Seminario
Lección 100: 2 Reyes 18–20
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Lección 100

2 Reyes 18–20

Introducción

Ezequías, rey de Judá, reinó con rectitud y acabó con la idolatría en su reino. Durante su reinado, Asiria se llevó el Reino del Norte (Israel) al cautiverio, y más tarde invadió el Reino del Sur (Judá). Bajo amenaza de ataque, Ezequías envió siervos al profeta Isaías para pedirle que orase por el pueblo. Jehová, por medio de Isaías, le dijo al pueblo que no temiera y que Él los ayudaría. Más adelante, Ezequías oró en cuanto a la amenaza asiria y Jehová le aseguró que Él defendería la ciudad. Un ángel que envió Jehová aniquiló el campamento asirio, matando a 185.000 asirios. Posteriormente, Jehová alargó la vida de Ezequías por causa de su súplica y su rectitud.

Sugerencias para la enseñanza

2 Reyes 18

Asiria conquista Israel y luego amenaza a Ezequías y al pueblo de Judá

Invite a los alumnos a responder las siguientes preguntas en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras:

  • ¿Qué desafíos o temores tienen?

  • ¿Cómo podrían esos desafíos o temores poner a prueba su fe en el Señor?

Explique que en 2 Reyes 18–20 se encuentran el registro de los desafíos y los temores de Ezequías, el rey del Reino del Sur (Judá). A medida que estudian esos capítulos, invite a los alumnos a buscar principios que les ayuden a afrontar sus desafíos y temores.

Pida a algunos alumnos que se turnen para leer 2 Reyes 18:3–8 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para saber qué cosas buenas hizo Ezequías como rey.

  • ¿Qué palabras o frases de los versículos 3–8 describen la rectitud de Ezequías?

  • Según el versículo 7, ¿qué bendición recibió Ezequías por confiar en Jehová y guardar Sus mandamientos?

  • ¿Qué principio aprendemos en esos versículos? (Los alumnos tal vez usen otras palabras, pero deben expresar el siguiente principio: Si confiamos en el Señor y guardamos Sus mandamientos, Él estará con nosotros.)

  • ¿De qué maneras nos beneficia tener al Señor con nosotros?

Para resumir 2 Reyes 18:9–12, explique que Asiria conquistó el Reino del Norte (Israel), las diez tribus que en su mayor parte vivían en las regiones de Samaria y Galilea, “porque no habían obedecido la voz de Jehová su Dios, sino que habían quebrantado su convenio” (2 Reyes 18:12).

Explique que unos siete años después de que el rey asirio Sargón, quien había sucedido a Salmanasar (véase el versículo 9), conquistó el Reino del Norte (Israel) y se llevó al pueblo cautivo, Senaquerib lo sucedió como rey (véase 2 Reyes 18:9–10, 13). Pida a un alumno que lea 2 Reyes 18:13 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para saber lo que Senaquerib decidió hacer.

  • ¿Qué decidió hacer Senaquerib?

Dibuje el mapa adjunto en la pizarra, y señale que Senaquerib planeaba conquistar Jerusalén, la capital del reino de Judá. El ejército asirio parecía imparable. Tenía fama de asolar con brutalidad las tierras y torturar a los pueblos que conquistaba, lo cual despertaba el temor en sus enemigos.

  • ¿Qué pensamientos o sentimientos tendrían ustedes si viviesen en Jerusalén y supieran que el ejército asirio estaba cerca?

Explique que el profeta Isaías profetizó acerca de la invasión asiria. Pida a algunos alumnos que lean Isaías 10:28–32 en voz alta. Después de cada versículo, invite a la clase a explicar lo que dijo Isaías que sucedería en cada ciudad. A medida que los alumnos den el informe de cada ciudad, vaya tachándolas en el mapa de la pizarra para mostrar que el ejército asirio las conquistaría. Explique que las ciudades de Madmena y Gebim (véase el versículo 31) no aparecen en el mapa porque no se sabe dónde estaban ubicadas.

Señale que la ciudad de Nob estaba a menos de 1,5 km de Jerusalén, lo cual significa que el ejército asirio llegó a estar extremadamente cerca de Jerusalén.

  • ¿Qué creen que significa que Senaquerib alzaría “su mano contra… Jerusalén”, en el versículo 32? (Lo amenazaría, pero no lo destruiría. No tache la ciudad de Jerusalén en el mapa).

Explique que, tal y como se registra en Isaías 10:33–34, Isaías comparó al ejército asirio con una gran rama de árbol. Pida a un alumno que lea esos versículos en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para saber lo que Isaías dijo que le sucedería al ejército asirio antes de que pudiera conquistar Jerusalén.

  • ¿Qué dijo Isaías que le sucedería al ejército asirio?

Señale que el libro de 2 Crónicas conserva detalles importantes sobre la manera en que Ezequías guió a su pueblo en esa época. Invite a un alumno a leer 2 Crónicas 32:6–8 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que Ezequías dijo a los habitantes de Jerusalén.

  • ¿Cómo mostró Ezequías su fe en Jehová en esa ocasión?

Explique que, tal y como Isaías lo profetizó, las tropas asirias llegaron a las afueras de Jerusalén después de conquistar las ciudades que encontraron a su paso. Una de las estrategias de los asirios era enviar negociadores a la ciudad antes de que el ejército la atacara. Los asirios se valían de su reputación de guerreros crueles y despiadados para intimidar a las ciudades y persuadir a sus habitantes a rendirse. Senaquerib envió negociadores a Jerusalén, en donde se encontraron con los representantes de Ezequías.

Invite a dos alumnos a pasar al frente del salón de clases; asigne a uno de ellos el papel del Rabsaces, el negociador de Senaquerib, y al otro el papel de Eliaquim, uno de los representantes de Ezequías. Si lo desea, haga placas con esos nombres para ponérselas a los dos alumnos.

Explique que los habitantes de Jerusalén, que miraban desde lo alto del muro de la ciudad (véase 2 Reyes 18:26), presenciaron la conversación entre el Rabsaces y Eliaquim. Invite a los demás miembros de la clase a imaginarse que son como los habitantes en lo alto del muro y que pueden ver al ejército asirio justo a las afueras de su ciudad mientras escuchan la conversación.

Pida al alumno que representa al Rabsaces que lea 2 Reyes 18:19–20 en voz alta, y a la clase que preste atención a las preguntas que hizo el Rabsaces.

  • ¿Qué preguntas hizo el Rabsaces? ¿Cuál creen que era su intención?

Para resumir 2 Reyes 18:21–25, explique que después el Rabsaces se mofó de la alianza de Judá con Egipto y se burló de Jehová.

Pida al alumno que representa a Eliaquim que lea 2 Reyes 18:26 en voz alta, e invite a la clase a prestar atención a lo que pidió.

  • ¿Por qué quería Eliaquim que el Rabsaces hablara en la lengua de los sirios? (Porque de ese modo los habitantes de Jerusalén no podrían entender sus amenazas).

Invite al alumno que representa al Rabsaces a leer 2 Reyes 18:28–35 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para conocer cuál fue la reacción del Rabsaces a esa petición.

  • ¿Qué dijo el Rabsaces a fin de tratar de convencer a los habitantes de Jerusalén de que se rindieran?

Dé las gracias a los alumnos que han participado en la representación e invítelos a volver a sus asientos.

  • ¿Cómo pudieron haber persuadido las palabras del Rabsaces a algunas personas de Jerusalén a no confiar en Jehová?

  • ¿En qué otras situaciones puede haber personas que traten de apartarnos de nuestra confianza en el Señor?

2 Reyes 19

Ezequías pide al Señor que libre a Jerusalén, y un ángel destruye al ejército asirio.

Pida a un alumno que lea 2 Reyes 19:1 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para saber cómo reaccionó Ezequías cuando supo de las amenazas del Rabsaces.

  • ¿Por qué creen que Ezequías “rasgó sus vestidos y se cubrió con cilicio”?

  • ¿A dónde fue Ezequías?

Para resumir 2 Reyes 19:2–5, explique que Ezequías envió mensajeros para informar al profeta Isaías de las amenazas de los asirios, procurar su consejo y pedirle que orara por el pueblo.

Pida a un alumno que lea 2 Reyes 19:6–7 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para descubrir cuál fue la respuesta de Isaías.

  • ¿De qué modo se asemeja la respuesta de Isaías a su profecía registrada en Isaías 10?

Explique que el Rabsaces envió después mensajeros a Ezequías con otro mensaje. Pida a un alumno que lea 2 Reyes 19:10–11, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para averiguar cuál era el mensaje del Rabsaces.

  • ¿Qué decisión tuvo que tomar Ezequías? (Si creer a Isaías y confiar en Jehová, o creer al Rabsaces y rendirse ante Asiria).

  • ¿Qué harían ustedes si tuvieran que tomar una decisión difícil como esa? ¿Por qué?

Invite a un alumno a leer 2 Reyes 19:14–19 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que hizo Ezequías en esos momentos difíciles.

  • ¿Cuál fue la decisión de Ezequías?

Pida a los alumnos que lean 2 Reyes 19:20 en silencio y que busquen evidencias de que Jehová escuchó la oración de Ezequías, e invítelos a compartir lo que encontraron.

Para resumir 2 Reyes 19:21–34, explique que Isaías volvió a asegurarle a Ezequías que Jehová defendería Jerusalén del ejército asirio.

Pida a un alumno que lea 2 Reyes 19:32–37 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para saber lo que le pasó al ejército asirio y a su rey, Senaquerib.

  • ¿Qué le sucedió al ejército durante la noche? ¿Qué le sucedió a Senaquerib?

  • ¿Qué principios aprendemos de ese relato? (Es posible que los alumnos reconozcan varios principios, incluso el siguiente: Si nos volvemos al Señor, entonces Él puede ayudarnos a vencer nuestros temores y nuestros desafíos).

  • ¿Cuándo se han vuelto ustedes al Señor en busca de ayuda ante un temor o un desafío? ¿Cómo les ayudó el Señor? (Si lo desea, comparta una de sus propias experiencias).

Señale que Ezequías hizo tres cosas para volverse al Señor: (1) fue al templo [véase 2 Reyes 19:1]; (2) pidió el consejo del profeta [véase 2 Reyes 19:2–5]; (3) oró al Señor [véase 2 Reyes 19:14–19]. Invite a los alumnos a escribir en su cuaderno de apuntes o en su diario de estudio de las Escrituras cómo creen que les va con cada uno de esos aspectos y cómo pueden mejorar.

2 Reyes 20

El Señor alarga la vida de Ezequías y éste recibe a los mensajeros babilonios

Explique que, más adelante, Ezequías afrontó otro desafío. Pida a los alumnos que lean 2 Reyes 20:1 en silencio para saber cuál fue el desafío que Ezequías afrontó.

  • ¿Qué desafío afrontó Ezequías?

Pida a un alumno que lea 2 Reyes 20:2–6 en voz alta, e invite a la clase a seguir la lectura en silencio para averiguar cómo reaccionó Ezequías ante ese desafío.

  • ¿Qué hizo Ezequías? ¿Cómo fue bendecido?

  • ¿Qué principio aprendemos de ese relato? (Es posible que los alumnos utilicen otras palabras, pero deben expresar el siguiente principio: Si ejercemos la fe en el Señor, podemos ser sanados conforme a Su voluntad. En circunstancias excepcionales, el Señor, en Su misericordia, alargará la vida mortal de una persona).

Para resumir 2 Reyes 20:7–20, explique que Jehová mostró a Ezequías una señal para confirmarle que Él lo sanaría. Más adelante, Isaías profetizó que Babilonia conquistaría el reino de Judá.

Invite a los alumnos a meditar en la manera en que pueden aplicar los principios que se han analizado en esta clase cuando afronten desafíos o temores. Testifique de esos principios e invite a los alumnos a aplicarlos en su vida.

Repaso de dominio de las Escrituras

Escriba la lista de doctrinas básicas en la pizarra (véase el apéndice de este manual) y otra de varios pasajes de dominio de las Escrituras del Antiguo Testamento. Podría utilizar las referencias de los diez pasajes de las Escrituras que los alumnos han aprendido hasta el momento en este curso. Invite a los alumnos a unir con líneas las referencias con las doctrinas básicas con las que están relacionadas; luego pídales que expliquen las conexiones que hicieron.

Comentarios e información de contexto

2 Reyes 18. La crueldad del ejército asirio

La práctica habitual de los ejércitos asirios después de tomar una ciudad o un país era talar todos los árboles, cubrir los campos con sal y envenenar los pozos. Se recompensaba a los soldados por la cabeza de cada enemigo que llevaban al capitán, por lo que tras una victoria militar decapitaban a los muertos. A los cautivos se les solía despellejar vivos, se les ponía sobre fuego o se les metía en un horno. A otros prisioneros se les empalaba en estacas. A los nobles tomados cautivos se les lanzaba desde lo alto de las torres o se les cortaban las orejas, la nariz, las manos y los pies. A los que no eran asesinados se les expatriaba mientras la ciudad ardía. Con esa terrible reputación, los asirios enviaban negociadores a las ciudades antes de comenzar la batalla real, diciendo al pueblo que se rindiera o sufriera las consecuencias. Muchas ciudades escogían rendirse.

2 Reyes 20. Los que mueren en lugar de ser sanados

El élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles, habló de las fuentes a las que podemos acudir cuando necesitamos ser físicamente sanados:

“Los Santos de los Últimos Días creen en la aplicación del mejor conocimiento y de las técnicas científicas disponibles. Nos valemos de la nutrición, del ejercicio y de otras prácticas para preservar la salud, y conseguimos la ayuda de profesionales que sanan, tales como médicos y cirujanos, para restaurar la salud.

“El uso de la ciencia médica no va en desacuerdo con nuestras oraciones de fe ni con nuestra dependencia en las bendiciones del sacerdocio…

“Naturalmente, no esperamos hasta que se agoten todos los otros métodos antes de orar con fe o dar bendiciones del sacerdocio para sanar. En emergencias, las oraciones y bendiciones vienen primero. Con frecuencia, procuramos todos esos esfuerzos de forma simultánea” (“Sanar a los enfermos”, Liahona, mayo de 2010, pág. 47).

Aunque es cierto que si ejercemos la fe en el Señor podemos ser sanados, la revelación moderna dice: “Y además, sucederá que el que tuviere fe en mí para ser sanado, y no estuviere señalado para morir, sanará” (D. y C. 42:48). Por lo tanto, si una persona está señalada para morir, el plan del Señor estipula que esa persona vaya al mundo de los espíritus y continúe progresando.

Piensen en el ejemplo que enseñó el élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, de un joven padre que se enteró de que su hijita de cuatro años estaba gravemente enferma:

“…el padre se puso de rodillas en oración para suplicar por la vida de su hija. No obstante, su estado empeoró. Poco a poco, este padre tuvo la impresión de que su hijita no viviría y, lentamente, sus oraciones cambiaron; ya no oró para suplicar que se curara, sino para implorar entendimiento. ‘Hágase Tu voluntad’ era el estilo de sus súplicas…

“El discernir y aceptar la voluntad de Dios en nuestra vida son elementos fundamentales del pedir con fe en sincera oración. Sin embargo, el solo decir las palabras ‘hágase Tu voluntad’ no es suficiente. Todos necesitamos la ayuda de Dios para someter nuestra voluntad a la de Él.

“‘La oración es el acto mediante el cual la voluntad del Padre y la del Hijo entran en mutua armonía’ [Bible Dictionary, “Prayer”]. La oración humilde, ferviente y constante nos permite reconocer la voluntad de nuestro Padre Celestial y actuar de acuerdo con ella” (“Pedir con fe”, Liahona, mayo de 2008, págs. 96–97).