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Apocalipsis 12: La gran batalla entre el bien y el mal


Apocalipsis 12

La gran batalla entre el bien y el mal

Al final de Apocalipsis 11, leemos que después de que el séptimo ángel toca la trompeta: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (vers. 15). Eso daría comienzo al Milenio, mil años de paz que vendrán después de que los malvados sean destruidos. Durante ese tiempo, Cristo reinará sobre la tierra “y… la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca” (Los Artículos de Fe 1:10). Sin embargo, Apocalipsis 12 no nos habla de las condiciones que reinarán durante el Milenio, como sería de esperarse, sino que, en lugar de ello, habla más de la batalla entre el bien y el mal, el crecimiento de los reinos de Satanás en oposición al reino de Dios, y la destrucción final de los reinos de Satanás en preparación para el Milenio. En realidad, en Apocalipsis 12 se habla de que Juan vio que esa gran batalla comenzó entre los seguidores de Satanás y los seguidores de Dios en la existencia preterrenal y ha continuado a lo largo de toda la historia de la tierra. Pero la mayoría de los capítulos que siguen se refieren a lo que acontecerá en los últimos días (véase 1 Nefi 14:18–22, 27).

La comprensión de las Escrituras

Apocalipsis 12

Devorar (vers. 4)—Tragar con ansia y apresuradamente (en este caso, destruir).

No prevalecieron (vers. 8)—No ganaron la victoria.

Sustentada (vers. 14)—Se le da lo necesario para conservarla viva.

Un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo (vers. 14)—Esto se refiere a los tres años y medio.

Apocalipsis 12:1–6, 13–17—La mujer y el hijo varón

La Traducción de José Smith de la Biblia en inglés de Apocalipsis 12 nos ayuda a comprender que la mujer que Juan vio representa “la Iglesia de Dios” y el hijo varón representa “el reino de nuestro Dios y de su Cristo” (véase TJS, Apocalipsis 12:7), que había de regir con vara de hierro, o sea, la palabra de Dios, a todas las naciones (TJS, Apocalipsis 12:3). Cristo mismo estableció este reino cuando vivió sobre la tierra. La Apostasía la hizo huir “al desierto” durante siglos, lo cual significa que no fue una influencia dominante en la vida de los hijos de Dios sobre la tierra por un período de tiempo. Pero en los últimos días, las llaves del reino de Dios se han restaurado nuevamente en la tierra y se utilizarán en su plenitud cuando Cristo venga de nuevo a reinar sobre la tierra a lo largo del Milenio (véase D. y C. 65).

Apocalipsis 12:3–4, 7–17—Un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas

En Apocalipsis 12:9 se indica que el dragón es Satanás, el diablo. Las cabezas representan su conocimiento, los cuernos representan su poder y las diademas representan su dominio o control sobre los que se permiten ser vencidos por él. Fíjate en que según el versículo 4 él arrastró “la tercera parte de las estrellas del cielo”. La revelación moderna nos hace comprender que eso representa a los que le siguieron en la existencia preterrenal, a los cuales no se les permitió recibir un cuerpo y continuar su progreso eterno (véase D. y C. 29:36–38; Abraham 3:23–28).

Apocalipsis 12:7–11—“Batalla en el cielo”

El profeta José Smith dijo: “La contención que hubo en el cielo fue: Jesús dijo que ciertas almas no se salvarían; el diablo dijo que él las salvaría a todas y puso sus planes ante el gran concilio, el cual dio su voto a favor de Jesucristo. Por eso el diablo se levantó en rebelión contra Dios y fue echado abajo, junto con todos los que lo apoyaron” (History of the Church, tomo VI, pág. 314; véase también Moisés 4:1–4; Abraham 3:23–28).

La batalla entre el bien y el mal no terminó después de la derrota de Satanás en la existencia preterrenal. En Apocalipsis 12:17 se nos dice que él continúa haciendo la guerra contra los santos de Dios (véase también D. y C. 76:28–29). El presidente Ezra Taft Benson dijo: “Vivimos en aquel día que previó Juan el Revelador… Satanás está haciendo la guerra a los miembros de la Iglesia que tienen un testimonio y que están tratando de cumplir los mandamientos” (“El poder de la palabra”, Liahona, julio de 1986, pág. 72).

El estudio de las Escrituras

Al estudiar Apocalipsis 12, realiza dos de las actividades siguientes (A–C).

  1. ¿Qué denota un nombre?

    Anota los cinco nombres o títulos que se refieren a Lucifer en Apocalipsis 12:1–10 y explica lo que cada uno de ellos nos enseña acerca de él a fin de que podamos prevenirnos y evitar su influencia. Si deseas, puedes utilizar la Guía para el Estudio de las Escrituras, donde hallarás ayuda al respecto.

  2. Lee acerca de ti mismo en las Escrituras

    1. Apocalipsis 12:7–11 habla de la batalla que hubo en el cielo en la existencia preterrenal. ¿Cómo puedes dar por sentado de un modo razonable que eres una de las personas a las que se refiere el versículo 11? (véase Abraham 3:23–28).

    2. Escribe un párrafo en el que expliques lo que has aprendido acerca de ti mismo en Apocalipsis 12:11 y de por qué lo que hiciste entonces puede servirte de ayuda ahora.

    3. ¿Cómo puedes aplicar esas enseñanzas y principios a tu vida hoy día?

  3. Busca ejemplos

    El profeta José Smith enseñó que los “que tienen cuerpo tienen poder sobre los que no lo tienen. El diablo tiene poder sobre nosotros sólo hasta donde se lo permitimos” (véase Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 228). También dijo: “…los espíritus malos tienen sus límites y confines, sus leyes mediante las cuales son gobernados o dirigidos” (Enseñanzas del Profeta José Smith, pág. 252). El presidente James E. Faust, Segundo Consejero de la Primera Presidencia, testificó que “contamos con una armadura adecuada en contra del poder de Lucifer y sus huestes” (“Servir al Señor y resistir al diablo”, Liahona, noviembre de 1995, pág. 10).

    Busca en Apocalipsis 12 ejemplos que evidencien la verdad de lo que dijeron el profeta José Smith y el presidente Faust.