Seminario
Lección 74: Josué 6–10
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Lección 74

Josué 6–10

Introducción

Después de que los israelitas cruzaron el río Jordán para entrar en la tierra prometida, el Señor les mandó destruir la ciudad de Jericó y todo lo que se encontraba en ella. Un israelita de nombre Acán, tomó artículos de Jericó que estaban prohibidos. Por consiguiente, los israelitas fueron derrotados al intentar destruir la ciudad de Hai. Después de que se hizo responsable a Acán de sus hechos, el Señor nuevamente ayudó a Israel en la batalla.

Sugerencias para la enseñanza

Josué 6

Israel destruye la ciudad de Jericó de acuerdo con las órdenes del Señor.

Antes de la clase, enumere en la pizarra algunas normas o mandamientos que a algunos jóvenes les parezca difícil obedecer, tales como los siguientes (esas frases provienen de: Para la Fortaleza de la Juventud, cuadernillo, 2011, págs.4, 7, 30–31):

“No debes salir a solas con jóvenes del sexo opuesto sino hasta que tengas por lo menos 16 años… Evita salir con frecuencia con la misma persona”.

“No te desfigures con tatuajes ni perforaciones en el cuerpo. Jovencitas, si desean perforarse las orejas, pónganse sólo un par de pendientes (caravanas, aretes o zarcillos)”.

“Honrar el día de reposo incluye asistir a todas las reuniones de la Iglesia… El domingo no es un día para ir de compras, para recreación ni para eventos deportivos”.

Al iniciar la clase, invite a los alumnos a leer las declaraciones que están en la pizarra. Pregunte a la clase si ellos o alguien que conocen alguna vez se ha preguntado por qué es importante obedecer esas normas.

  • ¿Qué otros mandamientos o normas ha dado el Señor cuya importancia algunos pudieran poner en tela de juicio? (Conforme los alumnos respondan, posiblemente desee escribir sus respuestas en la pizarra.)

Explique que conforme los israelitas entraron en la tierra de Canaán, el Señor les dio mandamientos o instrucciones inusuales sobre cómo habrían de atacar la bien fortificada ciudad de Jericó. Para algunos de los israelitas, esos mandamientos quizás les hayan parecido extraños e irrazonables. Invite a los alumnos a que a medida que estudian Josué 6 busquen las verdades que puedan guiarlos cuando ellos u otros posiblemente no entiendan los propósitos de los mandamientos del Señor.

Pida a algunos alumnos que se turnen para leer en voz alta Josué 6:1–5, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar la forma en que el Señor les mandó a los israelitas que atacaran la ciudad de Jericó. (Posiblemente quiera explicar que rodear la ciudad significa darle vueltas.)

  • ¿Qué mandó el Señor que hicieran los israelitas?

Explique que Josué 6:6–11 muestra que Josué transmitió las instrucciones del Señor a los israelitas.

  • Si ustedes hubieran estado en el lugar de uno de los soldados israelitas, ¿qué les hubiera parecido extraño de esas instrucciones?

  • ¿Cómo se imaginan que fueron las conversaciones de los soldados esa primera noche al terminar de caminar alrededor de Jericó y después regresaran al campamento?

Pida a un alumno que lea en voz alta Josué 6:12–15, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que determine la forma en la que los israelitas mostraron su fe en el Señor y en Su profeta.

  • ¿Cómo demostraron fe los israelitas? (Los israelitas obedecieron al Señor cuando Sus instrucciones quizás cuando no hayan tenido sentido para ellos, y lo hicieron con exactitud.)

Invite a varios alumnos a turnarse para leer en voz alta Josué 6:16, 20–21, 27, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar qué fue lo que sucedió a causa de que Josué y los israelitas obedecieron al Señor con exactitud. (Posiblemente quiera recordar a la clase que el Señor previamente había mandado a Israel que “[destruyera] completamente” a los habitantes de la tierra prometida para prevenir que sus pecados se extendieran entre los hijos de Israel [véase Deuteronomio 20:15–18].)

  • ¿Qué sucedió a causa de que Josué y los israelitas obedecieron con exactitud?

Invite a los alumnos a imaginarse que son soldados israelitas que posiblemente no comprenden el propósito de las instrucciones del Señor acerca de cómo atacar Jericó. Sin embargo, eligen obedecer con exactitud y entonces presencian la caída de los muros de Jericó. Pida a los alumnos que para contestar la siguiente pregunta escriban en su cuaderno de apuntes o diario de estudio de las Escrituras:

  • ¿Qué principios habrían aprendido de esa experiencia de seguir los mandamientos del Señor?

Invite a algunos alumnos a dar un informe de lo que escribieron. A medida que los alumnos compartan los principios que han mencionado, haga hincapié en lo siguiente: Podemos mostrar fe en el Señor al elegir obedecer Sus mandamientos, incluso cuando no entendamos el propósito de éstos y a medida que actuemos con fe para obedecer al Señor con exactitud, Él estará con nosotros y nos ayudará a hacer las cosas que no podemos hacer por nosotros mismos.

Para ayudar a los alumnos a comprender y sentir la importancia de esos principios, quizás desee analizar algunas o todas las siguientes preguntas:

  • ¿En qué ocasiones han mostrado fe en el Señor al elegir obedecer Sus mandamientos incluso cuando no entendían los propósitos de dichos mandamientos?

  • ¿Cuáles son algunos ejemplos de cómo las personas podrían obedecer parcialmente las normas y los mandamientos descritos en la pizarra?

  • ¿En qué forma has sido bendecido cuando has procurado obedecer al Señor con exactitud?

Si lo desea, testifique que los alumnos serán bendecidos si obedecen fielmente con exactitud.

Invite a los alumnos a mirar el cuadernillo Para la Fortaleza de la Juventud (si está disponible) en busca de instrucciones que consideren que podrían obedecer con más fe o exactitud. Invítelos a escribir en una hoja de papel cómo obedecerán esa norma o mandamiento con mayor fe y exactitud. Aliéntelos a colocar ese papel en algún lugar en el que diariamente les sirva de recordatorio de su meta.

Explique que además de las instrucciones que el Señor dio acerca de cómo Israel debía atacar Jericó, Josué dio instrucciones a Israel con respecto a lo que debían hacer una vez que tomaran la ciudad. Pida a un alumno que lea en voz alta Josué 6:17–19, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que Josué les mandó hacer a los israelitas con todo lo que se encontraba en Jericó.

  • ¿Qué les mandó hacer Josué a los israelitas con todo lo que se encontraba en Jericó?

Explique que la palabra anatema en esos versículos se refiere a todas las cosas relacionadas con la iniquidad y la desobediencia. Todas las personas (con excepción de Rahab y su familia [véanse los versículos 17, 22–23, 25]) y todos los objetos que se encontraban en Jericó se consideraban anatema. Los israelitas no debían conservar nada de lo que se encontraba en la ciudad para sí mismos, sino que debían entregar la riqueza de la ciudad a Josué para que se consagrara al Señor.

  • De acuerdo con el versículo 18, ¿cuál sería la consecuencia si algún israelita tomaba algo que era anatema?

Josué 7

La desobediencia de Acán dirige a la derrota de Israel por parte del pueblo de Hai

Muestre una prenda de vestir y algunas monedas (o dibújelas en la pizarra).

  • Si ustedes hubieran estado en el lugar de un soldado israelita, ¿qué habrían querido hacer si hubieran visto objetos de valor en Jericó?

Invite a los alumnos a leer en silencio Josué 7:1, para determinar lo que un israelita de nombre Acán hizo que era contrario a los mandamientos del Señor.

  • ¿Qué decisión tomó Acán? ¿Qué estuvo mal con su decisión?

Invite a los alumnos a buscar los efectos de la decisión de Acán conforme estudien Josué 7.

Invite a un alumno a leer en voz alta Josué 7:2–5, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que ocurrió con Israel cuando fueron a destruir la ciudad de Hai.

  • ¿Por qué enviaron los israelitas menos soldados contra la ciudad de Hai de los que habían mandado contra Jericó? (Hai era una ciudad pequeña y parecía fácil de conquistar.)

  • ¿Cuántos israelitas murieron en la batalla contra los hombres de Hai?

Para resumir Josué 7:6–9, explique que Josué se afligió después de escuchar las noticias acerca de la derrota de Israel. Josué le pidió al Señor que le revelara la razón por la que Israel había sufrido esa derrota.

Pida a un alumno que lea en voz alta Josué 7:11–12, y pida al resto de la clase que siga la lectura en silencio para averiguar la razón que dio el Señor por la derrota de Israel.

  • ¿Por qué Israel no podría hacer frente a sus enemigos?

  • ¿Cómo afectó la decisión de Acán al resto de los hijos de Israel?

  • ¿Qué principio aprendemos de esa historia acerca de las consecuencias de elegir desobedecer al Señor? (Los alumnos podrían usar diferentes palabras, pero asegúrese de que les sea claro que si elegimos desobedecer los mandamientos, eso puede traer consecuencias negativas sobre nosotros y sobre los demás. Podría escribir ese principio en la pizarra.)

Pida a un alumno que lea en voz alta Josué 7:13, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que el Señor les mandó hacer a los israelitas a fin de que prevalecieran contra sus enemigos.

  • ¿Qué les mandó hacer el Señor a los israelitas?

Posiblemente quiera explicar que uno de los significados de la palabra santificar es volverse libre del pecado.

Para resumir Josué 7:14–18, explique que el Señor le mandó a Josué que congregara a Israel de acuerdo con sus tribus y que el Señor le revelaría a Josué quién era la persona culpable de guardar el anatema. Al ser llamado, Acán se presentó frente a Josué.

Pida a un alumno que lea en voz alta Josué 7:19–21, y pida a los alumnos que sigan la lectura en silencio para saber lo que sucedió cuando Josué confrontó a Acán.

  • ¿Qué verdad podemos aprender de las palabras de Josué a Acán que se aplican a nosotros hoy en día? (Los alumnos podrían usar otras palabras, pero asegúrese de que sea claro que no podemos esconder nuestros pecados del Señor.)

A fin de que los alumnos entiendan por qué no podemos esconder nuestros pecados del Señor, pida a uno de los alumnos que lea en voz alta la siguiente declaración del élder Richard G. Scott, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“No te tranquilices con la idea de que nadie conoce tus transgresiones; eso es hacer como el avestruz, que entierra la cabeza en la arena, no ve nada y cree estar escondido, cuando en realidad, es ridículamente visible. Del mismo modo, todos nuestros actos son visibles para nuestro Padre Celestial y Su Hijo” (“Busquemos el perdón”, Liahona, julio de 1995, págs. 86, 87).

  • ¿Cómo afecta nuestras decisiones el entender que no podemos esconder nuestros pecados del Señor?

Explique que en Josué 7:22–26, leemos que Acán fue hecho responsable de sus pecados. Se dio muerte a Acán y a sus hijos, y los anatemas que tomó fueron destruidos como el Señor lo había mandado. Josué debió haber sido consciente de la ley que establecía que no se debía castigar a los hijos por las acciones de sus padres (véase Deuteronomio 24:16). Por consiguiente, la muerte de los hijos de Acán sugiere que ellos eran culpables del mismo pecado que su padre; de otro modo, se les habría perdonado la vida.

Josué 8–10

El Señor ayuda a Israel a vencer al pueblo de Hai y a los amorreos

Para resumir Josué 8–10, explique que después de que Israel castigó a Acán y sacaron “el anatema” de entre ellos, el Señor los ayudó a vencer al pueblo de Hai, a los amorreos y muchas de las ciudades en Canaán. Invite a los alumnos a leer en silencio Josué 10:42 y a determinar por qué los ejércitos de Israel tenían tanto éxito en la batalla. Pida a los alumnos que den un informe de lo que encuentren.

Para terminar esta lección, podría testificar de las verdades que han analizado hoy. Invite a los alumnos a actuar en base a esas verdades al elegir fielmente obedecer los mandamientos del Señor y arrepentirse en vez de esconder cualquier pecado que hayan cometido.

Comentarios e información de contexto

Josué 6:1–16. “Jehová os ha entregado la ciudad”

El presidente Howard W. Hunter citó el ejemplo de Josué para explicar por qué es importante que obedezcamos las instrucciones del Señor con exactitud:

“[El] cometido [de Josué] era ser totalmente obediente. Su preocupación era hacer precisamente lo que se le había mandado, y la promesa del Señor se cumpliría. Las instrucciones, sin lugar a dudas, deben de haberle parecido algo extrañas, pero su fe en el resultado le instó a seguir adelante…

“Ciertamente el Señor aprecia más que cualquier otra cosa la determinación firme de obedecer Su consejo” (véase “Nuestro compromiso con Dios”, Liahona, enero de 1983, págs. 110, 111).

Josué 6:21. El mandamiento de destruir al pueblo de Canaán

En Deuteronomio 7:1–2, el Señor le mandó a Moisés: “…destruirás del todo” a los heteos, gergeseos, amorreos, cananeos, ferezeos, heveos y jebuseos, quienes habitaban la tierra prometida. Las Escrituras dan pocas razones para ese mandamiento. En Deuteronomio 9:4–5, Moisés enseñó que a causa de la iniquidad de los cananeos, el Señor los echaría de la tierra prometida (véase también Deuteronomio 20:15–18). En el Libro de Mormón, Nefi enseñó a sus hermanos que esos pueblos “…habían rechazado toda palabra de Dios, y habían llegado a la madurez de la iniquidad; y la plenitud de la ira de Dios estaba sobre ellos” (1 Nefi 17:35). Los actos malvados de los que eran culpables los cananeos eran tan contagiosos y destructivos que el permitirles permanecer en la tierra hubiera conducido a la perdición espiritual de Israel. La historia de Israel prueba que eso es verdadero. Al no obedecer el mandamiento del Señor de destruir “del todo” a los cananeos, Israel, con el paso del tiempo, adoptó sus creencias falsas y prácticas inicuas, que finalmente condujeron a su ruina espiritual y a su destrucción física. (Véase también El Antiguo Testamento, Manual para el alumno: Génesis–2 Samuel, Sistema Educativo de la Iglesia, 1983, pág.171).

Josué 7:1–5, 11–12. La decisión de Acán y la derrota de Israel por el pueblo de Hai

El élder Ray H. Wood, de los Setenta, explicó:

“Quizás nos parezca difícil entender la forma en que la falta de honradez de un hombre haya tenido un efecto de tan largo alcance como para causar la derrota del ejército de Israel y la muerte de treinta y seis hombres. El élder James E. Talmage observó: ‘Se había violado una ley de justicia: habían metido a un anatema al campamento del pueblo del convenio; esta transgresión resistió la corriente de ayuda divina, y no fue sino hasta cuando se santificó el pueblo que les fue restituido el poder’ (Los Artículos de Fe, página 115)” (“Hecho semejante al Hijo de Dios”, Liahona, julio de 1999, pág. 48).

Al hablar sobre la influencia y el efecto que las decisiones privadas tienen en los demás, el presidente James E. Faust, de la Primera Presidencia, enseñó:

“…las decisiones privadas no son privadas; todas tienen consecuencias públicas… nuestra sociedad es la suma de lo que millones de individuos hacen en su vida privada. Esa suma de conductas privadas tiene consecuencias públicas de enorme magnitud. No hay decisiones que sean completamente privadas” (“¿Seré Feliz?” Liahona, julio de 1987, pág. 81).