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Responsabilidad y conservación medioambiental
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Responsabilidad y conservación medioambiental

La tierra y todo lo que en ella hay son creaciones de Dios. Como beneficiarios de esa creación divina, debemos cuidar de la tierra, ser mayordomos sabios de ella y preservarla para las generaciones futuras. La tierra y todo lo que en ella hay forman parte del plan de Dios para la redención de Sus hijos y deben utilizarse de manera responsable para sostener a la familia humana.

Reseña

Esta hermosa tierra y todo lo que en ella hay son creaciones de Dios (véanse Génesis 1:1; Moisés 2:1; Juan 1:10; 2 Nefi 2:14). Como beneficiarios de esa creación divina, debemos cuidar de la tierra, ser mayordomos sabios de ella y preservarla para las generaciones futuras. La tierra y todo lo que en ella hay forman parte del plan de Dios para la redención de Sus hijos y deben utilizarse de manera responsable para sostener a la familia humana (véanse 1 Nefi 17:36; Moisés 1:39; Abraham 3:24–25). Sin embargo, todos son mayordomos —no propietarios— de esta tierra y su abundancia, y tendrán que rendir cuentas ante Dios de lo que hagan con Sus creaciones (véase Doctrina y Convenios 104:13–15). Con gratitud, toda la humanidad debe hacer uso de lo que Dios ha proporcionado, evitar desperdiciar la vida y los recursos, y utilizar la abundancia de la tierra para cuidar de los pobres y los necesitados (véase Doctrina y Convenios 49:19–21).

Para venerar verdaderamente al Creador, debemos apreciar Sus creaciones. Dios quiere que Sus creaciones sean agradables al contemplarlas y que animen la mente y el espíritu (véase Doctrina y Convenios 59:15–19). Por esa razón, le ofende que despojemos a la tierra de su belleza. Es importante ver y apreciar la gloria y la grandeza de Dios en todo lo que nos rodea (véase Doctrina y Convenios 59:20–21), ya que la condición del alma humana y del ambiente están conectadas; la una influye en la otra. La tierra, todos los seres vivos y la expansión del universo son un testimonio elocuente de Dios (véanse Alma 30:44; Doctrina y Convenios 88:45, 47).

¿Por qué se preocupa Dios por la tierra?

Los informes y las representaciones de la Creación demuestran que Dios se interesa en todo lo que Él ha hecho: Sus hijos, la tierra y todos los seres vivos que hay en ella. La tierra y su plenitud se crearon primero espiritualmente (véase Moisés 3:4–5), y la gran variedad de formas de vida que Dios creó aportan belleza y diversidad a la tierra. La tierra y sus creaciones son eternas (véase Doctrina y Convenios 77:1–2). La tierra será santificada y recibirá una gloria celestial (véase Doctrina y Convenios 88:18–19). Será el hogar de los justos, quienes disfrutarán de la presencia de Dios (véase Doctrina y Convenios 88:25–26).

¿Cuál es la función de la tierra en el Plan de Salvación?

La tierra es el lugar en el que los hijos de Dios experimentan la vida terrenal, ejercen el albedrío, aprenden de sus experiencias, mejoran y progresan (véase Abraham 3:24–25) y, lo que es más importante, es donde el Salvador tomó un cuerpo terrenal, concluyó la dádiva incomparable de la Expiación y llevó a cabo la Resurrección. La tierra también nos enseña. Podemos aprender, por ejemplo, las leyes, los principios y los patrones por medio de los cuales funciona (véase Doctrina y Convenios 88:42–47). Aprendemos respeto y humildad cuando trabajamos en colaboración con la naturaleza, y no en contra de ella. El hacerlo nos permite ver las obras de Dios que dan testimonio de Él (véase Alma 30:44).

¿Qué significa ser mayordomo de la tierra y sus recursos?

Dios nos ha hecho responsables del cuidado y la conservación de la tierra y del uso prudente de sus recursos (véase Doctrina y Convenios 104:13–15). Como mayordomos, evitamos la actitud de complacencia y el consumo excesivo, y usamos solo lo que es necesario (véase Doctrina y Convenios 49:19–21). Embellecemos nuestras casas, vecindarios y ciudades. Conservamos los recursos y protegemos las bendiciones espirituales y temporales de la naturaleza para las generaciones futuras.

¿No se creó la tierra con suficientes recursos para todos?

La tierra ha sido dotada de una gran variedad de recursos naturales que proveerán para la familia humana si se utilizan como el Señor lo ha mandado: para cuidar al pobre y al necesitado y sin utilizar más de lo necesario (véase Doctrina y Convenios 104:14–18); evitar el desperdicio (véase Doctrina y Convenios 49:19–21); y no tomar a la fuerza recursos que pertenezcan a otra persona (véase Doctrina y Convenios 59:20). La plenitud de la tierra ha de usarse con prudencia y moderación.

Si la tierra cambiará en la segunda venida de Jesús, ¿por qué es importante que cuidemos la tierra y la conservemos?

A Dios le complace habernos dado la tierra y lo bueno que procede de ella como bendiciones para nosotros (véanse Moisés 2:31; Doctrina y Convenios 59:20). No solo proveen para nuestras necesidades temporales, sino que son dadas para “alegrar el corazón” y “animar el alma” (Doctrina y Convenios 59:18, 19). Son almas vivientes (véase Moisés 3:4–5, 9, 19). Dios se ofende cuando tenemos una actitud de complacencia con respecto a Sus creaciones (véase Doctrina y Convenios 59:18–21).

La tierra y todo lo que en ella vive primero fueron creados espiritualmente, fueron bendecidos por Dios como algo “bueno” y han de cumplir la medida de la creación que Dios les ha dado. En la forma en que cuidamos y conservamos la creación, aceptamos o rechazamos nuestra responsabilidad ante Dios.

¿De qué manera practica la Iglesia la mayordomía y la conservación?

La Iglesia se esfuerza por conservar y administrar la energía de manera apropiada. Ha implementado una iniciativa de construcción ecológica que incorpora prácticas sostenibles de diseño y construcción. Los esfuerzos de conservación de agua incluyen el uso de controles inteligentes, hidrómetros, sensores de lluvia, irrigación por goteo y agua secundaria o recuperada. En 2013, en las Oficinas Generales de la Iglesia se reciclaron unas 163 toneladas de cartón, 59 toneladas de papel, 23,5 toneladas de plástico y 1,8 toneladas de aluminio. Los terrenos de las granjas y ranchos se han protegido del pastoreo excesivo a fin de evitar el agotamiento de nutrientes. Se utilizan recursos naturales y orgánicos.

¿De qué manera puedo participar en mi comunidad para cuidar de la tierra?

Puede encontrar sugerencias sobre la conservación de energía y el reciclaje en la compañía local de servicios públicos, en grupos comunitarios de la localidad o en internet. Apoye los programas de reciclaje de la comunidad. Considere comenzar un huerto comunitario; Apoye a los grupos locales de la sociedad civil que promuevan la mayordomía y la conservación. Sea un ciudadano que participa en el gobierno; infórmese, respete los puntos de vista de los demás y trate a todos con cortesía.

¿Qué puedo hacer?

Aprenda, medite y ore en cuanto a lo que puede hacer para ser un mejor mayordomo. Utilice los recursos de la tierra con moderación y reverencia. Adopte estilos de vida y hábitos personales que respeten la Creación. Dentro de sus posibilidades, arregle y mantenga limpios los lugares en los que vive, trabaja, se divierte y adora. Haga del espacio en el que vive un lugar más hermoso e inspirador. Contemple las formas en que la naturaleza da testimonio de Dios y la armonía entre las leyes y los patrones de la naturaleza y el evangelio de Jesucristo.

Temas relacionados

Escrituras

Mensajes de líderes de la Iglesia

Recursos de aprendizaje

Revistas de la Iglesia

Anne Billings, “Paul Cox: La preservación de las creaciones de Dios”, Liahona, noviembre de 1998

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Bosquejos para la enseñanza