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    Las Escrituras

    Reseña

    Cuando los hombres santos de Dios escriben o hablan por el poder del Espíritu Santo, lo que digan “será Escritura, será la voluntad del Señor, será la intención del Señor, será la palabra del Señor, será la voz del Señor y el poder de Dios para salvación” (Doctrina y Convenios 68:4). Las Escrituras oficiales que forman el canon de la Iglesia, a menudo llamadas los libros canónicos, son la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio.

    El propósito principal de las Escrituras es testificar de Cristo y guiar a los hijos de Dios para que podamos venir a Él y recibir la vida eterna (véanse Juan 5:39; 20:31; 1 Nefi 6:4; Mosíah 13:33–35). El profeta Mormón, del Libro de Mormón, testificó:

    “… todo aquel que quiera, puede asirse a la palabra de Dios, que es viva y poderosa, que partirá por medio toda la astucia, los lazos y las artimañas del diablo, y guiará al hombre de Cristo por un camino estrecho y angosto, a través de ese eterno abismo de miseria que se ha dispuesto para hundir a los inicuos,

    “y depositará su alma, sí, su alma inmortal, a la diestra de Dios en el reino de los cielos, para sentarse con Abraham, con Isaac, y con Jacob, y con todos nuestros santos padres, para no salir más” (Helamán 3:29–30).

    Dios, que es el mismo “ayer, hoy y para siempre” (2 Nefi 29:9), continúa revelando Escritura en los tiempos modernos como lo hizo en la antigüedad. Los profetas de los Últimos días aconsejan a las personas de todas partes a estudiar las Escrituras diariamente, incluyendo la Biblia, el Libro de Mormón, Doctrina y Convenios y la Perla de Gran Precio. Animan a estudiar las Escrituras tanto de manera individual como familiar. Nos instan, como Nefi hizo con sus hermanos, a aplicar las Escrituras a nosotros mismos, buscando maneras en que los relatos sagrados de antaño se aplican a nuestra vida en la actualidad (véase 1 Nefi 19:23–24). Nos exhortan a “escudriña[r] las Escrituras” (Juan 5:39) y a “deleita[rnos] en las palabras de Cristo” (2 Nefi 32:3). El estudio diario y significativo de las Escrituras hace que las personas sean receptivas a las impresiones del Espíritu Santo, edifica su fe, las fortalece ante la tentación y las ilumina y ayuda a acercarse a nuestro Padre Celestial y a Su Hijo Amado.

    La Biblia

    La Biblia se divide en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento es un registro sagrado de la relación de Dios con Su pueblo del convenio en Tierra Santa. Contiene las enseñanzas de profetas tales como Moisés, Josué, Isaías, Jeremías y Daniel. El Nuevo Testamento es un registro del nacimiento, del ministerio terrenal y de la expiación del Salvador; y concluye con el ministerio de los discípulos del Salvador.

    Dado que la Biblia ha sido traducida muchas veces, está impresa en muchas versiones distintas. En español, la Iglesia acepta como Escritura la edición Santo de los Últimos Días de la Biblia, 2015, versión Reina-Valera 2009.

    En La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días reverenciamos la Biblia y sus enseñanzas sagradas. Podemos recibir fortaleza, consuelo y guía de los relatos bíblicos sobre la relación de Dios con Su pueblo.

    El Libro de Mormón: Otro Testamento de Jesucristo

    El Libro de Mormón salió a la luz en esta dispensación por la voluntad del Señor. Es un registro de la relación de Dios con el pueblo que vivía en las antigua América. Los profetas del Señor grabaron los registros originales en planchas de oro. El Señor declaró que el Libro de Mormón contiene “la plenitud del evangelio de Jesucristo” (Doctrina y Convenios 20:9; véase también Doctrina y Convenios 42:12).

    El 22 de septiembre de 1827, un ángel llamado Moroni —el último profeta del Libro de Mormón— entregó estos registros al profeta José Smith. Por el don y poder de Dios, el profeta José tradujo el registro al inglés; desde aquella época, el Libro de Mormón se ha traducido a muchos idiomas.

    El propósito primordial del Libro de Mormón es convencer a todo pueblo de que “Jesús es el Cristo, el Eterno Dios, que se manifiesta a sí mismo a todas las naciones” (Portada del Libro de Mormón). Enseña que es necesario que todos los hombres “vengan a él, o no serán salvos” (1 Nefi 13:40). José Smith dijo que el Libro de Mormón es “la piedra clave de nuestra religión; y que un hombre se acercaría más a Dios al seguir sus preceptos que los de cualquier otro libro” (Introducción al Libro de Mormón).

    El Libro de Mormón es otro testigo de las verdades que se enseñan en la Biblia. También restaura verdades “claras y preciosas” que se habían perdido de la Biblia por errores de traducción o que se han “quitado” en intentos de “pervertir las vías correctas del Señor” (véase 1 Nefi 13:24–27, 38–41). La Biblia y el Libro de Mormón “crecerán juntamente para confundir las falsas doctrinas, y poner fin a las contenciones, y establecer la paz” (2 Nefi 3:12).

    Casi al final del Libro de Mormón, el profeta Moroni nos enseña cómo podemos saber que el libro es verdadero: “… y cuando recibáis estas cosas, quisiera exhortaros a que preguntéis a Dios, el Eterno Padre, en el nombre de Cristo, si no son verdaderas estas cosas; y si pedís con un corazón sincero, con verdadera intención, teniendo fe en Cristo, él os manifestará la verdad de ellas por el poder del Espíritu Santo” (Moroni 10:4; véase también Moroni 10:3 y Moroni 10:5).

    Doctrina y Convenios

    Doctrina y Convenios contiene revelaciones dadas al profeta José Smith. También incluye varias revelaciones dadas a otros profetas de los últimos días después de José Smith. Este libro de Escritura es singular porque no es una traducción de documentos antiguos, sino una colección de revelaciones dadas por el Señor a Sus profetas escogidos en los últimos días.

    El profeta José Smith dijo que Doctrina y Convenios es “el fundamento de la Iglesia en estos últimos días, así como un beneficio para el mundo, que manifiesta que de nuevo se han confiado al hombre las llaves de los misterios del reino de nuestro Salvador” (encabezamiento de Doctrina y Convenios 70).

    La Perla de Gran Precio

    La Perla de Gran Precio contiene el libro de Moisés, el libro de Abraham, la traducción inspirada del profeta José Smith del capítulo 24 de Mateo y algunos escritos del profeta José.

    El libro de Moisés es un pequeño fragmento de la traducción inspirada que hizo José Smith de la Biblia. Es un registro más completo de los escritos de Moisés que figuran al principio del libro de Génesis del Antiguo Testamento. Contiene muchas doctrinas y enseñanzas que se perdieron de la Biblia y nos da más información sobre el Plan de Salvación, la creación de la tierra y la relación del Señor con Adán y Enoc.

    El libro de Abraham es una traducción de registros antiguos, escritos en papiros que llegaron a manos de la Iglesia en 1835. El profeta José Smith tradujo los registros por revelación. Este libro contiene verdades acerca del concilio de los cielos en la vida preterrenal, la creación de la tierra, la naturaleza de Dios y el sacerdocio.

    José Smith—Mateo es un fragmento (Mateo 24) de la revisión inspirada que José Smith hizo de la Biblia y aumenta nuestro conocimiento de las enseñanzas del Salvador sobre Su segunda venida.

    Los escritos de José Smith en la Perla de Gran Precio abarcan:

    José Smith—Historia, que es un fragmento de la historia de la Iglesia que escribió el Profeta. Es una narración de los acontecimientos que llevaron a la restauración de la Iglesia, entre ellos, la Primera Visión, las visitas de Moroni al profeta José, la obtención de las planchas de oro y la restauración del Sacerdocio Aarónico.

    Los Artículos de Fe, que escribió el profeta José Smith como declaraciones básicas de creencia y doctrina.

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    Revistas de la Iglesia

    “Se me hace difícil estudiar las Escrituras. ¿Por qué es importante estudiarlas?”, Liahona, diciembre de 2016

    “Una receta para el aprendizaje”, Liahona, octubre de 2016

    “Las Escrituras enseñan y testifican de Jesucristo”, Liahona, enero de 2011

    “El poder de las Escrituras”, Liahona, abril de 2011

    “Unidos mediante la palabra de Dios”, Liahona, junio de 2010

    “Diario de las Escrituras”, Liahona, enero de 2010

    “Cómo mantener vivo el estudio de las Escrituras”, Liahona, agosto de 2008

    “Poder que solo tengo al leer”,·Liahona, febrero de 2008

    “Escrituras en una maleta”, Liahona, junio de 2004

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