Seminario
Lección 151: Abdías
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Lección 151

Abdías

Introducción

Abdías profetizó en cuanto a la destrucción de los edomitas, que eran descendientes de Esaú, el hermano de Jacob. La destrucción era una consecuencia de su orgullo y el maltrato a los israelitas. Abdías también profetizó en cuanto a la restauración de Israel y de las personas que serían salvadores en el monte de Sión.

Sugerencias para la enseñanza

Abdías 1:1–16

Abdías profetiza la destrucción de Edom

Anote las siguientes situaciones hipotéticas en la pizarra o proporciónelas a los alumnos en un volante.

  1. Un joven es muy inteligente y talentoso, y considera que puede tener éxito en la vida sin la ayuda del Señor.

  2. Una joven continúa relacionándose con un grupo de amistades a pesar de la preocupación de sus padres de que esos amigos en realidad no se preocupan por ella ni quieren lo que es mejor para ella.

  3. Una joven se resiente cuando un compañero de clase recibe un premio y una recompensa que ella esperaba recibir.

Agrupe a los alumnos de dos en dos. Pida a cada equipo que lean la situación hipotética y analicen cómo la actitud y las acciones de la persona podrían hacer que se sintiera infeliz.

Invite a los alumnos a buscar un principio al estudiar Abdías 1:1–16 que les pueda ayudar a evitar las actitudes y las acciones que se describen en las situaciones que analizaron.

Para presentar el Libro de Abdías, explique que no sabemos mucho acerca del profeta Abdías, excepto que quizás haya profetizado después de la captura de Jerusalén por los babilonios en el 586 a. de J.C. (Véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Abdías”).

Pida a los alumnos que pasen la vista rápidamente por Abdías 1:1 en silencio a fin de saber a qué nación se dirigió el Señor por medio del profeta Abdías. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

La tierra de Edom estaba al sureste del reino de Judá, y estaba habitada por los descendientes de Esaú, el hijo de Isaac y el hermano gemelo de Jacob (o Israel; véanse Génesis 25:21–34; 36:1). De modo que los edomitas eran parientes de los israelitas. A pesar de su cercanía familiar, existía odio mutuo entre los edomitas y los israelitas.

Invite a un alumno a leer en voz alta Abdías 1:3–4, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que busque lo que había engañado a los edomitas.

  • Según el versículo 3, ¿qué había engañado a los edomitas?

  • ¿Qué les había llevado a creer su orgullo?

Explique que la referencia a morar “en las hendiduras de las peñas” (versículo 3 ) se refiere a las ciudades y moradas edomitas que estaban edificadas en tierra montañosa, en las crestas e incluso talladas en los peñascos. Ubicados en zona elevada, los edomitas se sentían seguros y a salvo de los ataques enemigos.

  • De acuerdo con el versículo 4, ¿qué dijo el Señor que haría a los edomitas?

  • ¿Qué podemos aprender de los edomitas en cuanto al peligro de rendirse al orgullo? (Los alumnos podrían usar otras palabras, pero deben reconocer el siguiente principio: Rendirse al orgullo puede ser la causa de que seamos engañados. Utilizando las palabras de los alumnos, escriba esa verdad en la pizarra).

Para ayudar a los alumnos a entender esa verdad, invite a un alumno a leer en voz alta las situaciones hipotéticas del principio de la clase. Después de que lea cada situación, pregunte:

  • ¿Cómo es éste un ejemplo de cómo el orgullo puede causar que seamos engañados?

  • ¿Cuáles son otros ejemplos de cómo rendirse al orgullo puede engañarnos y desorientarnos?

Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del presidente Dieter F. Uchtdorf, de la Primera Presidencia. Invite a los alumnos a buscar otros ejemplos de cómo el orgullo puede engañarnos.

Uchtdorf, Dieter F.

“El orgullo es el pecado de elevarse a uno mismo…

“…A algunas personas las conduce a deleitarse en lo que consideran su propia valía, en sus logros, talentos, riqueza o posición. Consideran tales bendiciones como evidencia de que son ‘escogidos’, ‘superiores’ o ‘más justos’ que los demás…

“Para otras personas, el orgullo se torna en envidia: miran con resentimiento a quienes tienen una mejor posición, más talentos o mayores posesiones que ellos. Procuran herir, menoscabar y destruir a otras personas en un desacertado e indigno intento de elevarse a sí mismos. Cuando las personas a quienes envidian tropiezan o sufren, en el fondo, se alegran” (“El orgullo y el sacerdocio”, Liahona, noviembre de 2010, pág. 56).

  • ¿Cómo el elevarnos por encima de los demás puede engañarnos?

  • ¿Qué podemos hacer para evitar ser engañados hasta el punto de ponernos por encima de los demás?

Pida a los alumnos que mediten en cuanto a cómo pueden ser engañados o desorientados como resultado de rendirse al orgullo. Invite a los alumnos a escribir en una hoja de papel una meta que les ayudará a superar el orgullo y evitar ser engañados por él. Aliente a los alumnos a llevar el papel a casa y a ponerlo en un lugar donde lo puedan ver a menudo.

Para resumir Abdías 1:5–9, explique que Abdías profetizó que la tierra de Edom sería saqueada y conquistada. También profetizó que las naciones con las que los edomitas se habían aliado los traicionarían y atacarían.

Invite a un alumno a leer en voz alta Abdías 1:10, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para descubrir por qué el Señor dijo que Edom sería “talada” o destruida. Explique que la frase “tu hermano Jacob” se refiere a Israel.

  • ¿Por qué sería talada Edom?

  • ¿Cómo piensas que la frase “tu hermano Jacob” pudo haber ayudado a los edomitas a entender cómo debían tratar a los israelitas?

Invite a algunos alumnos a turnarse para leer en voz alta Abdías 1:11–14, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar cómo los edomitas habían tratado a los judíos durante la destrucción de Jerusalén.

  • ¿Qué hicieron los edomitas a los judíos y su propiedad durante la destrucción de Jerusalén?

Invite a un alumno a leer en voz alta Abdías 1:15, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar el modo en que el Señor juzgaría a los edomitas por sus actos crueles. La frase “cercano está el día de Jehová” se refiere a los juicios que el Señor mandaría a Edom, y la palabra naciones se refiere a aquellos que no eran israelitas.

  • ¿Cómo explicarías el significado de la frase “como tú hiciste se hará contigo”?

  • ¿Qué podemos aprender del versículo 15 sobre cómo nos juzgará el Señor? (Los alumnos podrían usar otras palabras, pero asegúrese que quede claro que el Señor nos juzgará de acuerdo con la forma en que hayamos juzgado y tratado a los demás. Utilizando las palabras de los alumnos, escriba esa verdad en la pizarra).

A fin de ayudar a los alumnos a entender mejor ese principio, pídales que acudan a Alma 41:14. Invite a un alumno a leer el versículo en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar la forma en que Alma enseñó esa verdad a su hijo Coriantón.

  • ¿Cómo se relacionan las enseñanzas de Alma a la verdad que figura en la pizarra?

Abdías 1:17–21

Abdías profetizó en cuanto al regreso de los israelitas a sus tierras y de salvadores en el monte de Sión.

Si es posible, muestre algunos objetos que se pueden usar para salvar a alguien como un salvavidas, una cuerda, un estuche de primeros auxilios o un extintor de fuegos (o haga dibujos de esos artículos en la pizarra).

  • ¿Has usado alguna vez esos artículos para ayudar a salvar a alguien?

  • ¿Ha usado alguien alguna vez uno de esos artículos para salvarte?

Invite a los alumnos a que mientras estudian Abdías 1:17–21, encuentren una verdad que describa una forma de ayudar a salvar a otras personas.

Invite a un alumno a leer en voz alta Abdías 1:17, y pida a la clase que descubra lo que Abdías profetizó que sucedería en el monte Sión. Explique que en ese versículo, el monte Sión se puede referir a la ciudad de Jerusalén y su templo.

  • ¿Qué profetizó Abdías que sucedería sobre el monte Sión? (Explique que esa profecía tiene más de un cumplimiento. En la antigüedad, la profecía se cumplió cuando los judíos regresaron a sus tierras prometidas y reconstruyeron Jerusalén y el templo (véase Esdras 1–7). También apunta a los últimos días cuando Israel será recogido, Sión se establecerá y la obra del templo bendecirá a los hijos de Dios).

Muestre la lámina de un templo.

  • ¿De que formas el templo proporciona liberación para los hijos de Dios?

Para resumir Abdías 1:18–20, explique que Abdías profetizó que Israel volvería a poseer la tierra de su herencia.

Invite a un alumno a leer en voz alta Abdías 1:21, y pida a la clase que siga la lectura en silencio, para saber quién vendría sobre el monte Sión.

  • ¿Quién profetizó Abdías que vendría sobre el monte Sión?

La palabra salvador se puede referir a alguien que salva, rescata o libera. Jesucristo es el Salvador, porque Él nos salvó y nos liberó del pecado y de la muerte, lo cual no podríamos hacer por nosotros mismos.

Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del profeta José Smith. Pida a la clase que preste atención a las maneras en que cada miembro de la Iglesia puede actuar como un salvador sobre el monte Sión.

Brother Joseph

“Pero, ¿cómo van a llegar a ser salvadores en el monte Sión? Edificando sus templos, construyendo sus pilas bautismales y yendo a recibir todas las ordenanzas, bautismos, confirmaciones, lavamientos, unciones, ordenaciones y poderes selladores sobre su cabeza en bien de todos sus antepasados que han muerto, y redimiéndolos para que puedan salir en la primera resurrección y ser exaltados con ellos a tronos de gloria” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 505).

  • De acuerdo con el profeta José Smith, ¿cómo podemos llegar a ser salvadores en el monte Sión? (Los alumnos deberían reconocer un principio parecido al siguiente: Llegamos a ser salvadores en el monte Sión al buscar los datos de nuestros familiares fallecidos y llevamos a cabo las ordenanzas del templo a favor de ellos. Quizá sea bueno que sugiera a los alumnos que anoten esa verdad en el margen de sus ejemplares de las Escrituras).

  • ¿Cómo somos como el Salvador cuando participamos en la obra de historia familiar y del templo?

Invite a los alumnos a considerar sus experiencias que tienen que ver con la historia familiar y la obra del templo. Escriba las siguientes preguntas en la pizarra:

  1. ¿Qué pensamientos y sentimientos tienes en cuanto a ayudar a rescatar y salvar a miembros de tu familia que han fallecido sin las bendiciones y ordenanzas del Evangelio?

  2. ¿Qué bendiciones ha recibido tu familia y tú al actuar como salvadores a favor de tus antepasados?

Pida a los alumnos que contesten una de esas preguntas en sus cuadernos de clase o en su diario de estudio de las Escrituras. Después de suficiente tiempo, invite a los alumnos a compartir sus respuestas con alguien que esté sentado cerca.

Para terminar, aliente a los alumnos a actuar como salvadores a favor de sus antepasados al llevar a cabo la historia familiar y la obra del templo.

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Repaso de dominio de las Escrituras

Asigne a cada alumno un pasaje diferente de dominio de las Escrituras. Pida a cada alumno que escriba en una hoja de papel una situación de la vida real en la que se podrían aplicar los principios y las verdades de su pasaje de dominio de las Escrituras. (Quizá desee dar un ejemplo a los alumnos). Después de que los alumnos hayan terminado de escribir, recoja los papeles. Durante la semana siguiente, para comenzar o terminar la clase, lea una o más de las situaciones en voz alta, e invite a los alumnos a reconocer el pasaje de dominio de las Escrituras que tendría que ver con esa situación. Después, invite a los alumnos a compartir cómo los principios de ese pasaje de dominio de las Escrituras se podrían aplicar a la situación.

Comentarios e información de contexto

Abdías 1:17–21 “Mas en el monte Sión habrá salvamento”

La profecía de Abdías en cuanto al monte Sión tiene diferentes significados. La palabra salvamento en Abdías 1:17 implica escapar del peligro y de la destrucción. Un cumplimiento de la profecía sucedió cuando un resto de Israel regresó de la cautividad, reedificó Jerusalén y el templo, e hizo convenio una vez más de servir y obedecer a Dios (véanse Esdras 1–6; Nehemías 10). En la antigüedad, la restauración de Israel sirvió como un presagio y una sombra del gran recogimiento de Israel en los últimos días, y de la liberación que vendría a los hijos de Dios mediante la restauración del Evangelio, que incluye las ordenanzas y los convenios del templo.

Geográficamente, el monte Sión se refiere e un monte o colina sobre la que el rey Salomón construyó el templo en Jerusalén. Sin embargo, el término también se puede referir de forma más general a la ciudad de Jerusalén o a toda la tierra de Israel. La revelación moderna también aplica el término a la Nueva Jerusalén, que será construida en América en los últimos días (véanse D. y C. 84:2; Artículos de Fe 1:10), y también al reino celestial de Dios (véase D. y C. 76:66).

Abdías 1:18. Edom como símbolo del mundo inicuo

Debido a la iniquidad y el orgullo del pueblo y el odio duradero hacia los israelitas, Edom, (que también se conoce en las Escrituras por su nombre griego, Idumea), llegó a ser un símbolo del mundo inicuo (véase D. y C. 1:36). La alusión a la casa de Esaú (o Edom) que sería como estopa y que ni un resto quedará, se podría referir simbólicamente a la destrucción de los inicuos cuando el Salvador venga otra vez (véase D. y C. 64:23–25).

Abdías 1:21. ¿Como podemos ser salvadores en el monte Sión?

El presidente Gordon B. Hinckley explicó:

“Así como nuestro Redentor dio Su vida como sacrificio vicario por todos los hombres, y al hacerlo llegó a ser nuestro Salvador, así también nosotros, en una pequeña medida, al llevar a cabo la obra vicaria en el templo, llegamos a ser salvadores para aquellos que están en el otro lado, quienes no tienen modo de progresar a menos que los que estén en la tierra hagan algo en beneficio de ellos” (“Comentarios finales”, Liahona, noviembre de 2004, pág. 105).

El élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó lo siguiente:

“La obra del templo nos permite hacer por otros lo que ellos no pueden hacer por sí mismos. Ésta es una obra de amor gracias a la cual nuestros antepasados pueden seguir su progreso hacia la vida eterna” (“Busquemos lo bueno”, Liahona, julio de 1992, pág. 98).