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    Mundo de los espíritus

    Reseña

    El presidente Brigham Young enseñó que el mundo de los espíritus después de la muerte se halla en la tierra, a nuestro alrededor (véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, pág. 293).

    Los seres espirituales tienen la misma forma corporal que los mortales, excepto que el cuerpo espiritual tiene una forma perfecta (véase Éter 3:16). Los espíritus se llevan consigo de la tierra sus actitudes de devoción o de antagonismo hacia las cosas pertinentes a la rectitud (véase Alma 34:34). Tienen los mismos apetitos y deseos que tenían cuando vivían sobre la tierra. Todos los espíritus tienen forma adulta; eran adultos antes de su existencia mortal y se hallan en su forma adulta tras la muerte, aunque hayan muerto cuando eran bebés o niños (véase Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Joseph F. Smith, 1999, 2000, págs. 140–141).

    En el Libro de Mormón, el profeta Alma enseñó acerca de dos divisiones o estados dentro del mundo de los espíritus.

    El paraíso. Según el profeta Alma, los espíritus rectos descansan de las preocupaciones y los pesares terrenales. No obstante, están ocupados efectuando la obra del Señor. El presidente Joseph F. Smith vio en una visión que, inmediatamente después de que Jesucristo fue crucificado, visitó a los espíritus rectos en el mundo de los espíritus. Designó mensajeros, les dio poder y autoridad, y les dio la comisión de que “llevaran la luz del evangelio a los que se hallaban en tinieblas, es decir, a todos los espíritus de los hombres” (Doctrina y Convenios 138:30).

    La Iglesia se halla organizada en el mundo de los espíritus, y los poseedores del sacerdocio continúan cumpliendo con sus responsabilidades allí (véase Doctrina y Convenios 138:30). El presidente Wilford Woodruff enseñó: “El mismo sacerdocio existe al otro lado del velo […]. Todo Apóstol, Setenta, élder, etc., que ha muerto en la fe, una vez que pasa al otro lado del velo, comienza la obra del ministerio” (Deseret News, 25 de enero de 1882, pág. 818).

    Los lazos familiares también son importantes. El presidente Jedediah M. Grant, que fue consejero de Brigham Young, vio el mundo de los espíritus y describió a Heber C. Kimball la organización que allí existe:

    “Dijo que las personas que vio allí estaban organizadas por familias […]. Dijo: ‘Cuando observé las familias, había algunas carencias en algunas… puesto que vi familias a las que no se les permitía ir a morar juntas, ya que no habían honrado su llamamiento aquí’” (Deseret News, 10 de diciembre de 1856, págs. 316–317).

    Prisión espiritual. El apóstol Pedro se refirió al mundo de los espíritus después de la muerte como una cárcel, ya que lo es para algunos de ellos (véase 1 Pedro 3:18–20). En la prisión espiritual se hallan los espíritus de quienes aún no han recibido el evangelio de Jesucristo. Tales espíritus tienen albedrío y pueden ser persuadidos tanto por el bien como por el mal. Los espíritus pueden progresar a medida que aprenden los principios del Evangelio y viven de acuerdo con ellos. Los espíritus que están en el paraíso pueden enseñar a los que están encarcelados (véase Doctrina y Convenios 138). Si estos últimos aceptan el Evangelio y las ordenanzas que se efectúen por ellos en los templos, pueden salir de la prisión espiritual y morar en el paraíso.

    En la prisión espiritual también están quienes rechazaron el Evangelio después de que se les hubo predicado, ya sea en la tierra o en dicha prisión. Esos espíritus sufren en un estado que se conoce como infierno. Se han apartado de la misericordia de Jesucristo, quien dijo: “Porque he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten; mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo; padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el cuerpo como en el espíritu” (Doctrina y Convenios 19:16–18). Después de sufrir por sus pecados, se les permitirá, mediante la expiación de Jesucristo, heredar el grado de gloria más bajo, que es el Reino Telestial.

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    “¿Qué sabemos acerca de la vida después de la muerte?”, Liahona, junio de 2016

    “¿Qué sucede después de que morimos?”, Liahona, marzo de 2013

    “La salvación para los muertos”, Liahona, junio de 1992

     

    “Allende el velo: dos revelaciones modernas”, Liahona, junio de 1986

     

     

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