Seminario
Lección 24: Génesis 17
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Lección 24

Génesis 17

Introducción

El Señor le había explicado a Abram con anterioridad el convenio que establecería entre ellos (véase Génesis 12; Abraham 2), y le aseguró que las bendiciones prometidas serían suyas (véase Génesis 15). En Génesis 17 aprendemos acerca de otras promesas y responsabilidades que el Señor reveló concernientes al convenio de Abraham. En relación con ese convenio, el Señor cambió el nombre de Abram por Abraham y el de Sarai por Sara. La circuncisión se convirtió en una señal o símbolo (un recordatorio) del convenio entre Dios y Abraham. El Señor también les prometió a Abraham y a Sara que tendrían un hijo en su vejez, a quien habrían de llamar Isaac.

Sugerencias para la enseñanza

Génesis 17:1–8

El Señor hace convenio con Abraham

Antes de empezar la clase, escriba las siguientes preguntas en la pizarra:

¿Qué quieres hacer cuando seas mayor?

¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

Al comenzar la lección, pida a los alumnos que analicen en parejas la diferencia que hay entre las dos preguntas de la pizarra. Cuando hayan terminado, pida a algunos alumnos que compartan sus ideas con el resto de la clase.

Invite a un alumno a leer Génesis 17:1 en voz alta, y pida a los demás que sigan la lectura en silencio para ver lo que el Señor deseaba que Abram hiciese y fuese. Pida a los alumnos que den un informe de lo que hayan encontrado.

  • ¿Qué creen que significa “andar delante” del Señor?

  • ¿Qué creen que significa ser perfecto? (Si lo cree necesario, explique que el mandato de ser perfecto se refiere a llegar a ser como el Padre Celestial. Ése es un proceso continuo que se prolongará más allá de esta vida y que sólo se puede lograr recurriendo al poder de la expiación de Jesucristo mediante esfuerzos diligentes por vivir Su evangelio.)

Invite a un alumno a leer Génesis 17:2 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que el Señor planeaba hacer con Abram. Pida a los alumnos que den un informe de lo que hayan encontrado. Si lo desea, sugiérales que marquen la frase “Y pondré mi convenio entre yo y tú”.

Pida a los alumnos que abran su cuaderno de apuntes o su diario de estudio de las Escrituras en la página en la que aparece el cuadro con la lista de responsabilidades y bendiciones del convenio de Abraham. (Ellos elaboraron ese cuadro cuando estudiaron Abraham 2 y Génesis 12 en la lección 20.) Pida a los alumnos que utilicen la lista que crearon para repasar las responsabilidades que tenía Abram como parte del convenio. Si lo desea, invite a los alumnos a agregar los mandamientos que aparecen en Génesis 17:1 (anda delante de mí y sé perfecto) a la lista de responsabilidades del convenio. (También podría remitir a los alumnos a la entrada “Abraham, convenio de” en la Guía para el Estudio de las Escrituras.)

Explique que, como parte del convenio que concertó con Abram, el Señor hizo algo para recordarle a Abram las bendiciones prometidas. Invite a un alumno a leer Génesis 17:3–5 en voz alta, y pida a los alumnos que sigan la lectura en silencio para saber lo que hizo el Señor.

  • Según el versículo 5, ¿qué hizo el Señor como recordatorio del convenio?

Explique que, en hebreo, el nombre Abram significa “padre exaltado” y Abraham significa “padre de una multitud” (véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Abraham”). Ambos nombres representan lo que Abraham podía llegar a ser por causa del convenio: un ser exaltado, como Dios. Si lo desea, sugiera a los alumnos que anoten el significado de esos nombres en el margen de su ejemplar de las Escrituras.

Invite a un alumno a leer Génesis 17:6 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y determine las promesas que el Señor confirmó sobre Abraham en relación con ese nombre nuevo. Invítelos a compartir lo que descubrieron.

Invite a los alumnos a repasar el cuadro en el que apuntaron las bendiciones del convenio de Abraham en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras.

  • Al mirar el cuadro y considerar las promesas que se dieron a Abraham, ¿qué creen que el Señor deseaba que Abraham llegara a ser mediante esa preparación? (Por medio de ese convenio, el Señor estaba preparando a Abraham para que llegara a ser como Dios, un padre exaltado con posteridad incontable.)

Si lo desea, muestre el video “Abraham” (00:58) a fin de recalcar que el Señor cumplió el convenio que hizo con Abraham y Sara. Ese video se encuentra en el DVD de recursos visuales del Antiguo Testamento y en LDS.org.

Invite a un alumno a leer Génesis 17:7 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber con quién más está dispuesto el Señor a concertar el convenio de Abraham.

  • De acuerdo con el versículo 7, ¿con quién más dijo el Señor que establecería el convenio de Abraham? (Con la descendencia de Abraham, o su posteridad.)

Si lo desea, explique que, por causa del esparcimiento de Israel, la mayor parte de la población mundial es probablemente descendencia literal de Abraham. No obstante, para ayudar a los alumnos a comprender lo que se requiere para recibir las bendiciones del convenio de Abraham, ya sea que la persona sea descendiente literal de Abraham o no, invite a un alumno a leer lo siguiente de Leales a la Fe:

“Para ser contada entre la posteridad de Abraham, la persona debe obedecer las leyes y ordenanzas del Evangelio; entonces, esa persona puede recibir todas las bendiciones del convenio de Abraham aunque él o ella no sean descendientes literales de Abraham” (Leales a la Fe: Una Referencia del Evangelio, 2004, págs. 50–51).

Explique que eso significa que podemos recibir las mismas bendiciones espirituales que el Señor le ofreció a Abraham.

  • ¿Qué necesitamos hacer a fin de recibir las mismas bendiciones que se le prometieron a Abraham? (Nosotros también debemos hacer convenio con el Señor y tomar sobre nosotros las mismas responsabilidades que Abraham. Eso comienza con el bautismo e incluye cada una de las ordenanzas salvadoras del Evangelio.)

Escriba lo siguiente en la pizarra: A medida que nosotros _________, llegamos a ser herederos de las responsabilidades y las bendiciones que se dieron a Abraham. Pida a los alumnos que completen el principio. A continuación se da un ejemplo de cómo podrían los alumnos completar ese principio: A medida que nosotros hacemos y guardamos convenios con el Señor, llegamos a ser herederos de las responsabilidades y las bendiciones que se dieron a Abraham.

Para ayudar a los alumnos a entender mejor ese principio y cómo pueden ellos recibir las promesas que se dieron a Abraham, invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes explicaciones proféticas. (Si lo desea, proporcione una copia a cada alumno.)

El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, testificó: “Las bendiciones más grandes del convenio de Abraham se confieren en los santos templos. Estas bendiciones nos permiten salir en la primera resurrección y heredar tronos, reinos, principados, potestades y dominios, para nuestra ‘exaltación y gloria en todas las cosas’ (D. y C. 132:19)” (en “Testigos especiales de Cristo”,Liahona, abril de 2001, pág. 7).

El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Cuando se casa en el templo por tiempo y eternidad, cada miembro digno de la Iglesia entra personalmente en el mismo convenio que el Señor hizo con Abraham. Ése es el momento en que se hacen las promesas de aumento eterno y es entonces cuando se especifica que aquellos que guarden los convenios allí concertados serán herederos de todas las bendiciones de Abraham, Isaac y Jacob” (A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 508).

  • ¿Qué bendiciones heredaremos si hacemos y guardamos esos sagrados convenios del templo? (Podría dar un tiempo a los alumnos para que piensen en las bendiciones que han anotado en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras.)

Explique que el hacer y guardar ese convenio de exaltación puede bendecir también a nuestra posteridad. Invite a un alumno a leer Génesis 17:7–8 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar qué prometió hacer el Señor por Abraham y su descendencia. Anímelos a agregar a su lista toda nueva promesa que encuentren.

  • ¿Qué prometió hacer el Señor por la posteridad de Abraham?

  • ¿Qué creen que significa que el Señor será el Dios de la posteridad de Abraham?

Testifique que, a lo largo de la historia del Antiguo Testamento, es evidente que el Señor extendió Su brazo de misericordia a la posteridad de Abraham. Aun cuando ellos se apartaron de la verdad, el Señor hizo todo lo posible para traerlos de vuelta, honrando el convenio que hizo con Abraham.

  • ¿Cómo puede tu decisión de hacer convenios con el Señor bendecirte a ti y a tus futuros hijos?

  • ¿En qué formas has visto que el hecho de que los padres hagan y cumplan convenios afecta la vida de los hijos? (Si lo desea, comparta aquí su propia experiencia u otro ejemplo.)

Señale las preguntas que escribió en la pizarra al comienzo de la clase y pregunte:

  • ¿Qué desea el Señor que ustedes hagan, como parte de la posteridad de Abraham?

  • ¿Qué desea Él que ustedes sean?

Anime a los alumnos a guardar los convenios que hicieron el día de su bautismo y a esperar con anhelo hacer y guardar los otros convenios disponibles únicamente en el santo templo.

Génesis 17:9–14

La circuncisión es una señal del convenio de Abraham

Para resumir Génesis 17:9–14, explique que, como señal o recordatorio del convenio que Dios hizo con Abraham, Él mandó que Abraham y todos los varones de su casa fuesen circuncidados. Esa señal les serviría como recordatorio de las responsabilidades y las bendiciones del convenio de Abraham, el cual incluye la promesa de aumento eterno, consagración a Dios y separación del pecado y del mundo. (Véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Circuncisión”.) La Traducción de José Smith nos ayuda a entender que el pueblo en los días de Abraham se había apartado de las ordenanzas de Dios y se había alejado de la manera correcta de bautizar, participando incluso en ceremonias de bautismo de niños pequeños. La circuncisión de un niño varón a los ocho días de vida había de ser un recordatorio a los padres de que los niños debían ser bautizados cuando fueran responsables a los ocho años de edad. (Véase la Traducción de José Smith de Génesis 17:3–7, 11–12 [en la Guía para el Estudio de las Escrituras]; véase también Génesis 17:12.) La circuncisión como señal del convenio de Abraham dejó de ser necesaria después del ministerio terrenal de Jesucristo (véase Moroni 8:8).

Génesis 17:15–27

El Señor le prometió a Abraham que Sara tendría un hijo al que se le habría de llamar Isaac

Pida a los alumnos que levanten la mano si alguna vez han recibido respuesta a una oración de una manera diferente a la que esperaban.

Recuerde a los alumnos que Abraham había deseado hijos y había orado para tenerlos. Dado que su esposa, Sara, no podía tener hijos, ella dio a Abraham a su sierva, Agar, para que también fuera su esposa y le diera hijos. Agar tuvo un hijo llamado Ismael. (Véase Génesis 16.)

Explique que Abraham podría haber considerado a Ismael como la respuesta a sus oraciones para tener hijos, pero el Señor planeaba cumplir Su convenio con Abraham de otro modo. Invite a algunos alumnos que se turnen para leer Génesis 17:15–22 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber cómo cumplió posteriormente el Señor Su convenio con Abraham.

  • Observen cómo el Señor cambió el nombre de Sarai por el de Sara como parte del convenio. ¿Qué significaba su nombre nuevo? (Véase Génesis 17:15, nota a al pie de página.) ¿Qué reveló el Señor que le sucedería a Sara?

  • ¿Cuál fue la reacción de Abraham? (Tal vez deba explicar que rió significa “se regocijó” [véase Génesis 17:17, nota a al pie de página].)

  • ¿De qué modo pudo haber sorprendido a Abraham esa revelación?

  • ¿A través de qué linaje reveló el Señor que continuaría el convenio?

  • ¿Qué principio podemos aprender de la experiencia de Abraham y de Sara acerca de cómo el Señor cumplirá Sus promesas? (Puede que los alumnos usen diferentes palabras pero deberían mencionar el siguiente principio: Dios cumplirá Sus promesas, aunque tal vez no sea del modo o en el momento que habríamos esperado. Si lo desea, anote ese principio en la pizarra.)

Para ayudar a los alumnos a entender y sentir la importancia de ese principio, invítelos a meditar en experiencias que hayan tenido en las que el Señor haya cumplido una promesa o les haya contestado una oración de una manera diferente a la que esperaban. Después de que los alumnos hayan tenido tiempo suficiente para meditar, invite a algunos de ellos a compartir sus experiencias con la clase. Si lo desea, también podría compartir una experiencia personal.

  • ¿Cómo puede ese tipo de experiencias influir en nuestra confianza en el Señor?

Para concluir la lección, invite a los alumnos a repasar los aspectos del convenio de Abraham y a compartir sus sentimientos al respecto y a las bendiciones que éste conlleva. Si lo desea, usted también puede compartir sus sentimientos. Inste a los alumnos a que escojan una cosa que pueden hacer para vivir más plenamente a la altura de los convenios que han hecho con Dios a fin de que puedan recibir Sus bendiciones prometidas.

Comentarios e información de contexto

Génesis 17:1. “Sé perfecto”

Jehová (Jesucristo) le mandó a Abraham que fuera perfecto (véase Génesis 17:1). Durante Su ministerio terrenal, Jesucristo volvió a declarar ese mandamiento: “Sed, pues, vosotros perfectos” (Mateo 5:48). Para que Abraham llegara a ser perfecto, él tendría que llegar a ser como Dios. La revelación moderna confirma que, con el tiempo, Abraham recibió la plenitud de las bendiciones de Dios y “ha entrado en su exaltación y se sienta sobre su trono” (D. y C. 132:29). El hijo de Abraham, Isaac, y su nieto, Jacob, también recibieron de la plenitud de las bendiciones del Padre Celestial y “se sientan sobre tronos, y no son ángeles sino dioses” (D. y C. 132:37). Para obtener más información sobre lo que significa llegar a ser como Dios, vaya a Temas del Evangelio en LDS.org y busque “Llegar a ser como Dios”, “Vida eterna” o “Exaltación”.

El presidente Lorenzo Snow enseñó cómo podemos obedecer el mandamiento de llegar a ser perfectos:

“Aprendemos que el Señor se apareció a Abraham y le hizo promesas muy grandes; y que antes de que éste estuviera preparado para recibirlas se le mandó cumplir cierto requisito: que él [Abraham] debía llegar a ser perfecto ante el Señor. y el Salvador requirió lo mismo de Sus discípulos: que llegaran a ser perfectos, así como Él y Su Padre Celestial eran perfectos. Creo que esto es un asunto que concierne a los Santos de los Últimos Días; y deseo pronunciar algunas palabras por vía de sugerencia, para la reflexión de aquellas personas a quienes les concierne…

“…el Señor… no ha requerido algo que no pueda cumplirse, sino que más bien ha dispuesto los medios a utilizar por los Santos de los Últimos Días mediante los cuales pueden avenirse a Su santo orden. Cuando el Señor se lo requirió a Abraham, le dio los medios a través de los cuales éste podría reunir las condiciones para obedecer aquella ley y cumplir plenamente con el requisito. Tenía el privilegio del Santo Espíritu, ya que se nos dice que a Abraham se le predicó el Evangelio, y mediante ese Evangelio podía obtener la ayuda divina que lo facultaría para comprender las cosas de Dios, y sin ella ningún hombre podría hacerlo; sin ella ningún hombre podría alcanzar un estado de perfección ante el Señor…

“…Se requiere tiempo; se requiere mucha paciencia y disciplina de la mente y del corazón para obedecer ese mandamiento. y aunque al principio fracasemos en nuestros intentos, aun así el desaliento no debe disuadir a los Santos de los Últimos Días de esforzarse por ejercer la determinación de cumplir con el gran requisito…

“…Cuando experimentamos tiempos de prueba, entonces es el momento de que saquemos provecho del gran privilegio de invocar al Señor para recibir fortaleza y entendimiento, inteligencia y gracia, mediante los cuales podamos vencer la debilidad de la carne, contra la que tenemos que librar una guerra continua” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Lorenzo Snow, 2012, págs. 101–103).

“No esperen llegar a ser perfectos de inmediato. Si lo hacen, se desilusionarán. Sean mejores hoy de lo que fueron ayer, y sean mejores mañana de lo que son hoy. No permitamos que las tentaciones que quizás nos vencen hoy parcialmente nos venzan tanto mañana. Así pues, continúen siendo un poco mejores día tras día” (Enseñanzas: Lorenzo Snow, pág. 110).

Génesis 17:7. “Y estableceré mi convenio [con] tu descendencia después de ti”

El élder Russell M. Nelson, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó cómo concertamos el mismo convenio que Abraham y cómo ese convenio puede bendecir a nuestros hijos:

“Al bautizarnos, hacemos convenio de servir al Señor y guardar Sus mandamientos. Cuando tomamos la Santa Cena, renovamos esos convenios. Podemos recibir los convenios del sacerdocio y las bendiciones supremas de la investidura, la doctrina y los convenios que sólo se efectúan en el santo templo.

“El nuevo y sempiterno convenio del Evangelio nos permite reunir los requisitos para casarnos en el templo y recibir la bendición de ‘[salir] en la primera resurrección’, y ‘[heredar] tronos, reinos, principados, potestades y dominios… a [nuestra] exaltación y gloria en todas las cosas’ (D. y C. 132:19).

“Los hijos que nacen de padres que han contraído esta clase de matrimonio son herederos naturales de las bendiciones sacerdocio; son nacidos en el convenio. Por tanto, ‘no se requiere una ceremonia de adopción o sellamiento para asegurar su lugar entre la posteridad de la promesa’, [James E. Talmage, Artículos de Fe,1968, pág. 490].

“Las recompensas de la obediencia a los mandamientos casi exceden la comprensión de los mortales. Aquí, los hijos del convenio se vuelven una especie de almas resistentes al pecado; y, en la vida venidera… otros hijos del convenio, y ‘cada generación será unida a la precedente… [en] la divina familia de Dios’ [Joseph Fielding Smith, en Conference Report, octubre de 1950, págs. 13–14]. Es un gran consuelo saber que nuestros seres queridos están ligados a nosotros por medio de los convenios” (véase “Los hijos del convenio”, Liahona, julio de 1995, págs. 36–40).