Seminario
Lección 124: Isaías 36-41
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Lección 124

Isaías 36–41

Introducción

Durante el reinado de Ezequías, rey de Judá, Jehová milagrosamente liberó a Jerusalén del ejército asirio. No obstante, Isaías profetizó que los babilonios conquistarían el reino de Judá, una profecía que se cumplió muchos años más tarde. Isaías también profetizó de la venida de Jesucristo y testificó de Su poder y deseo de fortalecer a Su pueblo.

Sugerencias para la enseñanza

Isaías 36–40

El Señor es incomparablemente grande, y Él vendrá entre Su pueblo y fortalecerá a quienes confíen en Él.

Antes de la clase, escriba en la pizarra la siguiente pregunta: ¿Cuáles son algunas situaciones que podrían enfrentar en las que tendrían que saber que pueden confiar en el Señor?

Si lo desea, invite a los alumnos a registrar sus respuestas en sus cuadernos de clase o diarios de estudio de las Escrituras; o podría dividir la clase en grupos y pedir a los alumnos que analicen la pregunta en sus grupos. Después de que los alumnos hayan tenido tiempo de meditar o analizar esa pregunta, tal vez quiera invitar a varios alumnos a que den un informe de sus respuestas a toda la clase. Podría anotar las respuestas en la pizarra.

Mientras estudian Isaías 36–41, invite a los alumnos a descubrir verdades que fortalezcan su seguridad y confianza en el Señor.

Explique que en Isaías 36–39 se incluye otro registro del material que los alumnos ya han estudiado en 2 Reyes 18:13–20:19. Para resumir los capítulos 36–39, explique que Isaías le dijo al pueblo de Judá que si confiaban en Jehová, se salvaría del ejército asirio. El pueblo siguió el consejo de Isaías y se salvaron. No obstante, Isaías entonces profetizó que, con el tiempo, los babilonios capturarían y saquearían Jerusalén.

Pida a un alumno que lea en voz alta Isaías 40:1–2. y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que averigüen el propósito de las palabras de Isaías al pueblo de Judá después de que profetizó que los babilonios los conquistarían.

  • ¿Cuál fue el propósito de las palabras de Isaías en esos versículos? (Reconfortar al pueblo).

Explique que Isaías reconfortó al pueblo al profetizar de la venida de Jesucristo. Pida a un alumno que lea en voz alta Isaías 40:3–5, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para ver lo que esos versículos enseñan acerca de la venida de Jesucristo.

Si lo desea, explique que la frase “Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino de Jehová” en el versículo 3 puede referirse a Juan el Bautista, quien fue enviado a preparar el camino para el ministerio terrenal de Jesucristo (véase Mateo 3:1–6). En los últimos días, el Señor usó una variación de esa frase para referirse a Su propia voz (véase D. y C. 88:66; 128:20). Esa frase también puede referirse a quienes son llamados por el Señor a predicar el evangelio restaurado (véase D. y C. 33:10).

Explique que por todo el resto de Isaías 40, leemos que Isaías continuó reconfortando a Israel al enseñar sobre la grandeza de Jehová. Isaías usó mucho simbolismo para destacar cómo Jehová es diferente del hombre.

Anote las siguientes referencias de las Escrituras y preguntas en la pizarra:

Isaías 40:6–8

Isaías 40:10–11

Isaías 40:12–15

Isaías 40:22–25

¿Qué símbolos usó Isaías para representar al Señor y al hombre?

¿Cómo ilustran esos símbolos la diferencia que hay entre el Señor y el hombre?

Divida la clase en cuatro grupos y a cada grupo asigne uno de los pasajes de las Escrituras que escribió en la pizarra. Invite a los alumnos entonces a analizar las preguntas que las acompañan con sus grupos. Después de dar suficiente tiempo, tal vez quiera pedir a un representante de cada grupo que comparta con la clase lo que su grupo aprendió.

  • ¿Qué aprendieron acerca de la diferencia que hay entre Dios y el hombre? (Los alumnos pueden descubrir una variedad de principios, pero asegúrese que descubran la verdad siguiente: Dios es mucho más grande que el hombre. Considere escribir esa verdad en la pizarra).

Señale que algunas personas creen falsamente que Dios no se interesa en ellos. Pida a un alumno que lea en voz alta Isaías 40:26–27 y el versículo  27, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar frases que indiquen que algunos israelitas de la época de Isaías no creían que Dios se interesaba en ellos. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Explique que en Isaías 40:28–31 se encuentra la respuesta de Isaías para quienes no vieron ni comprendieron el incomparable poder de Dios y Su gran interés por cada uno de Sus hijos. Pida a varios alumnos que se turnen para leer esos versículos en voz alta. Invite a los alumnos a seguir la lectura en silencio para averiguar lo que el Señor hará por nosotros.

  • ¿Qué frases indican lo que el Señor hará por Su pueblo?

  • Según el versículo 31, ¿qué debemos hacer para recibir esas bendiciones?

  • ¿Qué creen que signifique “esperan en Jehová”?

Agregue a la verdad que anotó en la pizarra para que diga lo siguiente: Debido a que Dios es mucho más grande que el hombre, Él puede … Invite a los alumnos a completar la declaración según lo que aprendieron en Isaías 40:28–31. Después de que los alumnos respondan, utilice las palabras de los alumnos para completar la declaración para que transmita el principio siguiente: Debido a que Dios es mucho más grande que el hombre, Él puede fortalecer a quienes confían en Él. Si lo desea, sugiera a los alumnos que apunten ese principio en su ejemplar de las Escrituras, junto a Isaías 40:31.

Isaías 41

El Señor desea fortalecer a Israel

Para resumir Isaías 41, explique que este capítulo puede ayudarnos a comprender el deseo que tiene el Señor de ayudar y fortalecer a Su pueblo y las bendiciones que podemos recibir cuando ponemos nuestra confianza en Él. Escriba la siguiente declaración incompleta en la pizarra: Si ponemos nuestra confianza en el Señor, entonces …

Invite a los alumnos a considerar cómo podrían completar esa declaración al continuar estudiando las palabras de Isaías.

Explique que algunas de las palabras del Señor de Isaías 41 se emplearon para el himno “Qué firmes cimientos” (Himnos, Nº 40). Como clase, canten o lean juntos las estrofas uno, dos, tres y siete de ese himno, e invite a los alumnos a buscar las palabras o frases que indiquen lo que el Señor hará por nosotros cuando confiamos en Él. Luego invite a algunos alumnos a turnarse para leer en voz alta Isaías 41:10–14, 17, y pida a la clase que encuentre las palabras o frases de esos versículos que sean similares a las del himno. (Si lo desea, explique que la palabra gusano en el versículo 14 se refiere a alguien que es manso y humilde [véase la nota a al pie de página]). Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Invite a los alumnos a completar la afirmación de la pizarra de acuerdo con lo que aprendieron de Isaías 41:10–14, 17. Usando las respuestas de los alumnos, termine la afirmación para que transmita un principio similar a lo siguiente: Si ponemos nuestra confianza en el Señor, entonces no tenemos que temer.

Para ayudar a los alumnos a comprender ese principio y a sentir su verdad e importancia, haga referencia a las situaciones que analizaron al principio de la clase.

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de cómo el Señor puede ayudarnos en esas situaciones?

  • ¿Cuándo han elegido poner su confianza en el Señor y sentido que Él les ha ayudado?

Para ilustrar aún más los principios de la pizarra, tal vez quiera repasar brevemente de nuevo los acontecimientos registrados en Isaías 36–39. Explique que Isaías 36–37 relata que el rey Ezequías y el pueblo de Judá confió en Jehová cuando el ejército asirio iba marchando hacia Jerusalén y los amenazaba con la destrucción. Ezequías y el pueblo de Judá escucharon el consejo de Isaías de no rendirse a los asirios, y una noche, un ángel destruyó gran parte del ejército asirio. Isaías 38 registra que la vida de Ezequías milagrosamente se prolongó 15 años. En Isaías 39 se halla la profecía de Isaías de que los babilonios al final capturarían y saquearían Jerusalén.

  • ¿Cómo se relacionan los acontecimientos registrados en Isaías 36–39 con los principios que figuran en la pizarra?

Si lo desea, comparta su testimonio de que el Señor puede ayudarnos cuando ponemos nuestra confianza en Él. Quizás también quiera compartir una experiencia personal que ilustre cómo le ha ayudado el Señor en su vida cuando ha confiado en Él.

Invite a los alumnos a pensar en lo que pueden hacer para confiar más plenamente en Dios. Invítelos a escribir en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras cualquier impresión que reciban del Espíritu, y aliéntelos a actuar de acuerdo con esas impresiones.

Repaso de dominio de las Escrituras

Nota: El siguiente repaso se podría utilizar al principio o al final de esta lección o en otro día cuando se cuente con más tiempo.

En este curso de seminario, los alumnos han estudiado 17 pasajes de dominio de las Escrituras hasta ahora. Para ayudar a repasar el contenido de esos pasajes, escriba cada una de las 17 referencias en la pizarra. Divida la clase en dos equipos (o invite a la clase a competir contra usted). Un alumno de cada equipo (o usted y un alumno) deben ponerse de pie ante las referencias que figuran en la pizarra. Pida a otro alumno de la clase que elija uno de los pasajes de dominio de las Escrituras y que lea en voz alta varias palabras del marcador de libros de dominio de las Escrituras o del texto del pasaje mismo. Los alumnos que están junto a la pizarra (o usted y un alumno) corren entonces para tocar la referencia correcta. Pida a la clase que verifique la(s) respuesta(s) y le den un punto al primer equipo que toque la referencia correcta. Rotación de los participantes. Al final de la actividad, pida a cada equipo que recite uno de los pasajes de memoria.

Idea: Para ayudar a que esa actividad sea de beneficio y entretenida para todos, reduzca el factor competitivo de la actividad y fomente el trabajo de equipo y la deportividad.

Comentarios e información de contexto

Isaías 36–39. El ejército asirio invade Judá

Para obtener una comprensión más profunda de la invasión asiria, lea los comentarios y la información de contexto de la lección 100, 2 Reyes 18–20.

Isaías 40:3–5. “La voz del que clama en el desierto”

Esos versículos tienen aplicación múltiple. Juan el Bautista aplicó ese pasaje a sí mismo cuando actuaba como el precursor del ministerio mortal del Señor (véase Juan 1:23; véase también Mateo 3:1–3; Lucas 3:2–6; 1 Nefi 10:7–9). Juan también cumplió esa profecía cuando se apareció a José Smith para restaurar las llaves del Sacerdocio Aarónico en preparación para la segunda venida del Señor (véase D. y C. 13).

El presidente Joseph Fielding Smith enseñó además:

“El Señor declaró… que antes de Su segunda venida se enviaría un mensajero a preparar el camino y a enderezarlo. Pueden aplicar esto a Juan, si así lo desean, y es )…

“Pero me adelanto más y mantengo que José Smith fue el mensajero el cual el Señor envió a preparar el camino delante de Él. Vino, y por dirección de mensajeros santos, estableció el fundamento para el reino de Dios… a fin de que el mundo pudiera estar preparado para la segunda venida del Señor” (véase Doctrina de Salvación, tomo 1, págs. 185–187).

Adicionalmente, los misioneros y los líderes de la Iglesia en esta dispensación son enviados como mensajeros diciendo, “Arrepentíos, arrepentíos y preparad la vía del Señor, y enderezad sus sendas”(D. y C. 33:10).