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Aprender y enseñar el Evangelio de Jesucristo


“Aprender y enseñar el Evangelio de Jesucristo”, Temas y preguntas, 2023

Jesucristo enseñando a un grupo pequeño

Guía para el estudio del Evangelio

Aprender y enseñar el Evangelio de Jesucristo

Acercarse más a Cristo por medio de Su doctrina

El aprendizaje es poderoso. El conocimiento abre nuestra mente a nuevas ideas y hace posible muchas experiencias increíbles. Sin embargo, aprender las verdades del Evangelio de Jesucristo es aún más importante. Aprender y progresar son algunas de las razones más importantes por las que vinimos a esta tierra. El aprendizaje es lo que nos permite llegar a ser quienes realmente estamos destinados a ser y alcanzar nuestro potencial como hijos de Dios y herederos de Su reino. Uno de los principales propósitos de venir a esta tierra era aprender cosas que no podríamos llegar a saber de otra manera.

Como seguidores de Jesucristo, también tenemos muchas oportunidades de enseñar Su Evangelio y compartir Su paz y gozo con los demás. El Señor les dijo a los primeros santos: “Nombrad de entre vosotros a un maestro; y no tomen todos la palabra al mismo tiempo, sino hable uno a la vez y escuchen todos lo que él dijere, para que cuando todos hayan hablado, todos sean edificados de todos y cada hombre tenga igual privilegio” (Doctrina y Convenios 88:122). Todos somos bendecidos cuando escuchamos el mensaje del Evangelio tal como lo enseñan nuestros líderes de la Iglesia, maestros, padres, hijos y otras personas, y cuando ejercemos fe en dicho mensaje. Todos podemos aprender y enseñar el Evangelio en la iglesia, en casa y en cualquier lugar donde estemos.

¿Por qué es importante aprender el Evangelio de Jesucristo y enseñarlo a los demás?

Estudiamos y enseñamos el Evangelio para fortalecer nuestra fe en el Padre Celestial y en Jesucristo, así como la fe de quienes nos rodean. También nos ayuda a llegar a ser más semejantes a Ellos y, finalmente, a regresar a nuestro hogar celestial para vivir con Ellos. Cuando enseñamos el Evangelio, seguimos el ejemplo de Jesucristo, que fue el maestro más grandioso. A medida que aprendemos y vivimos el Evangelio y luego lo enseñamos a los demás, todos podemos continuar en el camino de regreso a Dios.

Reseña del tema: Enseñanza del Evangelio

Guías para el estudio del Evangelio relacionadas: Conversión a Jesucristo, Profetas, Escrituras, Verdad

Sección 1

Buscamos conocimiento tanto por el estudio como por la fe

Una mujer estudiando las Escrituras

Por medio del Evangelio de Jesucristo, podemos progresar espiritualmente. Aprendemos las enseñanzas de Su Evangelio al leer las Escrituras tanto por el estudio como por la fe, y al seguir la “voz de [Sus] siervos” (Doctrina y Convenios 1:38; véase también Doctrina y Convenios 88:118). El Santo Espíritu nos puede confirmar las verdades del Evangelio a medida que estudiamos y actuamos de acuerdo con lo que aprendemos, lo cual nos ayuda a progresar y llegar a ser más semejantes a Dios (véase Doctrina y Convenios 19:23).

Algo en qué pensar

  • El presidente Russell M. Nelson enseñó: “Sean cuales sean las preguntas o los problemas que tengan, la respuesta siempre se halla en la vida y las enseñanzas de Jesucristo. Aprendan más sobre Su Expiación, Su amor, Su misericordia, Su doctrina y Su Evangelio restaurado de sanación y progreso. ¡Acudan a Él! ¡Síganlo!”. ¿Cómo ha obtenido respuestas a sus preguntas y problemas a medida que ha estudiado la vida y las enseñanzas del Salvador? ¿De qué manera su fe le ha ayudado a obtener las respuestas que necesitaba en esos momentos? Piense en lo que podría aprender sobre el Salvador esta semana por medio del estudio y la fe que pudiera ayudarle con una pregunta o inquietud que enfrente hoy. Podría escribir un plan y luego establecer recordatorios para cumplirlo.

Actividad para aprender con otras personas

  • Lean el consejo del Señor que se encuentra en Doctrina y Convenios 88:118 y mediten sobre él. ¿Cuál es la diferencia entre aprender por el estudio y aprender por la fe? ¿Cómo se complementan los dos principios? ¿Abordamos el estudio del Evangelio de manera diferente a estudiar en la escuela o aprender sobre algo en línea? ¿Por qué? ¿Y a qué se refiere el Señor con “los mejores libros”? Cada uno de ustedes podría estudiar una sección de “La verdad te hará libre” en Para la Fortaleza de la Juventud: Una guía para tomar decisiones y luego hablar sobre las cosas que aprendan relacionadas con las bendiciones de adquirir conocimiento. Podrían fijar una meta relacionada con algo que aprendan.

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Sección 2

Seguimos el ejemplo de Jesucristo cuando enseñamos Su Evangelio

Una mujer enseñando con las Escrituras

Todos necesitamos ser “nutridos por la buena palabra de Dios” (Moroni 6:4) para ayudarnos a alcanzar nuestro potencial eterno. Compartir el Evangelio de Jesucristo puede ayudarnos a todos a progresar espiritualmente a lo largo de la senda de los convenios. Al enseñar con amor, guiados por el Espíritu, todos pueden sentir la veracidad de los mensajes que compartimos y pueden desear cambiar y seguir a Jesucristo (véase Doctrina y Convenios 42:12–14).

Seguimos el ejemplo del Salvador de enseñar a los demás (véase Juan 7:14–18) al amar a quienes enseñamos, enseñar por el Espíritu, enseñar la verdadera doctrina de Cristo y fomentar el aprendizaje diligente. Fomentar el aprendizaje diligente incluye alentar a los alumnos a actuar. “Desde el comienzo de Su ministerio, el Salvador invitó a Sus seguidores a experimentar por sí mismos las verdades, el poder y el amor que Él ofrecía. Lo hizo porque esto es lo que en realidad significa aprender. No basta con escuchar o leer, sino que hay que cambiar, arrepentirse y progresar”.

Algo en qué pensar

  • La introducción de Ven, sígueme nos ayuda a entender por qué la enseñanza es una responsabilidad sagrada. Dice: “El propósito de toda enseñanza y todo aprendizaje en el Evangelio es profundizar la conversión y llegar a ser más como Jesucristo”. Podría elegir una sección de Enseñar a la manera del Salvador para estudiar que le ayude a enseñar más como Jesucristo. ¿Cómo podría enseñar mejor el Evangelio de tal manera que lo conduzcan a usted y a otras personas a llegar a ser más semejantes a Él? ¿Qué cosas pequeñas puede hacer para enseñar mejor el Evangelio en el hogar, en la iglesia o en otros entornos? ¿Cómo podría procurar aprender el Evangelio más diligentemente para poder enseñarlo mejor a los demás?

Actividades para aprender con otras personas

  • En su mensaje de conferencia general titulado “Verdad eterna”, el élder John C. Pingree Jr. enseñó: “Nuestro objetivo es enseñar la verdad de un modo que invite al poder de conversión del Espíritu Santo”. Luego, compartió siete invitaciones sencillas del Señor y de Sus profetas que pueden ayudarnos a invitar al Espíritu mientras enseñamos. Podrían analizar esos siete principios y cómo pueden ayudarnos a enseñar el Evangelio con el poder del Espíritu. Tal vez podrían pensar una manera divertida de ayudarse mutuamente a recordar los siete principios para que puedan ponerlos en práctica, tales como inventar un acrónimo u otro recurso mnemotécnico sencillo.

  • En Enseñar a la manera del Salvador, la Primera Presidencia extendió la siguiente invitación: “Les invitamos a aprender más acerca de Jesucristo y de la forma en que Él enseñaba el Evangelio. Estudien Sus palabras, Sus hechos y Sus atributos con espíritu de oración y esfuércense por seguirlo más de cerca”. Analicen algunas de las palabras, acciones y atributos del Salvador. ¿Cómo podrían ayudarles a invitar al Espíritu cuando enseñen el Evangelio? Enseñar a la manera del Salvador también expone estos cuatro principios de la enseñanza a la manera de Cristo: amar a quienes se enseña, enseñar por el Espíritu, enseñar la doctrina y fomentar el aprendizaje diligente. Hablen acerca de las maneras en que puedan poner en práctica esos principios al enseñar las verdades del Evangelio en el hogar, en la iglesia y en otros lugares. También podrían completar la evaluación personal de la página 37 de Enseñar a la manera del Salvador. Podrían analizar las perspectivas que obtengan y, luego, considerar con espíritu de oración si hay cambios que desearían hacer en la forma en que se preparan y enseñan el Evangelio de Cristo.

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Sección 3

El aprendizaje y la enseñanza del Evangelio son más eficaces cuando se centran en el hogar

Una familia leyendo las Escrituras

Para convertirnos al Señor Jesucristo, debemos aprender el Evangelio por nosotros mismos. Además, los padres son responsables de enseñar el Evangelio a sus hijos (véase Doctrina y Convenios 68:25–28). Siempre que sea posible, el hogar es el mejor entorno para aprender las verdades del Evangelio. Todos son bendecidos cuando los líderes y los maestros de la Iglesia fomentan y apoyan el aprendizaje y la enseñanza del Evangelio centrados en el hogar. A medida que estudiamos el Evangelio en nuestro hogar con espíritu de oración, podemos dedicar más tiempo a aprender el Evangelio y tener experiencias más enriquecedoras mientras lo hacemos. Entonces también podemos compartir en la iglesia ese conocimiento que adquirimos a fin de bendecir y enseñar a los demás.

El hermano Devin G. Durrant brindó este sabio consejo: “Ruego que todos ustedes que se esfuerzan por dar lo mejor de sí mismos para enseñar en el hogar hallen paz y gozo en ello. Si creen que aún pueden mejorar o que necesitan prepararse más, por favor, respondan con humildad a las impresiones del Espíritu y comprométanse a actuar”.

Algo en qué pensar

Una semilla y un árbol
  • Mientras lee y medita Alma 32:28–31, piense en el milagro de una pequeña semilla que se convierte en un gran árbol. Luego, lea este consejo del hermano Jan E. Newman: “Los hijos heredan muchas cosas de sus padres, pero el testimonio no es una de ellas. Así como no podemos forzar el crecimiento de una semilla, tampoco podemos dar el testimonio a nuestros hijos. Sin embargo, podemos proporcionar un entorno que lo nutra, con buena tierra, libre de espinos que ‘ahog[uen] la palabra’. Podemos esforzarnos por crear las condiciones ideales para que nuestros hijos —y otras personas a quienes amamos— puedan hallar lugar para la semilla, ‘o[ír] y ent[ender] la palabra’ [véase Mateo 13:18–23] y descubrir por sí mismos ‘que la semilla es buena’[Alma 32:30]”. ¿Qué podría ayudar a que su hogar sea un ambiente más enriquecedor para que usted o su familia aprendan verdades eternas? ¿Cómo podrían ayudarse mutuamente a aprender acerca de la bondad del Evangelio? ¿Qué pueden hacer para nutrir y fortalecer mutuamente sus testimonios de Cristo?

Actividades para aprender con otras personas

  • El élder David A. Bednar enseñó: “Si todo lo que ustedes o yo sabemos acerca de Jesucristo y Su Evangelio restaurado es lo que otras personas nos enseñan o nos dicen, entonces el fundamento de nuestro testimonio de Él y de Su obra gloriosa de los últimos días está cimentado en la arena [véase Mateo 7:24–27]. No podemos confiar exclusivamente o valernos de la luz y el conocimiento del Evangelio de otras personas, aun de aquellos a quienes amamos y en quienes confiamos”. Piensen en las palabras del élder Bednar mientras leen juntos Helamán 5:12. Podrían meditar y hablar sobre esta cita y versículo mientras miran una imagen de una playa o de la costa (o mientras caminan por la orilla de un estanque, arroyo o lago). Piensen en por qué las personas no edifican sus casas sobre la arena. ¿Sobre qué tipo de cimiento (o fundamento) edifican? ¿Qué pueden hacer para edificar su testimonio sobre un fundamento sólido? ¿Qué hábitos de aprendizaje del Evangelio podrían comenzar o volver a comprometerse a seguir hoy? Podrían cantar juntos una canción como “El sabio y el imprudente o “Qué firmes cimientos mientras piensan en edificar su vida sobre el fundamento firme del Evangelio de Jesucristo.

  • Hablen brevemente de por qué las personas deciden remodelar sus hogares. Incluso podrían ver algunas fotos de renovaciones significativas de hogares. ¿Cuál es el resultado de la remodelación eficaz de un hogar? El presidente Nelson ha enseñado que el aprendizaje del Evangelio “tiene el potencial de desatar el poder de las familias al seguir cada una de ellas dicho curso, de manera consciente y cuidadosa, para transformar su hogar en un santuario de fe. Prometo que a medida que trabajen con diligencia para remodelar su hogar, centrándolo en el aprendizaje del Evangelio […], sus hijos estarán entusiasmados por aprender y vivir las enseñanzas del Salvador […]. Los cambios en su familia serán notables y duraderos”. Hablen con sus familias o con otras personas con las que viven sobre los cambios que a todos les gustaría ver. ¿Cómo podrían “remodelar” su hogar para que esté más centrado en el aprendizaje del Evangelio? ¿Cómo podría fortalecerlos a todos el estudio mejorado del Evangelio centrado en el hogar? ¿Qué podrían hacer para realizar los cambios que desean y cómo podrían medir su progreso?

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