Unidad 30: Día 4, Amós
    Notas al pie de página

    Unidad 30: Día 4

    Amós

    Introducción

    Amós era un pastor del reino de Judá. Fue llamado por el Señor para advertir al pueblo del Reino del Norte, o Israel, que sería destruido si no se arrepentía. Profetizó que por haber rechazado los israelitas a los profetas del Señor, el Señor retiraría a los profetas de entre ellos. Amós también advirtió a las naciones que colindaban con Israel y Judá que también serían destruidas.

    Amós 1–6

    Amós profetiza que muchas naciones, incluyendo Judá e Israel, serán destruidas

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      ¿Has tratado alguna vez de advertir a alguien que no hacía caso de tu advertencia? ¿Ha tratado alguien alguna vez de advertirte a ti, pero tú no hiciste caso de su advertencia? Escribe una de esas experiencias en tu diario de estudio de las Escrituras y explica brevemente lo que te ocurrió a ti o alguien más como resultado de no hacer caso de una advertencia.

    A medida que estudias el libro de Amós, busca verdades que puedan ayudarte a entender la importancia de hacer caso a las advertencias que nos da el Señor por medio de Sus profetas.

    Tal como se registra en Amós 1–2, Amós profetizó que vendría la destrucción sobre muchas naciones a causa de su iniquidad. Lee Amós 2:4–6 para buscar los dos reinos que el Señor dijo que serían destruidos y por qué. La frase “por tres transgresiones… y por la cuarta” no se refiere a un número específico de pecados sino que sugiere que la iniquidad de esas naciones era muy grande; un cierto grado de iniquidad habría justificado su destrucción, pero habían pecado muy por encima de aquel grado (véase El Antiguo Testamento, manual para el alumno: 1 Reyes–Malaquías, manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 1983, pág. 90).

    ¿Qué pecados habían cometido los pueblos de Judá e Israel?

    Lee Amós 2:10–11 para saber qué les recordó el Señor a los israelitas que Él había hecho por ellos.

    Fíjate que el Señor había levantado profetas y nazareos para ayudar al pueblo de Israel (véase Amós 2:11). Recuerda que los nazareos eran israelitas que habían hecho un voto para dedicarse al Señor durante un cierto período de su vida. Como parte de ese voto, no bebían vino. (véase Bible Dictionary, “Nazarite”).

    Lee Amós 2:12 para saber cuál fue la reacción del pueblo a los nazareos y a los profetas.

    Alentar a los nazareos para que bebieran vino era semejante a alentar a los miembros de la Iglesia hoy en día para que quebranten sus convenios . Al decir “no profeticéis”, los israelitas decían a los profetas que dejaran de advertirles sobre las consecuencias del pecado y sobre la destrucción inminente de Israel y Judá. Más tarde, Amós experimentó personalmente ese rechazo cuando Amasías, un sacerdote inicuo del rey Jeroboam, le dijo que regresara a Judá y dejara de profetizar al pueblo de Israel que sería destruido (véase Amós 7:10–13).

    ¿Por qué algunos querrían que los profetas no profetizaran?

    Tal como está registrado en Amós 2:13–3:2, el Señor expresó pesar por el rechazo de Israel hacia Él y Sus siervos y advirtió al pueblo que no podría librarse de la destrucción.

    Amós 3:3–8 contiene la respuesta del Señor al pueblo, el cual quería que Amós y los demás profetas dejaran de profetizar. Lee Amós 3:7–8 para averiguar lo que el Señor le inspiró a Amós que enseñara a la gente que exigía que los profetas dejaran de profetizar acerca de la destrucción de Israel.

    Los Versículos 7–8 indican que el Señor no iba a destruir a Su pueblo sin que antes le advirtiera por medio de Sus profetas. Tal como se registra en el versículo 8, Amós declaró que, al igual que el rugido de un león infunde temor de forma natural en aquellos que lo escuchan, así también un profeta está obligado a representar al Señor cuando Dios le habla. Amós comprendió ese concepto y no permitió que las quejas de la gente le impidieran cumplir con su sagrado deber como profeta.

    Amós 3:7 es un pasaje de dominio de las Escrituras. Si lo deseas, márcalo de una manera que lo distinga para puedas localizarlo en el futuro. Señale que la Traducción de José Smith de Amós 3:7 sustituye la palabra sin por sino hasta (véase Traducción de José Smith, Amós 3:7 [en Amós 3:7, nota a al pie de página]). Si lo deseas, anota ese cambio en el margen junto al versículo 7. De ese versículo aprendemos que el Señor revela la verdad por medio de Sus profetas.

    prophets teaching: Lehi, Joseph Smith, Thomas S. Monson, John the Baptist
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      Responde dos de las siguientes preguntas o todas ellas en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. En la época de Amós, la gente no quería que los profetas hablaran acerca de las consecuencias del pecado. ¿En qué manera la gente se opone o ignora las enseñanzas de los profetas hoy en día?

      2. ¿Qué ha revelado el Señor a los profetas de los últimos días que demuestra cuán importantes son los profetas en la actualidad?

      3. ¿Cómo has llegado a saber (o cómo puedes llegar a saber) que el Señor revela la verdad por medio de Sus profetas?

    El Señor revela lo que tenemos que saber por medio de profetas. Recuerda buscar la guía de los profetas de los últimos días y seguirlos siempre.

    Tal como está registrado en Amós 3:9–6:14, Amós siguió advirtiendo al pueblo de la destrucción que se aproximaba. El Señor, por medio de Amós, explicó que había utilizado hambrunas, sequías, pestilencias y guerras para enseñar a Su pueblo el error de sus vías pecaminosas pero aun así, éste no regresó a Él. Siguieron “reposados” (Amos 6:1), dando por sentado que no les pasaría nada malo. A pesar de que la destrucción se aproximaba, Amós compartió el mensaje de la misericordia de Dios con el pueblo.

    Lee Amós 5:4, 6 para encontrar la promesa que se repite.

    Si lo deseas, marca las frases “buscadme” y “buscad a Jehová” en esos versículos.

    Lee Amós 5:14–15 para descubrir otros consejos que dio Amós a los que buscan al Señor.

    Termina las siguientes frases con tus propias palabras:

    Puedo demostrar que aborrezco “el mal” (Amós 5:15) si .

    Puedo demostrar que amo “el bien” (Amós 5:15) si .

    En Amós 5:15 el Señor prometió tener “piedad del remanente de José”. Una manera en que el Señor cumplió esa promesa fue cuando sacó a Lehi y a su familia de Jerusalén y los condujo al continente americano (véanse 2 Nefi 3:4; Jacob 2:25).

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    Dominio de las Escrituras: Amós 3:7

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      Con el fin de ayudarte a memorizar Amós 3:7, escribe la primera letra de cada palabra de ese versículo en un pedazo de papel. Usando las letras como referencia, practica recitar el versículo en voz alta y cuando sea necesario, consulta tus Escrituras. Repite ese proceso hasta que puedas decir el versículo sin la ayuda de las Escrituras ni de las letras que escribiste. Recita de memoria la escritura de dominio a un amigo o a un familiar. Apunta la finalización de esta asignación en tu diario de estudio de las Escrituras.

    Amós 7–9

    Amós enseña sobre otras consecuencias por rechazar al Señor y a Sus profetas

    A pesar de las advertencias de los profetas, los israelitas siguieron pecando. Tal como está registrado en Amós 7:1–8:10, Amós reiteró su deber de declarar la palabra de Dios y describió otra consecuencia del rechazo a los profetas de Israel.

    Lee Amós 8:11–12, para saber qué profetizó Amós que ocurriría.

    Si lo deseas, marca las respuestas a las preguntas siguientes en los versículos 11–12:

    • ¿De qué clase de hambre profetizó Amós?

    • ¿Qué profetizó Amós que haría el pueblo durante esa hambre?

    De esos versículos aprendemos que cuando la gente rechaza a los profetas del Señor, pierde la bendición de oír las palabras del Señor. Oír las palabras del Señor nos brinda la fortaleza y el sustento que necesitamos mientras vivimos en un mundo con hambre espiritual.

    Piensa en ejemplos de épocas en las que la gente se privaba de la bendición de oír las palabras del Señor porque rechazaba a Sus profetas.

    La profecía que está en Amós 8:11–12 se ha cumplido durante varios períodos diferentes de la historia (véase Amós 8:11, nota a al pie de página). Un cumplimiento importante de la profecía es la Gran Apostasía. Si lo deseas, anota Gran Apostasía en el margen de tus Escrituras, al lado de Amós 8:11–12. Para entender mejor la Gran Apostasía, lee la siguiente explicación:

    “La Gran Apostasía… ocurrió después de que el Salvador estableció Su Iglesia. Después de la muerte del Salvador y de Sus apóstoles, los hombres corrompieron los principios del Evangelio e hicieron cambios desautorizados en la organización de la Iglesia y en las ordenanzas del sacerdocio. Debido a esa iniquidad tan generalizada, el Señor retiró de la tierra la autoridad del sacerdocio.

    “Durante la Gran Apostasía, la gente quedó sin la dirección divina de profetas vivientes. Se establecieron muchas iglesias, pero éstas no contaban con el poder del sacerdocio para llevar a la gente al verdadero conocimiento de Dios el Padre y de Jesucristo… Esa apostasía duró hasta que nuestro Padre Celestial y Su Hijo Amado se aparecieron a José Smith en 1820 y dieron inicio a la restauración de la plenitud del Evangelio” (Leales a la Fe: Una Referencia del Evangelio, 2004, pág. 18).

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      En tu diario de estudio de las Escrituras, resume lo que ocurrió durante la Gran Apostasía.

    Según Amós 9, Amós vio los últimos días, cuando Israel sería congregado de nuevo y restaurado a la tierra prometida.

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      Escribe lo siguiente en tu diario de estudio de las Escrituras al final de las asignaciones de hoy:

      He estudiado Amós 1–9 y he terminado esta lección el (fecha).

      Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con el maestro: