Seminario
Lección 139: Ezequiel 1–3
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Lección 139

Ezequiel 1–3

Introducción

Ezequiel era un sacerdote entre los judíos cautivos que el rey Nabucodonosor llevó a Babilonia en 597 a. de J.C. (véase 2 Reyes 24:11–16; Ezequiel 1:1–2). En el quinto año de su cautiverio, Ezequiel vio una visión y contempló la gloria de Dios. Jehová llamó a Ezequiel a ser un profeta y a servir de atalaya para advertir, reprender y llamar al arrepentimiento a la casa de Israel (véase Ezequiel 2:3–7; 3:17).

Sugerencias para la enseñanza

Ezequiel 1

Ezequiel ve la gloria de Dios en una visión

Pida a un alumno que lea en voz alta la siguiente situación que describió el élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“El 26 de diciembre de 2004, un violento terremoto azotó la costa de Indonesia, provocando un mortífero maremoto que acabó con la vida de más de doscientas mil personas. Fue una terrible tragedia; la vida de millones de personas cambió en un solo día.

“Sin embargo, hubo un grupo de personas que no tuvo ni una víctima a pesar de que su aldea quedó destruida.

“¿Por qué?

“Sabían que se avecinaba un maremoto.

“Los moken viven en aldeas en islas de las costas de Tailandia y Birmania (Myanmar). Son pescadores y su existencia depende del mar. Durante cientos, tal vez miles de años, sus antepasados han estudiado el océano y transmitido sus conocimientos de padres a hijos.

“Algo de lo que se preocuparon en particular de enseñar fue qué hacer en caso de que el mar se retirara. Según sus tradiciones, cuando eso sucediera, el ‘Laboon’, o la ola que se come a la gente, no tardaría en llegar.

“Cuando los ancianos de la aldea vieron las terribles señales, comenzaron a gritarles a todos que debían correr hasta alcanzar un terreno más elevado.

“No todos les prestaron atención.

“Un viejo pescador dijo: ‘Ninguno de los muchachos me hizo caso’. De hecho, hasta su propia hija le llamó mentiroso, pero el viejo pescador no desistió hasta que todos se hubieron ido de la aldea y ascendido a un terreno más elevado” (“El trayecto a un terreno más elevado”, Liahona, noviembre de 2005, pág. 16).

  • ¿Por qué les parece que algunas personas no creyeron a los ancianos de la aldea?

  • Después del maremoto, ¿cómo piensan que se sintieron hacia los ancianos de la aldea las personas que no creyeron las advertencias al principio?

Explique que hay peligros invisibles en el mundo que amenazan nuestra seguridad espiritual. Conforme estudien Ezequiel 1–3, invite a los alumnos a buscar un principio que enseñe cómo el Señor nos advertirá de peligros y nos mantendrá a salvo.

Explique que Ezequiel era un sacerdote que el rey Nabucodonosor llevó cautivo a Babilonia con otros judíos. Invite a un alumno a leer en voz alta Ezequiel 1:13, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que Ezequiel vio y experimentó mientras estaba en el cautiverio.

  • ¿Qué vio y experimentó Ezequiel mientras estaba en el cautiverio?

Para resumir Ezequiel 1:4–25, explique que Ezequiel describió a cuatro seres celestiales y la manera en que se trasladaban. También vio cuatro ruedas que se movían con los seres. Aunque algunas personas han tratado de explicar lo que representan esas figuras y esos objetos, el Señor aún no nos ha revelado el significado completo de la visión de Ezequiel.

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Ezequiel 1:26–28, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que Ezequiel vio en el firmamento que estaba sobre los seres celestiales. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué palabras y frases utilizó Ezequiel para describir a Jehová y el trono que ocupaba?

  • ¿Por qué piensan que Ezequiel se postró sobre su rostro cuando vio a Jehová en Su trono?

Ezequiel 2–3

Jehová llama a Ezequiel a advertir a los israelitas en exilio

Explique que en Ezequiel 2–3 se describe lo que Ezequiel vio a continuación en su visión. Invite a un alumno a leer en voz alta Ezequiel 2:1–2, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que ayudó a Ezequiel a escuchar las palabras de Jehová. Señale que Ezequiel 2:1, nota a al pie de página, aclara el significado de la frase “hijo de hombre”, tal como se usa en ese versículo.

  • Según el versículo 2, ¿qué entró en Ezequiel que le permitió escuchar las palabras de Jehová?

  • ¿Cuál es la función del Espíritu para ayudarnos a escuchar y entender las palabras del Señor?

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Ezequiel 2:3–7, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para que averiguar lo que Jehová llamó a Ezequiel que hiciera. Explique que las palabras duro y empedernido, en el versículo 4, implican terquedad y el no estar dispuesto a cambiar.

  • Según los versículos 3–5, ¿qué llamó Jehová a Ezequiel que hiciera?

  • Según la descripción de los hijos de Israel en los versículos 3–7, ¿qué desafíos afrontaría Ezequiel al enseñarles? (Si lo desea, explique que las zarzas, espinos y moras con escorpiones que se mencionan en el versículo 6 simbolizan las dificultades que afrontaría Ezequiel al enseñar al pueblo).

  • ¿Qué aprendemos en el versículo 7 en cuanto a la función de un profeta? (Es posible que los alumnos mencionen una variedad de verdades, pero asegúrese de que quede claro que los profetas hablan y enseñan las palabras que el Señor les ha dado).

  • El entender que los profetas procuran enseñar las palabras que el Señor les ha dado, ¿cómo influye en la actitud de ustedes hacia el consejo y las enseñanzas de ellos?

Para resumir Ezequiel 2:9–10, explique que Jehová le dio a Ezequiel un “rollo de libro” (Ezequiel 2:9), que era un pergamino con escritos por delante y por detrás. El pergamino contenía las palabras que Jehová quería que Ezequiel le dijera a Israel, entre ellas “lamentaciones, y gemidos, y ayes” (Ezequiel 2:10) por su rebeldía.

En la antigüedad, algunos escritos se grababan en papel, en papel de pergamino y en otros materiales, y se enrollaban para formar rollos o pergaminos.

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Ezequiel 3:1–3. (Si lo desea, explique que la palabra rollo significa pergamino). Pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que Jehová mandó que Ezequiel hiciera con el rollo o pergamino. Invite a los alumnos a dar un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué creen que representa el comer el rollo? (Una posible explicación es que comer el rollo representa el hecho de que Ezequiel asimile la palabra de Dios y ésta llegue a formar parte de su vida [véase Ezequiel 3:10]).

  • ¿Cómo describió Ezequiel el sabor del rollo?

  • ¿Por qué piensan que describiría un rollo con la palabra de Dios escrita en ella como algo dulce cuando contenía “lamentaciones, y gemidos, y ayes” (Ezequiel 2:10)?

Para resumir Ezequiel 3:4–14, explique que Jehová mandó a Ezequiel que hablara Sus palabras al pueblo. Aunque Ezequiel afrontaría oposición, Jehová había fortalecido su determinación de enseñar a los hijos rebeldes de Israel.

Explique que Jehová se valió de una analogía para ayudar a Ezequiel a entender la misión y función que tenía como profeta. A fin de ayudar a los alumnos a entender esa analogía, invíteles a imaginarse que viven en una ciudad antigua. Divida los alumnos en grupos de dos o tres, y pida a cada grupo que haga una lista de formas en que fortificarían su ciudad contra el ataque de los enemigos. Invite a varios alumnos a compartir su lista con la clase.

Pida a un alumno que lea en voz alta Ezequiel 3:17, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar con qué comparó Jehová a Ezequiel.

  • ¿Con qué comparó Jehová a Ezequiel?

Muestre a los alumnos una lámina de un atalaya en una torre, o haga un dibujo sencillo de uno en la pizarra. Explique que en la época de Ezequiel, el atalaya en el muro o en la torre tenía la responsabilidad de advertir al pueblo del inminente peligro de ataques enemigos (véase Ezequiel 33:1–6). Muestre una lámina del actual Presidente de la Iglesia.

  • ¿En qué se parecen las experiencias de un profeta a las de un atalaya?

  • ¿Cómo pueden los profetas ser como atalayas para nosotros? (Es posible que los alumnos utilicen otras palabras, pero ayúdeles a reconocer un principio similar al siguiente: Si hacemos caso a las advertencias de los profetas, estaremos preparados para afrontar los desafíos y los peligros que nos amenacen. Considere escribir ese principio en la pizarra e invitar a los alumnos a escribirlo en su ejemplar de las Escrituras junto a Ezequiel 3:17).

Para ayudar a los alumnos a entender la importancia de hacer caso a las advertencias proféticas, invite a uno de ellos a leer en voz alta las siguientes palabras del presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia:

“Porque es bondadoso, el Señor llama a siervos para que adviertan a la gente sobre los peligros. Ese llamado de advertencia se vuelve aun más serio e importante porque las advertencias de mayor mérito son acerca de peligros que la gente aún no cree que sean reales” (véase “Una voz de amonestación”, Liahona, enero de 1999, pág. 37).

  • Según el presidente Eyring, ¿por qué es tan importante que hagamos caso a las advertencias proféticas en nuestros días?

  • ¿Cuáles son algunas de las advertencias que nos han dado recientemente los profetas? (Escriba las respuestas de los alumnos en la pizarra. Podría también compartir varias declaraciones de advertencia que hayan dado los profetas en las conferencias generales recientes).

Pida a los alumnos que escojan una de las advertencias que figuran en la pizarra. Invíteles a meditar en la siguiente pregunta y después a contestarla:

  • ¿En qué forma puede protegerles del peligro el seguir esa advertencia profética?

Invite a los alumnos a repasar en casa los discursos más recientes del Presidente de la Iglesia y algunas secciones del folleto Para la Fortaleza de la Juventud. Anímeles a seguir las advertencias y el consejo que encuentren.

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Ezequiel 3:18–21, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para buscar las consecuencias que sufriría Ezequiel si no advertía a los del pueblo llamándoles al arrepentimiento.

  • ¿Qué dijo el Señor que le pasaría a Ezequiel si él no advertía al pueblo? (Explique que la palabra sangre, en los versículos 18 y 20, se refiere a los pecados).

  • Según esos versículos, ¿qué verdad le recalcó Jehová a Ezequiel? (Es posible que los alumnos usen palabras diferentes, pero asegúrese de que quede claro que el Señor nos tiene por responsables de cumplir con las responsabilidades que nos da).

Para resumir Ezequiel 3:22–27, explique que Jehová prometió ayudar a Ezequiel a saber cuándo debía enseñar al pueblo y lo que debía decirle. Jehová le dio instrucciones a Ezequiel de decirle al pueblo que él les profetizaría sin importar si hacían caso o no a su mensaje.

Para concluir, testifique de la función de los profetas del Señor como atalayas y de las bendiciones que se reciben al hacer caso a sus advertencias y consejo.

Comentarios e información de contexto

Ezequiel 1:5–14. Los cuatro seres con cuatro caras

“En su visión, Ezequiel vio cuatro seres, cada uno de ellos con cuatro caras. ‘Y el aspecto de sus caras era cara de hombre… de león… de buey y… de águila’ (Ezequiel 1:10). Juan el Apóstol tuvo una visión similar. En su visión, los seres vivientes fueron descritos… ‘semejante a un león… semejante a un becerro… [con] rostro como de hombre, y… semejante a un águila volando’ (Apocalipsis 4:7). José Smith, el Profeta, bajo la inspiración de Dios, explicó que las cuatro bestias de la visión de Juan representaban a clases de seres (véase D. y C. 77:3). Los rostros de los seres en la visión de Ezequiel parecen representar la misma cosa. El siguiente comentario explicativo del Antiguo Testamento concuerda con ese punto de vista: ‘El hombre es exaltado entre otros seres vivientes; el águila es exaltada entre las aves; el buey es exaltado entre los animales domésticos; el león es exaltado entre las bestias salvajes; y todos ellos han recibido dominio y se les ha dado grandeza; sin embargo, tienen su lugar bajo el poder del Santísimo’ (Midrash Shemoth Rabbah 23; en D. Guthrie y J. A. Motyer, eds., The New Bible Commentary: Revised, pág. 667).

“Ezequiel vio que el trono de Dios estaba por encima de esos seres (Ezequiel 1:26–28). Ese lugar representa su dominio sobre todas las cosas vivientes, aunque proporciona el medio para que todas sus creaciones, hombres y animales, entren en la gloria eterna, cada uno en su orden adecuado (véase D. y C. 77:2–3)” (El Antiguo Testamento, Manual para el alumno: 1 Reyes–Malaquías, manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2003, pág. 272).

Ezequiel 1:15–21. Las cuatro ruedas de la visión de Ezequiel

Las ruedas que Ezequiel vio en su visión son un ejemplo de imágenes que se prestan a interpretación. Con respecto a esas imágenes, el profeta José Smith enseñó: “Hago esta declaración general, que cuando Dios concede una visión de una imagen, animal o figura de cualquier clase, Él siempre se hace responsable de dar una revelación o interpretación de su significado, pues de lo contrario no tenemos que responder por nuestra creencia en la visión. No tengan miedo de que se les vaya a condenar por no saber el significado de una visión o figura, si Dios no nos ha dado una revelación o interpretación sobre el tema” (véase Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 353).

Ezequiel 2:7; 3:4. “Les hablarás, pues, mis palabras”

El élder Robert D. Hales, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó cómo los profetas de nuestros días buscan la guía del Señor:

“Estas conferencias [generales] siempre se llevan a cabo bajo la dirección del Señor, con la guía de Su Espíritu [D. y C. 46:2]. A nosotros no se nos asignan temas específicos. Durante semanas y meses, a veces hasta noches de insomnio, esperamos al Señor. Mediante el ayuno, la oración, el estudio y la meditación, sabemos el mensaje que Él desea que demos” (“La conferencia general: Fortalece la fe y el testimonio”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 6).

Ezequiel 2:7; 3:4. Las palabras de los profetas

Aunque a los profetas se les llama para hablar y enseñar la palabra de Dios, cada declaración que hacen no es necesariamente doctrina. El élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó:

“Se debe recordar que no toda declaración que haya hecho un líder de la Iglesia, pasada o presente, necesariamente constituye doctrina. Comúnmente se da por entendido en la Iglesia que una declaración hecha por un líder en una ocasión a menudo representa una opinión personal que, aunque bien pensada, no quiere decir que sea oficial o se vincule a toda la Iglesia. El profeta José Smith enseñó que ‘un profeta es un profeta únicamente cuando está actuando como tal’ [en History of the Church, tomo V, pág. 265]” (“La doctrina de Cristo”, Liahona, mayo de 2012, pág. 88).