Seminario
Lección 133: Jeremías 7–16
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Lección 133

Jeremías 7–16

Introducción

Dios mandó a Jeremías que fuera a la puerta del templo y le dijera al pueblo de Judá que se arrepintiera. Jeremías profetizó que sufrirían a manos de una nación vencedora, pero que llegaría el día en que Israel sería recogido y volvería a ser el pueblo de Jehová.

Sugerencias para la enseñanza

Jeremías 7:1–16:13

Jeremías se pone a la puerta del templo y llama al pueblo al arrepentimiento

Entregue a los alumnos copias de las siguientes afirmaciones o escríbalas en la pizarra. Pídales que lean cada afirmación detenidamente y determinen si son verdaderas, parcialmente verdaderas o falsas. Invítelos a anotar sus respuestas en hojas de papel.

Si voy a la Iglesia, pago mi diezmo y hago bautismos por los muertos con mi barrio, estaré preparado(a) para la segunda venida del Salvador.

Participar de la Santa Cena me limpia automáticamente del pecado cada semana.

Explique que analizará las respuestas de los alumnos en cuanto a esas afirmaciones más adelante durante la lección. Conforme los alumno estudien Jeremías 7–16, invítelos a buscar principios que les brinden mayor comprensión en cuanto a esas afirmaciones.

Recuerde a los alumnos que Dios había llamado a Jeremías como profeta para advertir a los del pueblo de Judá que, a menos que se arrepintieran, serían conquistados por otro pueblo. Invite a un alumno a leer Jeremías 7:1–2 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber dónde le pidió Jehová a Jeremías que se pusiera para declarar el mensaje de Jehová.

  • ¿Qué se le dijo a Jeremías que debía predicar?

Invite a un alumno a ponerse de pie y leer Jeremías 7:3–11 como si fuera Jeremías dando el mensaje de Jehová a una multitud a la puerta del templo, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que Jehová le dijo al pueblo por medio de Jeremías.

  • De acuerdo con el versículo 3, ¿qué les dijo Jehová a los que iban al templo? ¿Qué significa “Enmendad vuestros caminos y vuestras obras”?

  • De acuerdo con los versículos 8–11, ¿qué pecados estaban cometiendo los judíos?

  • Según las palabras de Jehová en los versículos 3–11, ¿cómo describirían el estado espiritual de los del pueblo, aun cuando acudían al templo para ofrecer sacrificios?

Explique que muchos de los judíos en los tiempos de Jeremías se comportaban como si el hecho de adorar en el templo los hiciera justos, independientemente de cualquier otra cosa que hicieran.

  • De acuerdo con el versículo 7, ¿qué prometió Jehová a los del pueblo si ellos enmendaban sus caminos? (Podrían permanecer en la tierra prometida).

Para resumir Jeremías 7:12–20, explique que Jehová le recordó al pueblo que se había destruido el tabernáculo de Silo y que se había llevado cautivo al pueblo del Reino del Norte. Jehová entonces advirtió que el templo de Jerusalén no protegería a los habitantes de Judá de la destrucción si éstos no se arrepentían.

Invite a un alumno a leer Jeremías 7:21–23 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que dijo Jehová que era más importante que los sacrificios que el pueblo ofrecía en el templo.

  • ¿Qué es más importante para el Señor que los sacrificios? ¿Qué prometió Él a los del pueblo si obedecían Su voz y caminaban en Sus sendas?

  • ¿Qué principios aprendemos de las palabras de Jehová que Jeremías declaró a la puerta del templo? (Es posible que los alumnos mencionen principios como los siguientes: La adoración y las prácticas religiosas por sí solas no pueden salvarnos si no guardamos los mandamientos de Dios; si nos arrepentimos y obedecemos la voz de Dios, entonces Él será nuestro Dios y nosotros seremos Su pueblo; si nos esforzamos por caminar por todas las sendas de Dios, nos irá bien. Si lo desea, anote las respuestas de los alumnos en la pizarra).

  • ¿Cuál es el peligro de creer que podemos obedecer la voz del Señor en algunas cosas y desobedecerla obstinadamente en otras?

Repase las declaraciones que los alumnos analizaron al principio de la lección.

  • ¿Qué han aprendido que les sirve para comprender mejor esas afirmaciones? (Ayude a los alumnos a comprender que ambas afirmaciones pueden ser parcialmente verdaderas. En cada caso, la observancia externa de sólo algunos mandamientos no es suficiente. La salvación viene por medio de la conversión interior al evangelio de Jesucristo, de la fe en Su expiación y de esforzarse sinceramente por obedecer todos Sus mandamientos).

Escriba las siguientes referencias en la pizarra y asigne a los alumnos la lectura de uno o más de los pasajes de las Escrituras que ha anotado de manera que se lean todos. Pida a los alumnos que busquen algunas maneras en las que el pueblo había escogido desobedecer los mandamientos de Dios.

Jeremías 7:24–26, 30–31

Jeremías 8:5–6, 12

Jeremías 9:3–6

Jeremías 11:9–10

Jeremías 12:10–11; 13:27 (Explique que el término pastores en este pasaje hace referencia a los falsos profetas, y que la expresión “al que le importara” significa “que prestara atención” [Jeremías 12:11]).

Cuando los alumnos hayan acabado de leer, invite a algunos a dar un informe de lo que hayan aprendido.

Anote la siguiente declaración incompleta en la pizarra: Si rehusamos caminar por las sendas de Dios, entonces… Escriba las siguientes referencias en la pizarra. Pida a los alumnos que elijan uno de los pasajes y que lo lean en silencio para saber las consecuencias que Jeremías profetizó que sobrevendrían a los del pueblo por haber desobedecido a Jehová.

Jeremías 9:13–16

Jeremías 15:5–7 (Explique que la expresión “los aventaré” significa que Jehová los esparciría [véase Jeremías 15:7, nota a al pie de página]).

Jeremías 16:13

Invite a los alumnos a dar un informe de lo que encuentren. Explique que las consecuencias de nuestros pecados no siempre son temporales, pero que el pecado siempre conlleva daño espiritual. Luego pregunte a los alumnos cómo completarían la frase de la pizarra según lo que aprendieron en esos versículos. Utilice sus respuestas para completar el principio que escribió en la pizarra. Una manera de completarlo es: Si rehusamos caminar por las sendas de Dios, traeremos sobre nosotros graves consecuencias.

A fin de preparar a los alumnos para que reconozcan otro principio en Jeremías 9, anote en la pizarra las palabras sabiduría del mundo, valentía y riquezas. Pida a los alumnos que expliquen por qué las personas pueden amar esas cosas e ir en pos de ellas.

Invite a un alumno a leer Jeremías 9:23–24 en voz alta, y pida a la clase que busque las cosas en las que Jehová desea que Su pueblo “se alabe”, es decir, procure y valore.

  • En lugar de sabiduría del mundo, valentía o riquezas, ¿en qué desea Jehová que Su pueblo se alabe? (En entender y conocer al Señor y Sus atributos).

  • ¿Qué verdad aprendemos en esos versículos? (Es posible que los alumnos utilicen otras palabras, pero asegúrese de que reconozcan un principio similar al siguiente: Es de más valor conocer al Señor y entender Sus atributos que ir en pos de los intereses del mundo).

  • ¿Por qué creen que es de más valor conocer al Señor y entender Sus atributos que ir en pos de los intereses del mundo?

Si es posible, entregue a los alumnos una copia de las siguientes palabras del élder Neal A. Maxwell, del Quórum de los Doce Apóstoles. Pida a un alumno que las lea en voz alta, e invite a la clase que siga la lectura en silencio para encontrar razones por las que es un gran tesoro conocer a Jesucristo.

“Cuanto más sepamos de Jesús, más le amaremos. Cuanto más sepamos de Jesús, más confiaremos en Él. Cuanto más sepamos de Jesús, más desearemos ser como Él y estar con Él, convirtiéndonos en la clase de hombres y mujeres que Él desea que seamos (véase 3 Ne. 27:27)” (“Con esperanza… arar”, Liahona, julio de 2001, pág. 74).

Si lo desea, señale que lo contrario también es cierto: Cuanto menos sepamos de Jesucristo, menos lo amaremos, menos confiaremos en Él y menor será nuestro deseo de ser como Él. Al rehusarse a conocer a Jehová, el inicuo pueblo de la época de Jeremías fue un claro ejemplo de eso (véase Jeremías 9:3, 6).

  • ¿De qué manera procuran ustedes conocer mejor al Salvador y entender Sus atributos?

Jeremías 16:14–21

Jeremías predice el recogimiento de la casa de Israel en los últimos días

Muestre una ilustración de Moisés separando las aguas del mar Rojo, o describa ese acontecimiento para los alumnos.

  • ¿Qué habrían pensado ustedes si hubieran estado allí para presenciar cómo se separaban las aguas del mar Rojo?

Invite a un alumno a leer Jeremías 16:14–15 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber qué acontecimiento presenciarán las personas en los últimos días, el cual será tan milagroso como la liberación de Israel de Egipto.

  • ¿Qué predijo Jeremías que haría Jehová en los últimos días? (Tal vez deba explicar que hacer subir a los hijos de Israel del norte y de otras tierras significa que Jehová recogerá a los descendientes de Israel y los llevará al conocimiento del evangelio de Jesucristo y a unirse a Su Iglesia. Jeremías también predijo que, en los últimos días, los gentiles procurarían conocer la verdad acerca de Dios y serían recogidos junto con los descendientes de Israel [véase Jeremías 16:19–21]).

Invite a un alumno a leer Jeremías 16:16 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber a quién dijo Jehová que utilizaría para ayudar a recoger a la casa de Israel.

  • ¿A quién dijo Jehová que utilizaría para ayudar a recoger a la casa de Israel? (Cuando los alumnos hayan respondido, escriba Pescadores y cazadores en la pizarra).

  • ¿A quién creen que se refieren las palabras pescadores y cazadores? (Se refieren a aquellos que ayudan a recoger a Israel por medio de la obra misional. Cuando trabajamos en la obra misional, esas palabras pueden referirse a nosotros).

Para ayudar a los alumnos a comprender que los misioneros son como pescadores y cazadores, explique cómo utilizan las redes los pescadores.

  • ¿Qué habilidades o características necesitan los pescadores y los cazadores para tener éxito? (Anote en la pizarra las respuestas de los alumnos a esas preguntas debajo de Pescadores y cazadores. Si lo desea, a medida que respondan pídales que expliquen por qué son importantes las habilidades y características que han señalado).

  • ¿En qué se parecen las habilidades y características necesarias para pescar y cazar a las habilidades y características que nosotros necesitamos para tener éxito en la obra misional?

Invite a un alumno a leer Jeremías 16:21 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer el resultado de ese gran esfuerzo misional. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

  • ¿Qué aprendemos en esa profecía acerca de nuestros esfuerzos por ayudar a otras personas a conocer al Señor? (Cuando los alumnos hayan respondido, anote lo siguiente en la pizarra: Al trabajar diligentemente para compartir el Evangelio con otras personas, podemos ayudarlas a conocer el poder del Dios verdadero y viviente).

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de maneras en las que podemos esforzarnos por compartir el Evangelio diligentemente con los demás?

Invite a los alumnos a contar experiencias en las que compartieron el Evangelio con alguien. Si lo desea, usted también puede compartir una experiencia personal y testificar de ese principio.

Invite a los alumnos a esforzarse diligentemente para compartir el Evangelio y su testimonio del Salvador con los demás.

Comentarios e información de contexto

Jeremías 7:1–23. “Enmendad vuestros caminos”

El élder Donald L. Hallstrom, de los Setenta, enseñó que la adoración y las prácticas religiosas por sí solas no pueden salvarnos si no dejamos que las ordenanzas y los convenios del Evangelio lleguen a formar parte de nosotros:

“Algunos han llegado a pensar que la actividad en la Iglesia es la meta suprema. En eso yace un peligro. Es posible estar activo en la Iglesia y menos activo en el Evangelio. Permítanme recalcarlo: la actividad en la Iglesia es una meta altamente deseable; sin embargo, es insuficiente. La actividad en la Iglesia es un indicador externo de nuestros deseos espirituales. Si asistimos a nuestras reuniones, tenemos responsabilidades en la Iglesia y cumplimos con ellas, y servimos a los demás, eso se observa de manera pública.

“En contraste, los asuntos del Evangelio suelen ser menos visibles y más difíciles de medir, pero son de mayor importancia eterna. Por ejemplo: ¿Cuánta fe tenemos realmente? ¿Cuán arrepentidos estamos? ¿Cuán importantes son las ordenanzas en nuestra vida? ¿Cuán enfocados estamos en nuestros convenios?” (“Convertidos a Su Evangelio por medio de la Iglesia”, Liahona, mayo de 2012, pág. 14).

Jeremías 8:20. “Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos”

El Señor envía a Sus siervos para ayudarnos a hacer los cambios necesarios en nuestra vida y arrepentirnos. Pero las Escrituras nos han enseñado que cuando las personas deciden rechazar por completo al Señor, llegan a estar “prestos para ser destruidos” (Alma 10:19; véase también 1 Nefi 22:16–17; Éter 2:8–10; D. y C. 1:12–14; 97:22–24; 133:50–51).

El presidente Marion G. Romney, de la Primera Presidencia, enseñó:

“Comenzando en los tiempos de Adán, al igual que en cada dispensación del Evangelio, el Señor advirtió a los habitantes de la Tierra que si continuaban violando las leyes de justicia por Él reveladas, acarrearían sobre ellos la destrucción…

“‘Y Dios dijo a Noé: Ha llegado para mí el fin de toda carne, porque la tierra está llena de violencia; y he aquí, destruiré a toda carne de sobre la tierra’ [Moisés 8:30].

“Y así lo hizo. Noé y su familia fueron los únicos sobrevivientes.

“Los habitantes de Sodoma y Gomorra pasaron por un ciclo similar. A ellos también se les advirtió pero no escucharon y, a causa de sus iniquidades, ‘…hizo llover Jehová sobre [ellos] azufre y fuego’ [Génesis 19:24 ]…

“Jerusalén también fue destruida y sus habitantes fueron dispersados por la Tierra, como consecuencia de haber rechazado las leyes de rectitud de Dios…

“En las Américas, dos grandes civilizaciones, la jaredita y la nefita, fueron completamente aniquiladas por haber rechazado las leyes de justicia que Dios les había revelado.

“En ambos casos el Señor, mediante Sus profetas, denunció sus iniquidades, y les advirtió y predijo su destrucción si no se arrepentían. Pero ellos no lo hicieron, y en consecuencia fueron totalmente destruidos.

“En la actualidad nos estamos aproximando al fin de un ciclo similar. Hemos sido advertidos de que estamos madurando en la iniquidad y que seremos destruidos si no nos arrepentimos…

“Hay sólo una forma en que estas calamidades inminentes se pueden evitar, y es por medio del arrepentimiento” (véase “El ciclo trágico”, Liahona, febrero de 1978, págs. 17–18, 20).

Jeremías 9:23–24; 16:21. “Mas alábese en esto el que haya de alabarse: en entenderme y conocerme”

La hermana Rosemary M. Wixom, Presidenta General de la Primaria, explicó cómo podemos llegar a conocer al Salvador:

“Llegamos a conocer al Salvador cuando lo invitamos a nuestra vida. Estamos más deseosos de perdonar y más dispuestos a servir cuando Él forma parte de nuestra vida. Cuando tenemos un corazón abierto y receptivo, llegamos a ser más como Él. Es entonces cuando descubrimos que ha estado todo el tiempo con nosotros; tenemos paz; las pruebas ya no son cargas, sino bendiciones, pues han preparado el camino que nos ha conducido hacia Él…

“Llegar a saber y conocer por nosotros mismos es algo muy personal y podemos experimentarlo muchas veces a lo largo de la vida. Es el proceso para llegar a recordar lo que una vez sabíamos. Sepan que ustedes ya lo conocen a Él, y si alguna vez dudan si Él los conoce, sólo pregunten. La canción de la Primaria ‘La oración de un niño’ empieza así: ‘Padre Celestial, dime ¿estás ahí? ¿Y escuchas siempre cada oración?’ (Canciones para los niños, pág. 6). ¡Les testifico que sí! ¡Él está ahí y nos escucha! El Señor nos enseña cuando se lo pedimos. Arrodíllense y pregunten en voz alta: ‘¿En verdad soy Tu hijo o Tu hija? ¿Me amas?’ Y entonces escuchen. El hecho de preguntar implica humildad; preguntar es un acto de fe…

“Al llegar a conocer al Salvador resucitado, Jesucristo, llegamos a saber que por medio de Su Expiación Él aliviará todo dolor. Ante toda preocupación Él trae consuelo y solaz. Él puede llevar nuestras cargas y brindar paz cada vez que nos sentimos incapaces y cada vez que deseamos cambiar.

“El presidente Ezra Taft Benson dijo: ‘Cuando crucemos el velo, nada nos sorprenderá más que el darnos cuenta de lo bien que conocemos a nuestro Padre y de lo familiar que nos resulta Su rostro’ [“Jesus Christ—Gifts and Expectations”, (devocional de la Universidad Brigham Young, 10 de diciembre de 1974), pág. 8; speeches.byu.edu). ¡Lo conocemos!” (“Llegar a saber y conocer”, charla fogonera del Sistema Educativo de la Iglesia para jóvenes adultos, 1 de mayo de 2011; lds.org/broadcasts).

Jeremías 16:16. Pescadores y cazadores

El élder Joseph B. Wirthlin, del Quórum de los Doce Apóstoles, habló acerca de una experiencia que tuvo durante una visita al África Occidental, y cómo se relaciona con la misión que todos compartimos de propagar el Evangelio:

“Viajamos a Ghana en África Occidental. Allí la Iglesia está creciendo rápidamente y a paso muy seguro…

“Durante la puesta del sol vimos cómo una gran multitud de aldeanos, jóvenes, ancianos y de mediana edad, tiraban juntos de una inmensa red, tratando de sacarla del agua. Nos detuvimos y les preguntamos qué estaban haciendo. Estaban sacando la pesca del día y en la red había peces de diversos tamaños y variedades. Cada aldeano puso sus manos en la red para ayudar a sacar la pesca. Acudió a mi mente el pensamiento del recogimiento de Israel en los últimos días, como se menciona en Jeremías. El Señor dijo: ‘He aquí que yo envío muchos pescadores… y los pescarán’ (Jeremías 16:16).

“Esa, hermanos y hermanas, es la misión que tenemos como miembros de la Iglesia: Poner las manos en la red y ayudar a pescar a miles de buenos hombres y mujeres que están buscando la verdad” (“Tirando de la red del Evangelio”, Liahona, enero de 1987, págs. 59–60).