Seminario
Lección 72: Josué 1–2
anterior siguiente

Lección 72

Josué 1–2

Introducción

Después de que Moisés fue trasladado, el Señor dio instrucciones a Josué para que guiara a Israel a la tierra prometida. El Señor le aseguró a Josué que Él estaría con él y le mandó que se esforzara y fuera valiente, que guardara la ley de Moisés, repartiera la tierra entre el pueblo y estudiara y meditara continuamente la palabra de Dios. Josué preparó a los israelitas para cruzar el río Jordán y organizó su partida. Envió dos espías a Jericó. Ahí, Rahab salvó a los espías de ser capturados y a cambio, ellos prometieron preservarla junto con su familia de la destrucción que estaba por venir.

Sugerencias para la enseñanza

Josué 1:1–9

El Señor dirige a Josué para guiar a Israel a la tierra prometida y promete que estará con él

Pida a los alumnos que imaginen que al llegar hoy a casa recibirán una llamada telefónica del obispo quien les pide que den un discurso en la reunión sacramental este domingo. Invite a algunos alumnos a compartir los sentimientos que podrían tener con respecto a tal invitación. (Tal vez algunos alumnos expresen sentimientos de nerviosismo o temor por hablar frente a los demás.)

  • ¿Cuáles son algunas de las tareas o asignaciones que el Señor nos pide que hagamos a las que algunos miembros de la Iglesia les podrían temer? (Las respuestas pueden incluir compartir el Evangelio, vivir de acuerdo a las normas del Señor, defender la verdad y hacer un esfuerzo para servir y hermanar a los demás.)

Invite a los alumnos a que conforme estudien Josué 1–2, busquen las verdades que puedan ayudarles cuando se sientan temerosos de hacer lo que Dios les pide.

Invite a un alumno a leer en voz alta Josué 1:1–4, 6. (Mencione que Moisés no murió, sino que fue trasladado, véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Moisés”.) Pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que el Señor le mandó a Josué que hiciera.

  • ¿Qué le mandó el Señor a Josué que hiciera? (Dirigir a los israelitas a la tierra prometida y empezar a establecer los límites tal como le fueron prometidos a Abraham y a su posteridad justa.)

Invite a un alumno a leer Josué 1:5–7, 9 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber las promesas o la instrucción que el Señor dio que tal vez ayudó a Josué en ese momento.

  • ¿Qué instrucción ven que se repite en esos versículos?

  • ¿Qué promesa del Señor quizás ayudó a Josué en el mandato que se le dio: “esfuérzate y sé valiente”? (La promesa de que Dios estaría con él.)

  • ¿Qué principio podemos aprender de esos versículos? (Los alumnos quizás mencionen una variedad de principios, incluyendo los siguientes: Cuando el Señor está con nosotros, podemos esforzarnos y ser valientes. Si lo desea, sugiera que los alumnos marquen las frases en esos versículos que enseñan esa verdad.)

Para ayudar a los alumnos a entender esos principios, podría hacer las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo podemos cumplir con las palabras “esfuérzate y sé valiente” cuando el Señor está con nosotros?

  • ¿Qué podemos hacer para invitar al Señor a estar con nosotros?

Invite a los alumnos a reflexionar en ocasiones en las que sintieron que el Señor estaba con ellos y les dio fortaleza o valor para hacer algo difícil. Podría pedirles que escriban esa experiencia en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras. Después de unos minutos, pida a algunos voluntarios que compartan con la clase lo que escribieron. Recuérdeles que no deben compartir experiencias que sean demasiado personales o confidenciales. Si lo desea, usted podría compartir alguna experiencia propia.

Para preparar a los alumnos para reconocer otra verdad de Josué 1, invite a dos o tres alumnos a pasar al frente de la clase y hagan una representación de una palabra que usted les mostrará. Muestre a los alumnos que estén participando un trocito de papel en el que haya escrito la palabra meditar. Después de que la clase adivine la palabra que se representó, pida a uno de los alumnos que lea en voz alta Josué 1:8, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que le dijo el Señor a Josué que debía meditar.

  • ¿Qué es el “libro de la ley”? (Es probable que esa referencia hacía alusión a los cinco libros de Moisés, la versión de Génesis hasta Deuteronomio a la que Josué tenía acceso.)

Escriba en la pizarra la frase Meditar en las Escrituras, e invite a los mismos alumnos a representar la frase frente a la clase. Después de que hagan la representación, invítelos a tomar asiento. Pregunte a la clase qué sinónimos se les ocurren para la palabra meditar, según se emplea en Josué 1:8. (Las respuestas pueden incluir contemplar, ponderar, reflexionar, considerar, pensar y estudiar.)

  • De acuerdo con el versículo 8, además de meditar en las Escrituras, ¿qué otra cosa le mandó el Señor a Josué? (“…guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito”.)

  • ¿Qué prometió el Señor si Josué meditaba en las Escrituras y vivía de acuerdo con las enseñanzas que se encuentran en ellas?

  • ¿Cómo resumirían en un principio las palabras del Señor registradas en el versículo 8? (Los alumnos podrían usar diferentes palabras, pero deben reconocer el siguiente principio: Si meditamos en las Escrituras diariamente y vivimos de acuerdo con las enseñanzas que hay en ellas, entonces prosperaremos y tendremos éxito.)

  • ¿Qué piensan que podría haber significado para Josué el prosperar y tener éxito en esa situación? ¿Qué podría significar para ustedes el tener éxito?

Para ayudar a los alumnos a entender ese principio, invite a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración del presidente Ezra Taft Benson. Pida a la clase que preste atención para determinar la clase de éxito que se recibe al meditar en las Escrituras a diario.

“El Señor no le estaba prometiendo a Josué riquezas materiales ni fama, sino que su vida prosperaría en rectitud y que tendría éxito en aquello que es más importante en la vida: la búsqueda de la verdadera felicidad. (Véase 2 Nefi 2:25.)” (Véase “El poder de la palabra”, Liahona, julio de 1986, pág. 74).

  • El meditar en las Escrituras ¿cómo les ha ayudado a prosperar en rectitud y a tener éxito para encontrar la verdadera felicidad?

Recuerde a los alumnos la meta que establecieron al iniciar este curso de seminario de estudiar las Escrituras a diario. Invítelos a compartir lo que han hecho para cumplir con esa meta.

Aliente a los alumnos a continuar su estudio diario de las Escrituras, e invítelos a meditar o a reflexionar sobre lo que han leído.

Josué 1:10–18

Josué prepara a los israelitas para cruzar el río Jordán

Haga la siguiente pregunta a los alumnos:

  • ¿Si el profeta les pidiera que dejaran a su familia por cierto tiempo y quedaran expuestos a la adversidad y posiblemente al peligro, irían? (Si lo desea, invite a aquellos que respondieron que sí a explicar por qué irían.)

Recuerde a los alumnos que a las tribus de Rubén y de Gad y a la mitad de la tribu de Manasés se les concedieron sus heredades de tierra al oriente del río Jordán bajo la condición de que los hombres ayudaran a las demás tribus de Israel a luchar para obtener sus heredades al poniente del río (véase Números 32). Para resumir Josué 1:10–15, explique que Josué les recordó a los hombres de esas tribus ese acuerdo.

Pida a un alumno que lea Josué 1:16–18 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que averigüe cómo los hombres de esas tribus le respondieron a Josué.

  • ¿Qué revela la respuesta de esos hombres en cuanto a su carácter?

  • ¿Por qué creen que esos hombres estaban dispuestos a seguir el consejo de Josué y su dirección?

Josué 2

Josué envía espías a Jericó, donde Rahab les da un lugar para esconderse; ellos prometen preservar a su familia

Explique que antes de que el pueblo de Israel entrara en la tierra prometida, Josué envió dos espías al otro lado del río Jordán a la ciudad de Jericó. Jericó fue la primera ciudad del lado poniente del río Jordán que a los israelitas se les mandó conquistar .

Para resumir Josué 2:1–8, explique que el rey de Jericó se enteró de los espías y envió hombres a capturarlos. Una ramera llamada Rahab salvó a los espías de ser capturados al esconderlos en el terrado de su casa.

Invite a un alumno a leer Josué 2:9–11en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que Rahab dijo a los dos espías israelitas.

  • ¿De quién testificó Rahab?

Para resumir Josué 2:12–16, explique que Rahab pidió a los dos espías que hicieran un juramento de que el ejército israelita perdonaría su vida y la de los miembros de su familia a causa de haber salvado a los espías.

Pida a un alumno que lea Josué 2:17–21en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque la respuesta de los espías.

  • ¿Cómo habría de saber el ejército israelita invasor que no debía destruir a la familia de Rahab? (Explique que el “cordón de grana” se refiere a un pedazo de tela o cuerda hecha de hilo rojo. Eso sería útil para que el ejército reconociera la casa de Rahab.)

Explique que después de hacer un juramento con Rahab, los dos espías descendieron por la ventana de Rahab, salieron de la ciudad y escaparon de regreso al otro lado del río Jordán para llegar con Josué.

Escriba lo siguiente en la pizarra: Josué, rubenitas-gaditas-la tribu de Manasés, espías, Rahab.

  • ¿Cómo mostró su fe en el Señor cada una de esas personas o grupos? (Posiblemente quiera explicar que a pesar del pasado de Rahab como ramera, dos de los autores del Nuevo Testamento la describieron como una mujer que mostró fe en el Señor y fue bendecida por brindar refugio a los espías israelitas [véase Hebreos 11:31; Santiago 2:25; véase también Josué 6:25]).

  • ¿Qué podemos aprender acerca de la fe de los ejemplos de esas personas? (Es posible que los alumnos reconozcan una variedad de principios en sus respuestas, entre ellos los siguientes: Podemos mostrar nuestra fe en el Señor por medio de nuestras acciones.)

Invite a los alumnos a mostrar su fe en el Señor al actuar de acuerdo con las verdades que han analizado en esta lección.

Repaso de dominio de las Escrituras

Si el tiempo lo permite, podría utilizar la siguiente actividad para repasar los pasajes de dominio de las Escrituras que ha enseñado en lo que va del año escolar:

Conceda algunos minutos a los alumnos para que repasen los pasajes de dominio de las Escrituras que han aprendido. Invite a algún alumno a pasar al frente del salón con su ejemplar de las Escrituras. Pida al alumno que busque uno de los pasajes de dominio de las Escrituras y que no lo muestre a nadie. (Si las tarjetas de dominio de las Escrituras están disponibles, podría darle una al alumno.) Pida al alumno que escriba en la pizarra una palabra del pasaje de dominio de las Escrituras. (Sugiera al alumno que escoja alguna palabra clave del pasaje en vez de palabras menos importantes como por ejemplo y o el.) Pida al resto de la clase que busque en sus ejemplares de las Escrituras el pasaje de dominio de las Escrituras que crean que corresponde a la palabra. Si nadie pudiera hallar el pasaje correcto valiéndose de una sola palabra, indique al alumno que escriba otra palabra del pasaje en la pizarra. Repita ese proceso hasta que al menos un alumno haya encontrado el pasaje correcto. Invite al resto de la clase a buscar el pasaje y pida a los alumnos que lo reciten juntos. Luego repita la actividad con otro alumno y con otro pasaje de dominio de las Escrituras.

Comentarios e información de contexto

Josué 1:5–7, 9. “Esfuérzate y se valiente”

La Presidencia General de los Hombres Jóvenes enseñó en el año 2010 cómo las promesas que el Señor le hizo a Josué se aplican a la juventud:

“En el espacio de cuatro versículos del primer capítulo de Josué, el Señor le manda que sea fuerte y valiente, ¡tres veces! (véanse los versículos 6–9). Entonces, el Señor le promete que logrará el éxito en llevar a los israelitas a la tierra de su herencia, que recibirá fortaleza y valor por su obediencia a toda la ley y, sobre todo, que el Señor estará con él dondequiera que vaya…

“Ese mismo llamado a ser valiente es tuyo, al igual que lo son las mismas promesas. Con la ayuda del Salvador, tú también tendrás éxito en tus llamamientos y en tu vida. Tendrás la fortaleza para soportar cualquier tentación a medida que obedezcas los mandamientos y sigas las normas que se encuentran en Para la Fortaleza de la Juventud” (“Afrontemos los desafíos con valor”, Liahona, enero de 2010, pág. 51).

Josué 1:8. Meditar en las Escrituras

El élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó cómo el meditar en las Escrituras nos bendice:

“Cuando medites, no sólo cuando leas, sino cuando medites y reflexiones en los pasajes de las Escrituras, el poder del Espíritu Santo destilará verdades en tu mente y tu corazón como un fundamento seguro en estos tiempos de incertidumbre en los que vivimos” (“¡Él vive, y yo lo honraré!” Liahona, mayo de 2010, pág. 78).

El presidente Thomas S. Monson explicó los beneficios del estudio diario de las Escrituras:

“Quisiera instar a todos, y a mí mismo, a proseguir leyendo y estudiando las Escrituras, a fin de entenderlas y de aplicar a nuestra vida las lecciones que se encuentran en ellas…

“El dedicar cada día al estudio de las Escrituras ciertamente fortalecerá nuestro cimiento de fe y nuestro testimonio de la verdad” (“Qué firmes cimientos”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 68).