Unidad 28: Día 4, Ezequiel 1–32
    Notas al pie de página

    Unidad 28: Día 4

    Ezequiel 1–32

    Introducción

    Ezequiel era un sacerdote que estaba entre los judíos cautivos que el rey Nabucodonosor llevó a Babilonia aproximadamente en el año 597 a. de J.C. (véase 2 Reyes 24:11–16; Ezequiel 1:1–2). Jehová llamó a Ezequiel a ser un profeta y a servir como atalaya para advertir, reprender y llamar al arrepentimiento a los hijos de Israel (véase Ezequiel 2:3–7; 3:17).

    Ezequiel 1–3

    Ezequiel ve la gloria de Dios en una visión

    Piensa en alguna ocasión en que alguien te haya advertido de un posible peligro. ¿Cuál era el peligro, y cómo reaccionaste a la advertencia?

    Así como hay peligros que nos amenazan en lo físico, también hay peligros que no se ven y que amenazan nuestra seguridad espiritual. Al estudiar Ezequiel 1–3, busca un principio que enseñe cómo el Señor te advertirá de peligros y te mantendrá a salvo.

    En Ezequiel 1–3 se indica que se abrió para Ezequiel una visión de los cielos, y contempló la gloria de Jehová sobre Su trono. Jehová llamó a Ezequiel a enseñar Sus palabras a los hijos de Israel.

    Lee Ezequiel 3:17 y averigua con qué comparó Jehová a Ezequiel.

    watchman in stone tower

    El atalaya de la torre

    Para entender la función y las responsabilidades de un atalaya, lee Ezequiel 33:1–6. Si lo deseas, marca cómo las responsabilidades de un atalaya son similares a las de un profeta.

    Una verdad que podemos aprender en Ezequiel 3:17 (y Ezequiel 33:1–6) es que si hacemos caso a las advertencias de los profetas, el Señor nos preparará y nos fortalecerá para afrontar los desafíos y los peligros que nos amenacen.

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      Contesta las siguientes preguntas en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. ¿Cuáles son algunos de los peligros de los cuales nos han advertido los profetas de los últimos días?

      2. ¿Cuándo te has sentido protegido del peligro por haber hecho caso de las advertencias de los profetas?

    Lee Ezequiel 3:18–21 y averigua las consecuencias que sufriría Ezequiel si no advertía al pueblo llamándolo al arrepentimiento. La palabra sangre, en los versículos 18 y 20, se refiere a los pecados.

    Una verdad que podemos aprender en esos versículos es que el Señor nos tiene por responsables de cumplir con las responsabilidades que nos ha dado.

    President John Taylor

    “Si no magnifican sus llamamientos, Dios los hará responsables de aquellos a los que pudieron haber salvado si hubiesen cumplido con su deber” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: John Taylor, 2001, pág. 182).

    En Ezequiel 3:22–27 leemos que Jehová prometió ayudarle a Ezequiel a saber cuándo debía enseñar al pueblo y lo que debía decirle.

    Ezequiel 4–17; 19–24

    Ezequiel profetiza la destrucción de Jerusalén y la dispersión y el recogimiento de los hijos de Israel

    Piensa en alguien con quien tengas una buena relación. ¿Qué ha ayudado a fortalecer esa relación?

    Medita en tu relación actual con nuestro Padre Celestial y con Su Hijo, Jesucristo. A medida que estudies Ezequiel 4–24, observa cómo se puede fortalecer tu relación con el Señor.

    En una visión, Jehová le mostró a Ezequiel cómo el pueblo de Israel se había separado de Él por medio de su idolatría y otras iniquidades. Ezequiel profetizó acerca de lo que sucedería con los hijos de Israel en el futuro.

    Lee los pasajes de las Escrituras del siguiente cuadro, y averigua lo que los israelitas llegarían a saber como resultado de lo que les sucedería. Anota lo que encuentres en la columna de la derecha.

    Referencia de las Escrituras

    ¿Qué les sucedería a los israelitas?

    ¿Qué aprenderían los israelitas como resultado de ello?

    Ezequiel 6:1–7

    Jerusalén sería destruida.

    Ezequiel 6:8–10

    Los israelitas serían llevados al cautiverio.

    Ezequiel 12:15–20

    Los israelitas serían esparcidos entre las naciones.

    Ezequiel 16:60–63

    Jehová renovaría Su convenio con los hijos de Israel.

    Ezequiel 20:41–44

    Jehová congregaría a los hijos de Israel.

    La frase “sabréis que yo soy Jehová”, o variaciones de ella, se mencionan más de 45 veces en Ezequiel 4–32. ¿Qué crees que significa esa frase? ¿Por qué es importante que la entendamos?

    Lee Ezequiel 14:10–11 para ver uno de los propósitos de Dios al castigar a Israel.

    Según el versículo 11, ¿cuál era uno de los propósitos de Jehová al castigar a Israel?

    Un principio que podemos aprender en los pasajes de Ezequiel que has estudiado es que el Señor nos brinda oportunidades de saber que Él es el único Dios verdadero y de acercarnos más a Él.

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      En tu diario de estudio de las Escrituras, escribe una experiencia que haya ayudado a fortalecer tu testimonio de nuestro Padre Celestial y de Jesucristo y a acercarte más a Ellos.

    Ezequiel 18

    Ezequiel enseña que todas las personas serán castigadas por sus propios pecados

    Imagínate que estás conversando con dos de tus amigos(as). Uno(a) de ellos(as) le dice al (a la) otro(a): “Si mis padres fueran activos y firmes en la Iglesia, como los tuyos, yo probablemente sería una mejor persona y no haría algunas de las cosas que hago. Pero mis padres no son activos, y no esperan que yo viva todas las normas de la Iglesia, así que no lo hago”.

    Piensa en lo que le dirías a ese(a) amigo(a).

    A medida que estudies Ezequiel 18, descubre los principios que te ayuden a entender mejor las expectativas que tiene para ti nuestro Padre Celestial con respecto al nivel de actividad de tu familia en la Iglesia.

    Lee Ezequiel 18:1–3, y fíjate en un proverbio israelita al que se refirió Jehová.

    La mención de padres que comen uvas agrias e hijos a los que les da dentera, o dientes destemplados, se refiere a la creencia de los israelitas de que sus castigos eran resultado de los pecados de sus padres, simbolizados por las uvas agrias. Los hijos de Israel justificaban sus pecados diciendo que sus padres no les habían enseñado debidamente los caminos de Dios ni habían establecido un ambiente en el cual pudieran ser fieles a Sus mandamientos.

    Si lo deseas, marca en el versículo 3 lo que dijo Jehová acerca de esa excusa.

    En Ezequiel 18:4–18 leemos un caso de un hombre, su hijo y su nieto que ilustra por qué los israelitas no podían culpar a los padres de sus propios pecados.

    Fíjate que los versículos 5–9 describen a un hombre justo y recto. Lee Ezequiel 18:9 para saber lo que Jehová dijo que le sucedería a ese hombre recto. La frase “éste ciertamente vivirá” se refiere a disfrutar del Espíritu de Dios en esta vida y a vivir en la presencia de Dios después de terminar esta vida mortal.

    Lee Ezequiel 18:10–13 y busca una descripción del hijo del hombre recto.

    ¿Qué clase de hombre era el hijo? En el versículo 13, la frase “ciertamente morirá” se refiere a quedar separado de la presencia de Dios en esta vida y después de esta vida. La referencia a la sangre tiene que ver con la responsabilidad por los pecados del hombre y con las consecuencias de los mismos.

    Haz una lista de los nombres de por lo menos tres personas descritas en las Escrituras que fueron inicuas a pesar de haber tenido padres rectos:

    Lee Ezequiel 18:14–18 y busca una descripción del hijo del hombre inicuo.

    Haz una lista de los nombres de por lo menos tres personas descritas en las Escrituras que vivieron con rectitud a pesar de haber tenido padres injustos.

    Del ejemplo del hijo del hombre inicuo aprendemos la verdad de que podemos elegir vivir rectamente sin importar nuestras circunstancias ni las decisiones de los que nos rodean. Podrías escribir la siguiente verdad en el margen de tu ejemplar de las Escrituras en seguida de Ezequiel 18:14–17.

    Marca las palabras o frases del siguiente extracto de Para la Fortaleza de la Juventud que nos enseña que podemos elegir vivir rectamente a pesar de nuestras circunstancias.

    “El Padre Celestial te ha dado el albedrío, la habilidad de elegir entre el bien y el mal, y de actuar por ti mismo(a). Después de la dádiva de la vida misma, el derecho de dirigirla es uno de los dones más grandes que Dios te ha dado. Mientras estés en la tierra, se te probará para ver si utilizarás tu albedrío para demostrar tu amor por Dios al guardar Sus mandamientos. El Espíritu Santo puede guiarte para que utilices tu albedrío con rectitud.

    “Tú eres responsable de las elecciones que hagas. Dios te tiene presente y te ayudará a tomar buenas decisiones, aun cuando tu familia y amigos utilicen su albedrío en forma equivocada. Debes tener la valentía moral de permanecer firme en tu obediencia a la voluntad de Dios, aun cuando tengas que permanecer solo. Al hacerlo, darás el ejemplo que otras personas pueden seguir” (Para la Fortaleza de la Juventud, folleto, 2011, pág. 2).

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      Completa las siguientes actividades en tu diario de estudio de las Escrituras:

      1. Responde la siguiente pregunta: ¿Qué te ha dado Dios que pueda ayudarte a tomar buenas decisiones?

      2. Escribe sobre una ocasión en la que tú (o alguien que conozcas) eligieron vivir con rectitud, aun cuando otras personas no estaban tomando buenas decisiones.

    Haz un compromiso de siempre tomar decisiones rectas a pesar de tus circunstancias o de las decisiones de los que te rodean.

    Lee Ezequiel 18:19–20 para conocer un principio adicional que podían aprender los hijos de Israel.

    Una de las verdades que aprendemos en esos versículos es que Dios nos tendrá por responsables de nuestras propias decisiones.

    Lee Ezequiel 18:21–22 en busca del mensaje de Jehová a los que se apartaran de su iniquidad.

    En Ezequiel 18:24–32 se enseña que los rectos que se aparten de Jehová y pequen sin arrepentirse no serán salvos. Jehová pidió a Su pueblo que desechara sus pecados e hiciera “un corazón nuevo y un espíritu nuevo” (Ezequiel 18:31).

    Ezequiel 25–32

    Ezequiel profetiza la destrucción de naciones extranjeras

    En Ezequiel 25–32 leemos las profecías de Ezequiel sobre la destrucción de las naciones inicuas que rodeaban a Israel.

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      Escribe lo siguiente en tu diario de estudio de las Escrituras al final de las asignaciones de hoy:

      He estudiado Ezequiel 4–32 y he terminado esta lección el (fecha).

      Otras preguntas, ideas y reflexiones que me gustaría compartir con el maestro: