Historia de la Iglesia
La investidura del templo


“La investidura del templo”, Temas de la historia de la Iglesia

“La investidura del templo”

La investidura del templo

El Señor mandó a los Santos de Nauvoo en 1841 que edificaran un templo “para que en [él] pueda yo revelar mis ordenanzas a mi pueblo”1. Entre esas ordenanzas se encontraba una ceremonia llamada la investidura, basada en la ceremonia de lavamientos y ungimientos que José había dado a conocer en el Templo de Kirtland en 18362. Temiendo que le quitaran la vida antes de que el templo estuviese terminado, José Smith llamó a un puñado de hombres el 3 de mayo de 1842 para que organizasen el cuarto superior de su tienda de ladrillo rojo a fin de que representase “el interior de un templo tanto como lo permitieran las circunstancias”3. Al día siguiente José administró la investidura por primera vez a un grupo de nueve hombres. Durante los dos años siguientes dio la investidura a un grupo pequeño de hombres y mujeres, y los instruyó y preparó para que oficiaran en la ordenanza a fin de que otros Santos dignos pudieran recibirla cuando el templo estuviera terminado.

Desde el principio los Santos de los Últimos Días entendían que la investidura era algo que era necesario experimentar más que simplemente describir. “Hemos recibido algunas cosas preciadas sobre el sacerdocio por medio del Profeta que harán que tu alma se regocije”, escribió Heber C. Kimball a su compañero en el apostolado Parley P. Pratt, que no estaba en Nauvoo la primera vez que se dio la investidura. “No puedo expresártelas por escrito, pues no deben escribirse”4. A diferencia de las Escrituras impresas, la investidura enseñaba a los participantes al invitarles a representar simbólicamente aspectos clave del Plan de Salvación, incluso “los acontecimientos más prominentes del período de la creación, la condición de nuestros primeros padres en el jardín de Edén, su desobediencia y posterior expulsión de aquel lugar dichoso, su estado en el mundo triste y solitario cuando se les condenó a vivir de su esfuerzo y sudor, y el plan de redención mediante el que se puede expiar la gran transgresión”5. Durante el curso de esta representación las personas hacen convenio de obedecer los mandamientos de Dios, se comprometen a dedicarse de pleno a Su obra y adquieren el conocimiento necesario para “regresar a la presencia del Padre”6.

José Smith nunca describió cómo se recibió la investidura y no consta una revelación en la que se bosqueje su contenido. Sin embargo, Willard Richards, que se contaba entre los pocos que recibieron la investidura de José Smith, testificó que la ordenanza se “regía por los principios de la revelación”7. Después de que José Smith presentara la investidura, mandó a Brigham Young que “organizase y sistematizase todas estas ceremonias” para que pudieran efectuarse en el templo8. Al principio la ceremonia de la investidura se preservó únicamente en el recuerdo de los participantes. En 1877, cuando se terminó el Templo de St. George, Utah, Brigham Young mandó a un grupo pequeño, incluso al presidente del templo, Wilford Woodruff, del Cuórum de los Doce Apóstoles, que escribiera la ceremonia para garantizar su uniformidad con el paso del tiempo y entre los distintos templos. El Templo de St. George, Utah, también fue el primero donde se efectuaron las investiduras a favor de los muertos9.

Si bien se ha mantenido el formato de instrucción simbólica y realización de convenios de la investidura, la manera en que se efectúa la ordenanza ha cambiado con el tiempo. Originalmente la ceremonia duraba la mayor parte del día, pero generaciones posteriores de líderes de la Iglesia procuraron guía divina para agilizarla, facilitando el que los miembros pudieran efectuar investiduras vicarias por los muertos.

Dos hitos en la historia de la investidura acaecidos a mediados del siglo XX hicieron que la ceremonia fuera más accesible para los Santos de los Últimos Días de todo el mundo. Durante el siglo XIX, cuando los Santos aún tenían que ir a Utah para asistir a un templo, la ceremonia de la investidura solo se oficiaba en inglés. Sin embargo, en la década de 1940 la Primera Presidencia asignó a Eduardo Balderas y al élder Antoine R. Ivins para que tradujeran la ceremonia a otro idioma, el español, por primera vez. Los Santos de México y de ramas hispanohablantes de Estados Unidos se dirigieron al Templo de Mesa, Arizona, donde en 1945 se efectuaron las primeras investiduras en español10. En 1953, la Primera Presidencia asignó al élder Gordon B. Hinckley, del Cuórum de los Doce Apóstoles, que desarrollara una nueva manera de presentar la investidura en varios idiomas cuando estuviese terminado el Templo de Berna, Suiza. Bajo la dirección del élder Hinckley se utilizaron actores filmados para presentar partes de la representación simbólica de la investidura por primera vez. Años después, siendo ya Presidente de la Iglesia, el presidente Hinckley dio comienzo a una etapa sin precedentes de construcción de templos, haciendo que la investidura estuviese más accesible para los Santos de los Últimos Días de todo el mundo.

Temas relacionados: Una investidura de poder, La masonería, El Templo de Nauvoo

Notas

  1. Revelation, 19 January 1841 [DC 124]”, pág. 6, josephsmithpapers.org; puntuación normativizada.

  2. Véase el tema: Una investidura de poder

  3. Carta de Lucius N. Scovil, en “The Higher Ordinances”, Deseret Evening News, 11 de febrero de 1884, pág.  2.

  4. Carta de Heber C. Kimball a Parley P. Pratt, 17 de junio de 1842, correspondencia de Parley P. Pratt, 1842–1855, Biblioteca de Historia de la Iglesia; ortografía normativizada.

  5. James E. Talmage, House of the Lord: A Study of Holy Sanctuaries Ancient and Modern, Salt Lake City: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, 1912, págs. 99–100.

  6. Brigham Young, en “Minutes of the General Conference”, Deseret News, 16 de abril de 1853, pág. 146. Véase también “Sobre la investidura del templo”, LDS.org.

  7. Andrew F. Ehat, “‘Who Shall Ascend into the Hill of the Lord?’ Sesquicentennial Reflections of a Sacred Day: 4 May 1842”, en Donald W. Parry, editor, Temples of the Ancient World: Ritual and Symbolism, Salt Lake City: Deseret Book, 1994, pág. 51. Algunos contemporáneos de José Smith consideraban la masonería como un “peldaño o preparativo” para la investidura. Véase “‘They Might Have Known That He Was Not a Fallen Prophet’—The Nauvoo Journal of Joseph Fielding”, en Andrew F. Ehat, traductor, BYU Studies, tomo XIX, nro. 2, invierno de 1979, pág. 7; ortografía normativizada. Véase también el tema: Masonería; carta de Heber C. Kimball a Parley P. Pratt, 17 de junio de 1842, correspondencia de Parley P. Pratt, 1842–1855, Biblioteca de Historia de la Iglesia; Benjamin F. Johnson, My Life’s Review, Independence, Missouri: Zion’s Printing and Publishing Co., 1947, pág. 96.

  8. Diario de L. John Nuttall, 7 de febrero de 1877, mecanografiado, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City.

  9. Richard E. Bennett, “‘Line upon Line, Precept upon Precept’: Reflections on the 1877 Commencement of the Performance of Endowments and Sealings for the Dead”, BYU Studies, tomo XLIV, nro. 3, verano de 2005, págs. 61–62. Los líderes de la Iglesia tenían la esperanza de efectuar investiduras por los muertos en Nauvoo, pero no pudieron porque los Santos se vieron obligados a irse en 1846.

  10. Eduardo Balderas, “Northward to Mesa”, Ensign, septiembre de 1972, págs. 30–33.