Servicios sociales
Como muchas comunidades religiosas, los miembros de la Iglesia tienen una larga historia de ayuda a los pobres y de atención de los necesitados. Durante los primeros años de la Iglesia, la sociedad estadounidense en general adoptó el trabajo caritativo de las mujeres, quienes a menudo lideraban los esfuerzos de bienestar tanto en el ámbito religioso como en el cívico. En su fundación en 1842 y durante su revitalización en la década de 1860, la Sociedad de Socorro procuró seguir el mandato cristiano de cuidar de los pobres mediante la recaudación de donaciones y la orientación de los recursos de la comunidad hacia la atención de las necesidades temporales. Las mujeres Santos de los Últimos Días impartían clases sobre el cuidado de los enfermos y sobre el cuerpo humano, además de recoger y almacenar cereal, fundar el Hospital Deseret, formar enfermeras y parteras, y coordinar los esfuerzos de ayuda con los obispos locales1.
A principios del siglo XX, la Sociedad de Socorro comenzó a adoptar nuevos enfoques experimentales para atender las necesidades de las personas, a menudo denominados “caridad científica” en aquella época, mediante la creación de sistemas de apoyo social, la promoción de la participación de la comunidad y la colaboración con organismos cívicos. La profesión y el campo emergentes del trabajo social también brindaron a la nueva generación de mujeres Santos de los Últimos Días la oportunidad de unirse al movimiento de progreso social de la época y compartir los crecientes conocimientos sobre nutrición y gestión y economía del hogar2. Los editores de la Relief Society Magazine [Revista de la Sociedad de Socorro] publicaban artículos inherentes a tales intereses y desarrollaban nuevos programas de estudio de la Sociedad de Socorro en torno a estos temas. En 1916, los líderes de la Iglesia crearon el Social Advisory Committee [Comité de Asesoramiento Social] para abordar problemas sociales, tales como la salud pública y las cuestiones morales. El comité procuró capacitar a trabajadores sociales como parte de los esfuerzos de revitalización de la comunidad patrocinados por la Iglesia3. Amy Brown Lyman, secretaria general de la Sociedad de Socorro y trabajadora social profesionalmente capacitada, ayudó a desarrollar y ampliar los programas asociados4.
Amy Brown Lyman y un grupo de mujeres en una reunión de capacitación sobre servicios sociales en Anaconda, Montana, alrededor de 1920.
Durante la Primera Guerra Mundial, las trabajadoras sociales y las miembros de la Sociedad de Socorro contribuyeron al esfuerzo bélico en el frente doméstico, ayudando en la producción de alimentos y en proyectos de la Cruz Roja, como la confección de vendas quirúrgicas, mitones y calcetines. Se concentraron en disminuir la mortalidad materno–infantil, se unieron a campañas para mejorar la atención médica infantil en Estados Unidos, y coordinaron obras de caridad en la Iglesia y con terceros5. Poco antes de su muerte, el Presidente de la Iglesia, Joseph F. Smith, encargó a Amy Brown Lyman que pusiera en marcha un departamento de servicios sociales en la Sociedad de Socorro, lo que consiguió en 1919. A finales de la década de 1920, el Departamento de Servicios Sociales comenzó a supervisar la asignación de adopciones, un sello distintivo del trabajo de la organización hasta 20146.
Antes de la Gran Depresión de la década de 1930, el Departamento de Servicios Sociales gestionaba los casos de asistencia social de los miembros de la Iglesia de Utah económicamente desfavorecidos. Este acuerdo de trabajo social continuó hasta que los trabajadores sociales fueron movilizados por el gobierno federal en plena Depresión. Durante este período de incertidumbre económica, la Iglesia estableció un plan de seguridad que con el tiempo se convirtió en el permanente Departamento de Bienestar7. El Departamento de Servicios Sociales también incrementó sus esfuerzos para atender a los niños y, en 1937, la Sociedad de Socorro reconfiguró el departamento para crear el Departamento de Servicios Sociales y Bienestar Infantil. Las labores de servicio social en toda la Iglesia se expandieron a Los Ángeles, California; y Ogden, Utah; en las décadas de 1930 y 1940. El Departamento de Servicios Sociales y Bienestar Infantil siguió contratando trabajadores sociales profesionales, añadió recursos para las madres solteras, creó un programa de orientación para jóvenes y actuó como agencia de empleo para mujeres. Dado que este departamento estaba autorizado para prestar servicios de bienestar infantil, en 1954 los líderes de la Iglesia transfirieron a cargo de este el Programa de colocación de alumnos indígenas; un programa de acogida y confraternización para estudiantes indígenas estadounidenses8.
Trabajadores arman una silla de ruedas durante una capacitación sobre servicios de bienestar en Kenia.
En las últimas décadas del siglo XX, los líderes de la Iglesia trabajaron para consolidar y coordinar organizaciones y programas como parte de un esfuerzo de correlación a lo largo de toda la Iglesia. En esa época, el Obispado Presidente supervisaba la labor de los servicios sociales. Aunque cambiara de nombre en varias ocasiones entre 1969 y 2019, la organización de servicios sociales de la Iglesia ha apoyado constantemente a las mujeres embarazadas solteras y a la adopción de niños sin tener en cuenta la afiliación a la iglesia y ha funcionado como una de las mayores agencias no gubernamentales de adopción en los Estados Unidos. Los Santos de los Últimos Días y otras personas recibían apoyo adicional conforme los obispos las remitían a estas organizaciones, en particular para recibir terapia profesional, participar en programas para recuperarse de adicciones y clases para padres, y recibir asistencia organizada para personas encarceladas. En el año 2000, la organización contaba con seis oficinas en Canadá, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda, así como cincuenta y siete oficinas en Estados Unidos. Aunque dejó de funcionar como agencia de adopción en 2014, en 2023 Servicios para la Familia seguía apoyando las adopciones al orientar a los futuros padres adoptivos durante el proceso9.
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