Seminario
Lección 112; Salmos, Parte 3
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Lección 112

Salmos, Parte 3

Introducción

Salmos 88–150 contienen alabanzas por la misericordia y la bondad de Jehová. Entre ellos hay salmos que expresan gratitud por la palabra de Dios (Salmos 119) y declaran que los hijos se deben considerar como preciados regalos de Jehová (Salmos 127). Salmos 140–145 contienen algunas de las oraciones de David en las que suplica por la liberación de sus enemigos.

Sugerencias para la enseñanza

Salmos 119

Jehová bendice a los que guardan Sus leyes

Muestre varios objetos que ayuden a proporcionar a las personas dirección o guía, tales como una lámpara de mano, una brújula o un GPS, un mapa y la imagen de un faro.

  • ¿Qué tienen en común todos esos objetos?

  • ¿Cómo puede cada uno de esos objetos proporcionarle guía y dirección a alguien?

  • ¿Cuáles son algunas situaciones en las que la juventud de hoy pueda necesitar guía y dirección divinas?

Conforme los alumnos estudien Salmos 119, invítelos a prestar atención a lo que puede ayudar a darnos guía y dirección en nuestra vida.

Explique que Salmos 119 es un poema que contiene ocho versículos de Escritura para cada una de las veintidós letras del alfabeto hebreo.

Invite a un alumno a leer Salmos 119:1–6 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que el salmista dijo que hace que una persona sea bienaventurada. Explique que la palabra bienaventurada en esos versículos significa feliz y que la palabra íntegros en el versículo 1 significa ser puro o libre de pecado.

  • De acuerdo con el salmista, ¿qué hace que una persona sea bienaventurada o feliz?

  • ¿Qué piensan que signifique la frase “andan en la ley de Jehová” (Salmos 119:1)?

  • ¿Cómo el obedecer las palabras y los mandamientos de Dios puede traernos felicidad?

Señale la palabra preceptos en el versículo 4. Explique que los preceptos son mandamientos o enseñanzas que se deben vivir. Otras palabras que se utilizan como sinónimos para las palabras y enseñanzas de Dios en ese salmo incluyen testimonios, estatutos, ley, mandamientos y caminos. Podría hacer una lista de esas palabras en la pizarra.

Explique que el escritor de Salmos 119 utilizó símbolos para describir su amor por la palabra de Dios y las bendiciones que se pueden recibir mediante el estudio diligente y la obediencia a Sus palabras. Para ayudar a los alumnos a comprender esas expresiones simbólicas, escriba las siguientes referencias en la pizarra (no escriba las palabras y frases entre paréntesis):

1. Salmos 119:14, 72, 127 (riquezas, oro y plata)

2. Salmos 119:24 (consejero)

3. Salmos 119:35 (senda)

4. Salmos 119:54 (cánticos)

5. Salmos 119:103 (más dulces que la miel)

Divida los alumnos en cinco grupos y asigne a cada grupo una de las referencias de la pizarra. (Si tiene una clase más pequeña, tal vez necesite asignar varias referencias a cada alumno). Muestre los siguientes objetos o imágenes de objetos: un himnario, monedas (o algo que represente riquezas), miel (o algo dulce), una imagen de un sendero y una foto de un consejero (por ejemplo un consejero de la Primera Presidencia de la Iglesia o un consejero escolar). Proporcione a cada grupo el siguiente volante e invítelos a completar las actividades de la lista:

Volante

  1. Lean juntos el pasaje de Escrituras asignado, examinando lo que el salmista comparó con la palabra de Dios.

  2. Tomen el objeto o la imagen del frente de la clase que corresponda al pasaje de las Escrituras que se les asignó.

  3. Analicen cómo ese objeto o imagen ayuda a comprender la importancia de la palabra de Dios.

  4. Compartan ejemplos o experiencias que ilustren cómo el objeto o la imagen es como la palabra de Dios.

Después de que los alumnos hayan tenido suficiente tiempo para completar las instrucciones del volante, pídales que seleccionen a un alumno de cada grupo para leer a la clase el pasaje de Escrituras que se le asignó a su grupo, mostrar su objeto y compartir lo que analizaron en su grupo.

Invite a un alumno a leer Salmos 119:105 en voz alta, y pida a la clase que vea lo que el salmista comparó con la palabra de Dios.

  • ¿Con qué comparó el salmista la palabra de Dios?

Si lo desea, baje las luces del salón y encienda una lámpara.

  • ¿Cómo podría ser la palabra de Dios como una lámpara o luz para nosotros conforme la estudiemos? (Escriba la siguiente verdad en la pizarra: Conforme estudiemos la palabra de Dios, podemos recibir guía para nuestra vida. Si lo desea, sugiera a los alumnos que escriban esa verdad en su ejemplar de las Escrituras junto a Salmos 119:105 o en su cuaderno de apuntes o su diario de estudio de las Escrituras).

  • ¿Cuáles son las fuentes de la palabra de Dios que proporcionan luz y guía para nuestra vida?

Para ayudar a los alumnos a comprender lo que podemos hacer para que la palabra de Dios sea una guía para nosotros, invite a un alumno a leer Salmos 119:11, 15-16 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para observar lo que el salmista hizo con la palabra de Dios.

  • ¿Que hizo el salmista con la palabra de Dios?

  • ¿Qué piensan que quiso decir el salmista en el versículo 11 con la frase “En mi corazón he guardado tus palabras”?

Escriba la siguiente pregunta en la pizarra, y pida a los alumnos que mediten en ella y que luego escriban una respuesta en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras: ¿Cuando ha sido la palabra de Dios como una lámpara para ustedes, dándoles guía para su vida?

Después de haberles dado suficiente tiempo, pida a unos cuantos alumnos que compartan lo que escribieron. Si lo desea, comparta cómo la palabra de Dios le ha guiado y bendecido.

Invite a los alumnos a escribir una meta específica de lo que harán para familiarizarse más con la palabra de Dios para que puedan recibir la guía prometida.

Salmos 127

“Herencia de Jehová son los hijos”.

Muestre una ilustración o foto de niños a la clase. Lea la siguiente situación y pida a los alumnos que consideren cómo responderían:

Un amigo les dice: “Tener familia me parece como una carga que me impediría hacer otras cosas importantes con mi vida. Cuando crezca, creo que sería mucho más feliz si no tuviera hijos”.

  • ¿Qué le responderían a su amigo(a)?

  • ¿Cuáles son algunas cosas a las que la gente podría dar más prioridad que a tener hijos?

Explique que en Salmos 127 se enseña la perspectiva de Jehová sobre tener hijos. Para resumir Salmos 127:1-2, explique que el salmista escribió sobre nuestra dependencia de Jehová.

Invite a algunos alumnos a turnarse para leer en voz alta Salmos 127:3–5, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que esos versículos enseñan acerca de los hijos.

  • En el versículo 3, ¿qué palabras usó el salmista para describir a los hijos? (Herencia y recompensa. Explique que la palabra herencia, en el versículo 3, se refiere a un legado, posesión o regalo del Señor).

Explique que la palabra aljaba, en el versículo 5, se refiere a una caja o estuche para guardar flechas.

  • De acuerdo con el versículo 5, ¿qué dijo el salmista acera del hombre que tiene una “aljaba llena” de hijos?

  • ¿Qué principio se enseña en esos versículos acerca de los hijos? (Aunque los alumnos lo digan de otra forma, ayúdelos a reconocer el siguiente principio: Los hijos son regalos del Señor y pueden brindar a los padres gran felicidad. Anote ese principio en la pizarra).

Para ayudar a los alumnos a comprender por qué los hijos son legados preciosos del Señor, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles.

“Es el privilegio culminante de un esposo y una esposa que pueden tener hijos proporcionar cuerpos mortales para [los] hijos de Dios procreados en espíritu. Creemos en las familias y creemos en los niños.

“Cuando a un esposo y a una esposa les nace un hijo, están cumpliendo parte del plan de nuestro Padre Celestial de traer hijos a la tierra…

“Las familias son fundamentales en el plan eterno de Dios. Testifico de la gran bendición que son los hijos y de la felicidad que nos traerán en esta vida y en las eternidades” (véase “Niños”, Liahona, noviembre de 2011, págs. 28, 31).

  • ¿Por qué piensan que tener hijos es un “privilegio culminante” para un esposo y una esposa que puedan hacerlo?

  • ¿Cómo pueden los hijos traer gran felicidad a los padres?

  • ¿Cómo el recordar que los hijos son regalos del Señor puede influir en nuestra actitud hacia tener y criar hijos?

Si lo desea, comparta su testimonio de las bendiciones y la felicidad que se pueden recibir al tener hijos.

Salmos 140–150

David ora para suplicar ser liberado de sus enemigos.

Explique que Salmos 140–145 contiene algunas de la oraciones que David hizo a Dios.

Escriba las siguientes referencias de las Escrituras en la pizarra: Salmos 140:1, 4; Salmos 141:4; Salmos 142:5–6; Salmos 143:8–10; Salmos 144:11. Invite a los alumnos a escoger dos de los pasajes de las Escrituras y a leerlos en silencio para saber por lo que oraba David.

  • ¿Qué pedía David en su oración?

  • ¿De qué enemigos modernos podríamos pedir en oración que nos librara nuestro Padre Celestial?

Escriba la siguiente frase en la pizarra: Un principio que puedo aprender de David es…

Invite a un alumno a leer Salmos 145:18–20 en voz alta, y pida a la clase que preste atención a los principios que enseñó David en esos versículos. Explique que en el versículo 18, llamar a Dios “en verdad” implica orar con verdadera intención y con un corazón sincero (véase Moroni10:4).

Pida a los alumnos que completen la declaración de la pizarra en su cuaderno de apuntes o diario de estudio de las Escrituras basándose en lo que aprendan.

Invite a algunos alumnos a compartir con la clase el principio que escribieron. Es posible que los alumnos reconozcan una variedad de principios, pero asegúrese de que quede claro que cuando oramos a Dios con sinceridad y verdad, Él estará cerca de nosotros y si amamos a Dios, Él nos preservará espiritualmente.

  • ¿Qué significa tener a Dios cerca de nosotros?

  • ¿Qué bendiciones piensan que se reciben al tener a Dios cerca de nosotros?

Para concluir la lección, aliente a los alumnos a orar con sinceridad como lo hizo David.

Dominio de las Escrituras: Salmos 119:105

Para ayudar a los alumnos a memorizar Salmos 119:105, invítelos a escribir las palabras del versículo en una tarjeta o un pedazo pequeño de papel. Aliéntelos a colocar el papel cerca de una lámpara o un interruptor de luz en su casa durante la siguiente semana y recitar el versículo cada vez que lo vean.

Dominio de las Escrituras: Salmos 127:3

Antes de la clase, imprima o escriba las palabras de Salmos 127:3 en una hoja de papel y haga varias copias. Recorte cada palabra y colóquelas en un sobre o en una bolsa pequeña. Haga esto por cada copia que hizo. Divida la clase en pequeños equipos con dos o cuatro alumnos en cada equipo. Dé a cada equipo un sobre o bolsa con las palabras de Salmos 127:3. Cuando diga “ahora”, cada equipo debe arreglar las palabras en el orden correcto para formar el pasaje. El primer equipo que complete el pasaje gana. Invite a cada equipo a repetir el versículo hasta que logren decirlo juntos al unísono sin mirarlo.

Nota: Debido a que la lección de hoy es un poco larga, si lo desea, utilice esta actividad otro día cuando disponga de más tiempo.

Comentarios e información de contexto

Salmos 119. ¿Por qué hay letras hebreas en todo Salmos 119?

Salmos 119 es “un poema acróstico con ocho versículos por cada una de las veintidós letras del alfabeto hebreo… Una letra hebrea y su nombre aparecen arriba de cada segmento de ocho versículos” (Ellis T. Rasmussen, A Latter-day Saint Commentary on the Old Testament, 1993, pág. 455). Cada segmento de ocho versículos del salmo comienza con su correspondiente letra del alfabeto hebreo.

Salmos 127:3. “Herencia de Jehová son los hijos”

En “La Familia: Una Proclamación para el Mundo” aprendemos:

“La familia es fundamental en el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos”…

“El esposo y la esposa tienen la solemne responsabilidad de amarse y de cuidarse el uno al otro, así como a sus hijos. ‘…herencia de Jehová son los hijos’ (Salmos 127:3). Los padres tienen el deber sagrado de criar a sus hijos con amor y rectitud, de proveer para sus necesidades físicas y espirituales, y de enseñarles a amarse y a servirse el uno al otro, a observar los mandamientos de Dios y a ser ciudadanos respetuosos de la ley dondequiera que vivan” (“La Familia: Una Proclamación para el Mundo”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 129).

La hermana Julie B. Beck, quien fue presidenta general de la Sociedad de Socorro, explicó la importancia de que la nueva generación se prepare en su juventud para tener su propia familia:

“La nueva generación necesita entender que el mandamiento de ‘multiplicarse y henchir la tierra’ [véase Génesis 1:28; Moisés 2:28] permanece en vigencia. El tener hijos es una obra de fe… El ser madre y ser padre son funciones eternas. Cada una conlleva la responsabilidad de la mitad del plan que corresponde ya sea al hombre o a la mujer. La juventud es la época para preparase para esos roles y responsabilidades de carácter eterno (“Enseñar la doctrina de la familia”, Liahona, marzo de 2011, págs. 35–36).