Seminario
Lección 2: El Plan de Salvación
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Lección 2

El Plan de Salvación

Introducción

El presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles, pidió a los maestros de seminario que presentaran una breve reseña del plan de salvación al inicio de cada año académico:

“El brindar una reseña general del ‘plan de felicidad’… al comienzo del curso y repasarlo de vez en cuando, será de gran provecho para los alumnos …

“Los jóvenes se preguntan: ‘¿Por qué?’ ¿Por qué se nos manda hacer ciertas cosas, y por qué se nos manda que no hagamos algunas otras? El conocimiento del plan de felicidad, incluso de manera esquemática, puede proporcionar a las mentes jóvenes una respuesta (“The Great Plan of Happiness”, [Simposio del SEI sobre Doctrina y Convenios/La historia de la Iglesia, 10 de agosto de 1993], si.lds.org; véase también La enseñanza en seminario: Lecturas de preparación para el maestro, 2004, pág. 74).

En esta lección se proporciona una breve reseña del plan de salvación, centrándose en los tres elementos primordiales de dicho plan: la Creación, la Caída y la expiación de Jesucristo. Cada uno de dichos elementos se enseñará en mayor profundidad en las lecciones posteriores, conforme aparezcan en el texto del Antiguo Testamento.

Sugerencias para la enseñanza

Nota: Si lo desea, haga un seguimiento con los alumnos sobre sus esfuerzos para comenzar a leer los pasajes de las Escrituras del curso. Podría invitarlos a compartir con otro alumno lo que hayan aprendido durante el estudio personal de las Escrituras, e incluso alguno de sus versículos preferidos. Considere la posibilidad de invitar a algunos alumnos a compartir algo de ello con la clase.

La obra y la gloria del Padre Celestial

Invite a los alumnos a pensar en las ocasiones en las que se hayan esforzado por mejorar en algún aspecto. Por ejemplo, quizás alguno se haya esforzado para mejorar aptitudes o marcas de tiempo en algún deporte en particular. Tal vez alguno se haya esforzado para dirigirse con mayor amabilidad a los demás o utilizar palabras más edificantes. Pida a algunos alumnos que expliquen a la clase cómo se han esforzado por mejorarse y la forma en que se sintieron al alcanzar sus objetivos.

Tal como se muestra en el siguiente diagrama, trace un óvalo en la pizarra y rotúlelo: La presencia de Dios. Escriba La vida preterrenal a la izquierda, dentro del óvalo. Luego trace un círculo debajo del óvalo. (Más adelante rotulará ese círculo).

Si lo desea, invite a los alumnos a copiar el diagrama en el cuaderno de apuntes o en el diario de estudio de las Escrituras y a completarlo durante la lección.

Explique que hemos estado mejorando y progresando desde antes de nacer. Pida a los alumnos que expliquen lo que sepan sobre la vida preterrenal. Como parte del análisis, quizás podría concederles tiempo para leer la sección “La vida preterrenal” del documento Doctrinas básicas (que está en el apéndice de este manual) o los párrafos acerca de la vida preterrenal que se hallan en Leales a la Fe (véase Leales a la Fe: Una referencia del Evangelio, 2004, págs. 144–145). Procure que los alumnos determinen las siguientes verdades sobre la vida preterrenal: Vivimos en la presencia de nuestro Padre Celestial como Sus hijos procreados en espíritu. Cultivamos nuestra identidad y aumentamos nuestra capacidad espiritual. Aprendimos que el Padre Celestial nos daría la oportunidad de llegar a ser semejantes a Él. Escogimos seguir a nuestro Padre Celestial y progresar hacia la vida eterna aunque Lucifer y muchos otros prefirieron rebelarse en Su contra. Aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador.

  • En la vida preterrenal, ¿qué nos diferenciaba de nuestro Padre Celestial? (No teníamos cuerpos físicos, ni el conocimiento ni los atributos del Padre Celestial.)

Invite a un alumno a leer en voz alta Moisés 1:39. Pida al resto de la clase que siga la lectura en silencio para determinar cuál es el propósito que el Padre Celestial tiene para Sus hijos.

  • ¿Cuál es el propósito del Padre Celestial para Sus hijos? (El objetivo del Padre Celestial es llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna de Sus hijos. Si lo desea, sugiera a los alumnos que marquen las palabras inmortalidad y vida eterna en sus Escrituras.)

  • ¿Qué es la inmortalidad? (Vivir para siempre con un cuerpo resucitado.) ¿Qué es la vida eterna? (Llegar a ser semejantes a nuestro Padre Celestial, y vivir eternamente en familia y en Su presencia.)

Pida a un alumno que lea la siguiente declaración del élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“La vida eterna es el nombre con el cual se denomina la clase de vida que tiene nuestro Padre Celestial … La vida de Dios es vida eterna; la vida eterna es la vida de Dios; las expresiones son sinónimas” (Mormon Doctrine 2da edición, 1966, pág. 237).

En el diagrama, escriba La vida eterna a la derecha, dentro del óvalo. Explique a los alumnos que no podíamos progresar más en nuestra vida preterrenal sin la ayuda adicional del Padre Celestial. Como hijos de Dios procreados en espíritu participamos en un gran concilio antes de nacer. Allí el Padre Celestial presentó Su plan para lograr nuestra inmortalidad y nuestro progreso hacia la vida eterna.

La Creación, la Caída y la expiación de Jesucristo

Escriba Elementos esenciales del plan de Dios a un lado del diagrama, en la pizarra. Explique que el plan del Padre Celestial consiste en tres elementos principales que hacen posible que lleguemos a ser semejantes a Él.

Invite a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración del élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a los alumnos que presten atención y determinen los tres elementos esenciales del plan del Padre Celestial.

“Una vez, se convocó un gran concilio en los cielos, en el cual, según parece, todos participamos; [véase Teachings of the Prophet Joseph Smith, 1976, págs. 348–349, 365]. Allí, nuestro Padre Celestial anunció Su plan … La esencia misma de ese plan es la expiación de Jesucristo. Ya que es crucial en el plan [véase Teachings of the Prophet Joseph Smith, pág. 121], hemos de tratar de comprender el significado de la Expiación; sin embargo, antes de que podamos entenderlo, debemos comprender la caída de Adán; y antes de poder valorar plenamente la Caída, debemos primero comprender la Creación. Estos tres acontecimientos —la Creación, la Caída y la Expiación— son tres pilares sublimes del plan de Dios y se hallan interrelacionados doctrinalmente” (véase “La constancia en medio del cambio”, Liahona, enero de 1994, págs. 38–39).

  • ¿Cuáles dijo el élder Nelson que son los tres “pilares” del plan del Padre Celestial? (Los alumnos deben expresar la siguiente verdad: El plan de salvación del Padre Celestial para lograr nuestra inmortalidad y vida eterna comprende la Creación, la Caída y la expiación de Jesucristo. Invite a un alumno a anotar esos tres elementos en la pizarra, debajo del título.)

Para ayudar a los alumnos a entender las doctrinas de la Creación, la Caída y la expiación de Jesucristo, divida la clase en tres grupos y asigne a cada uno que estudie una de las tres doctrinas. Entrégueles fotocopias del documento Doctrinas básicas (véase el apéndice de este manual) o ejemplares de Leales a la fe: Una referencia del Evangelio (véase LDS.org). Pida a los alumnos de cada grupo que estudien individualmente el punto doctrinal que se les haya asignado para determinar el modo en que dicha parte del plan del Padre Celestial nos ayuda a recibir la inmortalidad y la vida eterna. Tras conceder el tiempo suficiente, invite a los alumnos a analizar en sus grupos las preguntas siguientes. Si lo desea, escriba esas preguntas en la pizarra o prepárelas en hojas de papel para entregárselas:

  • ¿De qué modo esa parte del plan del Padre Celestial nos ayuda a recibir la inmortalidad y la vida eterna?

  • ¿Qué ocurriría si no existiera esa parte del plan?

Tras conceder el tiempo suficiente, invite a uno o dos miembros de cada grupo a presentar a la clase un resumen de lo que hayan aprendido sobre el tema que se les hubiere asignado. Pídales que hablen acerca de cómo respondió el grupo las dos preguntas anteriores. (Conforme los alumnos se refieran a la Creación, escriba dentro del círculo que está debajo del óvalo la palabra Tierra, tal como figura en el diagrama correspondiente. Cuando se refieran a la Caída, trace una flecha desde La vida preterrenal hasta la Tierra.)

Para ayudar a los alumnos a sentir la veracidad y la importancia de estas doctrinas, invítelos a contestar una o más de las siguientes preguntas en el cuaderno de apuntes o en el diario de estudio de las Escrituras:

  • ¿Qué efecto tiene en ti el saber en cuanto a la Creación y al modo en que ésta encaja en el plan de salvación?

  • ¿Qué efecto tiene en ti el saber en cuanto a la Caída y al modo en que ésta encaja en el plan de salvación?

  • ¿Qué efecto tiene en ti el saber en cuanto a la expiación de Jesucristo y al modo en que ésta encaja en el plan de salvación?

Los propósitos de la vida terrenal

Escriba La vida terrenal dentro del círculo que representa la tierra. Explique que la vida terrenal nos brinda el modo de progresar hacia la inmortalidad y la vida eterna. Al nacer en esta vida terrenal, recibimos el cuerpo físico y tenemos experiencias que nos permiten cultivar la fe en Jesucristo. Jesucristo nos mostró la forma de progresar a lo largo de la vida terrenal hacia la vida eterna (véanse 2 Nefi 31:7–10, 19–21; Juan 14:6).

En la pizarra, trace una flecha desde La vida terrenal hasta La vida eterna, tal como figura en el diagrama. Invite a un alumno a leer en voz alta la siguiente declaración del élder L. Tom Perry, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a la clase que preste atención a lo que debemos hacer en la vida terrenal para progresar hacia la vida eterna.

“Somos probados para ver si haremos todas las cosas que el Señor nos mandó hacer. Estos mandamientos son los principios y las ordenanzas del Evangelio, que constituyen el evangelio de Jesucristo. Todo principio y ordenanza está relacionado con el propósito de nuestra prueba, que no es otro que prepararnos para regresar a nuestro Padre Celestial y llegar a ser más como Él …

“… Sólo por medio del don de la Expiación y de nuestra obediencia al Evangelio podremos regresar y vivir con Dios nuevamente” (“El plan de salvación”, Liahona, noviembre de 2006, pág. 71).

  • Según las palabras del élder Perry, ¿qué debemos hacer para progresar hacia la vida eterna? (Es posible que los alumnos den diversas respuestas correctas, pero deben determinar la siguiente verdad: Debemos obedecer los mandamientos del Padre Celestial a fin de recibir la vida eterna. Escriba ese principio junto al círculo del diagrama que representa la tierra.)

  • ¿De qué manera el obedecer los mandamientos del Padre Celestial nos ayuda a llegar a ser más semejantes a Él?

Para ayudar a los alumnos a sentir la veracidad y la importancia de ese principio, podría invitarlos a que piensen en los mandamientos o las normas que les hayan ayudado a llegar a ser mejores personas. Invite a algunos alumnos a compartir sus experiencias. También podría considerar la posibilidad de explicar cómo el obedecer los mandamientos y observar las normas le han ayudado a usted en el proceso de llegar a ser más semejante al Padre Celestial.

A fin de ayudar a los alumnos a aplicar ese principio, invítelos a pensar en algún mandamiento o norma que deban obedecer más cabalmente. No les pida que lo digan frente a la clase, puesto que podría tratarse de algo demasiado personal. Ínstelos a escribir en una hoja de papel la meta de obedecer dicho mandamiento o norma. Si lo desea, sugiera que conserven el papel en algún lugar donde puedan verlo a menudo para que les recuerde la meta. Asegúreles que todo esfuerzo que hagan por ser más obedientes a los mandamientos los acerca más al Padre Celestial y al tipo de vida que Él vive.

Invite a quienquiera testificar de las doctrinas o los principios que aprendieron hoy. Si lo desea, comparta también su testimonio de las doctrinas y los principios que se enseñaron en la clase de hoy.

Para concluir, explique a los alumnos que, a medida que estudien el Antiguo Testamento este año, tendrán oportunidades de aprender más verdades sobre el plan del Padre Celestial y aumentar su testimonio de dicho plan.

Comentarios e información de contexto

La expiación de Jesucristo

El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, enumeró algunas de las razones por las cuales la expiación de Jesucristo es invaluable en el plan de nuestro Padre Celestial:

“Si no hubiese habido expiación de Cristo, no habría resurrección, ni se hubiesen soltado las ligaduras de la muerte, ni liberación del sepulcro.

“Si no hubiese habido Expiación; no habría remisión de pecados; ni regreso a la presencia de Dios; ni salvación de ninguna clase, especie, ni naturaleza; ni vida eterna; ni exaltación; ni continuación de la unidad familiar en la eternidad …

“Todo se centra, todo gira, todo está sujeto y se basa en el sacrificio expiatorio del Señor Jesucristo” (“The Three Pillars of Eternity” [devocional de la Universidad Brigham Young, 17 de febrero de 1981], págs. 2, 3; speeches.byu.edu).

La caída de Adán

El presidente Ezra Taft Benson enseñó que el conocimiento sobre la Caída nos sirve para comprender la importancia de la expiación de Jesucristo:

“De la misma manera que un hombre realmente no desea comida hasta que siente hambre, del mismo modo no desea la salvación de Cristo hasta conocer la razón por la que necesita a Cristo.

“Nadie sabe en forma adecuada y precisa la razón por la que necesita a Cristo hasta que comprende y acepta la doctrina de la Caída y su efecto sobre toda la humanidad” (véase (“El Libro de Mormón y Doctrina y Convenios” Liahona, julio de 1987, pág. 87).

El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, enumeró cinco consecuencias necesarias de la Caída:

“La Caída de Adán trajo la muerte temporal y la espiritual al mundo, y la expiación de Cristo rescató a los hombres de ambas muertes al traer a efecto la inmortalidad y la vida eterna del hombre. Eso hace que la Caída sea una parte tan esencial del plan de salvación como la Expiación misma.

“De hecho, hay cinco cosas que llegaron a existir y continúan existiendo debido a la Caída. Ninguna de ellas hubiera existido si no hubiese habido una Caída y todas son parte esencial del divino plan de salvación. Son:

“1. La muerte temporal. Es la muerte natural; ocurre cuando se separan el cuerpo y el espíritu; resulta en corrupción y descomposición. Gracias a la expiación de Cristo, todo hombre se levantará de la corrupción a la incorrupción, de la mortalidad a la inmortalidad, para de allí en adelante vivir eternamente en un estado resucitado.

“2. La muerte espiritual. Es la muerte en lo que atañe a las cosas del Espíritu; es la muerte en lo referente a las cosas de la rectitud; es ser expulsado de la presencia del Señor; es el modo de vida que es contrario al del Padre de todos nosotros. Gracias a la Expiación, gracias a que el Señor Jesús llevó la carga de nuestros pecados a condición de que nos arrepintiéramos, tenemos el poder de alcanzar la vida eterna, la cual es una vida espiritual, una vida de rectitud, una vida en la presencia de Dios.

“3. La vida en la condición mortal. La vida terrenal se produce por causa de la Caída. Si no hubiese habido Caída, no habría vida terrenal de ninguna clase sobre la tierra. La vida terrenal es la vida en la que existe la muerte. La muerte debe entrar en el mundo para que exista la condición mortal.

“4. La procreación. Antes de la Caída, no había procreación … Adán y Eva, en la condición que gozaban en el Edén, no podían tener hijos, así como tampoco podía, como veremos, ninguna de las formas de vida que primeramente se colocaron en la tierra paradisíaca recientemente creada.

“5. Un estado de probación. Estamos aquí para ser probados y evaluados, a fin de ver si creeremos las verdades de salvación y guardaremos los mandamientos mientras andemos por fe. Tras la Caída, el hombre se volvió carnal, sensual y diabólico por naturaleza; y el plan de salvación lo exhorta a despojarse de esas trampas mundanas y a revestirse de Cristo” (“The Three Pillars of Eternity” [devocional de la Universidad Brigham Young, 17 de febrero de 1981], págs. 3–4; speeches.byu.edu).

La Creación

El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó el propósito de la creación de la tierra en el plan del Padre Celestial:

“El plan requería la Creación, lo que, a su vez, requirió la Caída así como la Expiación. Éstos son los tres componentes fundamentales del plan. La creación de un planeta paradisíaco provino de Dios; la mortalidad y la muerte llegaron al mundo como consecuencia de la caída de Adán [véase 2 Nefi 2:25; Moisés 6:48; Traducción de José Smith (en inglés), Génesis 6:49]; y la inmortalidad y la posibilidad de la vida eterna las suministró la expiación de Jesucristo [véase 2 Nefi 2:21–28]. TLa Creación, la Caída y la Expiación se planearon mucho antes de que se comenzara en sí la obra de la Creación …

“…En su magnificencia, el planeta tierra es parte de algo aún más grandioso: ese gran plan de Dios. En resumidas cuentas, la tierra se creó para que las familias fuesen. Las Escrituras explican que marido y mujer ‘serán una sola carne, y todo esto para que la tierra cumpla el objeto de su creación’ [D. y C. 49:16] …

“La Creación es importante, pero no es el fin en sí, sino el medio para llegar a él. Hemos venido a la tierra por un breve período, para sufrir con paciencia nuestras pruebas y dificultades, y para prepararnos a fin de seguir adelante y en forma ascendente hacia el reencuentro final [véanse Salmos 116:15; Alma 42:8]. Nuestros pensamientos y hechos tendrán por seguro un mayor significado mientras estamos aquí si comprendemos el plan de Dios y agradecemos Sus mandamientos y los obedecemos [véase D. y C. 59:20–21]” (véase “La Creación” Liahona, julio de 2000, págs. 102, 104).