Babilonia. Para resumir ese capítulo, explique que los babilonios se llevaron cautivo al rey Sedequías y mataron a todos sus hijos con la excepción de Mulek, quien escapó a las Américas (véase Omni 1:15; Helamán 6:10; 8:21). Muchos de los judíos de Jerusalén o fueron muertos o fueron llevados cautivos a Babilonia.

Comentarios e información de contexto

Jeremías 42:4. “Os lo declararé; no os reservaré palabra alguna”

El élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó que los profetas revelan la palabra de Dios aun cuando ésta no sea del agrado popular:

“¿Por qué enseñan los profetas mandamientos menospreciados por la gente, y llaman a la sociedad a arrepentirse por rechazarlos, alterarlos y hasta pasarlos por alto? La razón es sencilla: Al recibir la revelación, los profetas no tienen otra opción más que la de proclamar y reafirmar lo que Dios les ha dado para que comuniquen al mundo; y lo hacen sabiendo muy bien el precio que quizás tengan que pagar por ello. Entre los que optan por no obedecerlos están aquellos que hacen todo lo posible por difamar a los profetas y manchar su integridad y su reputación; los profetas por su parte responden guardando silencio y presentando la otra mejilla. Quizás el mundo lo considere una debilidad, pero es uno de los puntos más fuertes que un hombre pueda tener: ser fiel, inquebrantable e inmutable con lo que sabe que es verdad, aceptando las consecuencias, cualesquiera sean” (“Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos”, Liahona, julio de 1996, pág. 39).

Jeremías 43:2. “Todos los hombres arrogantes”

El presidente Ezra Taft Benson enseñó por qué a los arrogantes u orgullosos se les dificulta aceptar el consejo de los profetas de Dios:

“Los orgullosos no pueden aceptar que la autoridad de Dios dé dirección a su vida (véase Helamán 12:6)

“…Los orgullosos quieren que Dios esté de acuerdo con ellos; pero no tienen interés en cambiar de opinión para que la suya esté de acuerdo con la de Dios” (“Cuidaos del orgullo”, Liahona, julio de 1989, págs. 4–5).