Seminario
Lección 5: La Biblia
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Lección 5

La Biblia

Introducción

Esta clase proporcionará a los alumnos información de contexto sobre la forma en que llegó a conformarse la Biblia, contribuye a que entiendan la organización general de ésta y les brinda la oportunidad de conocer los nombres de los libros del Antiguo Testamento.

Sugerencias para la enseñanza

El contenido de la Biblia

Escriba en la pizarra la palabra Milagros. Invite a los alumnos a mencionar todos los milagros que recuerden que hayan ocurrido en la historia del mundo. Pida a un alumno que escriba las respuestas en la pizarra.

Después de enumerar varios milagros, invite a los alumnos a sostener la Biblia en alto. Pregúnteles si consideran que la Biblia es un milagro.

  • ¿Por qué podríamos decir que la Biblia es un milagro?

Pida a uno de los alumnos que lea la siguiente declaración del élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a la clase que preste atención al modo en que la Biblia constituye un milagro.

“Mis hermanos y hermanas, ¡la Santa Biblia es un milagro! Es un milagro que los 4.000 años de historia sagrada y secular de la Biblia fueran registrados y preservados por los profetas, apóstoles y clérigos inspirados …

“No es casualidad ni coincidencia que tengamos la Biblia en la actualidad” (“El milagro de la Santa Biblia”, Liahona, mayo de 2007, pág. 80).

  • Según el élder Ballard, ¿por qué la Biblia es un milagro? (Sus escritos se han preservado por miles de años.)

Pida a los alumnos que busquen la entrada “Biblia” en la Guía para el estudio de las Escrituras. Pida a un alumno que lea en voz alta los primeros dos párrafos. Indique a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que significa la palabra Biblia, así como para saber quién la escribió. Pida a los alumnos que expongan lo que hayan encontrado.

Pregúnteles si saben quién escribió el primer libro de la Biblia. Después que respondan, invítelos a buscar Génesis 1 y leer el título, para saber quién escribió ese libro. (Si lo desea, explique que, además de escribir Génesis, Moisés escribió Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El libro de Moisés de La Perla de Gran Precio también contiene los escritos de Moisés.)

Copie la siguiente cronología en la pizarra (las fechas son aproximadas). También puede indicar a los alumnos que consulten el marcador de libro de dominio de las Escrituras del Antiguo Testamento.

Explique que Moisés escribió sobre la Creación, la caída de Adán y la vida de los primeros profetas, aunque la mayoría de los escritos de Moisés contienen información y revelaciones concernientes a su propia época.

Pida a un alumno que lea en voz alta Moisés 1:40. Pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque una de las formas en que Moisés aprendió sobre los acontecimientos que ocurrieron muchos años antes de su época, como la Creación y la Caída. Pida a los alumnos que expliquen lo que hayan encontrado.

  • Según lo que leen en Moisés y en la Guía para el estudio de las Escrituras, ¿cómo supieron Moisés y las demás personas que escribieron la Biblia lo que debían escribir? (El Señor se lo revelaba.)

A fin de ayudar a los alumnos a entender que la Biblia contiene la palabra de Dios, muestre la siguiente declaración del élder M. Russell Ballard y pida a un alumno que la lea en voz alta. (La cita se encuentra en “El milagro de la Santa Biblia”, Liahona, mayo de 2007, pág. 80.) Si lo desea, sugiera a los alumnos que la copien en sus Escrituras.

“Amamos la Biblia y las demás Escrituras … [Creemos] en la Biblia como la palabra revelada de Dios” (élder M. Russell Ballard).

Explique que la Biblia está compuesta por dos partes principales: el Antiguo y el Nuevo Testamento. La palabra testamento significa “convenio”. Además de datos históricos, el Antiguo Testamento contiene el convenio que Dios hizo con Sus hijos mientras éstos aguardaban con anhelo la venida de Jesucristo. El Nuevo Testamento contiene un registro del ministerio y de la expiación de Jesucristo, y también da cuenta del convenio de Dios con Su pueblo. Entre los años 300 y 400 d. C., los líderes cristianos seleccionaron cierta cantidad de libros que se habían escrito durante las épocas del Nuevo y del Antiguo Testamento, y los combinaron para conformar la Biblia que conocemos hoy.

La estructura del Antiguo Testamento

Nota: Antes de la clase, confeccione “rollos” que correspondan a cada libro del Antiguo Testamento, enrollando holgadamente hojas de papel y asegurándolos con cinta adhesiva. En el exterior de cada rollo, escriba el nombre de un libro del Antiguo Testamento.

A fin de ayudar a los alumnos a entender el modo en que el Antiguo Testamento está organizado, reparta entre ellos los rollos que preparó antes de la clase. Explique que los rollos representan los libros del Antiguo Testamento. Los libros del Antiguo Testamento se escribieron originalmente sobre materiales como cuero o papiros. Con el tiempo, se transcribieron y preservaron en rollos, los cuales estaban escritos mayormente en hebreo (véase la Guía para el estudio de las Escrituras, “Biblia”).

  • Si estuvieran encargados de compilar todos esos rollos en un libro, ¿cómo los organizarían?

Explique que a lo largo de los años, se hicieron varios intentos para reunir y organizar las palabras inspiradas auténticas de los profetas. Se realizó uno importante durante los siglos III y II a. C. El idioma original de la mayor parte del Antiguo Testamento era el hebreo, pero en ese momento los eruditos judíos tradujeron los escritos del Antiguo Testamento al griego, y resolvieron organizarlos por categoría. Esa versión griega del Antiguo Testamento, denominada la Septuaginta, era la versión que empleaban comúnmente los judíos de la época del Salvador. El orden de los libros en la versión de Reina–Valera del Antiguo Testamento actual observan la misma organización. Escriba lo siguiente en la pizarra:

La Ley

(Génesis–Deuteronomio)

Los Históricos

(Josué–Ester)

Los Poéticos

(Job–Cantar de los Cantares de Salomón)

Los Profetas

(Isaías–Malaquías)

Invite a los alumnos a buscar el índice de temas de la Biblia, que se titula “Contenido”. Si lo desea, sugiriera que en esta página marquen e indiquen las cuatro categorías que figuran en la pizarra.

Explique que hubo varios libros y escritos que por diversas razones no se incluyeron en la Biblia hebrea. A ese grupo de libros se le llama los libros apócrifos. Algunas iglesias cristianas prefieren versiones de la Biblia que incluyen los libros apócrifos. Mientras José Smith hacía la traducción inspirada de la Biblia, preguntó al Señor en cuanto a los libros apócrifos. Se le indicó que, aunque había muchas cosas buenas en los libros apócrifos, no era necesario que el Profeta los tradujera (véase D. y C. 91; véase también la Guía para el estudio de las Escrituras, “Apócrifos”).

Invite a los alumnos a buscar en el índice de temas de la Biblia el libro que corresponda a sus “rollos”. Luego pídales que pasen al frente y dejen los rollos en el suelo o en algún recipiente debajo del encabezado correspondiente de la pizarra.

Sostenga en alto uno de los rollos y explique que no tenemos ninguno de los documentos originales en los que se escribieron los libros de la Biblia. Las fuentes del texto de la Biblia más antiguas de las que se tenga conocimiento son copias de copias. Explique que mientras se elaboraban, traducían y se transmitían los textos bíblicos, se cometieron errores, tanto accidentales como intencionales, que se perpetuaron en cada copia subsiguiente (véase 1 Nefi 13:24–28). Invite a un alumno a leer lo siguiente en voz alta:

“José Smith enseñó que ‘se habían quitado de la Biblia muchos puntos importantes tocantes a la salvación del hombre, o se habían perdido antes de su compilación’. También dijo que la Biblia era correcta ‘tal como se hallaba cuando salió de la pluma de sus escritores originales’, pero que los ‘traductores ignorantes, los escribientes descuidados, y los sacerdotes intrigantes y corruptos han cometido muchos errores’ (History of the Church, tomo I, pág. 245; tomo VI, pág. 57)”. (Véase también la Guía para el estudio de las Escrituras, “Biblia”.)

Explique que a fin de restaurar verdades perdidas y aclarar ciertos pasajes, el Señor mandó al profeta José Smith que revisara el texto de la Biblia y que lo tradujera, restaurara y corrigiera bajo inspiración. Al conjunto de las revisiones se le denomina la Traducción de José Smith de la Biblia (véase la Guía para el estudio de las Escrituras, “José Smith, Traducción de (TJS)”). El profeta José Smith enseñó que la Biblia es “la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente” (Artículos de Fe 1:8). No obstante, no debemos suponer que la Biblia sea menos importante sólo porque haya imperfecciones en el texto. Pida a un alumno que lea en voz alta la siguiente declaración del élder Ballard:

“Sin la Biblia, no tendríamos conocimiento de Su Iglesia en aquel entonces, ni tendríamos hoy la plenitud de Su Evangelio …

“…No pasen por alto la Biblia ni le resten valor; es el registro sagrado y santo de la vida de nuestro Señor… [y] el cimiento de todo el cristianismo” (“El milagro de la Santa Biblia”, Liahona, mayo de 2007, págs. 81, 82).

Para ayudar a los alumnos a entender mejor la importancia de la Biblia, pida a uno de ellos que lea en voz alta la siguiente declaración del élder Ballard: Pida a la clase que preste atención a las razones por las cuales la Biblia tiene tanto valor para nosotros.

“Es un milagro que la Biblia contenga literalmente en sus páginas el Espíritu de Cristo que convierte y sana, el cual durante siglos ha hecho volver el corazón de los hombres, guiándolos a orar, a elegir el sendero correcto y a buscar para encontrar a su Salvador” (véase “El milagro de la Santa Biblia”, Liahona, mayo de 2007, pág. 80).

En lugar de invitar a los alumnos a leer la cita, podría mostrar el video “El milagro de la Santa Biblia” (1:25) en el cual el élder Ballard da testimonio de la Santa Biblia.

  • ¿Por qué tiene la Biblia tanto valor ?

Lean algún versículo o pasaje breve predilecto de la Biblia que haya sido significativo para usted. También podría considerar invitar a los alumnos a compartir sus sentimientos en cuanto a cómo la Biblia les ha ayudado en su búsqueda para acercarse más al Salvador. Explique que, tal como ocurre con todas las Escrituras, la mayor prueba de la veracidad de la Biblia proviene del testimonio del Espíritu Santo.

Inste a los alumnos a seguir estudiando la palabra de Dios que se halla en la Biblia.

La memorización de los libros del Antiguo Testamento

Considere dedicar algunos minutos a ayudar a los alumnos a memorizar el orden de los libros del Antiguo Testamento. La música puede ser eficaz para ello. Podrían cantar los libros del Antiguo Testamento al son de la música del himno “Loor al Profeta” (Himnos, N° 15) o del himno “Haz tú lo justo” (Himnos, N° 154).

Otra opción para ayudar a los alumnos a memorizar el orden de los libros del Antiguo Testamento es escribir la inicial de cada libro debajo de su respectiva categoría escrita en la pizarra. lnvite a los alumnos a usar el índice de temas de la Biblia para recitar los libros en orden en cada categoría. Repitan la actividad hasta que puedan recitarlos valiéndose solamente de las iniciales de la pizarra, sin consultar el índice. Considere repasar los libros del Antiguo Testamento al comienzo de las próximas lecciones.

Comentarios e información de contexto

Por qué debemos estar agradecidos por la Biblia

El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó por qué debemos estar agradecidos por la Biblia:

“Cuán agradecidos debiéramos sentirnos por la Santa Biblia; en ella aprendemos no sólo de la vida, de las enseñanzas y de las doctrinas de Cristo; aprendemos sobre Su Iglesia, Su sacerdocio y sobre la organización que Él estableció y llamó la Iglesia de Jesucristo en aquel entonces. Nosotros creemos en esa Iglesia y creemos también que La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es esa misma Iglesia, restaurada en la tierra, completa y con la misma organización y el mismo sacerdocio” (“El milagro de la Santa Biblia”, Liahona, mayo de 2007, pág. 81).

La escritura, protección y preservación de los anales bíblicos

El élder M. Russell Ballard, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó en cuanto a la escritura, protección y preservación de los textos bíblicos:

“El Espíritu indujo a hombres rectos a registrar tanto las cosas sagradas que vieron como las inspiradas palabras que hablaron y oyeron. “Otras personas devotas estuvieron prestas a proteger y a preservar esos registros” (“El milagro de la Santa Biblia”, Liahona, mayo de 2007, pág. 80).

Los libros perdidos de la Biblia

Aunque las personas que participaron en la recopilación y organización de la Biblia dieron lo mejor de sí, aun así hubo escritos inspirados que no se incluyeron. Hay varios libros de Escrituras que se mencionan en la Biblia que faltan o se perdieron por diversas razones. En la Guía para el estudio de las Escrituras (véase “Escrituras, Escrituras que se han perdido”), se incluye una lista de esos libros perdidos y autores desconocidos.

La Septuaginta y el texto masorético

Se efectuaron varios intentos por organizar y preservar los escritos del Antiguo Testamento, incluso el texto de la Septuaginta (en griego) y un texto anterior en hebreo que, con el tiempo, llegó a conocerse como el texto masorético. La Septuaginta fue la traducción al griego de los escritos del Antiguo Testamento que se compilaron alrededor del año 200 a. C. El texto en hebreo se conformó cerca del año 90 d. C. en un concilio de eruditos judíos celebrado en Jamnia; éstos decidieron qué libros del Antiguo Testamento eran fidedignos y cuáles no. Entre los siglos VII y X, un grupo de judíos conocido como los masoretas revisó más ampliamente y solidificó el texto hebreo. La mayoría de las Biblias cristianas de la actualidad observan la misma organización de la Septuaginta (véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Biblia”). Las versiones en inglés moderno de la Biblia, entre ellas la versión del rey Santiago, se han visto influenciadas por la Septuaginta y el texto hebreo.

Declaración de la Primera Presidencia sobre la versión del rey Santiago de la Biblia [en inglés]

La Primera Presidencia ha emitido la siguiente carta tocante a la versión del rey Santiago de la Biblia [en inglés].

“Desde los días del profeta José Smith, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha usado la versión del rey Santiago de la Biblia para sus miembros de habla inglesa.

“La Biblia, tal como se la ha transmitido a lo largo de los siglos, ha sufrido la pérdida de muchas partes claras y preciosas. ‘Creemos que la Biblia es la palabra de Dios hasta donde esté traducida correctamente; también creemos que el Libro de Mormón es la palabra de Dios’ (A de F 1:8).

“Hoy en día se consiguen muchas versiones de la Biblia. Desafortunadamente, no se encuentra ningún manuscrito original de ninguna parte de la Biblia a fin compararlo para determinar la versión más precisa. No obstante, el Señor ha revelado con claridad las doctrinas del Evangelio en estos postreros días. La forma más confiable de evaluar la exactitud de cualquier pasaje bíblico no es la comparación de diferentes textos, sino la comparación con el Libro de Mormón y las revelaciones modernas.

“Aunque otras versiones de la Biblia puedan ser más sencillas de leer que la versión del rey Santiago, en lo referente a cuestiones doctrinales la revelación de los últimos días prefiere la versión del rey Santiago por encima de otras traducciones al inglés. Todos los Presidentes de la Iglesia, desde el profeta José Smith, han respaldado la versión del rey Santiago al fomentar que se siga utilizando en la Iglesia. En vista de lo antes mencionado, ésta es la Biblia de habla inglesa usada por La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

“La edición SUD de la Biblia [en inglés] (1979 [y 2013]) contiene la versión del rey Santiago complementada y aclarada mediante notas al pie de la página, ayudas para el estudio y pasajes correlacionados con el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y La Perla de Gran Precio. Esos cuatro libros son los libros canónicos de la Iglesia. Instamos a todos los miembros a tener sus propios ejemplares de todos los libros canónicos, y a utilizarlos con espíritu de oración y regularidad en el estudio personal y familiar, así como en las reuniones y asignaciones de la Iglesia” (“First Presidency Statement on the King James Version of the Bible”, Ensign, agosto de 1992, pág. 80).