Unidad 24: Día 4, Isaías 17–23
    Notas al pie de página

    Unidad 24: Día 4

    Isaías 17–23

    Introducción

    Isaías profetizó que los israelitas serían esparcidos porque se habían olvidado de Dios. También profetizó acerca del estandarte que se alzaría (el establecimiento de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días) en el comienzo de la última dispensación y de su función en el recogimiento del Israel disperso desde muchas naciones. Además, Isaías testificó sobre el futuro rey que sería descendiente de David, es decir, el Mesías, y nos enseñó acerca del poder de Jesucristo para liberar a los oprimidos y de la naturaleza universal de la Expiación.

    Isaías 17––18

    Isaías profetiza acerca de la dispersión y del recogimiento de Israel en los últimos días

    Isaías 17 se trató de un mensaje de destrucción para Damasco, la capital de Siria, y para el reino del Norte, Israel. Isaías profetizó que el ejército asirio conquistaría y dispersaría a esas dos naciones serían (véase también Isaías 10:5–6). Isaías también profetizó que el Señor reprendería y destruiría a los asirios y a las demás naciones que oprimieran a Israel.

    Lee Isaías 18:1–3 y presta atención a la manera en que Isaías utilizó los siguientes elementos para enseñar acerca del futuro:

    • Mensajeros

    • Ligeros mensajeros

    • Estandarte en los montes

    • Trompeta

    ¿Notaste la palabra Ea del versículo 1? La palabra ea tal como se la utiliza aquí es un saludo (véase la nota a al pie de página de Isaías 18:1).

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      En tu diario de estudio de las Escrituras escribe de qué forma crees que cada uno de los elementos que se mencionaron describe aspectos de la Iglesia restaurada de Jesucristo.

    Isaías 19–21

    Isaías profetiza la destrucción y futura conversión de Egipto y la destrucción de otras naciones

    Isaías 19 registra la profecía de Isaías de que debido a la adoración de ídolos y prácticas inicuas que realizaban los egipcios, el Señor heriría a Egipto. Sin embargo, Isaías también profetizó que los egipcios finalmente reconocerían su necesidad del Señor y se volverían hacia Él.

    En Isaías 20–21 leemos que Isaías profetizó que otras naciones inicuas serían destruidas..

    Isaías 22–23

    Isaías profetiza que Babilonia atacará y azotará a Jerusalén.

    Isaías profetizó que la ciudad de Jerusalén se salvaría del ejército asirio (véase 2 Reyes 19:32–35). Eso ocurrió durante la vida de Isaías. Debido a los preparativos que realizó el reino del Sur, o Judá, y con la ayuda del Señor, Jerusalén se salvó. Sin embargo, en Isaías 22:1–7 leemos que Isaías profetizó que Jerusalén no se salvaría cuando el ejército babilonio atacara más de un siglo después.

    Lee Isaías 22:8–11 y averigua en qué pensó el pueblo de Jerusalén que podía confiar para lograr protección del ejército babilonio.

    portion of Hezekiah’s tunnel

    Una parte del túnel de Ezequías

    El pueblo pensó que podía confiar en su suministro de armas, en las fortificaciones que reforzaban el muro de la ciudad y en el túnel de Ezequías (que desviaba el agua desde un manantial que se encontraba fuera del muro hacia el interior de la ciudad) para lograr protección contra el ejército babilonio, ya que eran los mismos preparativos que habían hecho cuando Jerusalén se había salvado milagrosamente del ejército asirio durante el reinado de Ezequías.

    Aunque los preparativos que se hicieron para resistir el asedio de un ejército invasor eran prudentes y útiles, fíjate en el versículo 11 por qué el confiar sólo en que esos preparativos para salvarse a sí mismos constituía un problema. Quizás desees marcar lo que el pueblo olvidaría hacer.

    Lee Isaías 22:12–14 y luego la nota a al pie de página de Isaías 22:12 y la nota a al pie de página de Isaías 22:13 para descubrir qué pediría el Señor que hiciera el pueblo de Jerusalén y cómo respondería éste.

    La expresión “…Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (Isaías 22:13) se refiere a la creencia de que las personas tienen derecho a buscar el placer y cometer pecados sin preocuparse por las consecuencias de sus acciones. Esas personas o bien no creían en Dios y en la inmortalidad del alma, o creían que Dios no los castigaría por sus pecados (véase también 2 Nefi 28:7–9).

    Un principio que esta profecía puede enseñarnos es que el confiar en nuestra propia fuerza en lugar de confiar en Dios puede llevarnos al pecado y finalmente a la destrucción.

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      Contesta las siguientes preguntas en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. ¿Por qué piensas que el confiar en nuestra propia fuerza en lugar de confiar en el Señor puede llevarnos a cometer pecados?

      2. ¿Por qué crees que Satanás tiene éxito en fomentar la idea de que las personas tienen derecho a buscar el placer y cometer pecados sin preocuparse por las consecuencias de esas acciones?

    En Isaías 22:15–19 leemos lo que Isaías escribió acerca de Sebna, el encargado del tesoro de Jerusalén. Sebna estaba orgulloso de la riqueza de Jerusalén e Isaías profetizó que Asiria llevaría cautivo a Sebna y tomaría muchos de los tesoros.

    Isaías también profetizó que un hombre llamado Eliaquim reemplazaría a Sebna. El nombre de Eliaquim significa “Dios levanta” (véase la nota a al pie de página de Isaías 22:20). Esa profecía es también una referencia importante y reveladora en cuanto a la misión expiatoria del futuro Mesías. Lee Isaías 22:21–23 para descubrir qué profetizó Isaías acerca de Eliaquim que nos señala hacia Jesucristo y la Expiación.

    De esos versículos aprendemos la siguiente verdad: Jesucristo posee la llave de la casa de David y las llaves de la salvación para toda la humanidad.

    La frase “la llave de la casa de David” (Isaías 22:22) simboliza el derecho a gobernar, el cual se puede obtener sólo mediante el santo sacerdocio de Dios. El poder del sacerdocio está centrado en el Señor Jesucristo, que tiene el poder para “cerrar” y para “abrir” [Isaías 22:22], es decir, para atar o desatar, y nadie puede anular ese poder.

    “Isaías creó un símbolo del reemplazo de Sebna, Eliaquim. Su nombre significa ‘Dios levanta’, anticipando al Salvador, quien tiene la ‘llave de la casa de David’ pero fue sujetado ‘como un clavo en un lugar seguro’ hasta que la carga de la Expiación fue completada. Sobre Él descansa ‘toda la honra de la casa de su padre’. Isaías aconsejó la dependencia de Él para lograr seguridad sempiterna [Isaías 22:20–25]” (Ellis T. Rasmussen, A Latter–day Saint Commentary on the Old Testament, 1993, págs. 517–518).

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      Contesta las siguientes preguntas en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. ¿Por qué es importante comprender que debemos confiar en Jesucristo para obtener nuestra salvación?

      2. ¿De qué modo el saber que Jesucristo tiene las llaves de nuestra salvación afecta la manera en que te sientes con respecto a Él?

    En Isaías 23, aprendemos que Isaías profetizó que la ciudad costera de Tiro también sería destruida.

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      Escribe lo siguiente en tu diario de estudio de las Escrituras al final de las asignaciones de hoy:

      He estudiado Isaías 17–23 y he terminado esta lección el (fecha).

      Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con el maestro: