Seminario
Lección 14: Moisés 6:48–68
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Lección 14

Moisés 6:48–68

Introducción

En obediencia al mandato del Señor, Enoc predicó el Evangelio a su pueblo; enseñó acerca de las consecuencias de la caída de Adán y Eva y la manera en que podemos superar esas consecuencias. También explicó por qué debemos arrepentirnos y bautizarnos.

Sugerencias para la enseñanza

Moisés 6:48–52

Enoc enseña acerca de las consecuencias de la Caída y la manera de superarlas

Pida a los alumnos que piensen en una ocasión en la que ellos o alguien a quien conocen hayan necesitado ser rescatados. Si a los alumnos no se les ocurre ningún ejemplo, esté preparado para describir una ocasión en la que usted o alguien a quien conoce haya necesitado ser rescatado. Después haga las siguientes preguntas (si lo desea, escriba las preguntas en la pizarra antes de la clase):

  • ¿Qué situación causó la necesidad de que fueras rescatado?

  • ¿Qué tuviste que hacer para ser rescatado? ¿Quién te rescató?

Después de que los alumnos respondan, explique que Enoc enseñó a su pueblo la manera en que podemos ser rescatados o salvos de las consecuencias de la caída de Adán.

Escriba la siguiente declaración incompleta en la pizarra: Por motivo de la caída, nosotros…

Invite a un alumno a leer en voz alta Moisés 6:48, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que averigüe las consecuencias que ocurrieron por motivo de la caída de Adán y Eva. Pida a un alumno que escriba las consecuencias en la pizarra a medida que los alumnos den un informe de lo que encuentren.

Quizás deba explicar que el término “somos” significa que la Caída nos dio la oportunidad de nacer en la tierra (véase 2 Nefi 2:25). La palabra muerte en este versículo se refiere tanto a la muerte física como a la espiritual.

  • ¿Qué significa la frase “partícipes de miseria y angustia”? (Los alumnos quizás expresen que estamos sujetos a los dolores, las enfermedades, los pesares y las dificultades de la vida terrenal.)

Invite a los alumnos a resumir lo que podemos aprender de Moisés 6:48. Quizás contesten algo similar a lo siguiente: Por motivo de la Caída nos apartamos de la presencia de Dios, venimos a la tierra, recibimos cuerpos físicos, experimentamos pesar y sufrimos tanto la muerte física como la espiritual. Si lo desea, escriba esa doctrina en la pizarra. Recuerde a los alumnos que la Caída fue una parte esencial del gran plan de felicidad del Padre Celestial y que fue necesaria para nuestro progreso eterno.

Invite a un alumno a leer en voz alta Moisés 6:49, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para saber lo que sucedió después de la caída de Adán y Eva.

  • De acuerdo con Enoc, ¿cómo se volvió el género humano?

Explique que las palabras carnales y sensuales hacen referencia a preocuparse por lo mundano y a satisfacer los deseos físicos, las pasiones y los placeres. La palabra diabólicos significa ser influenciados por el diablo. Explique que esas palabras no quieren decir que nuestro cuerpo sea inicuo; más bien, describen un aspecto de nuestra condición caída y las consecuencias de ceder a las tentaciones de Satanás (véase Moisés 5:13; D. y C. 20:20).

  • ¿Cómo afecta nuestra condición caída la relación que tenemos con Dios?

Invite a algunos alumnos a que se turnen para leer en voz alta Moisés 6:50–52, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para averiguar lo que Dios le dijo a Adán que debemos hacer para superar nuestra naturaleza carnal y sensual (véase también Mosíah 3:19). Invite a los alumnos a compartir lo que encuentren.

Si lo desea, sugiera a los alumnos que marquen la palabra si en el versículo 52, al igual que lo que el Señor exhortó a Adán (y a cada uno de nosotros) que hiciera.

  • Según el versículo 52, ¿qué recibiremos si creemos, nos arrepentimos y nos bautizamos en el nombre de Jesucristo? (Los alumnos posiblemente utilicen palabras diferentes, pero deben reconocer el siguiente principio: Si creemos, nos arrepentimos y nos bautizamos en el nombre de Jesucristo, entonces recibiremos el don del Espíritu Santo.)

  • ¿De qué manera el recibir el don del Espíritu Santo nos ayuda a vencer la muerte espiritual (estar separados de la presencia de Dios)?

  • ¿Cómo puede ayudarnos el don del Espíritu Santo al esforzarnos por superar nuestros deseos inicuos?

Moisés 6:53–68

Adán aprendió lo que debemos hacer para superar la Caída y entrar en el reino de los cielos.

Invite a un alumno a leer en voz alta Moisés 6:53.

  • ¿Qué le preguntó Adán al Señor? (Si lo desea, sugiera que los alumnos marquen la pregunta en el versículo 53.)

Pida a los alumnos que analicen con un compañero la forma en que contestarían la primera parte de la pregunta de Adán: “¿Por qué es necesario que los hombres se arrepientan?” Invite a algunos alumnos a explicar sus respuestas a la clase.

Pida a varios alumnos que cada uno lea en voz alta un versículo de Moisés 6:54–57, y pida a la clase que siga la lectura en silencio para ver la forma en la que el Señor contestó la pregunta de Adán acerca del motivo por el que debemos arrepentirnos. Si lo desea, sugiera que los alumnos marquen lo que encuentren y que luego den un informe de ello.

Explique que el élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó que la frase “se conciben tus hijos en pecado” del versículo 55 significa que “[nacemos] en un mundo de pecado”, un mundo en el que existe la iniquidad, la que influye en nosotros en nuestro estado caído (véase A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 101).

  • ¿Qué se enseña en los versículos 54–55 en cuanto a la responsabilidad por los pecados?

  • ¿Qué significa la frase “son sus propios agentes” (versículo 56)?

  • Según los versículos 56–57, ¿qué podemos heredar si utilizamos nuestro albedrío para arrepentirnos? (Los alumnos posiblemente usen palabras diferentes, pero deben descubrir el siguiente principio: Si utilizamos nuestro albedrío para arrepentirnos, podemos heredar el reino de Dios.)

  • Según el versículo 57, ¿por qué no heredarán el reino de Dios quienes no se arrepientan?

Destaque la frase “morar allí, ni morar en su presencia” del versículo 57. Explique que por motivo de la expiación de Jesucristo todos seremos redimidos de la Caída y llevados nuevamente a la presencia de Dios para ser juzgados. Sin embargo, únicamente aquellos que se hayan arrepentido de sus pecados podrán morar o permanecer en la presencia de Dios. (Véase Helamán 14:15–19 y 2 Nefi 2:10.)

Invite a los alumnos a reflexionar en la necesidad que tienen de arrepentirse de sus pecados para poder morar en la presencia de Dios.

Pida a los alumnos que analicen con un compañero la forma en que contestarían la segunda parte de la pregunta de Adán del versículo 53: “¿Por qué es necesario que los hombres… se bauticen en el agua?”. Invite a algunos alumnos a explicar sus respuestas a la clase.

Explique que para poder ayudar a su pueblo a comprender por qué debemos bautizarnos en el agua, Enoc citó las palabras de Dios a Adán acerca de ese renacimiento espiritual. Invite a un alumno a leer en voz alta Moisés 6:58–59, y pida al resto de la clase que siga la lectura en silencio para determinar lo que el Señor enseñó sobre nacer de nuevo.

  • ¿Por qué debemos nacer de nuevo? (Los alumnos quizás reconozcan diferentes doctrinas y principios, incluso el siguiente: Debemos nacer de nuevo para poder ser santificados de todo pecado y heredar la vida eterna.)

  • ¿Qué significa “nacer de nuevo”? (Nacer de nuevo es el proceso espiritual por el cual nacemos a las cosas del Espíritu y perdemos gradualmente nuestro deseo de quebrantar los mandamientos de Dios.)

  • ¿Cómo se relaciona el bautizarse en el agua con nacer de nuevo?

A fin de ayudar a los alumnos a entender en qué forma el bautismo en el agua se relaciona con nacer de nuevo, pida a un alumno que lea en voz alta la siguiente declaración del élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles:

“Comenzamos el proceso de nacer de nuevo al ejercitar fe en Cristo, al arrepentirnos de nuestros pecados y al ser bautizados por inmersión para la remisión de los pecados por alguien que tiene la autoridad del sacerdocio” (“Os es necesario nacer de nuevo”, Liahona, mayo de 2007, pág. 21).

  • Según el versículo 59, ¿qué tres elementos son esenciales para el nacimiento físico y para nacer de nuevo o experimentar el nacimiento espiritual?

Escriba las siguientes palabras en la pizarra: agua, Espíritu, sangre.

Invite a un alumno a leer Moisés 6:60–61 en voz alta, y pida a la clase que busque la razón por la que esos elementos son esenciales para nacer de nuevo.

  • Según el versículo 60, ¿qué función cumple cada uno de esos elementos en el proceso de nacer de nuevo?

Explique que ser justificados significa “recibir el perdón de los pecados y ser declarado sin culpa” (Guía para el Estudio de las Escrituras, “Justificación, justificar”; scriptures.lds.org). Ser santificado significa que una persona “se libra del pecado y se vuelve pura, limpia y santa mediante la expiación de Jesucristo” (Guía para el Estudio de las Escrituras, “Santificación”; scriptures.lds.org).

Invite a un alumno a leer en voz alta las siguientes palabras del presidente Henry B. Eyring, de la Primera Presidencia:

“La recepción del Espíritu Santo es el agente limpiador que actúa al tiempo que la Expiación te purifica…

“…Al contar con Su compañía, tendrán la seguridad de que la Expiación tiene efecto en la vida de ustedes” (“Come Unto Christ” [discurso de una charla fogonera en la Universidad Brigham Young, 29 de octubre de 1989], pág. 4; speeches.byu.edu).

  • Según el presidente Eyring, ¿cómo podemos saber si estamos siendo purificados mediante la expiación de Jesucristo?

Invite a los alumnos a reflexionar en alguna ocasión en la que sintieron la influencia del Espíritu Santo. Pídales que piensen en dónde estaban y qué estaban haciendo. Si lo desea, extiéndales el desafío de ponerse de manera más frecuente en lugares y en tareas que inviten al Espíritu Santo a su vida para que puedan ser purificados y continuar en el proceso de nacer de nuevo.

Invite a un alumno a leer en voz alta Moisés 6:62, y pida a la clase que determine quién hace posible que podamos nacer de nuevo para que seamos santificados de todos nuestros pecados y heredar la vida eterna.

Pida a un alumno que lea Moisés 6:63 en voz alta, y luego haga las siguientes preguntas a la clase:

  • ¿Por qué el hecho de que “se han creado y hecho todas las cosas para que den testimonio [del Salvador]” (versículo 63 nos ayuda a comprender la importancia de Su función en el Plan de Salvación?

  • ¿Qué sienten cuando meditan en cómo el sufrimiento del Salvador en el Jardín de Getsemaní y en la cruz del Calvario les dio la oportunidad de ser perdonados y limpiados de sus pecados?

Invite a algunos alumnos a que se turnen para leer Moisés 6:64–68 en voz alta, y pida a la clase que siga la lectura en silencio y que averigüe lo que le sucedió a Adán después de que el Señor hubo hablado con él. Si lo desea, destaque que esos versículos muestran a Adán al comenzar el proceso de nacer de nuevo mediante la fe, el arrepentimiento, el bautismo por inmersión y la recepción del Espíritu Santo. (Quizás deba explicar que la frase “vivificado en el hombre interior” se refiere a ser iluminado o animado por el Espíritu Santo.)

  • ¿Qué significa llegar a ser “uno en [Cristo]”? (Una explicación podría ser que llegamos a ser como Cristo en nuestra manera de pensar y actuar.)

Recalque la frase “y así todos pueden llegar a ser mis hijos“ en el versículo 68. Para concluir, testifique que si seguimos el ejemplo de Adán de creer en Cristo y somos bautizados en el agua y el Espíritu, nosotros también podemos llegar a ser hijos e hijas del convenio de Dios, nacidos de nuevo mediante la expiación de Jesucristo.

Comentarios e información de contexto

Moisés 6:59. Agua, espíritu y sangre

El élder Bruce R. McConkie, del Quórum de los Doce Apóstoles, enseñó cómo el agua, el espíritu y la sangre son elementos esenciales tanto de nuestro nacimiento físico como del espiritual:

“Para la salvación son necesarios dos nacimientos. El hombre no puede ser salvo si no nace en el mundo, ni puede regresar a su hogar celestial si no nace en el reino del Espíritu… Los elementos presentes en el nacimiento terrenal y en el nacimiento espiritual son los mismos; son: el agua, la sangre y el espíritu. Por consiguiente, todo nacimiento terrenal es un recordatorio, desde los cielos, de que debemos prepararnos para el segundo nacimiento…

“En todo nacimiento mortal, el bebé está sumergido en agua en el vientre de su madre. En el momento preciso, el espíritu entra en el cuerpo y la sangre fluye siempre por las venas del nuevo ser; de otra forma, sin cada una de esas cosas, no habría vida, ni nacimiento, ni vida mortal.

“En cada nacimiento en el reino de los cielos, el recién nacido en Cristo es sumergido en el agua, recibe el Espíritu Santo por medio de la imposición de manos, y la sangre de Cristo lo limpia de todo pecado. Por el contrario, sin cada una de esas cosas, no habría nacimiento por medio del Espíritu, ni una nueva vida, ni esperanza de vida eterna” (A New Witness for the Articles of Faith, 1985, pág. 288).

Moisés 6:59–65. El don del Espíritu Santo es necesario para nuestra salvación.

Moisés 6:59–65 confirma que el Plan de Salvación en su totalidad, incluso el bautismo y el don del Espíritu Santo, ha sido coherente y el mismo desde el principio. El élder D. Todd Christofferson, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó por qué el don del Espíritu Santo es esencial para nuestra salvación:

“El don del Espíritu Santo es parte del nuevo y sempiterno convenio; es una parte esencial de nuestro bautismo, el bautismo del Espíritu. Es el mensajero de gracia mediante el cual se aplica la sangre de Cristo para redimir nuestros pecados y santificarnos (véase 2 Nefi 31:17); es el don mediante el cual Adán fue ‘vivificado en el hombre interior’ (Moisés 6:65)” (“El poder de los convenios”, Liahona, mayo de 2009, pág. 22).