Seminario
Lección 91: 2 Samuel 11:1–12:9
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Lección 91

2 Samuel 11:1–12:9

Introducción

El rey David cometió adulterio con una mujer llamada Betsabé quien entonces quedó embarazada. Al enterarse del estado de Betsabé, David trató de ocultar su pecado, y finalmente dispuso que Urías, el marido de Betsabé, fuera muerto en la batalla. Tras la muerte de Urías, el Señor envió al profeta Natán a David para confrontarlo respecto a sus actos inicuos.

Sugerencias para la enseñanza

2 Samuel 11:1–5

David comete adulterio con Betsabé

Al comenzar la clase, si lo desea, muestre a los alumnos una lámina de un cambio de agujas. Pregunte a los alumnos si pueden explicar lo que es un cambio de agujas en una vía de ferrocarril. (Un cambio de agujas es un trozo de vía férrea que se puede mover y que permite a los vagones del tren desviarse por otra vía).

Explique que el presidente Gordon B. Hinckley, cuando trabajaba para una compañía ferroviaria al principio de su carrera profesional, recibió una llamada de un trabajador de la compañía en el estado de Nueva Jersey. Le dijo que un tren de pasajeros había llegado sin el vagón de equipajes. Invite a un alumno a leer en voz alta el relato del presidente Hinckley sobre lo que ocurrió, y pida a la clase que escuche atentamente para averiguar lo que esos cambios de aguja en una vía férrea podrían representar en nuestra vida.

“Descubrimos que un furgón de equipaje que debía estar en Newark, Nueva Jersey, había ido a parar a Nueva Orleans, Luisiana, a dos mil cuatrocientos kilómetros de su destino. El movimiento de sólo 7,5 centímetros que había hecho un empleado descuidado en el depósito de St. Louis había puesto el furgón en la vía equivocada y la distancia a su verdadero destino aumentó de manera radical. Lo mismo ocurre en nuestra vida. En vez de seguir una ruta constante, una idea errónea nos tira en otra dirección. El movimiento que nos aleja de nuestro destino original puede ser muy pequeño, pero si se sigue, se convierte en una gran brecha y nos encontramos lejos de donde teníamos pensado llegar” (“Words of the Prophet: Seek Learning”, New Era, septiembre de 2007, pág. 2).

  • Teniendo en cuenta las palabras del presidente Hinckley, ¿qué creen que podría representar un cambio de agujas en nuestra vida?

Pida a los alumnos que, conforme estudian 2 Samuel 11–12, busquen principios que les ayuden a tomar decisiones sabias. Algunas decisiones que tomamos pueden parecer pequeñas o insignificantes, pero el resultado final podría afectar enormemente el curso de nuestra vida.

Invite a un alumno a leer 2 Samuel 11:1–5 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para descubrir una serie de decisiones que tomó el rey David y que lo llevaron por la dirección equivocada. Si lo desea, sugiera a los alumnos que marquen lo que encuentren.

  • ¿Cuáles son algunas de las decisiones que tomó David que lo llevaron en la dirección equivocada?

Haga una lista en la pizarra con las respuestas de los alumnos cerca de la lámina del cambio de agujas. Entre las respuestas se podrían mencionar las siguientes: se quedó en Jerusalén en lugar de ir a la batalla (versículo 1); contempló a una mujer bañándose (versículo 2); preguntó por ella (versículo 3); hizo traer a Betsabé a su casa aunque sabía que estaba casada (versículo 4); cometió adulterio (versículo 4).

  • ¿Qué aprendemos de la decisión de David de quedarse en casa cuando era la época en que los reyes estaban con sus soldados en la batalla? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero deben reconocer algo parecido al siguiente principio: Si no estamos donde debemos estar, podemos volvernos más vulnerables a la tentación).

Invite a los alumnos a dar más ejemplos de situaciones que ilustren ese principio.

Señale las decisiones de David enumeradas en la pizarra. Después hágales las siguientes preguntas:

  • ¿Qué decisión correcta podía haber tomado David cuando vio por primera vez a Betsabé bañándose?

  • ¿Qué da a entender la frase “la cual era muy hermosa” en el versículo 2 sobre lo que David escogió hacer?

  • ¿En qué otros momentos podía haber controlado David sus deseos lujuriosos y haber corregido el rumbo que estaba siguiendo? (A medida que los alumnos respondan, podría preguntarles cómo los resultados de cada decisión corregida habrían cambiado la experiencia de David).

  • ¿Qué principio podemos aprender de la decisión de David de albergar deseos lujuriosos? (Es posible que los alumnos reconozcan diversos principios, pero ayúdelos a reconocer el siguiente: Si escogemos albergar deseos lujuriosos, nos volvemos vulnerables a los pecados graves. Escriba ese principio en la pizarra).

Explique que una forma que algunas personas escogen para albergar deseos lujuriosos es mediante el uso de la pornografía. La palabra pornografía hace referencia a cualquier imagen, video, libro o letra de canción que tenga la intención de estimular deseos sexuales. Si lo desea, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras:

“La pornografía en todas sus formas es especialmente peligrosa y adictiva. Lo que podría comenzar como una exposición inesperada o una búsqueda para satisfacer la curiosidad, se puede convertir en un hábito destructivo. El uso de pornografía es un grave pecado y puede llevar a otra transgresión sexual. Evita la pornografía a toda costa… hace que pierdas la guía del Espíritu y puede dañar tu aptitud para tener una relación normal con las demás personas, especialmente con tu futuro cónyuge. Limita tu capacidad para sentir el verdadero amor. Si llegas a enfrentarte con la pornografía, aléjate de ella de inmediato” (Para la Fortaleza de la Juventud, folleto, 2011, págs. 11–12).

Con el fin de ayudar a los alumnos a entender y a sentir la verdad y la importancia de los principios que han aprendido en el relato de David y Betsabé, si lo desea, muestre el video “David and Bathsheba: To Look Upon” (4:15) [disponible sólo en inglés]. En ese video, el élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, hace uso del relato de David y Betsabé para ilustrar los efectos dañinos de la pornografía y para ofrecer esperanza a los que están bajo su influencia. Pida a los alumnos que mientras ven el video piensen en lo diferente que pudo haber sido la vida de David si hubiera escogido no observar a Betsabé y a continuación preguntar por ella y mandarla buscar después de verla desde su terrado. El video está disponible en LDS.org.

Invite a los alumnos a meditar un momento en lo que pueden hacer para evitar y para controlar pensamientos no deseados y deseos lujuriosos.

Inste a los alumnos a ir a donde deben estar y a negarse a albergar deseos lujuriosos para que así eviten la tentación y el pecado. Testifique de la felicidad que se puede sentir como resultado de aprender a controlar los deseos y de la disposición del Señor de ayudarnos a lograrlo.

2 Samuel 11:6–27

David trata de ocultar su pecado

Pida a los alumnos que se imaginen que tienen la oportunidad de aconsejar a David acerca de lo que debería hacer respecto a su adulterio con Betsabé.

  • ¿Qué le aconsejarían hacer a David?

Invite a un alumno a leer 2 Samuel 11:6–13 en voz alta, y pida a la clase que averigüe qué escogió hacer David en lugar de arrepentirse.

  • ¿Por qué creen que David trataba de persuadir a Urías a que volviera a casa? (Mientras responden los alumnos, si lo desea, señale que David quería que Urías pasara la noche con Betsabé para que pareciera que Urías era el responsable del embarazo de su esposa).

  • ¿Por qué rehusó Urías volver a casa?

  • ¿De qué manera los hechos de Urías, motivados por la devoción a Israel, eran contrarios a los de David? (Urías demostró gran integridad y auto control, pero los hechos de David fueron egoístas y descontrolados).

Invite a un alumno a leer en voz alta 2 Samuel 11:14–17, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para descubrir qué hizo David para ocultar su pecado de adulterio.

  • ¿Qué pecado cometió David para ocultar su adulterio?

  • ¿Qué podemos aprender del intento de David de ocultar su pecado? (Después de que los alumnos respondan, escriba en la pizarra el siguiente principio: El procurar ocultar nuestros pecados puede llevarnos a cometer pecados adicionales más graves).

  • ¿Qué otros ejemplos hay de cómo el ocultar pecados puede llevarnos a cometer pecados más graves?

Para resumir 2 Samuel 11:18–25, explique que cuando un mensajero le informó de la muerte de varios de sus soldados, entre ellos Urías, David respondió con indiferencia, diciendo: “…la espada consume tanto a uno como al otro”, y alentó a su ejército a continuar la batalla.

Invite a un alumno a leer 2 Samuel 11:26–27, y pida a la clase que averigüe lo que hizo David a continuación.

  • ¿Qué hizo David después de que Urías murió?

Explique que David pensó que nadie había descubierto sus pecados y que los había ocultado de manera satisfactoria.

  • ¿Qué aprendemos en el versículo 27 que va en contra de la idea de que alguien puede pecar en secreto sin ser descubierto?

2 Samuel 12:1–9

Los pecados de David quedan al descubierto y él sufre graves consecuencias

Explique que el Señor envió al profeta Natán a David, y Natán le contó una parábola (una historia con significado simbólico). Invite a un alumno a leer 2 Samuel 12:1–4 en voz alta, y pida a la clase que descubra lo que Natán le estaba enseñando a David.

  • ¿Qué significa, en el versículo 4, que el rico “tomó la corderita de aquel hombre pobre y la guisó”? (Él mató a la corderita y la preparó para que comiera su invitado).

  • ¿Por qué fue cruel lo que hizo el rico?

Pida a un alumno que lea 2 Samuel 12:5–6 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para saber lo que dijo David que debería haberle ocurrido al rico.

  • ¿Qué castigo propuso David para el rico que robó la corderita del pobre?

Invite a un alumno a leer 2 Samuel 12:7–9 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que se imagine cómo se hubieran sentido de estar en el lugar de David mientras escuchaba al profeta decir esas palabras.

  • Si hubieran estado en el lugar de David, ¿qué habrían sentido cuando el profeta Natán dijo: “Tú eres aquel hombre”? ¿Por qué?

  • ¿En qué se parecía David al rico de la parábola?

  • ¿Qué podemos aprender de ese relato en el que Natán pone al descubierto los pecados de David? (Es posible que los alumnos reconozcan diversas verdades, entre ellas la siguiente: No podemos ocultarle a Dios nuestros pecados).

  • Teniendo en cuenta lo que han aprendido del relato de David y sus pecados, ¿por qué creen que es importante que reconozcamos nuestros errores y nuestros pecados y los corrijamos pronto?

Testifique de las verdades que se determinaron en esta lección e invite a los alumnos a meditar en la forma en que las pondrán en práctica. Si lo desea, inste a los alumnos a pensar detenidamente hacia dónde los están llevando sus decisiones, incluso las que parezcan pequeñas. Anímelos también a arrepentirse de sus pecados rápidamente en lugar de intentar ocultarlos.

Repaso de dominio de las Escrituras

El uso de exámenes y pruebas permite a los alumnos evaluar su nivel para encontrar, comprender o memorizar los pasajes de dominio de las Escrituras. También puede ayudarlos a determinar qué pasajes conocen bien y cuáles aún tienen que llegar a dominar. A medida que los alumnos realicen bien los exámenes y las pruebas, aumentará su confianza en el conocimiento de las Escrituras.

Hasta la fecha los alumnos han estudiado diez pasajes de dominio de las Escrituras en este curso. Elabore y administre un examen de dominio de Escrituras de esos diez pasajes. Eso puede hacerse mediante el uso del marcador de libro o de las tarjetas de dominio de las Escrituras y el examen se puede administrar oralmente o por escrito. (Se pueden encontrar algunas ideas de exámenes en el apéndice de este manual).

Comentarios e información de contexto

2 Samuel 11. La gravedad de los pecados de David

David pecó cuando tuvo una relación con Betsabé, la mujer de Urías. “A la vista de Dios, los pecados sexuales son sumamente graves; profanan el sagrado poder que Dios nos ha dado para engendrar vida. El profeta Alma enseñó que los pecados sexuales son más graves que cualquier otro pecado, a excepción del asesinato y el negar al Espíritu Santo (véase Alma 39:5)” (Para la Fortaleza de la Juventud, folleto, 2011, pág. 36).

David pecó también cuando tramó la muerte de Urías para ocultar su pecado de adulterio. A causa de ese pecado, David cayó de su exaltación (véase D. y C. 132:39). Sin embargo, suplicó el perdón del Señor (véase Salmo 51) y le pidió al Señor que no dejara “[su] alma en el Seol” (Salmos 16:10).

El presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“Al final, toda alma arrepentida que no haya cometido el pecado imperdonable recibirá el perdón (véase Mateo 12:31); sin embargo, como sucede en el caso de David, el perdón no significa tener asegurada la exaltación (véase D. y C. 132:38–39)” (“La luminosa mañana del perdón”, Liahona, enero de 1996, pág. 22).

2 Samuel 11:1–5. Pensamientos indignos

El presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles, sugirió un método para ahuyentar los pensamientos indignos:

“Si pueden controlar sus pensamientos, pueden vencer hábitos, aun hábitos personales degradantes. Si pueden aprender a dominarlos tendrán una vida feliz.

“Esto es lo que yo querría enseñarles. Escojan entre la música sagrada de la Iglesia uno de sus himnos favoritos, cuyas palabras ayuden a elevarlos y su música sea reverente, uno que los haga sentir inclinados a la inspiración… Repásenlo en su mente. Apréndanlo de memoria. Aun cuando no tengan capacitación musical, pueden cantar un himno mentalmente.

“Y bien, usen este himno como el lugar al cual puedan ir sus pensamientos. Hagan que sea su canal de emergencia. Cada vez que se den cuenta que estos actores sombríos se cuelan desde los costados de su pensamiento y quieran ocupar el escenario de su mente, comiencen a escuchar ese disco, como si lo fuese.

Al comenzar la música y las palabras a formarse en sus pensamientos, los indignos comenzarán a retirarse avergonzados” (“Inspiring Music—Worthy Thoughts”, Ensign, enero de 1974, pág. 28).

2 Samuel 11:6–27. No podemos ocultar nuestros pecados

El élder Spencer V. Jones, de los Setenta, enseñó acerca de los peligros de tratar de esconder nuestros pecados, y nos instó a arrepentirnos ya:

“A veces, para el pecador, las consecuencias del pecado parecen ser muy sutiles; hasta nos podemos convencer… de que nadie podrá detectar nuestros pecados porque están bien escondidos. Pero, siempre, para nuestro Padre Celestial, y a menudo para los líderes, los padres y los amigos espiritualmente sensibles, nuestros pecados saltan a la vista…

“‘…cuando intentamos encubrir nuestros pecados… los cielos se retiran, el Espíritu del Señor es ofendido’ (D. y C. 121:37) y perdemos nuestros dones espirituales…

“Si el Espíritu hace que les remuerda la conciencia para que corrijan algo en su vida, sepan esto: el alma de ustedes es preciosa; y nuestro Padre Celestial desea que sean parte de Su familia eterna.

“Con amor les ruego: ‘…no demoréis el día de vuestro arrepentimiento’ (Alma 34:33). Empiecen el proceso ahora mismo; eliminen el mal olor del pecado con el remedio del arrepentimiento. Entonces, por medio de la Expiación, el Salvador los puede limpiar” (“Venzamos el hedor del pecado”, Liahona, mayo de 2003, págs. 88, 89).