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Lección de estudio individual supervisado: Isaías 59–66; Jeremías 1–33 (Unidad 27)
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Lección de estudio individual supervisado

Isaías 59–66; Jeremías 1–33 (Unidad 27)

Material de preparación para el maestro del curso de estudio individual supervisado

Resumen de las lecciones diarias de estudio individual supervisado

El siguiente resumen de las doctrinas y los principios que los alumnos aprendieron al estudiar Isaías 59Jeremías 33 (unidad 27) no se ha creado con la intención de que se enseñe como parte de la lección. La lección que usted va a enseñar se centra en sólo unos pocos de esos principios y doctrinas. Siga las impresiones del Espíritu Santo conforme considera las necesidades de los alumnos.

Día 1 (Isaías 59–66)

Al continuar con su estudio de las enseñanzas de Isaías, los alumnos aprendieron que el pecado nos separa de Dios pero que, si nos arrepentimos, el Señor puede redimirnos. También aprendieron acerca del papel de Jesucristo como el Mesías, y las bendiciones que el pueblo del Señor disfrutará durante el Milenio.

Día 2 (Jeremías 1–6)

Mientras aprendían sobre el llamamiento de Jeremías como profeta, los alumnos descubrieron que, antes de que naciéramos, nuestro Padre Celestial nos conocía y nos dio responsabilidades y deberes específicos para llevar a cabo durante nuestra vida terrenal. Además aprendieron las siguientes verdades: Cuando Dios nos llama a trabajar en Su obra, Él nos ayudará a llevar a cabo lo que nos ha pedido. Si nos arrepentimos y venimos al Señor con todo nuestro corazón, Él sanará nuestras rebeliones.

Día 3 (Jeremías 7–29)

De las enseñanzas de Jeremías, los alumnos aprendieron que la adoración y las prácticas religiosas por sí solas no pueden salvarnos si no guardamos los mandamientos de Dios. También descubrieron algunas verdades en cuanto a compartir el Evangelio, santificar el día de reposo y hacer la voluntad de Dios.

Día 4 (Jeremías 30–33)

Al estudiar el recogimiento de Israel los alumnos aprendieron que, si guardamos nuestros convenios y vivimos el Evangelio de todo corazón, llegaremos a conocer a Dios. También aprendieron que Jesucristo puede sanarnos, no importa lo que hayamos hecho o cuán perdidos nos sintamos.

Introducción

Jehová mandó a Jeremías que advirtiera a los habitantes de Jerusalén que, a menos que se arrepintieran, la ciudad sería destruida. Por causa de la predicación de Jeremías, el pueblo lo afligió y lo encarceló. Él escribió una carta a los que ya estaban cautivos en Babilonia, advirtiéndoles en contra de los falsos profetas y brindándoles aliento.

Sugerencias para la enseñanza

Nota: Esta semana, los alumnos estudiaron el pasaje de dominio de las Escrituras que se encuentra en Jeremías 1:4–5. Si lo desea, invítelos a recitarlo juntos al comienzo de la clase.

Jeremías 17

Jeremías se pone a la entrada de la ciudad y advierte al pueblo que santifique el día de reposo.

Antes de la clase, dibuje en la pizarra o muestre una ilustración de dos paisajes: uno de una zona que sea árida y reseca y el otro de una zona fértil con un río.

  • Si tuvieran que vivir en uno de esos lugares, ¿cuál escogerían? ¿Por qué?

Explique que esos paisajes podrían representar el estado espiritual de nuestra vida. Invite a los alumnos a pensar si el estado espiritual de su vida se parece más a un desierto, a un valle fértil, o más bien a algo intermedio.

Invítelos a buscar principios en Jeremías 17–18 que puedan ayudarlos a que su vida sea más rica y productiva, como el paisaje fértil.

Para resumir Jeremías 17:1–4, explique que por medio de Jeremías, Jehová dijo a los habitantes de Judá que se les sacaría por la fuerza de la tierra prometida para servir a sus enemigos en otro lugar. Invite a un alumno a leer Jeremías 17:5–6 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber por qué serían maldecidos los judíos. Explique que la retama es un pequeño arbusto de aspecto salvaje, con un tallo muy retorcido y hojas lanceoladas (de forma semejante al hierro de la lanza). Jeremías utilizó ese sombrío arbusto para explicar algo importante.

  • De acuerdo con el versículo 5, ¿qué acciones acarrearían la maldición de ser como un arbusto salvaje en el desierto? (Anote las respuestas de los alumnos en la pizarra, debajo de la ilustración del paisaje estéril).

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de los comportamientos que se citan en el versículo 5?

  • ¿Por qué el hacer esas cosas sería parecido a vivir en un desierto?

Invite a un alumno a leer Jeremías 17:7–8 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber cómo describe Jehová a los que confían en Él en lugar de confiar en el hombre.

  • ¿Cómo describe Jehová a los que confían en Él?

  • ¿Qué pueden representar las aguas en esa descripción?

Jeremías 18:1–19:13

Dios utiliza el arte de la alfarería para enseñar a Jeremías que los israelitas pueden arrepentirse y evitar la destrucción

Si es posible, lleve a la clase un trozo de arcilla blanda, e invite a un alumno a usar la arcilla para modelar rápidamente una vasija delante de la clase. Si no tiene arcilla, pida a los alumnos que se imaginen que están modelando una vasija con arcilla blanda.

  • ¿Qué pueden hacer si no les gusta cómo les ha quedado la vasija que acaban de modelar?

Pida al alumno que vuelva a comenzar y que modele otra vasija. Explique que Dios utilizó el arte de la alfarería para enseñar a Jeremías acerca de la casa de Israel. Invite a algunos alumnos a turnarse para leer en voz alta Jeremías 18:1–6, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que Dios le enseñó a Jeremías.

  • ¿Qué le enseñó Dios a Jeremías acerca de la casa de Israel mediante una analogía con el arte de la alfarería? (Aun cuando el pecado había arruinado a los israelitas, Jehová podía remodelarlos y hacer de ellos una poderosa nación de nuevo).

Invite a un alumno a leer Jeremías 18:7–8 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar qué tenían que hacer los judíos para que Dios pudiera remodelarlos y hacer de ellos una nación poderosa. Si lo desea, dirija la atención de los alumnos al versículo 8, nota b al pie de página, y explique que Dios no se arrepiente, sino que revoca el castigo.

  • Si el Señor ha advertido a una nación que será destruida, ¿qué pueden hacer los del pueblo para que Él los salve y los remodele?

  • Si nos comparamos con los israelitas, ¿qué podemos hacer nosotros para dejar que Dios nos dé forma o nos remodele? (Es posible que los alumnos utilicen otras palabras, pero asegúrese de que comprenden que si elegimos arrepentirnos, el Señor puede dar forma a nuestra vida y remodelarla. Utilice las palabras de los alumnos para anotar ese principio en la pizarra debajo de la ilustración del paisaje fértil).

Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del élder Hugh W. Pinnock, de los Setenta. Pida a los miembros de la clase que se fijen en las expresiones que les brinden esperanza en la capacidad que tiene el Salvador para ayudarlos a cambiar para bien.

“El Señor le explicó a Jeremías que cuando cometemos errores como los que cometió el antiguo Israel, podemos tomar lo que hemos estropeado y empezar de nuevo. El alfarero no se rindió y tiró el barro sólo por haber cometido un error; de la misma forma, nosotros no debemos perder las esperanzas ni menospreciarnos, sino que necesitamos vencer los problemas que se nos presentan, aceptar lo que tenemos y somos, y empezar de nuevo.

“Algunos de ustedes que me escuchan han pecado en forma grave, vergonzosa y destructora; sin embargo, si siguen la simple instrucción dada por el Maestro, pueden hablar con el obispo y empezar de nuevo a vivir como si volvieran a nacer” (“Volver a empezar”, Liahona, julio de 1982, págs. 23–24).

  • ¿Qué enseñanzas del élder Pinnock brindan esperanza en que podemos vencer nuestros errores y cambiar para bien?

Invite a un alumno a leer Jeremías 18:11–12 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar cuál fue la reacción de los judíos al mensaje de esperanza de Jeremías.

  • ¿Cómo reaccionaron los judíos al mensaje de esperanza de Jeremías?

Para resumir Jeremías 18:13–23, explique que debido a que el pueblo rechazó las palabras de Jehová, Él dijo que sufrirían y serían esparcidos. Entonces los judíos conspiraron contra Jeremías para hacerle mal. Aunque se lamentó por la iniquidad de ellos, Jeremías pidió a Jehová que dejara que los judíos sufrieran por sus pecados.

Próxima unidad (Jeremías 34–Ezequiel 32)

Haga las siguientes preguntas a los alumnos: ¿Cuál es el propósito del atalaya en una torre? ¿En qué sentido son los profetas como atalayas sobre la torre? Luego explique que Ezequiel utilizó objetos y símbolos físicos para enseñar a los del pueblo de una manera que pudiera ayudarlos a entender y recordar las enseñanzas de Dios. Pregunte a los alumnos si alguna vez han tenido ocasión de explicarle a otra persona su creencia en los profetas vivientes. Explique que en la siguiente unidad, los alumnos tendrán la oportunidad de aprender más acerca del importante papel de los profetas.