Introducción a Nehemías
    Notas al pie de página

    Introducción a Nehemías

    ¿Por qué debemos estudiar este libro?

    El libro de Nehemías presenta el relato de Nehemías, un líder de los judíos que habían regresado a Jerusalén. Bajo su dirección, se reconstruyeron los muros de Jerusalén. Sin embargo, “Nehemías no se conformaba sólo con edificar estructuras físicas; él quería que su pueblo también fuera edificado espiritualmente” y ayudó a los judíos a “tomar las riendas de su vida, su tierra y su destino como pueblo de Dios” (Modesto M. Amistad, hijo, “Wanted: Modern Nehemiahs”, Ensign, diciembre de 2002, págs. 45–46). También manifestó muchas cualidades de rectitud. “Era humilde, emprendedor, confiaba en la voluntad de Dios, estaba dispuesto a tomar el mando, lleno de fe, intrépido, organizador, obediente y justo” (Modesto M. Amistad, hijo, “Wanted: Modern Nehemiahs”, pág. 46). Al estudiar el libro de Nehemías, verás un ejemplo de lo que significa liderar con rectitud y también aprenderás el valor de edificarte a ti mismo espiritualmente.

    ¿Quién escribió este libro?

    No se sabe quién es el autor del libro de Nehemías; sin embargo, el estilo del libro es autobiográfico: Nehemías 1:1 menciona que éstas son “las palabras de Nehemías, hijo de Hacalías”, y el resto de la narración está escrito principalmente en primera persona. Esto podría indicar que al menos algunos fragmentos del libro fueron escritos por el propio Nehemías.

    ¿Cuándo y dónde se escribió?

    Se desconoce el lugar y la fecha en que se escribió el libro de Nehemías; no obstante, en Nehemías 1:1 se hace referencia a que el registro comenzó en Susa, Persia, en “el año veinte”, lo cual nos remonta al reinado del rey Artajerjes de Persia, que gobernó entre 465 a. de J.C. y 424 a. de J.C.

    ¿Cuáles son algunas de las características distintivas de este libro?

    El libro de Nehemías es la continuación del relato que comienza en el libro de Esdras. En su origen, los libros de Esdras y Nehemías formaban un solo libro en el canon de Escrituras hebreo. En el siglo III d. de J.C. se dividió en dos libros.

    El libro aporta información sobre un importante periodo de la historia de los judíos, el cual incluye la reconstrucción de la ciudad de Jerusalén, así como de la vida espiritual de los judíos que habían regresado del cautiverio. Cuando los israelitas volvieron a Jerusalén tras su largo cautiverio en Babilonia, encontraron su ciudad en ruinas. El muro protector que rodeaba la ciudad de Jerusalén había sido reducido a escombros, lo cual hacía a los israelitas vulnerables ante el ataque de sus enemigos. Bajo la dirección de Nehemías, los israelitas comenzaron a reconstruir el muro.

    Durante la reconstrucción del muro, los israelitas afrontaron oposición. Cuando los enemigos de Nehemías procuraron tentarlo para que se apartara del lugar, él respondió: “Yo estoy ocupado en una gran obra y no puedo ir. ¿Por qué ha de cesar la obra, dejándola yo para ir a vosotros?” (Nehemías 6:3). Al hacer eso, Nehemías demostró su compromiso de cumplir la promesa que le había hecho a Jehová de reconstruir Jerusalén (véase Nehemías 1:11; 2:4–5). Nehemías nos puede servir como ejemplo de la importancia de permanecer fieles al Señor aun en medio de la oposición.

    Bosquejo

    Nehemías 1–6. Nehemías, un judío que servía como copero del rey de Persia, ayuna y ora cuando se entera de que los judíos en Jerusalén están sufriendo y que los muros que rodeaban la ciudad han sido destruidos. El rey Artajerjes le concede a Nehemías su petición de regresar y reconstruir los muros y las puertas de la ciudad. Nehemías viaja a Jerusalén y dirige a los judíos en la reconstrucción de los muros de la ciudad a pesar de afrontar oposición.

    Nehemías 7. Para proteger a los judíos que viven en Jerusalén, Nehemías ordena que las puertas de la ciudad sólo se abran durante el calor del día, y que permanezcan cerradas y atrancadas el resto del tiempo. También nombra guardias para que vigilen las puertas y las casas de los judíos. Revisa el registro genealógico de los judíos que viven en Jerusalén; se niega el sacerdocio a aquellos que no pueden comprobar mediante registros genealógicos que son levitas.

    Nehemías 8–10. Esdras lee en voz alta e interpreta la ley de Moisés a los judíos. Los del pueblo lloran al oír que se leen las Escrituras en voz alta. Ayunan y confiesan sus pecados ante Jehová. Algunos judíos hacen un recuento de la historia de los israelitas y de algunas de las bendiciones que han recibido de Dios desde Abraham hasta sus propios días. El pueblo hace convenio de contraer matrimonio sólo dentro de la casa de Israel, honrar el día de reposo, pagar el diezmo y guardar los mandamientos de Jehová.

    Nehemías 11–12. Los muros de Jerusalén se finalizan y se dedican. El pueblo da gracias a Dios.

    Nehemías 13. En ausencia de Nehemías, los judíos en Jerusalén comienzan a quebrantar sus convenios y a no cumplir la ley de Moisés. Nehemías regresa y, para ayudar al pueblo a guardar sus convenios, purifica el templo, restituye la observancia del día de reposo y enseña al pueblo acerca del matrimonio dentro del convenio.