Seminario
Lección 157: Zacarías 9–14
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Lección 157

Zacarías 9–14

Introducción

Zacarías ve en visión la primera venida del Mesías a la Tierra y el rechazo del pueblo hacia Él. En una visión posterior, Zacarías vio la segunda venida del Mesías, cuando Él regresará a la Tierra y librará a Su pueblo de las naciones que se habrán congregado para combatir contra éste. En esa ocasión los judíos reconocerán a Jesucristo como el Mesías y lo adorarán.

Sugerencias para la enseñanza

Zacarías 9–11

Zacarías profetiza que el Mesías vendrá a Jerusalén y será rechazado por Su pueblo

Nota: Antes de la clase, coloque una lámina pequeña de Jesucristo en el aula, en alguna parte en que se vea, pero que no resulte obvia. Más adelante hablarán sobre la lámina.

Muestre la lámina La entrada triunfal (Libro de obras de arte del Evangelio, 2009, N° 50, véase también LDS.org) e invite a los alumnos a observar los sentimientos presentes en el rostro de las personas.

  • ¿Por qué creen que se regocijan las personas de la lámina?

Explique que la lámina ilustra un acontecimiento llamado la entrada triunfal. Cuando Jesucristo cabalgó para entrar en Jerusalén, cumplió una profecía que pronunció el profeta Zacarías cientos de años antes.

Explique que Zacarías 9:9 habla sobre la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén y que es una de las profecías de la Biblia que más se cita sobre el Mesías. A fin de proporcionar contexto para ese pasaje, explique que, tal como se registra en Zacarías 9:1–8, Zacarías profetizó sobre cierta época en que Jerusalén estaría bajo peligro y el pueblo procuraría la ayuda del Señor para librarse de las naciones enemigas.

Invite a un alumno a leer en voz alta Zacarías 9:9, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber por qué se regocijaba el pueblo de Jerusalén durante la entrada triunfal de Jesucristo.

  • ¿Por qué se regocijaba el pueblo de Jerusalén?

Explique que en los tiempos del Nuevo Testamento, “muchos judíos esperaban solamente un libertador que los librara del poder romano y que les diera una mayor prosperidad nacional”. Cuando Jesucristo entró a lomo de asno en Jerusalén, muchos judíos lo aclamaron como “un mesías”, o un liberador político, pero no necesariamente como el Mesías que les traería salvación eterna. El título Mesías significa “el Profeta, Sacerdote, Rey y Libertador ungido, cuya venida esperaban ansiosamente los judíos” (Guía para el Estudio de las Escrituras, “Mesías”; scriptures.lds.org).

  • ¿Qué resultaría significativo del hecho de que Jesucristo entrara en Jerusalén montado en un asno en vez de en un caballo grande y majestuoso?

Explique que, aunque algunas personas creían que Jesucristo era el Mesías, muchas estaban decepcionadas de que no destituyera al gobierno romano. Algunos de los líderes judíos lo envidiaban y lo rechazaban tanto como un mesías al igual que en carácter de el Mesías, de modo que tramaron Su muerte. Persuadieron a la multitud que estaba en el atrio de Pilato a exigir que se liberara a Barrabás en vez de a Jesucristo, lo que ocasionó la crucifixión del Salvador (véase Mateo 27:17–20).

A fin de preparar a los alumnos para que estudien Zacarías 9:10–12, pídales que levanten la mano a los que se hayan fijado en la lámina del Salvador que usted colocó en el salón. Invite a aquellos que aún no la hayan notado a ver si pueden hallarla. (Si alguno no la viera, pida a un alumno que indique dónde está al resto de la clase).

  • ¿Por qué algunos de ustedes no notaron la lámina?

  • ¿Por qué algunas personas hoy en día no hallan a Jesucristo ni Su evangelio?

Invite a un alumno a leer Zacarías 9:10–12 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que Jehová haría por las personas que se describen en esos versículos como “las naciones” (aquellas que no creen en Él) y los “presos”.

Conforme plantee las siguientes preguntas, invite a los alumnos a considerar la magnitud del poder que Jesucristo tiene para salvar. (Recuerde que Jesucristo puede salvar y liberar no sólo a quienes están bajo el cautiverio del pecado en la vida terrenal, sino también a aquellos que están subyugados en el mundo de los espíritus).

  • Según el versículo 10, ¿qué hará el Señor por “las naciones”?

  • ¿De qué manera puede Jesucristo hablar o llevar paz a “las naciones”?

  • Según el versículo 11, ¿qué es lo que hace posible liberar a los presos?

Para ayudar a los alumnos a comprender mejor el versículo 11, invite a uno de ellos a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles:

‘Por la sangre de tu convenio’ —esto es, por causa del convenio del Evangelio, el cual está en vigor gracias al derramamiento de la sangre de Cristo— ‘he sacado a tus presos del foso en el que no hay agua’ (Zacarías 9:11–16). ‘En el que no hay agua’ —¡Cuán apta y concisamente se refleja la idea de que el agua salvadora, que es el bautismo, es una ordenanza terrenal y que los seres espirituales no pueden efectuarla al morar en el mundo de los espíritus” (The Promised Messiah: The First Coming of Christ, 1978, pág. 241).

  • ¿De qué se libera a los presos?

  • ¿Qué hace posible que queden libres?

  • En sus propias palabras, ¿cómo resumirían las verdades que aprendemos en Zacarías 9:11? (Es posible que los alumnos usen otras palabras, pero deben reconocer la siguiente verdad: Gracias a la expiación de Jesucristo, la salvación está al alcance de todo el género humano, y quienes han muerto sin haberse bautizado pueden quedar libres de la cárcel de los espíritus).

Para ayudar a los alumnos a entender mejor la forma en que Jesucristo hizo posible que las personas que mueren sin el Evangelio queden libres de la cárcel de los espíritus, invite a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración del élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“Cuando Jesús aún vivía en la Tierra, profetizó que él también predicaría a los muertos. Pedro nos dice que eso ocurrió en el intervalo que hubo entre la crucifixión y la resurrección del Salvador (véase 1 Pedro 3:18–19). El presidente Joseph F. Smith vio en visión que el Salvador visitó el mundo de los espíritus y que ‘organizó sus fuerzas y nombró mensajeros de entre los [espíritus] justos, investidos con poder y autoridad, y los comisionó para que fueran y llevaran la luz del evangelio a los que se hallaban en tinieblas…

“‘A ellos se les enseñó la fe en Dios, el arrepentimiento del pecado, el bautismo vicario para la remisión de los pecados, el don del Espíritu Santo por la imposición de las manos’ (D. y C. 138:30, 33 )…

“Jesucristo es el divino Redentor de todo el género humano. Su gracia y Sus promesas llegan incluso a los que en vida no le hallan. Gracias a Él, los prisioneros en verdad quedarán libres” (“La redención de los muertos y el testimonio de Jesús”, Liahona, enero de 2001, págs. 10, 13).

  • ¿Cómo podemos ayudar a nuestros antepasados fallecidos a recibir las ordenanzas que son necesarias para la salvación?

  • ¿Qué han sentido al efectuar la obra de historia familiar y la del templo?

Para resumir Zacarías 10–11, explique que Zacarías profetizó que el pueblo del Señor sería dispersado para luego ser congregado en los últimos días. Zacarías también profetizó que al Salvador lo traicionarían por treinta piezas de plata (véase Zacarías 11:12). Dicha profecía se refiere a la traición del apóstol Judas a cambio de treinta piezas de plata que ocurrió en la última semana de la vida terrenal del Salvador (véase Mateo 26:14–16). Zacarías también vio que, como parte de la traición, Jesucristo sería herido y Sus discípulos serían dispersados (véanse Zacarías 13:7; Mateo 26:31).

Zacarías 12–14

Jesucristo librará a Jerusalén de las naciones que se reúnan para combatir contra ella

Explique que tras profetizar sobre el ministerio terrenal del Señor, Zacarías profetizó en cuanto a la Segunda Venida.

  • ¿Cómo se diferenciará la segunda venida de Jesucristo de Su ministerio terrenal?

Explique que Zacarías 12 contiene una profecía de Zacarías sobre una gran batalla (la batalla de Armagedón), la cual precederá la segunda venida de Jesucristo.

Pida a un alumno que lea Zacarías 12:2–3 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para determinar contra quién se reunirán todas las naciones.

  • ¿Contra quién se reunirán todas las naciones en esa batalla?

Pida a un alumno que lea Zacarías 12:8–9 en voz alta, e invite a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que el Señor hará por los habitantes de Jerusalén.

  • ¿Qué hará el Señor por el pueblo de Jerusalén?

Para resumir Zacarías 12:10–14:5, explique que Zacarías describió otros acontecimientos importantes que forman parte de dicha batalla. A fin de ayudar a los alumnos a entender esa serie de sucesos, invite a un alumno a leer en voz alta Zacarías 14:2, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que sucederá a los habitantes de Jerusalén antes de ser liberados. Invítelos a dar un informe de lo que encuentren.

Invite a otro alumno a leer en voz alta Zacarías 14:3–5, y pida a la clase que siga la lectura para saber lo que ocurrirá que permitirá que el pueblo de Jerusalén sea liberado.

  • ¿Qué hará Jesucristo para liberar a Su pueblo?

Invite a un alumno a leer en voz alta Zacarías 13:6, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que los judíos notarán en Jesucristo.

  • ¿Qué notarán los judíos en Jesucristo cuando Él venga a liberarlos de sus enemigos?

Explique que la revelación moderna confirma y aclara esa profecía. Invite a un alumno a leer Doctrina y Convenios 45:51–52 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en busca de lo que los judíos entenderán sobre Jesucristo.

  • ¿De qué se darán cuenta los judíos en la Segunda Venida? (Es posible que los alumnos lo expresen con diferentes palabras, pero asegúrese de que quede claro que en la Segunda Venida, los judíos de Jerusalén reconocerán a Jesucristo como el Mesías).

  • ¿Cómo creen que será ese momento para los judíos?

Invite a un alumno a leer Zacarías 12:10 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que los judíos harán al entender que Jesucristo es el Mesías. Explique que la palabra traspasaron se refiere a la crucifixión de Jesucristo (véase Juan 19:37).

  • ¿Qué harán los judíos al entender que Jesucristo es el Mesías?

  • ¿Por qué creen que los judíos llorarán?

Agrupe a los alumnos de dos en dos. Pida a cada grupo que lea Zacarías 14:6–9 en busca de los acontecimientos que ocurrirán como parte de la segunda venida del Señor. Invite a los alumnos a dar un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué aprendemos sobre Jesucristo en el versículo 9? (Los alumnos deben poder distinguir la siguiente doctrina: Jesucristo reinará sobre toda la Tierra).

Para resumir Zacarías 14:10–19, explique que la batalla terminará, muchos de los que hayan luchado contra Jerusalén serán destruidos y quienes sobrevivan “[adorarán] al Rey, a Jehová de los ejércitos” (versículo 16) o padecerán sequías y plagas.

  • ¿En qué nos beneficia ahora saber que un día Jesucristo reinará sobre toda la Tierra?

Testifique que Jesucristo un día regresará a la Tierra y que todas las personas lo honrarán como su Rey.

Invite a los alumnos a meditar en lo que pueden hacer a fin de prepararse para el momento en que el Salvador venga de nuevo. Ínstelos a obedecer la inspiración que reciban del Espíritu Santo.

Comentarios e información de contexto

Zacarías 9:9. “Tu rey viene… montado sobre un asno”

Ese versículo es una de las profecías que más se citan de la Biblia sobre el Mesías. El élder James E. Talmage, del Quórum de los Doce Apóstoles, escribió sobre la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén:

“Es evidente que la ocasión no fue un suceso imprevisto o fortuito que [el Señor] aprovechó sin ninguna intención preconcebida. Sabía de antemano lo que iba a ocurrir, y lo que Él iba a hacer. No fue un espectáculo desprovisto de todo significado, sino el advenimiento efectivo del Rey a Su ciudad real, Su entrada en el templo, la casa del Rey de reyes. Llegó montado en un asno, como símbolo de paz… no sobre un corcel con coraza, blandiendo la panoplia de guerra [armadura completa] al compás de clarines y trompetas… En la literatura se ha designado el asno como el ‘antiguo símbolo de realeza judía’ y el que lo cabalga es la representación del progreso pacífico” (véase Jesús el Cristo, 1975, págs. 543, 544).

Zacarías 9:10. “Hablará paz a las naciones”

En ese versículo, la frase “las naciones” se refiere a quienes no formaban parte del pueblo del convenio del Señor. Con frecuencia se usa el término “gentiles” para referirse a ese grupo de personas. Esa profecía se cumplió parcialmente cuando el Señor le reveló al apóstol Pedro mediante una visión que había llegado el momento de “hablar paz a las naciones”, es decir, de comenzar a predicar a quienes no eran descendientes de Israel (véase Hechos 10).

Zacarías 11:7–14. “Treinta piezas de plata”

Al referirse al Mesías, Jesucristo, Zacarías escribió las palabras del Señor que declaraban que sería traicionado y entregado por Su pueblo. Ellos rechazaron a Jehová como su pastor y protector. Por consiguiente, perdieron el derecho a las bendiciones que se reciben al mantener una relación por convenio con Él. Jehová mencionó dos cayados a fin de representar esa relación por convenio. Uno representaba la “Gracia” [o belleza] (Zacarías 11:7, 10) de las promesas que se les extendían, al ser Su pueblo escogido del convenio. El otro representaba las “Ataduras” [o lazos] (Zacarías 11:7, 14) de hermandad entre las naciones de Judá e Israel. El pueblo lo rechazó al pagar treinta piezas de plata para cancelar Su servicio como protector de ellos. Entonces el Señor, simbólicamente, quebró ambos cayados a la mitad, para simbolizar que el pueblo ya no gozaría de las bendiciones de una relación por convenio con Él. Esa profecía se refiere a la entrega de Jesús por parte del apóstol Judas a los principales sacerdotes a cambio de treinta piezas de plata durante la última semana de la vida terrenal del Salvador.

Zacarías 14:3–9. La Segunda Venida

Zacarías profetizó que en la segunda venida de Jesucristo resucitarán los muertos, y todos los santos (o todas las personas rectas, tanto las vivas como quienes hayan resucitado) se sumarán al Señor en los cielos y descenderán con Él (véanse Zacarías 14:5; 1 Tesalonicenses 4:14; D. y C. 88:96–97). La noche del día en que Él venga, “habrá luz” (Zacarías 14:7), como sucedió en el continente americano la noche antes del nacimiento del Salvador (véase 3 Nefi 1:13–15). Zacarías también confirmó que la visión de Ezequiel de las aguas que fluían del templo no era solamente simbólica. Escribió que habrá “aguas vivas” que fluirán desde Jerusalén y sanarán el mar Muerto (véanse Zacarías 14:8; Ezequiel 47:1–12).

El élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó que no debemos esperar hasta la Segunda Venida para reconocer a Jesucristo como nuestro Señor y nuestro Rey:

“Si creen que un día ‘toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará’ que Jesucristo es el Señor, ¿por qué no hacerlo ahora? Porque al llegar el momento de la confesión colectiva, no tendrá tanta importancia arrodillarse, siendo que ya no será posible mantenerse de pie” (véase “¿Por qué no ahora?”, Liahona, abril de 1975, pág. 41.