“Profetas”, Temas y preguntas, 2023
Guía para el estudio del Evangelio
Profetas
Testigos de Jesucristo divinamente llamados
En la antigüedad, Dios llamó a hombres comunes y corrientes que eran fieles a ser profetas y los autorizó para representarlo. Él inspiró a esos siervos, les habló y les dio Su poder para llevar a cabo Su obra. Uno de los mensajes significativos del Evangelio restaurado de Jesucristo es que en nuestros días tenemos profetas vivientes en la tierra.
Debido a que los profetas del Señor han sido comisionados para enseñar a los hijos de Dios y dirigir Su obra, es esencial que demos oído a sus palabras. Aprender acerca de la función de los profetas puede aumentar su confianza en el llamamiento divino de ellos como siervos del Señor y profundizar su deseo de confiar en su consejo y dirección. A quienes siguen al profeta viviente, Dios les promete seguridad, protección e incluso salvación y vida eterna.
¿Quiénes son profetas?
Un profeta es una persona que ha sido llamada por Dios para hablar en Su nombre (véanse Jeremías 1:4–5; Amós 3:7; Juan 15:16; Doctrina y Convenios 1:37–38). Los profetas testifican de Jesucristo y enseñan Su Evangelio; dan a conocer la voluntad y el verdadero carácter de Dios; condenan el pecado, advierten sobre sus consecuencias y nos ayudan a evitar el engaño (véanse Ezequiel 3:16–17; Efesios 4:11–14). En ocasiones, profetizan acerca de acontecimientos futuros. Los profetas pueden cumplir con esas responsabilidades porque reciben autoridad, llaves y revelación de Dios.
Reseña del tema: Profetas
Guías para el estudio del Evangelio relacionadas: Revelación, José Smith, Llaves del sacerdocio, Iglesia de Jesucristo
Sección 1
Jesucristo llama a profetas y apóstoles en nuestros días
Desde la época de Adán, Dios ha enviado profetas entre Sus hijos. Durante Su ministerio terrenal, el Señor Jesucristo organizó Su Iglesia sobre el fundamento de apóstoles y profetas (véase Efesios 2:19–20). Dios siguió ese mismo modelo en los últimos días cuando llamó al profeta José Smith, restauró Su Iglesia y estableció la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles.
El Presidente de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es el profeta de Dios para todas las personas de la tierra. Sostenemos al Presidente de la Iglesia como profeta, vidente y revelador, y como la única persona sobre la tierra que tiene la autoridad de Dios para ejercer todas las llaves del sacerdocio. También apoyamos a los consejeros de la Primera Presidencia y a los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles como profetas, videntes y reveladores.
Con respecto a la importancia de los apóstoles y profetas, el profeta José Smith observó: “Los principios fundamentales de nuestra religión son el testimonio de los apóstoles y de los profetas concernientes a Jesucristo: que murió, fue sepultado, se levantó al tercer día y ascendió a los cielos; y todas las otras cosas que pertenecen a nuestra religión son únicamente apéndices de esto”.
Algo en qué pensar
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El profeta José Smith fue llamado por Dios para predicar el Evangelio restaurado de Jesucristo y ayudar a los hijos de Dios a recibir las ordenanzas del sacerdocio necesarias para la salvación y la exaltación. Sus sucesores, incluido el actual Presidente de la Iglesia, han recibido la misma autoridad y responsabilidad de continuar como los representantes del Señor. Lea Doctrina y Convenios 107:91–92. ¿Qué le indica este pasaje acerca de la importante función del profeta del Señor en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días?
Actividad para aprender con otras personas
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Los miembros de la Iglesia que procuran seguir a los siervos escogidos del Señor son bendecidos. Invite a los miembros de su grupo a comparar las verdades que se enseñan en Helamán 13:24–28 y en 3 Nefi 12:1–2. ¿Por qué algunas personas respetan a los profetas del pasado, pero rechazan a los profetas vivientes? ¿Qué bendiciones han reconocido gracias a que tenemos profetas y apóstoles vivientes en la tierra hoy en día?
Más información
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Ezequiel 2:7; Lucas 1:70; 6:12–13; 1 Nefi 22:2; 3 Nefi 20:24; Doctrina y Convenios 107:23
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Russell M. Nelson, “Sostengamos a los profetas”, Liahona, noviembre de 2014, págs. 74–76
Sección 2
Seguimos a Jesucristo cuando damos oído a Sus profetas
El Señor Jesucristo ha hecho hincapié en lo importante que es recibir a Sus profetas y apóstoles vivientes, y esto lo hacemos cuando escuchamos y damos oído a sus consejos. “El que recibe a mis siervos, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe a mi Padre; y el que recibe a mi Padre, recibe el reino de mi Padre; por tanto, todo lo que mi Padre tiene le será dado” (Doctrina y Convenios 84:36–38).
Dios nos manda que consideremos las palabras de Sus siervos como si fueran Sus propias palabras. Él declaró: “Sea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo” (Doctrina y Convenios 1:38). Debido a que Dios envía a Sus profetas para enseñar y guiar a Sus hijos y prepararlos para la vida eterna y la exaltación, seremos protegidos y bendecidos conforme prestemos atención a Jesucristo y a Sus siervos escogidos (véase Doctrina y Convenios 124:45–46).
Algo en qué pensar
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El presidente Russell M. Nelson explicó: “Es precisamente porque [a los líderes de la Iglesia] nos importan tanto todos los hijos de Dios que proclamamos Su verdad. Es posible que no siempre les digamos a las personas lo que quieren escuchar. Los profetas rara vez son populares, ¡pero siempre enseñaremos la verdad!”. ¿Cuándo le ha ayudado su disposición a confiar en el profeta del Señor a reconocer la veracidad de su mensaje?
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Las Escrituras advierten sobre los falsos profetas que se levantarán en los últimos días e intentarán engañar a los hijos de Dios (véase Mateo 24:24). El Señor explicó que Él siempre levantará a Sus profetas mediante el modelo establecido y reconocido en la Iglesia. Lea Juan 10:1–2 y Doctrina y Convenios 43:7. ¿Qué significa que el siervo del Señor entrará por la puerta? ¿En qué sentido el saber que la revelación de Dios siempre viene a través de los canales reconocidos del sacerdocio le ayuda a evitar el engaño?
Actividad para aprender con otras personas
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Lea la siguiente declaración del presidente Russell M. Nelson con los miembros de su grupo: “Al sostener a los profetas hacemos un compromiso personal de que nos esforzaremos al máximo por defender sus prioridades proféticas. Nuestro sostenimiento es una señal parecida a un juramento de que reconocemos que su llamamiento como profeta es legítimo y de carácter vinculante para nosotros”. Lean Doctrina y Convenios 107:22. ¿De qué maneras podemos sostener a la Primera Presidencia por medio de nuestra “confianza, fe y oraciones”?
Más información
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Mateo 10:40; 3 Nefi 28:34; Doctrina y Convenios 1:14; 112:20, 30–32
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“Capítulo 11: Seguir al profeta viviente”, Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Ezra Taft Benson, 2014, págs. 159–169
Sección 3
La función de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles
Los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles poseen las llaves del sacerdocio necesarias para organizar y dirigir los asuntos de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (véanse Mateo 16:16–19; Doctrina y Convenios 81:1–2). El Señor promete que Su poder acompañará las decisiones que tomen en unión la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles. El Manual General afirma lo siguiente: “Todos los miembros de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce Apóstoles son profetas, videntes y reveladores. Juntos forman el Consejo de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles. Bajo la dirección del Señor y de manera unánime, este consejo tiene autoridad para declarar e interpretar doctrina, así como para establecer normas para la Iglesia (véanse Doctrina y Convenios 1:38; 107:27–31)”.
Con relación a la Primera Presidencia, el profeta José Smith enseñó: “Los Presidentes o [Primera] Presidencia están sobre la Iglesia, y las revelaciones de la disposición y voluntad de Dios para la Iglesia deben venir por medio de la Presidencia. Tal es el orden celestial, así como el poder y privilegio del sacerdocio [de Melquisedec]”.
Aunque Dios da revelación a través de los profetas para guiar a Sus hijos, las personas pueden recibir revelación personal para ayudarlas en sus necesidades, responsabilidades y preguntas específicas, así como para fortalecer sus testimonios. La inspiración personal del Señor nunca contradecirá la revelación que Dios da mediante Sus profetas.
Algo en qué pensar
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El apóstol Pablo explicó que los apóstoles y profetas son el fundamento de la Iglesia (véase Efesios 2:19–20). Lea Efesios 4:11–14. ¿Cómo evitan los apóstoles y profetas del Señor que seamos “llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia las artimañas del error” (versículo 14)?
Actividad para aprender con otras personas
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Lea la siguiente declaración del élder Neil L. Andersen con los miembros de su grupo:
“Algunas personas ponen en duda su fe cuando encuentran una declaración que un líder de la Iglesia ha hecho hace décadas y que parece estar en desacuerdo con nuestra doctrina. Hay un importante principio que gobierna la doctrina de la Iglesia. Todos los quince miembros de la Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce enseñan la doctrina; no está escondida en un oscuro párrafo de un discurso. Muchos enseñan con frecuencia principios verdaderos; nuestra doctrina no es difícil de encontrar”.
Invite a los miembros del grupo a analizar cómo podemos reconocer los principios verdaderos del Evangelio y la doctrina oficial de la Iglesia.
Más información
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Dallin H. Oaks, “El testimonio certero de los profetas modernos”, Liahona, octubre de 2023, págs. 5–7
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D. Todd Christofferson, “La doctrina de Cristo”, Liahona, mayo de 2012, págs. 86–90
Sección 4
Podemos buscar una confirmación espiritual del llamamiento y las palabras del profeta
En el Antiguo Testamento, el Señor comparó la función de Sus profetas con la de un “atalaya”, que tenía la responsabilidad de alertar a las personas de un peligro inminente (véase Ezequiel 33:1–7). Durante Su ministerio terrenal, Jesucristo hizo hincapié en la necesidad del arrepentimiento (véanse Mateo 4:17; 7:13–14; Lucas 5:32). Los profetas tienen la responsabilidad de declarar el mismo mensaje: advertir al pueblo de Dios sobre las consecuencias del pecado y la maldad, y enseñar la necesidad del arrepentimiento (véanse Hechos 10:43; Doctrina y Convenios 1:4–5).
El presidente Russell M. Nelson enseñó lo siguiente: “Quizás no siempre comprendan todas las declaraciones del profeta viviente; pero cuando saben que el profeta es un profeta, pueden acudir al Señor con humildad y fe, y pedir su propio testimonio sobre cualquier cosa que Su profeta haya proclamado”.
El día en que se organizó la Iglesia de Jesucristo, el Señor mandó a Su pueblo que recibiera las palabras de Su profeta “con toda fe y paciencia como si viniera[n] de [Su] propia boca” (véase Doctrina y Convenios 21:4–5). Esa instrucción divina sugiere que no siempre será fácil aceptar las palabras o enseñanzas de un profeta y que es posible que no sintamos inmediatamente una confirmación espiritual de su importancia. Es por eso que el Señor nos recuerda que tengamos paciencia y fe mientras esperamos un entendimiento más claro. El Señor prometió grandes bendiciones a quienes confiaran en Sus profetas con fe y paciencia (véase Doctrina y Convenios 21:6).
Algo en qué pensar
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En el Antiguo Testamento leemos acerca de Naamán, un capitán del ejército del rey sirio, quien padecía de una enfermedad conocida como lepra. Se enteró de que había un profeta en Israel que tenía el poder de sanar y viajó para reunirse con él (véase 2 Reyes 5:1–9). Estudie 2 Reyes 5:10–14. ¿Por qué se sintió frustrado Naamán por las instrucciones que le dio el profeta del Señor? ¿Qué sucedió que llevó a Naamán a prestar atención a las palabras del profeta y ser sanado? ¿Cómo puede aplicar en su propia vida lo que enseña esta historia?
Actividad para aprender con otras personas
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Elegir seguir el consejo de los profetas del Señor brinda seguridad. Junto con los miembros de su grupo, lea la siguiente declaración del presidente Henry B. Eyring:
“La elección de no acepta[r el consejo profético] sacude el mismo suelo que pisamos; este se torna más peligroso. El no seguir el consejo profético disminuye nuestro poder de aceptarlo en el futuro […].
“En mi vida, siempre que he elegido posponer seguir el consejo inspirado o que he decidido que yo era la excepción, he llegado a darme cuenta de que me encontraba en peligro. Siempre que he escuchado el consejo de los profetas, lo he confirmado por medio de la oración, y lo he seguido, he visto cómo me he dirigido hacia un lugar seguro y, a lo largo del camino, he visto que la vía había sido preparada para mí y que los lugares difíciles se habían allanado. Dios me guiaba a salvo por un camino preparado con amoroso cuidado, a veces preparado desde mucho tiempo antes”.
Invite a los miembros del grupo a comentar maneras en que hayan recibido mayor seguridad y protección por haber elegido seguir el consejo de un profeta.
Más información
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M. Russell Ballard, “Dios está a la cabeza”, Liahona, noviembre de 2015, págs. 24–27
Otros recursos acerca de los profetas
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Recursos para los niños