Unidad 29: Día 1, Ezequiel 33–36
    Notas al pie de página

    Unidad 29: Día 1

    Ezequiel 33–36

    Introducción

    Por medio de Su profeta Ezequiel, Jehová advirtió a los judíos que se hallaban en Babilonia sobre las consecuencias de seguir en el pecado. Después de haber condenado a algunos de los líderes de los israelitas por no cuidar del pueblo como debían, Jehová se comparó a Sí mismo con un buen pastor que ama y protege a Su rebaño. Jehová prometió a Su pueblo que los enemigos de éste serían destruidos y que, después que el pueblo regresara a Él, lo restauraría a su tierra.

    Ezequiel 33

    Como atalaya, Ezequiel amonesta al pueblo que no siga viviendo de manera pecaminosa

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    Imagínate un cuadro que contenga los pecados y actos rectos de alguien. Considera si crees que el siguiente enunciado es verdadero: “Siempre y cuando efectúes más acciones rectas que pecados durante la vida, es seguro que volverás a vivir con nuestro Padre Celestial para siempre”.

    ¿Crees que esa declaración sea verdad? ¿Por qué sí o por qué no?

    Al estudiar Ezequiel 33, busca las verdades que indiquen el modo en que Jesucristo nos juzgará y lo que debemos hacer para merecer vivir con el Padre Celestial para siempre. Para entender mejor quién habla en ese capítulo, recuerda que el Padre Celestial designó a Jesucristo, es decir, a Jehová, para hablar a los profetas en nombre de Él, tanto en los tiempos antiguos como en la actualidad. “Por lo general, cuando aparece el nombre Señor en el Antiguo Testamento, está refiriéndose a Jehová”, quien es tambien un Dios. “El Dios que se conoce como Jehová es el Hijo Jesucristo, quien actúa bajo la dirección del Padre y está en completa armonía con Él (Guía para el Estudio de las Escrituras, “Jehová” y “Trinidad: Dios el Hijo”).

    Tal como se indica en Ezequiel 33:1–9, Jehová comparó de nuevo la función de los profetas con la de los atalayas; los atalayas tienen la responsabilidad de advertir al pueblo sobre los peligros que no se ven (véase Ezequiel 3:17–21). Recuerda que se llamó a Ezequiel a predicar a los israelitas, quienes anteriormente habían hecho caso omiso de las amonestaciones de los profetas y sufrían las consecuencias de sus pecados, mientras vivían en cautiverio en Babilonia.

    Lee Ezequiel 33:10 para determinar cuál fue la pregunta que Jehová dijo que los israelitas habían hecho. “Consumirse” en los pecados significa que el pueblo sentía que se debilitaba por el pecado. La palabra vivir en ese versículo podría referirse a disfrutar de paz y felicidad en esta vida y, con el tiempo, vivir en la presencia del Padre Celestial.

    Según el versículo 10, ¿qué preocupaba al pueblo?

    Lee Ezequiel 33:11 para conocer la respuesta de Jehová a la inquietud de los israelitas. Las palabras muerte y morir podrían referirse a ser excluido de la presencia del Padre Celestial. La palabra volveos es la traducción de una palabra hebrea que puede significar arrepentirse.

    ¿Qué mensaje sobre Sí mismo mandó Jehová que Ezequiel comunicara a los israelitas? ¿Qué mandó Jehová que hicieran los israelitas?

    Tal como se indica en Ezequiel 33:12–16, Jehová dio dos ejemplos para ayudar a los israelitas a comprender la importancia de apartarse del pecado y vivir con rectitud.

    Lee Ezequiel 33:12–13 para conocer lo que Jehová enseñó sobre nuestra rectitud (o nuestras acciones rectas).

    Si lo deseas, marca la frase “ninguna de sus justicias será recordada”, que está en el versículo 13. La afirmación de que nuestras acciones rectas “no serán recordadas” si nos tornamos a la iniquidad significa que los pecados de los que no nos hayamos arrepentido ni se nos hayan perdonado nos harían indignos de vivir con el Padre Celestial, a pesar de nuestros actos rectos anteriores.

    Lee Ezequiel 33:14–16 para conocer lo que sucede con los inicuos que se apartan de sus pecados.

    En el versículo 16, la frase “No se le recordará ninguno de sus pecados que había cometido” significa que el Señor no tomará en cuenta esos pecados en el juicio final (véase D. y C. 58:42). Si lo deseas, marca esa frase en tu ejemplar de las Escrituras.

    Lee Ezequiel 33:17–20 y busca lo que el pueblo diría sobre la forma de proceder de Jehová o la manera en que Él nos juzgará, y la respuesta de Jehová al pueblo.

    Elder Dallin H. Oaks

    Para entender mejor la forma en que Jesucristo nos juzgará, lee las siguientes palabras del élder Dallin H. Oaks, del Quórum de los Doce Apóstoles: “El juicio final no es simplemente una evaluación de la suma total de las obras buenas y malas, o sea, lo que hemos hecho. Es un reconocimiento del efecto final que tienen nuestros hechos y pensamientos, o sea, lo que hemos llegado a ser. No es suficiente que cualquiera tan sólo actúe mecánicamente. Los mandamientos, las ordenanzas y los convenios del Evangelio no son una lista de depósitos que tenemos que hacer en alguna cuenta celestial. El evangelio de Jesucristo es un plan que nos muestra cómo llegar a ser lo que nuestro Padre Celestial desea que lleguemos a ser” (“El desafío de lo que debemos llegar a ser”, Liahona, enero de 2001, pág. 40).

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      Responde la siguiente pregunta en tu diario de estudio de las Escrituras: Basándote en lo que has estudiado en Ezequiel 33, ¿qué se tomará en cuenta cuando se nos juzgue?

    Según los versículos que se estudiaron en Ezequiel 33 y las palabras del élder Oaks, aprendemos que Jesucristo nos juzgará por la persona que hayamos llegado a ser como consecuencia de nuestros pensamientos y acciones. No se nos juzgará únicamente si hemos hecho más actos buenos que malos. Quienes hereden el reino celestial serán aquellos que se hayan apartado de una vida de pecado y hayan llegado a deleitarse en la rectitud.

    Vuelve a leer el enunciado del comienzo de la lección. Medita en por qué dicha afirmación es falsa. Por ejemplo, si alguien realiza muchos actos rectos, pero después se aparta de la rectitud y peca, tal persona no ha llegado a ser verdaderamente recta. Del mismo modo, cuando alguien que ha cometido muchos pecados decide volverse al Señor y arrepentirse, deja de ser inicuo.

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      Responde la siguiente pregunta en tu diario de estudio de las Escrituras: ¿Por qué crees que es importante comprender que Jesucristo nos juzgará por la clase de persona que hayamos llegado a ser como consecuencia de nuestros hechos?

    Tal como se indica en Ezequiel 33:21–33, Ezequiel se enteró de que Jerusalén había sido destruida. Profetizó que quienes habían permanecido en la tierra de Israel o se habían trasladado allí y se habían regocijado por la destrucción de Jerusalén también serían destruidos. Jehová también le dijo a Ezequiel que los israelitas “oyen tus palabras, pero no las ponen por obra” (Ezequiel 33:32).

    Ezequiel 34

    Jehová cuidará de Su rebaño como un buen pastor

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    Un pastor guía sus ovejas

    ¿Cuáles son las características de un buen pastor?

    En Ezequiel 34:1–8 Jehová comparó a los líderes de Israel con pastores y al pueblo con ovejas. Lee Ezequiel 34:1–8 para determinar lo que Jehová dijo sobre los líderes de Israel y el modo en que éstos trataban al pueblo.

    Ahora lee Ezequiel 34:11–16 para conocer las bendiciones que Jehová prometió a Su pueblo como Su pastor. Si lo deseas, marca esas bendiciones en tu ejemplar de las Escrituras.

    Piensa en las diferentes maneras en que el Señor puede recogernos para estar con Él, apacentarnos y “[vendar] a la perniquebrada” (véase Ezequiel 34:16).

    En Ezequiel 34:11–16 aprendemos que si seguimos a Jesucristo, Él nos bendecirá temporal y espiritualmente.

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      Responde a una de las preguntas siguientes, o ambas, en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. ¿Qué debemos hacer para recibir las bendiciones que has hallado en Ezequiel 34:11–16?

      2. ¿En qué ocasión el Salvador ha sido semejante a un buen pastor contigo al darte alguna de esas bendiciones?

    Ezequiel 34:17–31 contiene la profecía de Ezequiel de que Jehová libraría a Su pueblo de sus opresores. La profecía también se refiere al momento en que el Señor vendría a la tierra en los últimos días y recogería a las ovejas perdidas de Israel por medio de convenios. Vivirán con Él en seguridad y jamás se las volverá a esparcir.

    Ezequiel 35–36

    Jehová pronuncia juicios y promesas sobre Edom e Israel

    Tal como se indica en Ezequiel 35:1–36:7, Jehová prometió que, debido a que el pueblo de Edom se regocijaba en la destrucción de Israel, éste también sería destruido y su tierra quedaría desolada. En Ezequiel 36:8–38 aprendemos que Jehová prometió entonces que bendeciría la tierra para que fuera fructífera y que recogería a todo Israel a fin de que se regocijara en ella. Esa profecía, al igual que la que está en Ezequiel 34, se refiere tanto a la época de Ezequiel como a los últimos días.

    Lee Ezequiel 36:24–28 para saber lo que Jehová prometió hacer por quienes decidan seguirlo en los últimos días.

    Consulta el versículo 26 para completar el siguiente principio: Si seguimos a Jesucristo, Él puede .

    Tener “un corazón nuevo” (Ezequiel 36:26), o un cambio de corazón, significa que al recibir el Espíritu del Señor en nuestra vida, perdemos el deseo de hacer lo malo y adquirimos el deseo “de hacer lo bueno continuamente” (Mosíah 5:2).

    Todos nosotros podemos experimentar un cambio de corazón si así lo procuramos al seguir a Jesucristo.

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      Piensa en los aspectos en que podrías necesitar experimentar un cambio de corazón. Escribe en tu diario de estudio de las Escrituras algo que harás durante la próxima semana para invitar al Espíritu Santo a ayudarte a experimentar un cambio de corazón.

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      Escribe lo siguiente en tu diario de estudio de las Escrituras al final de las asignaciones de hoy:

      He estudiado Ezequiel 33–36 y he terminado esta lección el (fecha).

      Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con el maestro: