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La primera epístola del apóstol Pablo a los corintios


La primera epístola del apóstol Pablo a los corintios

¿Quiénes eran los corintios?

Durante su segundo viaje misionero, Pablo enseñó el Evangelio en Corinto y estableció allí una rama de la Iglesia (véase Hechos 18:1–17). Corinto era una ciudad famosa por la idolatría y la inmoralidad que reinaban en ella, por lo que Pablo se preocupaba por que los miembros de la Iglesia que residían allí pudiesen permanecer fieles al Evangelio.

Correspondencia con los corintios

Pablo escribió por lo menos tres cartas a los corintios (véase 1 Corintios 1:1–2; 5:9; 2 Corintios 1:1). Los santos corintios le habían escrito para pedirle ayuda con respecto a asuntos de doctrina y de práctica de la Iglesia. El libro de 1 Corintios es la respuesta de Pablo a una de las cartas de ellos. La escribió alrededor del año 54 de nuestra era mientras vivía en Éfeso.

Algunas cosas no cambian

El ser santo en la actualidad conlleva muchos de los mismos desafíos que enfrentaban los santos de Corinto. Fíjate en lo útiles que son hoy en día los consejos que se mencionan a continuación:

  • La única manera de conocer a Dios es por medio del Espíritu (véase 1 Corintios 2:9–16).

  • Nuestros cuerpos son templos de Dios y deben ser puros (véase 1 Corintios 3:16–17; 6:19–20).

  • Dios no nos dejará ser tentados más de lo que podamos resistir (véase 1 Corintios 10:13).

  • El matrimonio es importante en el plan de felicidad de Dios (véase 1 Corintios 11:11).

  • Si participamos indignamente de la Santa Cena, nos burlamos de lo que Jesucristo hizo por nosotros (véase 1 Corintios 11:27).

  • Como miembros de la Iglesia debemos estar unidos en una misma mente y en un mismo parecer (véase 1 Corintios 12:20–26).