Bienvenido al Antiguo Testamento
    Notas al pie de página

    Bienvenidos al Antiguo Testamento

    ¿Qué es el Antiguo Testamento?

    El Antiguo Testamento contiene los escritos de profetas antiguos y otras personas que escribieron bajo la inspiración del Espíritu Santo. Es un registro de los tratos de Dios con Sus hijos, desde la Creación hasta alrededor del año 400 d. C. El Antiguo Testamento hace un relato de la Creación, la Caída de Adán y Eva, el gran diluvio en los días de Noé y el establecimiento del convenio de Dios con Abraham, Isaac y Jacob, a quien el Señor cambió el nombre a Israel. Es un registro de la historia del pueblo del convenio de Dios, los descendientes de Jacob, que son llamados “la casa de Israel” o “los hijos de Israel”. Declara cómo Dios liberó a los hijos de Israel de la esclavitud egipcia por medio del profeta Moisés y los llevó a una tierra prometida.

    El Antiguo Testamento también contiene las profecías y advertencias de los antiguos profetas del Señor, a quienes Él llamó a predicar el arrepentimiento a los hijos de Israel. Por medio de Sus profetas, el Señor les dio a los israelitas leyes, convenios y doctrinas a fin de prepararlos para Su venida y enseñarles la forma de volver a Dios y cómo vivir en Su presencia. Para los Santos de los Últimos Días, la Biblia, junto con el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio constituyen las Sagradas Escrituras (véase Artículos de Fe 1:8).

    ¿Por qué es importante estudiar el Antiguo Testamento?

    El presidente Boyd K. Packer, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó la importancia de estudiar el Antiguo Testamento:

    “En el curso del Antiguo Testamento, aprenden sobre la Creación y la caída de Adán, que es el cimiento para la investidura en el templo. Aprenden lo que es un profeta. Se familiarizan con palabras como obediencia, sacrificio, convenio, Aarónico, Melquisedec y sacerdocio.

    “Se les enseña toda la base de la ley judeo-cristiana, de hecho, del islamismo.

    “Se explica el ‘porqué’ de los diezmos y las ofrendas. Leerán profecías de la venida del Mesías y de la restauración del Evangelio. Verán a Elías demostrar el poder para sellar y escucharán a Malaquías profetizar que Elías vendría con las llaves de la autoridad para sellar.

    “En seminario aprenderán a conocer el Antiguo Testamento que hoy en día está casi abandonado por el mundo cristiano, pero que para nosotros permanece como un testigo de Jesucristo” (“La biblioteca del Señor”, Liahona, julio de 1990, pág. 47).

    Al igual que todas las Escrituras, el Antiguo Testamento enseña y testifica de Jesucristo y de Su divinidad. Él es Jehová, el Dios del Antiguo Testamento. Las leyes y ordenanzas que Jesucristo dio a Su pueblo en la antigüedad les ayudaron a tener fe en Él como su Mesías y Redentor. Un estudio sincero del Antiguo Testamento puede fortalecer nuestra fe en Jesucristo y ayudarnos a confiar en Sus enseñanzas y Su Expiación para recibir la salvación.

    Por otra parte, el Antiguo Testamento contiene profecías acerca de la obra que Jesucristo hará en los últimos días antes de Su segunda venida. El Antiguo Testamento registra cómo los antiguos israelitas fueron conquistados, llevados al cautiverio y esparcidos por otras naciones a causa de sus pecados. A través de Sus profetas antiguos, el Señor prometió reunir a los israelitas dispersos en los últimos días. Ellos llegarían a tener conocimiento del Evangelio y serían restaurados a sus tierras de heredad. Estamos viviendo en los días en que muchas de esas promesas se están cumpliendo.

    El Antiguo Testamento también contiene algunos de los relatos más conocidos de la historia. A medida que nos familiarizamos más con ellos, podemos encontrar un mayor significado al estudiar pasajes del Nuevo Testamento, del Libro de Mormón y de Doctrina y Convenios que hacen referencia a esos relatos. Por ejemplo, podemos comprender mejor las enseñanzas en Juan 3:14–15; 1 Nefi 17:40–42; Alma 33:18–22; y Helamán 8:14–15 al estudiar el relato de cuando Moisés alzó una serpiente de bronce en Números 21:4–9. Pero debemos hacer algo más que tan sólo aprender las historias de esos relatos; debemos también aprender las doctrinas y los principios que se enseñan en los relatos y después aplicarlos en nuestra vida. A medida que estudies con diligencia el Antiguo Testamento, podrás sentir que el Espíritu Santo te toca el corazón y te ayuda a reconocer maneras de aplicar esas doctrinas y principios en tu vida. El actuar sobre esas impresiones ayudará a que tu testimonio del Evangelio crezca.

    Acerca del Antiguo Testamento

    La Biblia no es un libro sino una compilación de libros: el vocablo griego de la cual deriva Biblia originalmente significaba “los libros” (véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Biblia”). “La Biblia cristiana contiene dos partes, conocidas familiarmente como el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento … “En

    el Antiguo Testamento, el vocablo testamento representa una palabra hebrea que significa ‘convenio’” (Guía para Estudio de las Escrituras, “Biblia”). En el contexto del Evangelio, un convenio es un acuerdo especial entre el Señor y una persona o grupo. El Antiguo Convenio es la ley que el Señor dio a Su pueblo en la antigüedad. El Nuevo Convenio es la ley que el Señor, Jesucristo, dio durante Su ministerio terrenal. El Antiguo Testamento contiene Escrituras que los judíos de Palestina tenían durante el ministerio terrenal del Salvador.

    Cuando se recopiló el Antiguo Testamento, los libros no siempre se colocaron en orden cronológico sino que se agruparon de acuerdo con el tema que incluían. Los libros están agrupados dentro de cuatro categorías principales:

    1. La Ley. A los libros de Génesis a Deuteronomio a menudo se los llama “la ley”. Debido a que fueron escritos por Moisés, a veces se los denomina el Pentateuco o los “cinco libros de Moisés”. Génesis comienza con la Creación del mundo y Adán y Eva, y Deuteronomio concluye con el final de la vida de Moisés. Estos cinco libros describen los convenios que Dios realizó con los antiguos israelitas y los mandamientos que ese pueblo necesitó para cumplir su parte del convenio.

    2. Los históricos. Los libros desde Josué hasta Ester continúan relatando la historia de los hijos de Israel durante más de 600 años después de Moisés. Comúnmente, a esos libros se los llama “históricos”. En general, están colocados en orden cronológico; sin embargo, 1 y 2 Crónicas son esencialmente la versión de otro escritor de la misma historia que se halla en 1 y 2 Samuel y 1 y 2 Reyes.

    3. Los Poéticos. Los libros desde Job hasta Eclesiastés están llenos de enseñanzas y revelaciones que están escritas en forma poética; por lo tanto, los libros que componen esta sección se conocen como “poéticos”. Cantar de los Cantares de Salomón también figura en la sección de poesía; sin embargo, de acuerdo con el profeta José Smith, no es un libro inspirado (véase la Guía para el Estudio de las Escrituras, “Cantares de Salomón”). El libro de los Salmos contiene las palabras de varias piezas de música sagrada.

    4. Los Profetas. Los libros desde Isaías hasta Malaquías contienen las enseñanzas de los profetas cuyos ministerios ocurrieron durante la época en que los reyes gobernaron sobre los hijos de Israel o después de ella. Dichos libros no están en orden histórico. Los profetas advirtieron a los hijos de Israel acerca de sus pecados y testificaron sobre las bendiciones que se reciben debido a la obediencia a los mandamientos del Señor. Ellos profetizaron concerniente a la venida del Mesías, Jesucristo, quien expiaría por los pecados de quienes se arrepientan, reciban las ordenanzas de salvación y guarden los mandamientos de Dios.

    La Traducción de José Smith y la Perla de Gran Precio

    El Señor mandó al profeta José Smith que completara una traducción o revisión de la Versión del Rey Santiago de la Biblia. José Smith comenzó su traducción en junio de 1830 y la completó en julio de 1833, aunque siguió haciendo modificaciones al manuscrito hasta poco antes de su muerte. Mientras que algunas partes de la traducción del profeta José Smith se publicaron durante su vida, la traducción inspirada completa de la Biblia fue publicada por primera vez en 1867 por la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (ahora conocida como la Comunidad de Cristo). Desde 1979, las ediciones Santos de los Últimos Días en inglés de la Versión del Rey Santiago de la Biblia han contenido cientos de pasajes doctrinalmente significativos de la Traducción de José Smith. (Véase Robert J. Matthews, “Joseph Smith’s Efforts to Publish His Bible ‘Translation’”, Ensign, enero de 1983, págs. 57–64; Guía para el Estudio de las Escrituras, “José Smith, Traducción de [TJS]“).

    Pueden encontrarse pasajes cortos de la Traducción de José Smith en las notas al pie de página con la designación TJS (Traducción de José Smith), mientras que algunos pasajes más largos están incluidos en el apéndice de la Biblia.

    El libro de Moisés, en la Perla de Gran Precio, es la traducción inspirada del profeta José Smith de Génesis 1:1–6:13. El libro de Moisés añade mayor perspectiva a nuestra comprensión de la Creación, la Caída de Adán y Eva, la doctrina de la Expiación y los acontecimientos en los ministerios de Enoc y Noé.

    También incluido en la Perla de Gran Precio se encuentra el libro de Abraham. El profeta José Smith enseñó que el libro de Abraham es una traducción inspirada de algunos de los escritos de Abraham, que éste había realizado en papiro (véase la introducción al libro de Abraham). El libro de Abraham no da más información acerca de su juventud y describe las visiones que tuvo de la vida preterrenal, el Concilio de los Cielos y la planificación de la Creación.

    Como parte de los libros canónicos de la Iglesia, la Perla de Gran Precio es Escritura sagrada. Tanto la Traducción de José Smith como la Perla de Gran Precio contribuyen en la restauración de algunas de las verdades claras y preciosas que se han perdido de la Biblia (véase 1 Nefi 13:20–41).