Seminario
Lección 65: Números 20–21

Lección 65

Números 20–21

Introducción

Después de casi cuarenta años de salir de Egipto, los israelitas se rebelaron contra Moisés y Aarón debido a la falta de agua. Jehová mandó a Moisés sacar agua de una peña. Los hijos de Israel se rebelaron de nuevo cuando no se les permitió pasar a través de la tierra de Edom de camino a la tierra prometida pues, debido a ello, tuvieron que recorrer una gran distancia alrededor de Edom. Como consecuencia de su rebelión, Jehová envió serpientes venenosas entre el pueblo. Luego mandó a Moisés que colocara una serpiente de bronce sobre un asta y prometió que quienes la miraran serían sanados.

Sugerencias para la enseñanza

Números 20:1–13

Moisés golpea una roca y sale agua para saciar la sed de Israel

Invite a dos alumnos a leer los siguientes ejemplos en voz alta, y pida a la case que preste atención y medite sobre el modo en que reaccionarían ante cada situación.

  1. Mientras preparan un discurso para la reunión sacramental, reciben impresiones en cuanto a lo que habrán de decir. Después de ofrecer el discurso, un miembro del barrio se les acerca y dice: “Muchas gracias por lo que dijiste hoy. Eres un gran orador y tus palabras eran exactamente lo que yo necesitaba oír. Estoy muy agradecido por ti”.

  2. Un amigo que ha aceptado el Evangelio debido a tu ejemplo te dice: “Cambiaste mi vida. Gracias a ti, soy feliz y tengo un rumbo y paz en mi vida”.

  • Además de agradecer a esas personas su amabilidad, ¿de qué manera podrías responder a sus elogios?

Indique a los alumnos que, en ambos casos, sus acciones llevaron bendiciones a otra persona. Ínstelos a meditar en cómo podrían reaccionar de una manera que podría brindar bendiciones adicionales a esa persona. Invite a los alumnos a que, al estudiar Números 20, busquen doctrinas y principios que puedan ayudarlos a bendecir la vida de los demás en circunstancias como esas.

Para resumir Números 20:1–3, explique que después de casi cuarenta años de salir de Egipto, los israelitas acamparon en el desierto de Zin. Mientras estaban allí, María murió y los israelitas se rebelaron otra vez contra Moisés y Aarón.

Invite a un alumno a leer Números 20:4–5 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio en busca del motivo por el que se rebelaron los israelitas. Invítelos a compartir lo que encuentren.

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Números 20:6–11. Conforme lean, pida a otros dos alumnos que representen a Moisés en esos versículos. A uno pídale que represente lo que Jehová mandó que Moisés hiciera en el versículo 8, y al otro que actúe lo que Moisés en realidad hizo en los versículos 9–11.

  • ¿En qué se diferenció lo que Moisés hizo de las instrucciones del Señor?

  • ¿Qué frase del versículo 10 indica que Moisés y Aarón se atribuyeron el mérito de proporcionar agua a los israelitas?

Invite a un alumno a leer Números 20:12 en voz alta, y pida a la clase que acompañe la lectura en silencio para determinar la reacción de Jehová después que Moisés golpeó la roca.

  • ¿Qué dijo Jehová a Moisés y a Aarón? (Ayude a los alumnos a entender que la frase “para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel” significaba que Jehová quería que los hijos de Israel supieran que fue Él —y no Moisés ni Aarón— quien les proporcionó el agua.)

  • ¿Cuál dijo Jehová que sería la consecuencia de los actos de Moisés y de Aarón?

  • ¿Por qué creen que los israelitas necesitaban comprender que fue Dios quien proporcionó el agua?

Invite a los alumnos a escribir en el cuaderno de apuntes o el diario de estudio de las Escrituras alguna verdad que aprendieron de ese relato. Pida a varios alumnos que compartan con la clase la verdad que encontraron. (Las respuestas de los alumnos pueden ser diversas, pero deben reconocer la siguiente verdad: El Señor desea que ayudemos a los demás a ver Su poder e influencia en sus vidas.)

  • ¿Por qué es importante que centremos la atención de los demás en el poder del Señor en vez de en nosotros mismos?

  • Además de las dos situaciones que se analizaron anteriormente, ¿en qué situaciones podríamos ayudar a fin de que los demás se centren en el poder y la bondad del Señor en vez de en nosotros mismos?

Invite a los alumnos a ver el modo en que Moisés dirigió la atención de los israelitas a Jehová y Su poder mientras estudien el resto de Números 20 y 21.

Números 20:14–29

A Israel no se le permite cruzar por Edom y se ordena sumo sacerdote a Eleazar cuando Aarón muere

Para resumir Números 20:14–29, explique que Moisés envíe embajadores a preguntar al rey de Edom si los israelitas podían cruzar su reino de camino a Canaán. El rey de Edom se negó a permitir el paso de los israelitas por su nación y envió un ejército para asegurarse de que no lo hicieran.

Invite a los alumnos a leer los versículos 28–29 en silencio para averiguar quién murió en esa parte del viaje y a quién se llamó a tomar su lugar.

  • ¿Quién falleció en ese tiempo?

  • ¿Quién ocupó el lugar de Aarón como sumo sacerdote?

Números 21

Moisés coloca una serpiente de bronce en un asta para sanar a quienes mordieran las serpientes venenosas

A fin de captar la atención, saque rápidamente una serpiente de juguete de un bolso o muestre alguna imagen de una serpiente venenosa.

  • ¿Qué harían si los mordiera una serpiente venenosa?

  • ¿Cuáles son las posibles curas en caso de una mordedura de serpiente venenosa?

Antes de la clase, coloque una lámina de Jesucristo en una caja y escriba en la caja: Botiquín de primeros auxilios para mordeduras de serpiente. Muestre la caja a los alumnos y dígales que en su interior hay una cura para mordeduras de serpientes. Explique que al estudiar Números 21, aprenderán cómo la cura para la mordedura de serpientes se relaciona con nosotros de forma espiritual.

Explique que ya que a los israelitas no se les permitía viajar a través de la tierra de Edom, el viaje fue más difícil. Invite a un alumno a leer Números 21:4–5 en voz alta, y pida a la clase que acompañe la lectura en silencio para saber cómo se sentían los israelitas y cómo reaccionaron a causa de la dificultad del camino que debían recorrer.

  • ¿Cómo reaccionaron los hijos de Israel ante la dificultad de tener que viajar alrededor de la tierra de Edom?

Invite a un alumno a leer Números 21:6 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber qué sucedió cuando los hijos de Israel hablaron contra Moisés y Jehová. Señale a los alumnos el versículo 6, nota b al pie de página, para explicar que la palabra ardientes significa venenosas.

Invite a un alumno a leer Números 21:7–9 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que hicieron los hijos de Israel tras haber sido mordidos.

  • ¿A quién recurrieron primero los israelitas para obtener ayuda?

  • ¿Qué mandó Jehová que hiciera Moisés para ayudar a las personas que habían sido mordidas?

  • ¿Qué debían hacer las personas para sanarse?

Escriba lo siguiente en la pizarra: Las serpientes venenosas = El pecado y sus consecuencias.

  • ¿En qué se asemeja el pecado a la mordedura de una serpiente venenosa?

  • ¿Qué podría hacernos el veneno del pecado si no procuramos ayuda?

Pida a los alumnos que adivinen lo que hay dentro del botiquín para mordeduras de serpiente. Abra la caja y muestre la lámina de Jesucristo.

Muestre la lámina Moisés y la serpiente de bronce (Libro de obras de arte del Evangelio, 2009, Nº 16; véase también LDS.org).

  • ¿Hacia quién y a qué se suponía que la serpiente en el asta debía orientar la atención de los del pueblo? (Al sufrimiento del Salvador y a Su expiación.)

  • Según los versículos 8–9, ¿qué debían hacer los hijos de Israel para ser sanados?

  • De acuerdo con ese relato, ¿qué debemos hacer para ser sanados de los venenosos efectos del pecado? (Aunque las respuestas de los alumnos sean diversas, asegúrese de que reconozcan el siguiente principio: Si miramos a Cristo, Él nos sanará de nuestros pecados, dolores y enfermedades. Escriba ese principio en la pizarra.)

Para ayudar a los alumnos a entender ese principio, analicen la siguiente pregunta:

  • ¿En qué formas podemos mirar a Jesucristo a fin de que seamos sanados de nuestros pecados, dolores y enfermedades?

Escriba las siguientes referencias de pasajes de las Escrituras en la pizarra: Juan 3:14–15; Alma 33:19–22; Helamán 8:14–15. Explique que esos pasajes nos ayudan a entender mejor el relato de la serpiente de bronce que está en Números 21:1–9. Si lo desea, invite a los alumnos a escribir las referencias correlacionadas en sus Escrituras, cerca de esos versículos.

Organice la clase en tres grupos. Asigne a cada grupo que lea uno de los pasajes de las Escrituras de la pizarra y que determine lo que éste enseña sobre el relato de la serpiente de bronce. Tras conceder suficiente tiempo, invite a un alumno de cada grupo a enseñar lo que su grupo aprendió. Después analicen las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué creen que algunas personas se negaron a mirar la serpiente de bronce? ¿Por qué creen que otras decidieron mirarla?

  • ¿Qué se requiere de nosotros para poder mirar al Salvador a fin de ser sanados de nuestros pecados, dolores y enfermedades?

Invite a un alumno de cada grupo a compartir sus sentimientos sobre el poder de Jesucristo para sanarnos de nuestros pecados, dolores y enfermedades.

A fin de ayudar a los alumnos a entender una forma en que podemos poner en práctica ese principio y mirar a Cristo para sanar de nuestros pecados, dolores y enfermedades, invítelos a observar de nuevo la lámina de Moisés y la serpiente de bronce.

  • ¿Qué hizo Moisés para ayudar a los hijos de Israel a ser sanados?

  • ¿Cómo se relaciona el asta con la serpiente de bronce con el principio escrito en la pizarra?

Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“Jesucristo ha establecido un método muy claro para que nos arrepintamos y hallemos curación en nuestra vida. La cura para la mayoría de los errores se encuentra al procurar el perdón por medio de la oración personal. No obstante, hay ciertas enfermedades espirituales, en particular las relacionadas con las violaciones a la ley moral, que obligatoriamente requieren la ayuda y el tratamiento de un médico espiritual calificado…

“Si… desean volver a la plena salud espiritual, acudan a su obispo. Él posee las llaves y puede ayudarlos a lo largo del camino del arrepentimiento” (“La clave para la protección espiritual”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 28).

  • ¿Por qué a veces es necesario procurar la ayuda del obispo o presidente de rama cuando miramos a Cristo para la sanación de nuestros pecados, dolores y enfermedades?

Invite a los alumnos a considerar lo que tengan que hacer a efectos de mirar a Cristo y ser sanados del veneno del pecado. Ínstelos a hacer el compromiso de mirar al Salvador para poder ser sanados de los efectos del pecado.

Para resumir Números 21:10–35, explique que después que los hijos de Israel fueron sanados al mirar a Cristo, derrotaron a los amorreos y al pueblo de Basán, los cuales lucharon contra ellos. Testifique que si miramos a Cristo como lo hicieron los hijos de Israel, se nos dará la fortaleza para vencer el pecado y afrontar las dificultades que se nos presenten.

Comentarios e información de contexto

Números 20:12. Las consecuencias para Moisés y Aarón

“¿Pecó realmente Moisés contra el Señor? …¿Fue este único error suficiente como para borrar años de gran fe, obediencia y devoción?

Por lo menos otros dos pasajes del Antiguo Testamento indican que Moisés pecó al golpear la roca en Meriba (véase Números 27:12–14; Deuteronomio 32:51–52). Otros pasajes, sin embargo, nos aclaran el asunto. Deuteronomio 3:26 y 4:21 muestran que el Señor dijo a Moisés que la razón por la que no pudo entrar en la tierra prometida fue que Él (el Señor) estaba enojado con Moisés por causa de los hijos de Israel (cursiva agregada). Esta declaración podría implicar que había otras razones, aparte del error de Moisés, para justificar la prohibición y otros dos acontecimientos respaldan esta suposición. Primero, Moisés y el sacerdocio mayor fueron quitados de Israel por causa de la indignidad del pueblo, no de Moisés (véase D. y C. 84:23–25). Segundo, Moisés fue trasladado cuando finalizó su ministerio terrenal (véase Alma 45:19). En otras palabras, Moisés tuvo el privilegio de entrar en una tierra prometida mucho más grandiosa que la tierra de Canaán. Él había terminado su llamamiento en la mortalidad, y un nuevo líder sería el que habría de llevar a Israel a la tierra prometida. Y Moisés fue trasladado, lo cual difícilmente sea un castigo de Dios” (véase El Antiguo Testamento: Génesis–2 Samuel: Manual para el alumno, [Manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 1983], págs. 194–195).

No obstante, al castigar a Moisés, Jehová enseñó elocuentemente a los hijos de Israel que se requería obediencia para entrar en la tierra prometida; incluso (y quizás en especial) si uno es el profeta.

Números 20:12. Los errores que cometen los miembros y los líderes de la Iglesia

El presidente Dieter F. Uchtdorf, de la Primera Presidencia, enseñó:

“Ha habido veces en que los miembros o líderes de la Iglesia simplemente han cometido errores. Puede que se hayan dicho o hecho cosas que no estaban en armonía con nuestros valores, principios o doctrina.

“Supongo que la Iglesia sólo sería perfecta si la administraran seres perfectos. Dios es perfecto y Su doctrina es pura; pero Él obra por medio de nosotros, Sus hijos imperfectos; y la gente imperfecta comete errores…

“Es triste que algunos hayan tropezado debido a los errores cometidos por los hombres; pero, a pesar de ello, la verdad eterna del Evangelio restaurado que se encuentra en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no ha sido manchada, menoscabada ni destruida” (véase “Vengan, únanse a nosotros”, Liahona, noviembre de 2013, págs. 22–23).

Aunque a la Iglesia la dirigen personas imperfectas que pueden cometer errores, el profeta del Señor jamás nos hará descarriar. El presidente Wilford Woodruff explicó:

“El Señor jamás permitirá que os desvíe yo ni ningún otro hombre que funcione como Presidente de esta Iglesia. No es parte del programa. No existe en la mente de Dios” (Declaración Oficial 1, “Selecciones de tres discursos del presidente Wilford Woodruff referentes al Manifiesto”).