Warren Cowdery
    Notas al pie de página

    Warren Cowdery

    D. y C. 106

    Cuando su hermano menor, Oliver, que entonces tenía poco más de veinte años, se convirtió en el “segundo élder” de la Iglesia restaurada en 1830, Warren Cowdery (a quien se conocía ocasionalmente como Dr. Cowdery) era propietario de una farmacia, trabajaba como jefe de correos y había construido la primera casa de ladrillos de Freedom, Nueva York1. En ese momento, él y su esposa, Patience, tenían ocho hijos. Aunque parece ser que tuvo conocimiento del Libro de Mormón más o menos en la época en que se publicó, en 1830, Warren no se unió a la Iglesia hasta cuatro años después2. Siguió los acontecimientos de la religión de su hermano a distancia. En una carta que envió a Oliver en enero de 1834, Warren expresaba su solidaridad con la terrible situación de los santos en Misuri tras su reciente expulsión del condado de Jackson, pero seguía refiriéndose a los miembros de la Iglesia como “tu pueblo” y “tus amigos”3.

    El momento crucial para Warren Cowdery fue, probablemente, la visita de José Smith y Parley P. Pratt en marzo de 1834. Obedeciendo un mandato de conseguir participantes y recoger donaciones de los miembros de la Iglesia de las “tierras del este” para el Campo de Sión, José y Parley pasaron por Freedom y pernoctaron en casa de Warren y Patience Cowdery, donde fueron tratados con hospitalidad, “con el pleno disfrute de todas las bendiciones, tanto temporales como espirituales, que nos son necesarias o de las cuales nos hayamos hecho merecedores”. Durante la visita, predicaron en más de una ocasión “en una casa repleta de gente hasta rebosar” y varias personas fueron bautizadas, incluido el vecino de los Cowdery, Heman Hyde4. Pratt recordó posteriormente que se bautizaron “treinta o cuarenta” personas, con las que se organizó una rama que se convirtió en el núcleo del crecimiento de la Iglesia en esa región5.

    Aunque no quedan registros de esos primeros miembros de la Rama Freedom, es probable que Warren Cowdery se encontrara entre ellos. En otoño de 1834, seis meses después de la visita de José Smith, Warren escribió otra carta a Oliver, en la que habló de la religión que “ambos hemos aceptado” y se refirió a los santos como “nuestros hermanos y hermanas”. La carta de Warren sugiere que su conversión le supuso un gran esfuerzo. Parece ser que Warren era muy consciente de las críticas y la desaprobación de “miles de personas respetables [que] dicen… que estamos equivocados y nos han engañado”, y que sintió aún más el aguijón de esa oposición debido a su respetable posición en la sociedad local. Y aunque había sentido “varias manifestaciones de la aprobación divina” en su adoración en la Rama Freedom, Warren todavía anhelaba vivir experiencias como las de su hermano. “He deseado mil veces poder contar con la evidencia que tú tuviste”, escribió6. Warren también expresó su deseo de que “un predicador de nuestra orden” fuera al área de Freedom, alguien que “nos haga bien, fortaleciéndonos y edificándonos en la santísima fe”7.

    Debió de ser algo inesperado que, dos meses después, José Smith recibiera una revelación en la que se nombraba a Warren para ser “sumo sacerdote presidente de mi iglesia en la tierra de Freedom y las regiones circunvecinas”8. Como suele suceder, Warren sería la respuesta a su propia petición. Al igual que muchos otros llamados a servir desde entonces, las palabras de bendición y consejo que recibió demostraron que el Señor lo conocía y lo ayudaría a tener éxito en su llamamiento.

    Al afirmar la decisión de Warren de unirse a la Iglesia, la revelación reconocía también implícitamente las dificultades que había experimentado. “Hubo gozo en los cielos cuando mi siervo Warren se humilló ante mi cetro y se apartó de las artimañas de los hombres”9, decía la revelación. Esa separación se profundizaría aún más, ya que la revelación indicaba que Cowdery debía “[predicar] mi evangelio sempiterno y [alzar] su voz para amonestar al pueblo, no sólo en su propia región, sino en los condados adyacentes”, y debía “[dedicar] su tiempo entero a este alto y santo llamamiento”10. Conforme lo hiciera, el Señor le daría “gracia y confianza para que se [sostuviera] firme”11. En definitiva, decía la revelación, el éxito de Warren dependería menos de su capacidad que de su humildad: “Bendito es mi siervo Warren, porque seré misericordioso para con él; y no obstante la vanidad de su corazón, lo enalteceré si se humilla ante mí”12.

    Aunque los registros son escasos, sí sabemos que Warren Cowdery desempeñó el llamamiento de élder en la región de Freedom durante el siguiente año, un año muy agitado en esa zona. A principios de abril se llevó a cabo una conferencia presidida por Sidney Rigdon, de la Primera Presidencia. Cuando comentó esa conferencia en el informe del periódico, Oliver Cowdery observó que la “vasta” región de Freedom estaba “deseando recibir instrucciones sobre la fe y las creencias de esta iglesia, entusiasmada por preguntar a los pocos élderes que, providencialmente, predicaron en esa zona”13. Varias semanas después, los Doce —que estaban llevando a cabo su primera misión como cuórum— llegaron al área. Celebraron una conferencia los días 22 y 23 de mayo, en la que establecieron los límites geográficos de la Conferencia de Freedom, que incluía doce ramas y abarcaba una gran parte del oeste de Nueva York14. La rama de Freedom era la más grande, con 65 miembros registrados.

    Entre los temas que se trataron en la conferencia estaban incluidos “la ‘Palabra de Sabiduría’, el don de lenguas, la profecías, etc.” y “la redención de Sión”. Hablaron cinco miembros de los Doce, tras lo cual “la iglesia expresó su voluntad de poner en práctica las enseñanzas” impartidas. Posteriormente, ese mismo año, Orson Pratt visitó la zona en una misión. Indicó que bautizó a varias personas, vendió copias del Libro de Mormón y de Doctrina y Convenios, y consiguió varias suscripciones al periódico de la Iglesia, el Messenger and Advocate. “Hay posibilidades de que muchos acepten el Evangelio en esta zona”, escribió15.

    Éste y otros informes demuestran que Warren Cowdery formaba parte de una relación dinámica y bidireccional entre los lugares centrales y las ramas distantes durante los primeros años de la Iglesia. Como líder local de la Iglesia, habría ayudado a ministrar a muchos nuevos conversos a medida que se iban uniendo a la Iglesia y, al mismo tiempo, habría ayudado a alojar a los misioneros y líderes de Kirtland y a organizar reuniones con ellos.

    El éxito de los misioneros podía significar un rápido crecimiento de nuevas ramas; algunas de ellas, como la Rama Freedom, llegarían a ser muy grandes. No obstante, el llamado a congregarse de los santos significaba que los líderes locales, con frecuencia, ayudaban a supervisar las rápidas disminuciones en la cantidad de miembros de su región. Una vez más, la experiencia de Warren Cowdery fue típica. El informe que publicó en febrero de 1835 en el Messenger and Advocate ofrece una imagen vívida de lo fluidas que eran las primeras ramas. La Iglesia contaba en Westfield con 72 miembros, un número importante, mientras que las ramas de Mendon y Lima contaban con ocho en total. “De esta última iglesia mencionada, la gran mayoría se ha mudado; algunos se han ido a Kirtland y otros a Misuri, y los ocho que aquí se mencionan son el remanente que ha quedado”, explicó Cowdery. “Antes la iglesia era grande”.

    De igual forma, los 18 miembros de Java y Weathersfield representaban “el remanente de una iglesia”, de la cual “muchos se han mudado a los lugares de recogimiento”16. Cowdery también acabó por unirse a ese recogimiento. Tras servir fielmente en Freedom, él y su familia vendieron su propiedad en otoño de 1835 y se prepararon para mudarse a Kirtland17. Llegaron a principios de 1836, justo a tiempo de participar en los acontecimientos que tuvieron lugar durante la dedicación de la Casa del Señor.

    Al igual que muchos otros primeros santos que son poco conocidos hoy en día, Warren Cowdery realizó contribuciones importantes a la obra del Señor. Trabajó en la oficina de edición de Kirtland y editó el periódico de la Iglesia. Como secretario de José Smith, ayudó a redactar la oración dedicatoria del Templo de Kirtland y llevó los registros de los acontecimientos diarios. Su contribución más duradera puede encontrarse ahora sólo en unas cuantas páginas de la revelación dirigida a él; en 1836 registró la entrada en el diario de José Smith que describe la visita del Salvador y de otros mensajeros celestiales a José y Oliver en el templo de Kirtland, el 3 de abril de 1836.