La muerte de José y Hyrum Smith
    Notas al pie de página

    “La muerte de José y Hyrum Smith”, Temas de la historia de la Iglesia

    “La muerte de José y Hyrum Smith”

    La muerte de José y Hyrum Smith

    En varias ocasiones, durante el tiempo que vivió en Nauvoo, José Smith le dijo a los Santos que temía por su vida y trabajó para preparar a la Iglesia para que continuase en su ausencia1. En la primavera de 1844 encaró una oposición creciente tanto entre Santos de los Últimos Días disidentes como entre opositores a la Iglesia en la región. A principios de junio de 1844 unos disidentes publicaron un periódico llamado Nauvoo Expositor que atacó la reputación de José Smith y criticó ciertas doctrinas y prácticas de la Iglesia. Actuando según su entendimiento de la ley y temiendo que el periódico pudiera hacer aumentar la persecución que padecía la Iglesia, José Smith, en calidad de alcalde de Nauvoo, y los concejales del ayuntamiento consideraron que el diario era una amenaza pública y ordenaron la destrucción de la imprenta2. Casi de inmediato, los opositores a la Iglesia hicieron llamamientos públicos solicitando el arresto de José y pidiendo más actos violentos contra los Santos. José y su hermano, Hyrum, consideraron escapar y hasta cruzaron el río Misisipi, pero decidieron dejarse arrestar por los cargos relacionados con la destrucción de la imprenta3.

    José y Hyrum se presentaron en Carthage, Illinois, donde se les acusó de traición y quedaron en custodia a la espera de ser juzgados. El gobernador Thomas Ford les había prometido protección, pero ellos se sentían incómodos por estar encerrados en una ciudad hostil. Mientras aguardaban en el cuarto superior de la cárcel, José, Hyrum, Willard Richards y John Taylor estudiaron el Libro de Mormón, cantaron himnos y pronunciaron bendiciones sobre las personas que los fueron a visitar. El 27 de junio, José dictó una carta a su esposa, Emma, en la que le expresaba el amor que sentía por su familia y sus pensamientos sobre el inminente juicio. “Me hallo completamente resignado a mi suerte, sabiendo que estoy justificado y que he hecho lo mejor que podía hacerse”, escribió. “Expresa mi amor a los niños y a todos mis amigos”4.

    Adentrada la tarde, un populacho armado irrumpió en la prisión, subió con celeridad las escaleras y disparó al interior del cuarto donde estaban retenidos José y sus amigos. Hyrum recibió un disparo y murió casi al instante. José corrió hacia la ventana, recibió un disparo en el pecho y otro en la espalda y calló al exterior, donde probablemente recibió algún disparo más. John Taylor recibió cuatro disparos pero sobrevivió5. Solo Willard Richards resultó ileso.

    El martirio de José Smith y de Hyrum

    Cuadro que representa los momentos previos al asesinato de José Smith en la cárcel de Carthage.

    Después de los asesinatos, los cuerpos de José y Hyrum Smith fueron llevados a Nauvoo en dos carromatos descubiertos. Ambos fueron lavados y examinados, y se realizaron dos máscaras para preservar los rasgos faciales de ambos. Se llevó a cabo un funeral público en la Mansión de Nauvoo al que asistieron unas 10 000 personas. Temiendo que los enemigos pudieran profanar los cuerpos, los ataúdes se llenaron con sacos de tierra, que fueron enterrados públicamente. En un principio, los cuerpos quedaron enterrados bajo el Mesón de Nauvoo, que estaba sin terminar, y meses más tarde fueron desenterrados y vueltos a enterrar bajo una construcción que había en la propiedad de la familia Smith6.

    John Taylor y Willard Richards aportaron testimonios personales de los asesinatos, incluso entradas del diario de Richards que escribió estando en la cárcel de Carthage7. Los periódicos Nauvoo Neighbor y Times and Seasons publicaron el anuncio de las muertes y sendas loas a José y Hyrum que luego quedaron canonizadas en Doctrina y Convenios8. William Daniels, un integrante del populacho que presenció los hechos desde el exterior de la cárcel y que posteriormente se unió a la Iglesia, también dejó un registro de su perspectiva9. John Taylor escribió un registro en 1856 que los historiadores de la Iglesia emplearon para recopilar la historia oficial de José Smith10. En esos relatos se ensalzó a José y Hyrum como mártires de la causa de la Iglesia restaurada.

    Muchas personas dejaron relatos de haber oído las noticias de los fallecimientos, de haber presenciado el dolor de las viudas, Emma Smith y Mary Fielding Smith, y del duelo por la pérdida del Profeta y el patriarca. “Vi los cuerpos sin vida de nuestros amados hermanos mientras eran conducidos a sus familias casi enloquecidas”, escribió Vilate Kimball en una carta a su esposo, Heber. “Presencié sus lágrimas y llantos, capaces de traspasar un corazón obstinado. Cada hermano y hermana que presenció la escena sintió una enorme solidaridad con ellos. Sí, cada corazón rebosaba de pesar y hasta las mismas calles de Nauvoo parecían estar de luto”11.

    Se acusó a cinco hombres de los asesinatos y fueron juzgados en Carthage en mayo de 1845. Se instó a los miembros de la Iglesia a que no testificaran en el juicio ni asistieran a él, preocupados porque el sistema judicial estuviera predispuesto en su contra y por temor a provocar más violencia. Sin testigos mormones, el abogado de la acusación apenas pudo presentar testimonios creíbles y descartó toda la evidencia clave, lo cual provocó que el jurado absolviera a los cinco hombres. Esto hizo que algunos eruditos consideraran que el juicio estaba amañado12. Circularon historias entre los Santos de los Últimos Días en cuanto al supuesto destino de quienes participaron en los asesinatos. Algunos eruditos han estudiado sus vidas y determinaron que aquellos relatos de venganza divina eran habladurías y no hechos reales13.

    La muerte de José Smith dejó a la Iglesia sin líder por primera vez desde su fundación en 1830, y la muerte de Hyrum descartó una posible vía sucesoria. En los meses siguientes al martirio del Profeta y del patriarca, la inmensa mayoría de los miembros de la Iglesia sostuvo el liderazgo del Cuórum de los Doce14.

    Temas relacionados: El Nauvoo Expositor, Disensiones en la Iglesia

    Notas

    1. Por ejemplo, el 28 de abril de 1842 José Smith dijo a la Sociedad de Socorro de Nauvoo que ya no estaría más con ellas. Sociedad de Socorro de Nauvoo, Minutes, 28 de abril de 1842, pág. 36, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City; Jill Mulvay Derr, Carol Cornwall Madsen, Kate Holbrook, Matthew J. Grow, editores, The First Fifty Years: Key Documents in Latter-day Saint Women’s History, Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2016, pág. 56.

    2. Véase el tema: El Nauvoo Expositor.

    3. José Smith, “History, 1838–1856, volume F-1 [1 May 1844–8 August 1844]”, págs. 147–148, josephsmithpapers.org.

    4. Carta de José Smith a Emma Smith, 27 de junio de 1844, en Joseph Smith Collection, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City.

    5. Los primeros relatos de los hechos hablan de que Taylor recibió cinco disparos, uno de los cuales rebotó en su reloj de bolsillo. Análisis posteriores indican que el reloj tendría que haberse desintegrado de haber recibido un disparo y que el daño que recibió este pudo deberse a cuando Taylor cayó sobre el marco de la ventana, haciendo que el mecanismo atravesase la esfera desde el interior. Véase Glen M. Leonard, Nauvoo: A Place of Peace, a People of Promise, Salt Lake City: Deseret Book, 2002, pág. 397.

    6. Diario de Oliver Boardman Huntington, 8 de marzo de 1897, libro XVIII, pág. 62, L. Tom Perry Special Collections, Harold B. Lee Library, Universidad Brigham Young, Provo, Utah; véase también Curtis G. Weber, “Skulls and Crossed Bones?: A Forensic Study of the Remains of Hyrum and Joseph Smith”, Mormon Historical Studies, tomo X, nro. 2, 2009, pág. 1.

    7. Appendix 3: Willard Richards, Journal Excerpt, 23–27 June 1844”, en el diario de Willard Richards, págs. 19–37, josephsmithpapers.org; LaJean Purcell Carruth, traductora, y Mark Lyman Staker, editor, “John Taylor’s June 27, 1854, Account of the Martyrdom”, BYU Studies, tomo L, nro. 3, 2011, págs. 25–62; véase también Willard Richards, John Taylor y Samuel H. Smith, “Awful Assassination of Joseph and Hyrum Smith”, Times and Seasons, 1 de julio de 1844, págs. 560–561; Willard Richards, John Taylor y Samuel H. Smith, “Awful Assassination!”, Nauvoo Neighbor, ejemplar extra, 30 de junio de 1844; Willard Richards, “Two Minutes in Jail”, Nauvoo Neighbor, 24 de julio de 1844; Willard Richards, “Two Minutes in Jail”, Times and Seasons, 1 de agosto de 1844, págs. 598–599; H. T. Reid, “Statement of Facts”, Times and Seasons, 1 de julio de 1844, págs. 561–563.

    8. Véase Doctrine and Covenants, edición de 1844, págs. 444–445, josephsmithpapers.org; véase también Doctrina y Convenios 135. Muchos asumieron que Taylor, que era editor de periódicos, escribió el relato, si bien aún estaba convaleciente de sus heridas en el momento en que fue escrito. W. W. Phelps y otras personas pueden haber contribuido a escribir la sección 135 confiando en parte en los testimonios presenciales de Taylor y Richards. Véase Jeffrey D. Mahas, “Recuerdos del martirio: D. y C. 135”, en Matthew McBride y James Goldberg, editores, Revelaciones en contexto: Los acontecimientos de trasfondo de las revelaciones de Doctrina y Convenios, 2016, págs. 304–305.

    9. Lyman Littlefield publicó el relato de Daniels en forma de folleto: Lyman O. Littlefield, A Correct Account of the Murder of Generals Joseph and Hyrum Smith at Carthage, on the 27th Day of June, 1844, by William M. Daniels, an Eye Witness, Nauvoo, Illinois: John Taylor, 1845. Para un ejemplo de otro de aquellos primeros relatos, véase William Clayton, “Council of Fifty Minutes”, 27 de febrero de 1845, en Matthew J. Grow, Ronald K. Esplin, Mark Ashurst-McGee, Gerrit J. Dirkmaat y Jeffrey D. Mahas, editores, Administrative Records: Council of Fifty, Minutes, March 1844–January 1846. tomo I de la serie Administrative Records de The Joseph Smith Papers, editado por Ronald K. Esplin, Matthew J. Grow y Matthew C. Godfrey, Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2016, págs. 190–204.

    10. El relato de Taylor fue publicado por primera vez por Richard F. Burton en The City of the Saints, 1862, y también lo utilizó B. H. Roberts en A Comprehensive History of the Church. Véase Mark H. Taylor, “John Taylor: Witness to the Martyrdom of the Prophet Joseph Smith”, en Mary Jane Woodger, editor, John Taylor: Champion of Liberty, Provo, Utah: Centro de Estudios Religiosos, Universidad Brigham Young, 2009, págs. 45–62.

    11. Ronald K. Esplin, “Life in Nauvoo, June 1844: Vilate Kimball’s Martyrdom Letters”, BYU Studies, tomo XIX, nro. 2, 1979, págs. 231–240; ortotipografía normativizada.

    12. Dallin H. Oaks y Marvin S. Hill, Carthage Conspiracy: The Trial of the Accused Assassins of Joseph Smith, Urbana: University of Illinois Press, 1975; Marvin S. Hill, “Carthage Conspiracy Reconsidered: A Second Look at the Murder of Joseph and Hyrum Smith”, Journal of the Illinois State Historical Society, tomo XCVII, nro. 2, verano de 2004, págs. 107–134.

    13. Véase Oaks y Hill, Carthage Conspiracy, págs. 217–221.

    14. Véase el tema Succession of Church Leadership [La sucesión en los puestos de liderazgo de la Iglesia].