Las familias Knight y Whitmer
    Notas al pie de página

    Las familias Knight y Whitmer

    D. y C. 12, 14, 15, 16

    Joseph Knight, padre.

    En el otoño de 1826, un destacado terrateniente llamado Joseph Knight, padre, contrató como obrero al joven de veinte años llamado José Smith. Knight era dueño de cuatro granjas, un molino de granos y dos máquinas de cardar (las cuales preparaban lana, algodón y otros materiales para hilar). “Mi padre dijo que José [Smith] era el mejor trabajador que había contratado en su vida”, escribió Joseph Knight, hijo, a lo cual añadió que José le dijo a él y a su padre “que había visto una visión, que un personaje se le apareció y le dijo dónde se encontraba enterrado un antiguo libro de oro, y que si seguía las instrucciones del ángel podría obtenerlo… mi padre y yo creímos lo que él nos dijo, me parece que fuimos los primeros después de la familia de su padre”1.

    Un amigo indispensable

    Los Knight resultaron ser amigos fieles. Joseph Knight, padre, estaba presente en casa de los Smith en Manchester, Nueva York, (junto con otro amigo de la familia Smith, Josiah Stowell) el 22 de septiembre de 1827, el día en que José obtuvo las planchas y el Urim y Tumim. Knight se convirtió en uno de los primeros que escucharon hablar de estos objetos cuando José lo apartó a un lado y le dijo que el Urim y Tumim era algo “maravilloso” y que le permitía “ver cualquier cosa”. También le dijo que las planchas, que parecían “ser de oro”, fueron “escritas en caracteres” y él quería que se tradujeran2.

    La traducción se llevó a cabo en Harmony, Pensilvania, donde José y su esposa, Emma, habían comprado una casa y una propiedad a los padres de Emma. La familia Knight vivía a unos cincuenta kilómetros hacia el norte, en Colesville, Nueva York, y desempeñaron una función decisiva en la traducción. Refiriéndose a Joseph Knight, padre, José escribió: “Con mucha amabilidad y consideración nos trajo cierta cantidad de provisiones, a fin de que no nos viéramos interrumpidos en la obra de la traducción”3. Knight recordó haberles proporcionando “un barril de caballa y papel con líneas para escribir… unas nueve o diez fanegas de cereales, unas cinco o seis fanegas de papas [patatas] y medio kilo de té”4.

    Joseph Knight, hijo, recordaba que, en cierto momento durante la traducción, José necesitaba cincuenta dólares (al parecer para efectuar un pago de la propiedad que Emma y él habían comprado). “Mi padre no podía reunir [el dinero]”, escribió Knight. “Él [Joseph Knight, padre] vino entonces a mí, y el mismo día vendí mi casa con su terreno y le envié a él [José Smith] una carreta con un caballo”5.

    Más o menos en este mismo periodo, el mayor de la familia Knight llegó a “estar ansioso por conocer su deber” en cuanto a la obra del Señor. José le preguntó al Señor y recibió una revelación que ahora se conoce como Doctrina y Convenios 12. De manera similar a las revelaciones dictadas para Oliver (sección 6) y Hyrum Smith (sección 11), esta revelación le mandaba a Knight que guardara los mandamientos y que procurara “sacar a luz y establecer la causa de Sión” y que escuchara “con toda [su] alma”6 (D. y C. 12:6, 9).

    Desde Harmony hasta Fayette

    La inestimable ayuda de los Knight se mantuvo hasta finales de mayo de 1829, cuando otra familia forjó amistad con José y Oliver, la familia Whitmer. La familia de Peter Whitmer, padre, del municipio de Fayette, Nueva York (a unos ciento sesenta kilómetros al norte de Harmony) oyó hablar por primera vez de la “Biblia de oro” a finales de 1828, cuando uno de los hijos, David, entabló amistad con Oliver Cowdery durante una visita a Palmyra. Decidieron investigar la historia de las planchas y mantenerse informados mutuamente.

    Oliver se detuvo a ver a la familia Whitmer en la primavera de 1829, cuando iba de camino para conocer a José, y más adelante prestarle servicio como escriba. Desde entonces, Oliver había escrito cartas a David para hablarle de la milagrosa traducción. Así como los Knight, los Whitmer quedaron convencidos de que debían colaborar con la traducción, y alrededor de finales de mayo, David viajó a Harmony para trasladar a José y Oliver a casa de la familia Whitmer. “Él nos propuso hospedaje sin costo alguno”, escribió José. “Al llegar, encontramos a la familia del Sr. Whitmer muy anhelosa en cuanto a la obra y muy amable con nosotros. Así siguieron, y nos dieron alojamiento y comida de acuerdo con la propuesta, y John Whitmer, en particular, nos ayudó mucho escribiendo durante el resto de la obra”7. (Emma llegó a casa de los Whitmer poco después que José y Oliver, y también sirvió como escriba.)

    El mes de junio de 1829 fue uno de los más extraordinarios de la historia de la Iglesia. No sólo José y sus escribas terminaron la traducción, sino que José dictó al menos cinco revelaciones, Oliver dictó una revelación llamada “Los artículos de la Iglesia de Cristo”, y los dos tuvieron una poderosa experiencia “en la alcoba de la casa del Sr. Whitmer”, en la cual “la palabra del Señor” vino a ellos y los instruyó con respecto a una serie de reuniones y ordenanzas clave8. Además, José solicitó los derechos de autor del Libro de Mormón, y parece que él y Martin Harris empezaron a hablar con las imprentas en cuanto a la publicación del libro. Por último, se apareció Moroni y les mostró las planchas a los Tres Testigos (cerca de la granja de la familia Whitmer, en el municipio de Fayette), y los Ocho Testigos vieron y palparon las planchas (cerca de la granja de la familia Smith, en el municipio de Palmyra).

    Esta multiplicidad de actividades cruciales simplemente no habría sido posible sin el apoyo de la familia Whitmer. Este servicio trajo consigo pruebas y recompensas. Un nieto de Mary Musselman Whitmer (esposa de Peter Whitmer, padre) indicó que tenía “tantísimas más personas a las que debía atender” que “a menudo estaba sobrecargada de trabajo”. Una noche, después de un largo día de trabajo, fue al establo a ordeñar las vacas y se encontró con un extraño que “le mostró un grupo de planchas” y “fue hojeando el libro, plancha por plancha”, y le prometió a Mary que “sería bendecida” si era “paciente y fiel en soportar su carga un poco más”9. De esta manera, ella se convirtió en otro testigo del Libro de Mormón.

    Los hijos de Mary también recibieron bendiciones especiales. “David, John y Peter Whitmer, hijo, se convirtieron en nuestros fervorosos amigos y ayudantes en la obra”, escribió José10. Lo mismo se podría decir de Christian y Jacob Whitmer, quienes se unieron a John y Peter, hijo, como cuatro de los Ocho Testigos. Cuando David, John y Peter, hijo, le pidieron a José que preguntara al Señor en cuanto a sus deberes, José dictó tres revelaciones que ahora se conocen como las secciones 14, 15 y 16 de Doctrina y Convenios. A David, uno de los Tres Testigos (junto con Oliver Cowdery y Martin Harris), se le prometió que si pedía con fe, recibiría el Espíritu Santo, indicando lo siguiente al respecto: “…el cual inspira a hablar, para que seas testigo de las cosas que oirás y verás; y también para que declares el arrepentimiento a los de esta generación”11 (D. y C. 14:8).

    Una declaración dirigida a John y Peter, hijo, se ha convertido en uno de los versículos más memorables de las Escrituras modernas: “Y ahora bien, he aquí, te digo que lo que será de mayor valor para ti será declarar el arrepentimiento a este pueblo, a fin de que traigas almas a mí, para que con ellas reposes en el reino de mi Padre”12 (véase D. y C. 15:6, 16:6).

    Preludio de la organización de la Iglesia

    A pesar de que el Libro de Mormón no se publicaría hasta marzo de 1830, estos primeros santos hallaron gran consuelo e inspiración al leer el texto. Lucy Mack Smith recordaba que durante el verano de 1829 pasaron una noche en casa de la familia Whitmer, en sus propias palabras, “leyendo el manuscrito [del Libro de Mormón], y sería poco decir… que nos regocijamos en extremo”13.

    Esos creyentes también utilizaban el Libro de Mormón todavía sin publicar para proclamar el Evangelio. A futuros misioneros como Thomas B. Marsh y Solomon Chamberlain, se les entregaron borradores del Libro de Mormón mientras todavía se estaba imprimiendo, y se convirtieron varios meses antes de la organización de la Iglesia. No resulta sorprendente que entre las personas que presentaron el nuevo libro de Escrituras a Chamberlain se encontraran miembros de la familia Whitmer.

    Entre la familia Whitmer y la familia Knight, constituyeron lo que se podría considerar dos de las primeras tres “ramas” de la Iglesia, en Fayette y Colesville, respectivamente. Junto con la familia Smith en Palmyra (la otra rama de la Iglesia), los Whitmer y los Knight ofrecieron un apoyo tanto espiritual como temporal que se destaca sobremanera en la restauración del Evangelio.

    1. Joseph Knight, hijo, “Joseph Knight’s incidents of history from 1827 to 1844[,] Aug. 16, 1862[,] compiled from loose sheets in J[oseph]. K[night].’s possession[,] T[homas]. B[ullock]”, Biblioteca de Historia de la Iglesia.

    2. Joseph Knight, padre, recuerdos, después de 1835, Biblioteca de Historia de la Iglesia.

    3. Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, pág. 20, Joseph Smith Papers.

    4. Joseph Knight, padre, recuerdos, después de 1835, Biblioteca de Historia de la Iglesia.

    5. Joseph Knight, hijo, “Joseph Knight’s incidents of history from 1827 to 1844[,] Aug. 16, 1862[,] compiled from loose sheets in J[oseph]. K[night].’s possession[,] T[homas]. B [ullock]”, Biblioteca de Historia de la Iglesia.

    6. Revelation, mayo de 1829-B, josephsmithpapers.org.

    7. Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, págs. 22, 23, josephsmithpapers.org.

    8. Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, págs. 26–27, josephsmithpapers.org.

    9. Andrew Jenson, “Still Another Witness”, Historical Record, 7 de octubre de 1888, pág. 621.

    10. Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, pág. 22, josephsmithpapers.org.

    11. Revelation, junio de 1829-A, josephsmithpapers.org.

    12. Revelation, junio de 1829-C, josephsmithpapers.org.

    13. Lucy Mack Smith, Biographical Sketches of Joseph Smith the Prophet and His Progenitors for Many Generations , Liverpool, Inglaterra: S. W. Richards, 1853, pág. 138.