Introducción a Job
    Notas al pie de página

    Introducción a Job

    ¿Por qué debemos estudiar este libro?

    Una de las preguntas más básicas con la que cualquier persona de fe debe luchar es por qué les suceden cosas malas a las personas buenas. El libro de Job da un relato de un hombre justo que respondió fielmente a pruebas difíciles. La experiencia de Job nos invita a meditar en preguntas difíciles acerca de las causas del sufrimiento, la fragilidad de la existencia humana y las razones para confiar en Dios incluso cuando la vida parezca injusta. A lo largo de todas sus pruebas, Job retuvo su integridad y su confianza en Dios, incluso cuando otra persona le sugirió “Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). Ya que todos nosotros en un momento dado nos podemos sentir como Job, este libro ofrece un análisis conmovedor de algunas de las preguntas más difíciles de la vida.

    ¿Quién escribió este libro?

    Se desconoce quién escribió el libro de Job.

    ¿Cuándo y dónde se escribió?

    No sabemos cuándo ni dónde se escribió el libro de Job.

    ¿Cuáles son algunas de las características distintivas de este libro?

    El libro de Job está escrito casi completamente en lenguaje poético, con un prólogo y un epílogo en prosa, y frecuentemente se le clasifica como literatura sapiencial [literatura que pretende recoger la sabiduría]. Una de las cualidades más singulares del libro es que plantea dos preguntas difíciles: “¿Por qué las personas justas eligen la rectitud?” y “¿por qué sufren los justos?”, pero no ofrece respuestas simples. En lugar de eso, el libro de Job invita a los fieles lectores a ejercer su fe en Dios, como cuando Job dijo de Jehová, “…aunque él me matare, en él confiaré” (Job 13:15). El libro también insta a los fieles a ver más allá de las pruebas de esta vida hacia la gloriosa resurrección que hizo posible el Salvador, ya que Job osadamente testificó: “Yo sé que mi Redentor vive, y… he de ver en mi carne a Dios” (Job 19:25–26).

    El libro de Job también es distintivo por un pasaje que confirma la realidad de la vida premortal, en la que “…alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios” con la creación de la Tierra (Job 38:7).

    La revelación moderna confirma la existencia de Job. Como se registra en Doctrina y Convenios, Jesucristo consoló al profeta José Smith al comparar sus aflicciones con las de Job: “No eres aún como Job; no contienden en contra de ti tus amigos, ni te acusan de transgredir, como hicieron con Job” (D. y C. 121:10).

    Bosquejo

    Job 1–2. En un prólogo que da inicio a la narrativa poética, se trae a la imaginación a Jehová y a Satanás que conversan sobre la fidelidad y la prosperidad de Job. Satanás insinúa que Job es recto únicamente porque es bendecido. Jehová le da permiso a Satanás de afligir a Job pero no de matarlo. Job persevera y se mantiene fiel en medio de la pérdida de su riqueza personal, sus hijos y finalmente su propia salud.

    Job 3–37. Job lamenta sus aflicciones y se pregunta si hubiera sido mejor nunca haber nacido. Elifaz, Bildad y Zofar, tres de los amigos de Job, van a ofrecerle consuelo, pero empiezan a cuestionar su afirmación de que no merece su sufrimiento. Entonces, los cuatro analizan la naturaleza del sufrimiento en esta vida. Los amigos de Job dicen que la justicia de Dios no castiga a los justos; por lo tanto, el sufrimiento de Job debe estar ligado a algún pecado que ha cometido. Job declara su inocencia y mantiene su confianza en Dios, incluso cuando no sabe por qué le han sobrevenido esas pruebas. Entonces, un hombre más joven de nombre Eliú ofrece su punto de vista sobre la razón del sufrimiento de Job.

    Job 38:1–42:6. Jehová aparece y le hace varias preguntas a Job, lo cual lleva a éste a considerar el máximo poder y la superioridad de Dios. Jehová le explica a Job que a los mortales les es difícil ver las cosas desde la perspectiva de Él. Job se somete humildemente a Jehová y a Sus juicios.

    Job 42:7–17. En un epílogo breve, Jehová bendice a Job por su fidelidad y le concede el doble de las posesiones que había perdido, permitiéndole tener una vez más el mismo número de hijos y restaurándolo a su situación anterior. Job vive una vida larga y plena.