Unidad 1: Día 3: La función del alumno
    Notas al pie de página

    Unidad 1: Día 3

    La función del alumno

    Introducción

    Esta lección puede ayudarte a comprender y cumplir tu función en el aprendizaje del Evangelio. Para comprender tu función, también debes entender la función del Espíritu Santo y la del maestro. Tal vez sea necesario que repases periódicamente los principios que se enseñen en esta lección, a fin de recordar tu responsabilidad en el aprendizaje del Evangelio.

    La función del Espíritu Santo, la del maestro y la del alumno

    Piensa en un deporte de equipo o una actividad que sea popular en el lugar donde vives. ¿Cuál es el objetivo de ese deporte o actividad? ¿Qué hace el equipo para tener éxito en el logro de ese objetivo?

    campo de juego

    En una hoja de papel traza un diagrama del campo de juego de ese deporte, y coloca una X donde se posicionaría cada uno de los jugadores. ¿Cuál es la posición más importante del equipo? ¿Cuál es la menos importante? ¿Qué sucedería si eliminaras alguna de esas posiciones del equipo y luego trataran de competir?

    Es importante que cada jugador entienda y cumpla con las responsabilidades de su posición para que el equipo tenga éxito en el logro de su objetivo. El asistir a seminario es como formar parte de un equipo.

    El propósito seminario es “ayudar a los jóvenes, y a los jóvenes adultos, a entender y confiar en las enseñanzas y en la expiación de Jesucristo, a hacerse merecedores de las bendiciones del templo y a prepararse ellos mismos, a su familias y a los demás para la vida eterna con su Padre Celestial” (“El objetivo de Seminarios e Institutos de Religión”, La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio: Manual para maestros y líderes de Seminarios e Institutos de Religión, 2012, pág. X).

    Considera escribir esta declaración en el frente de tu diario de estudio de las Escrituras. Lee la declaración en voz alta y reflexiona sobre los beneficios que puedes obtener por participar en seminario.

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      Después de meditar en la declaración y el propósito de seminario, considera uno de los resultados que más deseas lograr en tu vida. En tu diario de estudio de las Escrituras, escribe cuál es ese resultado, por qué deseas lograrlo y qué piensas que debes hacer para obtenerlo.

    El recibir las bendiciones de la participación en seminario en el estudio individual en tu hogar, en la clase y en otros entornos de enseñanza requiere la influencia y los esfuerzos de tres personas diferentes, y cada una de ellas cumple una función singular en el proceso.

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      Escribe los encabezados Espíritu Santo, Maestro y Alumno en una página de tu diario de estudio de las Escrituras.

    ¿Qué posición o función piensas que es la más importante? ¿Cuál consideras que es la menos importante? ¿Qué sucedería si una de esas personas se eliminara de tu experiencia en seminario?

    Tú tienes las responsabilidad principal de tu propio aprendizaje; nadie puede aprender por ti ni forzarte a aprender. Cuánto más elijas cumplir la función del alumno, sentirás una mayor influencia del Espíritu Santo; entonces se producirá un mayor aprendizaje del Evangelio. Sin embargo, si escoges no cumplir tu función, ni el Espíritu Santo ni tu maestro podrán obligarte a aprender el Evangelio.

    Para que entiendas mejor tu función en el aprendizaje del Evangelio, debes comprender la función del Espíritu Santo y la del maestro.

    La función del Espíritu Santo

    ¿Qué función piensas que cumple el Espíritu Santo en tu experiencia en seminario?

    Lee 2 Nefi 33:1 y fíjate qué es lo que hace el poder el Espíritu Santo.

    Según ese versículo, ¿cuál es la función del Espíritu Santo cuando se enseñan las verdades del Evangelio? Para responder a esta pregunta, completa la siguiente doctrina: El Espíritu Santo transmite .

    Escribe la frase completa bajo el encabezado “Espíritu Santo” en tu diario de estudio de las Escrituras.

    ¿Qué supones que podría suceder en tu experiencia en seminario si no invitas al Espíritu Santo a estar contigo?

    jovencita orando

    Una historia del Antiguo Testamento puede ayudarte a entender mejor la función del Espíritu Santo. Elías el profeta se hallaba desalentado a causa de la iniquidad de la gente. El Señor se comunicó con él cuando éste se encontraba en la cima de una montaña. Lee 1 Reyes 19:11–13 y presta atención a la manera en que el Señor se comunicó con Elías el profeta en esa ocasión. ¿De qué modo el saber que el Señor se comunica con nosotros por medio de la voz apacible y delicada del Espíritu Santo te ayuda al esforzarte por aprender mediante el poder del Espíritu Santo? ¿Cómo te ayuda el conocer la forma en que habla el Espíritu Santo?

    Élder Jeffrey R. Holland

    El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, explicó cómo nos hablan nuestro Padre Celestial y Jesucristo: “Por favor, sepan que su Padre Celestial les ama, así como Su Hijo Unigénito. Cuando Ellos les hablen, y lo harán, no será en el viento, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino que será con un silbo apacible y delicado, una voz tierna y bondadosa” (“La lengua de ángeles”, Liahona, mayo de 2007, pág. 18).

    A veces, la frase “voz apacible y delicada” (1 Reyes 19:12) se puede malinterpretar y pensar que se trata únicamente de una voz que se escucha con los oídos. El Espíritu Santo habitualmente se comunica mediante sentimientos tales como el amor, el gozo, la paz y la bondad (véase Gálatas 5:22–23). Al aprender los principios del Evangelio sentirás la influencia del Espíritu, que engrandece, ilumina y ensancha (véase Alma 32:28, 34). Esos sentimientos e influencias pueden describirse también como la voz apacible y delicada.

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      Contesta las siguientes preguntas en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. ¿Por qué piensas que nuestro Padre Celestial y Jesucristo nos hablan a través de la voz apacible y delicada del Espíritu Santo?

      2. ¿Qué debes hacer para asegurarte de que puedes oír la voz apacible y delicada del Espíritu Santo?

    Medita en cómo será tu experiencia en seminario si invitas al Espíritu Santo a ayudarte a aprender el Evangelio.

    La función del maestro

    Si la función del Espíritu Santo es llevar la verdad a tu corazón a medida que aprendes el Evangelio, ¿cuál consideras que es la función del maestro en seminario?

    Aun cuando tal vez no tengas interacción diaria con un maestro, igualmente te reunirás regularmente con tu maestro para recibir instrucción. Además, este manual se puede considerar un maestro, ya que te guía a lo largo de tu estudio del Antiguo Testamento.

    Lee Doctrina y Convenios 42:12–14 y 50:13–14 y presta atención a lo que enseñan estos versículos con respecto a la función del maestro del Evangelio. Si lo deseas, marca las frases que describan esa función.

    De esos versículos aprendemos que el Señor manda a los maestros del Evangelio que enseñen por el Espíritu. Escribe esa verdad bajo el encabezado “Maestro” en tu diario de estudio de las Escrituras.

    maestro con lámina de Moisés
    1. icono del diario
      Reflexiona en las características de un maestro que enseña por el Espíritu. ¿Qué es lo que él o ella hace? ¿Cómo sabes si el maestro está enseñando por medio del Espíritu? Escribe tus ideas en el diario de estudio de las Escrituras.

    La función del alumno

    Ahora que comprendes mejor la función que cumple el Espíritu Santo y el maestro en el logro del propósito de seminario, ¿cuál consideras que es tu función en el logro de ese propósito?

    joven levantando pesas

    Cuando una persona levanta pesas para aumentar la fuerza de los músculos, ¿hay alguna manera de que el que levanta las pesas le transmita la fuerza muscular que está logrando a una persona que esté a su lado? ¿Cómo podría relacionarse esto con el fortalecimiento de nuestro conocimiento y testimonio del Evangelio?

    Lee la siguiente declaración del élder David A. Bednar, del Quórum de los Doce Apóstoles, y subraya lo que enseñó acerca de tu función como alumno:

    Élder David A. Bednar

    “El alumno que ejerce su albedrío para actuar en consonancia con principios que son correctos, abre su corazón al Espíritu Santo e invita tanto a Su poder para enseñar y testificar, como a Su testimonio confirmador. Aprender por la fe requiere un esfuerzo espiritual, mental y físico, y no tan sólo una recepción pasiva. Es la sinceridad y la constancia de nuestros actos inspirados en la fe que indica a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo nuestra disposición para aprender y recibir instrucción del Espíritu Santo…

    “…el alumno debe ejercer su fe y actuar a fin de obtener el conocimiento por sí mismo” (“Buscar conocimiento por la fe”, Liahona, septiembre de 2007, pág. 20).

    Escribe la siguiente declaración bajo el encabezado “Alumno” en tu diario de estudio de las Escrituras: Obtener conocimiento espiritual requiere un esfuerzo de nuestra parte.

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      Contesta las siguientes preguntas en tu diario de estudio de las Escrituras: ¿Cuáles son algunos esfuerzos espirituales, mentales o físicos que debes realizar para obtener conocimiento espiritual?

    ¿Cuál consideras que es la relación que existe en que tú cumplas tu función en el proceso de aprendizaje y que el Espíritu Santo cumpla Su función?

    El siguiente relato, que se halla en 2 Reyes 5, demuestra cómo la función del Espíritu Santo, la del maestro y la tuya como alumno pueden actuar en conjunto para ayudarte a aprender y a progresar:

    Naamán era un capitán del ejército sirio y sufría una enfermedad llamada lepra. Una sierva judía de su casa sugirió que el profeta israelita Elías, en Samaria, podría sanarlo. Naamán y algunos de sus soldados viajaron para ir a ver a Eliseo.

    Lee 2 Reyes 5:9–15 para ver la función del alumno, la del Espíritu Santo y la del maestro.

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      Contesta las siguientes preguntas en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. ¿Qué es lo que Naamán necesitaba aprender y hacer? ¿Cuáles fueron los resultados?

      2. ¿Quién desempeñó la función de maestro en este relato?

      3. ¿Qué función pudo haber desempeñado el Espíritu Santo en lo que sucedió con Naamán?

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      Piensa en algunas ocasiones en las que hayas sentido el Espíritu en seminario o en otros entornos de enseñanza del Evangelio. En tu diario de estudio de las Escrituras, escribe en cuanto a la razón por la que consideras que te fue posible sentir el Espíritu en esas ocasiones. ¿Puedes determinar la forma en que el Espíritu Santo, el maestro y el alumno cumplieron sus funciones en esa experiencia?

    Piensa en una o dos cosas que quieres hacer para cumplir tu función en seminario durante este año. Considera la posibilidad de fijar una meta para actuar de acuerdo con ese deseo, y anótala en tu diario de estudio de las Escrituras o en una hoja de papel. Si necesitas ayuda para pensar en metas, ten en cuenta las siguientes ideas:

    • Desarrollar el hábito de estudiar diariamente las Escrituras.

    • Participar en actividades que preparen tu corazón y tu mente para sentir la influencia del Espíritu.

    • Buscar y anotar doctrinas y principios que sean importantes para ti.

    • Aumentar tu comprensión de las Escrituras mediante el estudio diligente, la meditación y la oración.

    • Anotar tus preguntas y buscar respuestas que te ayuden a entender mejor el Evangelio y cómo aplicarlo en tu vida.

    • Escribir en cuanto a reflexiones, experiencias y sentimientos que tengas a medida que estudies las Escrituras.

    • Explicar a los demás en cuanto a la veracidad de las doctrinas y los principios del Evangelio que aprendas, y testificar de ella.

    • Desarrollar técnicas de estudio de las Escrituras, como marcar y correlacionar pasajes y utilizar las ayudas para el estudio.

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      Escribe lo siguiente en tu diario de estudio de las Escrituras al final de las asignaciones de hoy:

      He estudiado la lección “La función del alumno” y la he terminado el (fecha).

      Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con el maestro: