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Convenio sempiterno


“Convenio sempiterno”, Temas y preguntas, 2023

Abraham orando de rodillas

Guía para el estudio del Evangelio

Convenio sempiterno

Nuestro nuevo e interminable convenio con Dios

¿Alguna vez un ser querido ha prometido hacer algo por usted que realmente bendeciría su vida? ¿Cómo se sintió cuando cumplió aquella promesa?

El Padre Celestial también nos hace promesas asombrosas. Esto sucede cuando hacemos promesas sagradas, o convenios, con Él al recibir las ordenanzas de salvación y exaltación de Su Evangelio. Desde antes de que el mundo fuera creado, Dios ha prometido que podemos regresar a vivir con Él si seguimos a Su Hijo, Jesucristo. Este convenio sempiterno se concertó primero con Adán y luego se renovó en dispensaciones posteriores.

El presidente Russell M. Nelson ha enseñado cómo somos bendecidos cuando elegimos entrar en una relación por convenio con Dios: “Cuando hacemos un convenio con Dios, abandonamos el terreno neutral para siempre. Dios no abandonará Su relación con aquellos que han forjado tal vínculo con Él. De hecho, todos los que han hecho convenio con Dios tienen acceso a un tipo especial de amor y misericordia […]. Debido a nuestro convenio con Dios, Él jamás cejará en Sus esfuerzos por ayudarnos, y nunca agotaremos Su misericordiosa paciencia para con nosotros”.

¿Qué es el convenio sempiterno?

El convenio sempiterno, también conocido como el convenio abrahámico, es la plenitud del Evangelio de Jesucristo e incluye todas las ordenanzas y convenios que necesitamos para obtener la salvación y la exaltación (véase Doctrina y Convenios 66:2). “Es ‘nuevo’ cada vez que el Señor lo renueva o restaura, y es ‘sempiterno’ porque no cambia”. El convenio sempiterno se estableció en la tierra con Adán y recientemente fue renovado por Dios mediante el profeta José Smith como parte de la restauración del Evangelio en los últimos días (véase Doctrina y Convenios 1:17–23).

Reseña del tema: Convenio abrahámico

Guías para el estudio del Evangelio relacionadas: Restauración del Evangelio, Convenios y ordenanzas, Templos, Matrimonio, Bendiciones patriarcales, Recogimiento de Israel

Sección 1

Guardar el nuevo y sempiterno convenio nos prepara para la vida eterna

Jóvenes afuera del templo

El Señor ha restaurado el convenio sempiterno, que es la plenitud del Evangelio de Jesucristo, a fin de ser “una luz al mundo” y “prepara[r] el camino” para Su venida (Doctrina y Convenios 45:9). Para recibir el convenio sempiterno, ponemos a Dios en primer lugar y hacemos y guardamos convenios del Evangelio con Él. El presidente Nelson enseñó que nuestros convenios, comenzando con el convenio que hacemos al bautizarnos, “nos acercará[n] más y más a [Dios]” y que pueden unirnos a Él con “lazos sempiternos”.

El convenio sempiterno que concertamos con Dios se vuelve vinculante para siempre cuando lo guardamos. Si permanecemos fieles a este convenio a lo largo de nuestra vida, podemos ser exaltados y regresar a vivir en la presencia del Padre Celestial con nuestra familia.

Algo en qué pensar

  • Estudie Doctrina y Convenios 133:57–62 acerca de la restauración de la plenitud del Evangelio de Jesucristo por parte del Señor. ¿Qué podría significar que se produjo “con sencillez y claridad”? Considere cómo este sencillo, pero hermoso convenio sempiterno lo prepara para obtener la vida eterna. ¿De qué manera el comprender ese potencial lo alienta a ayudar al Señor en Su obra de salvación y exaltación?

Actividades para aprender con otras personas

  • En Doctrina y Convenios 22:1–4, el Señor declara que renovó Su convenio sempiterno con los primeros santos. Lean juntos el encabezamiento de la sección y estos versículos, y analicen lo que aprendan sobre la importancia de un “nuevo” convenio. ¿Qué se entiende por “obras muertas”? Hablen sobre lo que aprenden en el versículo 3 acerca de la importancia de la restauración del Evangelio y del convenio sempiterno.

  • Gracias a Jesucristo y Su Expiación, podemos obtener la vida eterna si guardamos nuestros convenios con Él. El presidente Nelson enseñó: “A quienes hacen convenios sagrados y los guardan se les promete la vida eterna y la exaltación, ‘el mayor de todos los dones de Dios’ (Doctrina y Convenios 14:7). Jesucristo es el garante de esos convenios (véanse Hebreos 7:22; 8:6). Las personas que guardan convenios y que aman a Dios y permiten que Él prevalezca por sobre todas las demás cosas en su vida, hacen que Él sea la influencia más poderosa en su vida”. Hablen acerca de cómo pueden permitir que Dios “prevalezca por sobre todas las demás cosas” en su vida. ¿Cómo les ayudará eso a recibir la vida eterna, y por qué vale la pena esforzarse por recibir la exaltación?

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Sección 2

Dios ha restaurado las promesas del convenio abrahámico en nuestros días

Templo de Helena, Montana

El convenio abrahámico es otro nombre que se da al convenio sempiterno. Se estableció antes de la fundación del mundo y se refiere a los convenios que Dios hace con Sus hijos. Su nombre proviene del convenio que Jehová hizo con Abraham (véanse Génesis 17:1–8; Abraham 2:6–11). En ese convenio, Dios prometió a Abraham grandes bendiciones por vivir con rectitud, y estas incluían una posteridad eterna, el derecho al sacerdocio y una tierra de herencia por toda la eternidad (véanse Génesis 13:14–17; Abraham 2:8–11).

El convenio abrahámico se transmitió a través de Isaac, el hijo de Abraham (véase Génesis 26:1–4), y luego Jacob, el hijo de Isaac (véase Génesis 28:1, 13–14). El Señor cambió el nombre de Jacob por Israel (véase Génesis 32:28) como señal de Su convenio continuo con Jacob y su posteridad. Dios ha restaurado las promesas del convenio abrahámico en nuestros días (véanse Doctrina y Convenios 38:17–20; 86:8–11; 132:29–33).

Algo en qué pensar

  • ¿Qué significa para usted ser parte del convenio abrahámico? Considere estas verdades: Cuando fue bautizado hizo un convenio con Dios y renueva dicho convenio y hace un nuevo convenio cada vez que participa de la Santa Cena. ¿Cómo puede hacer del templo un enfoque en su vida a fin de poder participar más plenamente en la plenitud del Evangelio?

  • Lea Abraham 1:2 y considere lo que aprende sobre el carácter de Abraham. ¿Qué podría significar ser un “seguidor más fiel de la rectitud” en nuestros días? ¿Por qué cree que Abraham “bus[có] las bendiciones de los padres”? ¿De qué manera ha sido bendecido por medio del convenio abrahámico? ¿Qué puede hacer para recibir las bendiciones de este convenio?

Actividad para aprender con otras personas

  • Estudien los fieles ejemplos de vivir el Evangelio de Abraham y Sara y de su familia recta (por ejemplo, podrían leer juntos algunos de los siguientes pasajes: Génesis 17:1–19; 18:1–19; 22:1–18; 24; 32:1–28; 33; 46:1–7; Isaías 51:1–3; Gálatas 3:27–29; 2 Nefi 8:1–3). Luego, lean Juan 8:39. Cada uno podría dibujar o pintar una imagen o escribir un poema que exprese su gratitud por las bendiciones que han recibido o que pueden recibir por guardar el convenio sempiterno del Evangelio, tal como lo hicieron Abraham y Sara. Luego, podrían compartir su imagen o poema con los demás.

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Sección 3

Quienes se bautizan llegan a ser hijos del convenio

Miembros entonando himnos

Todos los que son bautizados en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días llegan a ser hijos de Abraham o “hijos del convenio” (véase 3 Nefi 20:25–26). Estos miembros de la Iglesia pueden heredar las mismas promesas que se hicieron a Abraham, Isaac y Jacob (Israel) conforme procuren hacer y guardar convenios sagrados en la Casa del Señor (véase Doctrina y Convenios 132:29–32).

La posteridad de Abraham tiene la responsabilidad de ministrar a los hijos de Dios para que todas las personas puedan disfrutar de las bendiciones de la salvación y la vida eterna (véase Abraham 2:9–11). Cada vez que ayudamos a recoger a Israel a ambos lados del velo, ayudamos a las personas a recibir las bendiciones del convenio sempiterno y a cumplir la promesa que Dios hizo con Abraham (véanse 1 Nefi 22:8–12; 3 Nefi 20:29–31).

Algo en qué pensar

  • En Mosíah 5:1–8 aprendemos cómo el pueblo del rey Benjamín aceptó las enseñanzas de él acerca del Evangelio de Jesucristo. ¿Qué estaban dispuestos a hacer en ese momento? ¿Qué significa para usted ser uno de los “hijos e hijas de Cristo”? ¿Qué podría significar que Cristo lo “ha engendrado espiritualmente”? ¿De qué manera ha “cambiado [su corazón] por medio de la fe en su nombre”?

  • La presidenta Emily Belle Freeman habló de la importancia de andar en una relación por convenio con Cristo y resumió la promesa que Dios le hizo a Jacob: “Yo estoy contigo. Te guardaré. Volveré a traerte a casa. No te dejaré. Cumpliré la promesa que te he hecho”. Luego explicó: “Jacob debía tomar una decisión. Podía escoger una vida en la que el Dios de su padre fuera simplemente un conocido o vivir comprometido en una relación por convenio con Él”. Reflexione sobre lo que significa para usted vivir en una relación comprometida por convenio con Cristo. ¿Qué estaría dispuesto a empezar a hacer o dejar de hacer para poder fortalecer su relación por convenio con Él?

Actividades para aprender juntos

  • Lean Helamán 5:12 y las siguientes palabras del hermano Jan E. Newman: “Enseñamos a nuestros hijos a unirse a Él por medio de ordenanzas y convenios sagrados, para que cuando vengan las tormentas e inundaciones de la oposición, que sin duda vendrán, tengan poco efecto sobre ellos ‘a causa de la roca sobre la cual está[n] edificados’”. ¿Cuáles son algunas de las “tormentas e inundaciones de la oposición” que podrían aparecer en nuestro camino? Analicen cómo sus convenios pueden ayudarles protegerse a ustedes mismos y a sus familias de la “furiosa tormenta” del adversario.

  • Lean la siguiente declaración del élder Neil L. Andersen: “Todos nosotros somos ‘hijos del convenio’, nos extendemos por toda la tierra, en naciones y culturas en cada continente, y nos contamos por millones mientras esperamos el glorioso regreso de nuestro Señor y Salvador. Al ser una luz brillante para quienes están a nuestro alrededor, damos forma conscientemente a nuestros deseos, pensamientos, elecciones y acciones. Al procurar con todo el corazón conocer y amar al Salvador, nos separamos del mundo mediante convenios con Dios, siendo diferentes, atípicos y especiales al honrarlo a Él y a Sus enseñanzas, sin aislarnos de otras personas que tengan otras creencias”. Analicen cómo podemos “procurar con todo el corazón conocer y amar al Salvador” y guardar nuestros convenios con Dios.

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