Seminario
Lección 144: Daniel 1
anterior siguiente

Lección 144

Daniel 1

Introducción

Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego estaban en el primer grupo de judíos que se llevó cautivo a Babilonia y se los seleccionó a fin de capacitarlos para prestar servicio en la corte del rey Nabucodonosor. Mientras se les enseñaba, Daniel y sus amigos se negaron a beber vino y a comer ciertos alimentos de la comida del rey a fin de guardar las leyes de Jehová. Jehová los bendijo física, mental y espiritualmente, y sobresalieron en sabiduría entre todos los siervos del rey.

Sugerencias para la enseñanza

Daniel 1

Daniel, Sadrac, Mesac y Abed-nego se niegan a comer la comida del rey y guardan así la ley de Jehová

Lea en voz alta el siguiente relato de la vida real e invite a los alumnos a considerar lo que harían si se hallaran en esa situación:

Creed Haymond, un miembro de la Iglesia, era capitán del equipo de atletismo de su universidad. La noche antes de una importante carrera de atletismo, el entrenador de Creed le ofreció algo de vino para que se animara. Después que Creed se hubo negado dos veces a beber el vino, el entrenador dijo: “Recuerda Creed, eres el capitán del equipo y quien obtiene más puntos. Catorce mil alumnos esperan que tú ganes este campeonato; si nos fallas, estamos perdidos. Yo sé lo que es bueno para ti” (en Joseph J. Cannon, “Speed and the Spirit”, Improvement Era, octubre de 1928, pág. 1002).

  • ¿Por qué podría haber sido difícil para Creed guardar la Palabra de Sabiduría en esa situación?

  • ¿En qué otras situaciones la gente podría sentirse presionada a quebrantar la Palabra de Sabiduría?

Invite a la clase a que, conforme lean detenidamente Daniel 1, busquen principios que les ayuden a ser fieles al Señor cuando se los presione para que quebranten Sus mandamientos.

Para resumir Daniel 1:1–4, explique que alrededor del año 605 a. de J.C., Nabucodonosor, el rey de Babilonia, sitió Jerusalén. Nabucodonosor se llevó utensilios del templo y un grupo selecto de judíos a Babilonia (véase 2 Reyes 20:14–18). Además, mandó a un funcionario de su palacio que tomara a ciertos jóvenes israelitas cautivos y los preparara para prestar servicio en su corte.

Invite a un alumno a leer en voz alta Daniel 1:4–5, y pida a la clase que siga la lectura en silencio en busca de las características que Nabucodonosor deseaba que tuvieran los jóvenes y lo que les proporcionó.

  • ¿Qué características debían tener esos jóvenes?

  • ¿Qué les brindó el rey a los jóvenes? (Explique que la palabra comida se refiere a manjares [véase Daniel 1:5, nota a al pie de página]).

Invite a un alumno a leer Daniel 1:6–7 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer los nombres de algunos de los jóvenes judíos que se habían seleccionado a fin de prepararlos para servir al rey.

Invite a un alumno a leer Daniel 1:8 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio a fin de ver cómo reaccionó Daniel cuando el rey les proporcionó vino y ciertos alimentos.

  • ¿Qué pidió Daniel en cuanto a los alimentos y al vino que se le proporcionaron? ¿Por qué?

A fin de ayudar a los alumnos a entender lo que significa contaminarse, invite a uno de ellos a dibujar un automóvil en la pizarra.

  • ¿Qué líquidos requieren los automóviles para funcionar adecuadamente?

Muestre a los alumnos una bebida gaseosa.

  • ¿Qué pasaría si vertiéramos una bebida gaseosa en el tanque de combustible de un automóvil? (Al agregar la gaseosa se contaminaría el combustible que ya contuviera el tanque y podría dañarse el motor del auto).

Explique que contaminar significa profanar o volver algo impuro o sucio. Quizás Daniel haya considerado que participar de la comida y del vino lo contaminaría porque, según la costumbre de la época, a veces se ofrecía primero una parte de esos alimentos como sacrificio a los dioses babilonios. Consumir tales alimentos podría haberse considerado como participar en la adoración de dioses falsos. También es posible que algunos de los alimentos estuvieran prohibidos por la ley de Moisés (véase Levítico 11); Deuteronomio 14:3–21) o no estuvieran preparados de conformidad con dicha ley (véase Levítico 17:13–14; Deuteronomio 12:15–16).

Explique que en la ley de Moisés estaban incluidas las leyes de Jehová en cuanto a los alimentos del pueblo en la época de Daniel, de manera semejante al modo en que la Palabra de Sabiduría representa la ley de salud del Señor en nuestros días.

  • Si Daniel viviera en nuestra época, ¿qué se hubiera negado a consumir para no contaminarse? (Si los alumnos necesitaran ayuda, podría invitarlos a leer D. y C. 89:5, 7–9 y la sección “La salud física y emocional” de Para la Fortaleza de la Juventud, folleto; 2011, págs. 25–27).

  • ¿En qué se asemeja consumir esas sustancias con colocar una bebida gaseosa en el tanque de combustible de un automóvil? (Nos contamina espiritualmente y también puede contaminarnos físicamente).

Pida a los alumnos que consideren la presión que Daniel afrontaba cuando pidió no ingerir ni la comida ni el vino del rey.

  • ¿Qué factores le pueden haber dificultado a Daniel el mantenerse fiel a las leyes que Jehová había dado?

Considere la posibilidad de invitar a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder David R. Stone, de los Setenta. Pida a la clase que preste atención al resumen que hace el élder Stone de las circunstancias en las que Daniel y sus amigos se hallaban:

“Debemos entender sin duda la presión que se ejercía sobre esos cuatro jóvenes. El poder de los conquistadores se los había llevado cautivos y se encontraban en casa de un rey que tenía poder para quitarles la vida si se le antojaba. Y aun así… Daniel y sus hermanos rechazaron hacer lo que consideraban incorrecto” (“Sión en medio de Babilonia”, Liahona, mayo de 2006, pág. 92).

  • ¿Qué aprendemos del ejemplo de Daniel en ese momento? (Escriba el siguiente enunciado en la pizarra: Podemos ser fieles al Señor bajo cualquier circunstancia).

Explique que al final de Daniel 1, los alumnos verán lo que el Señor puede hacer por los que le sean fieles a Él en toda circunstancia.

Invite a un alumno a leer en voz alta Daniel 1:9–10, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar por qué el jefe de los eunucos del palacio estaba preocupado por lo que pidió Daniel.

  • ¿Cuál era la preocupación del jefe de los eunucos?

Invite a un alumno a leer Daniel 1:11–13 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber qué fue lo que Daniel sugirió. Explique que la palabra legumbre (versículo 12) se refiere a alimentos cultivados o preparados con semillas o granos. Si lo desea, explique también que la palabra rostro (versículo 13), en este caso, se refiere al aspecto general de la persona.

  • ¿Qué propuso Daniel?

  • Si Daniel viviera en nuestra época, ¿qué escogería ingerir con toda probabilidad para cumplir con la ley de salud del Señor? (Véase D. y C. 89:10–17 y la sección “La salud física y emocional” de Para la Fortaleza de la Juventud, folleto; 2011, págs. 25–27).

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Daniel 1:14–17, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer los resultados de la decisión de Daniel y sus amigos de ser fieles a las leyes de Jehová.

  • ¿En qué se diferenció el rostro de ellos del de los otros muchachos? (El aspecto de Daniel y sus amigos era mejor y más saludable).

  • Según Daniel 1:17, ¿en qué otros aspectos los bendijo Jehová?

  • ¿Qué principio aprendemos de su ejemplo? (Es posible que los alumnos lo digan con otras palabras, pero deben reconocer el siguiente principio: Si guardamos las leyes del Señor, Él nos bendecirá física y espiritualmente).

Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a la clase que escuche lo que él dijo en cuanto a los propósitos de la Palabra de Sabiduría:

“He llegado a creer que el propósito fundamental de la Palabra de Sabiduría está íntimamente ligado a la revelación…

“Si una persona que se encuentra presa de los efectos de las mencionadas substancias apenas puede entender unas simples palabras, ¿cómo podrá percibir los susurros del Espíritu que apelan a sus sentimientos más delicados?

“Pese a lo valioso de la Palabra de Sabiduría como ley de salud, puede resultarles de mayor valor en lo espiritual que en lo físico” (véase “El don de saber escuchar”, Liahona, enero de 1980, pág. 30).

  • ¿De qué manera podría la Palabra de Sabiduría llegar a resultarnos de mayor valor en lo espiritual que en lo físico?

Invite a un alumno a leer el siguiente resumen de la parte final del relato sobre Creed Haymond: Pida a la clase que preste atención al modo en que se bendijo a Creed por haber guardado la ley de salud del Señor.

Después que salió el entrenador de Creed, éste se inquietó porque su negativa a beber el vino hiciese que su universidad perdiera la competición de atletismo. Se arrodilló y pidió al Señor que le diera un testimonio sobre la procedencia de la Palabra de Sabiduría.

A la mañana siguiente, todos los jóvenes de su equipo estaban enfermos. El desempeño deportivo de ellos en las competiciones fue menor al usual, e incluso uno de ellos estaba demasiado enfermo para participar. A pesar de caerse al comienzo de los 91 metros planos (100 yardas), Creed se levantó y ganó la carrera. Más tarde ese día, se le obligó a disputar la carrera final de 201 metros a pesar de no haber tenido más de cinco minutos para descansar tras ganar la semifinal. También ganó esa carrera y superó la máxima marca de esa categoría hasta ese momento.

Aquella noche recordó la pregunta que había hecho al Señor acerca de la Palabra de Sabiduría. Mientras se hallaba en la cama reflexionando sobre los acontecimientos del día, recibió la seguridad de que la Palabra de Sabiduría era de Dios (véase Joseph J. Cannon, “Speed and the Spirit”, Improvement Era, octubre de 1928, págs. 1003–1004).

  • ¿Qué bendiciones recibió Creed Haymond por guardar la ley de salud del Señor?

  • ¿En qué ocasiones ustedes o alguien que conozcan han decidido obedecer la ley de salud del Señor frente a alguna oportunidad de quebrantarla o al sentir presión por hacerlo?

  • ¿Cuáles son algunas de las bendiciones físicas y espirituales que han recibido por obedecer la ley de salud del Señor?

Si lo desea, comparta alguna experiencia que haya enriquecido su testimonio de la importancia de guardar la ley de salud del Señor. Inste a los alumnos a establecer la meta de obedecer esa ley.

Invite a un alumno a leer Daniel 1:18–20 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar la forma en que Jehová bendijo a Daniel y a sus amigos por haberle sido fieles.

  • ¿Cómo bendijo Jehová a Daniel y a sus amigos por haberle sido fieles? (Si es necesario, explique que la frase “entraron al servicio del rey” [versículo 19] significa que empezaron a prestarle servicio).

  • ¿Qué principio aprendemos del ejemplo de Daniel y sus amigos sobre el modo en que el Señor nos bendice si le somos fieles? (Corrija el enunciado que ha escrito en la pizarra anteriormente de modo que diga lo siguiente: Si somos fieles al Señor bajo cualquier circunstancia, entonces Él nos enaltecerá).

  • ¿Qué creen que signifique que el Señor nos enaltezca?

Para concluir, inste a los alumnos a que, conforme estudien el resto del libro de Daniel, busquen más ejemplos del modo en que Jehová enalteció a Daniel y a sus amigos debido a que le fueron fieles a Él sin importar las circunstancias en que se hallaban.

Comentarios e información de contexto

Daniel 1:8. No contaminar nuestro cuerpo físico

El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó en cuanto a no contaminar nuestro cuerpo físico:

“Cuando comprendemos nuestra naturaleza y nuestro propósito en la tierra, y que nuestros cuerpos son templos físicos de Dios, nos damos cuenta de que es un sacrilegio dejar que entre en ellos cualquier cosa que pueda profanarlos” (“The Magnificence of Man”, Ensign, enero de 1988, pág. 68).